Citas celebres indispensables

El socialismo marxista no es un progresismo

“la ruina común de las clases contendientes”
Manifiesto comunista

“- Algunas personas han creído ver signos de un elemento positivista * en su organización.

Marx: Nada de eso. Tenemos positivistas entre nosotros, y otros que no son de nuestra organización que trabajan también. Pero esto no es por virtud de su filosofía, que no tendrá nada que ver con el gobierno popular, tal como nosotros lo entendemos, y que solamente busca poner una nueva jerarquía en lugar de la vieja.

– Me parece a mí, entonces que los líderes del nuevo movimiento internacional han tenido que formar una filosofía así como una asociación para sí mismos.

Marx: Precisamente. Es difícilmente posible, por ejemplo, que podamos esperar prosperar en nuestra guerra contra el capital si derivamos nuestras tácticas, digamos, de la economía política de Mill**. El evidenció un tipo de relación entre el trabajo y el capital. Nosotros esperamos demostrar que es posible establecer otra distinta.”

(*) El positivismo era la filosofía de los seguidores de Auguste Comte, quien tomó de Saint-Simon una creencia de tipo religioso en la ciencia positiva, especialmente en la sociología (palabra inventada por Comte). Los positivistas eran reformistas burgueses y al tiempo que propugnaban un “completo ajuste de las relaciones del capital y el trabajo”, se oponían a la violencia. Aunque los positivistas condenaron sus “medidas represivas”, tuvieron una posición favorable a la Comuna, y alabaron actos legislativos de la Comuna tales como la abolición del ejército permanente, la abrogación de la pena capital y la admisión de extranjeros en la administración.
(**) John Stuart Mill (1806-1873), filósofo inglés y economista clásico cuyas opiniones se vieron influidas por la crítica socialista.

Entrevista con Carlos Marx, cabeza de la Internacional
por R. Landor

 

La propia naturaleza capitalista atenta contra la condición humana

“La antigua concepción, en la que el hombre aparece siempre (en una definición nacional, religiosa o política por más ajustada que sea) como el objetivo de la producción, parece mucho más exaltada que el mundo moderno, en el que la producción es el objetivo del hombre y la riqueza el objetivo de la producción. De hecho, cuando se elimina la estrecha forma burguesa, ¿qué es la riqueza, si no la universalidad de las necesidades, capacidades, placeres, poderes productivos, etc., de los individuos, producidos en el intercambio universal? ¿Qué es si no el completo desarrollo del control humano sobre las fuerzas de la naturaleza, las de su propia naturaleza así como las de la llamada “naturaleza”? ¿Qué si no la absoluta elaboración de sus disposiciones creativas, sin más precondiciones que la evolución histórica antecedente que convierte la totalidad de esta evolución -es decir, la evolución de todas las potencias humanas como tales, sin que estén ajustadas a ninguna norma previamente establecida- en un fin en sí misma? ¿Qué es si no una situación en la que el hombre no se reproduce de ninguna forma determinada, sino que produce su totalidad? ¿Dónde no trata de ser algo formado por el pasado, sino que está en el movimiento absoluto de transformación? En la economía política burguesa -y en la época de producción a la que corresponde- esta completa elaboración de lo que yace en el interior del hombre aparece como la total alienación, y la destrucción de todos los objetivos parciales, fijados como el sacrificio del fin en sí mismo a una coacción totalmente externa.”

Grundisse der kritik der politischen Ökonomie
Carlos Marx. 1858

 

El cinismo y la hipocresía de la propaganda burguesa, son el falso rostro de la esclavitud, la mentira, y el crimen

“Si el gusano de seda hilase para mal ganarse la vida en tanto oruga, y aun así siguiera siendo larva, sería el asalariado perfecto…”

Trabajo asalariado y capital
Carlos Marx. 1847

Textual

“ cuando la centralización de los medios de producción y la socialización del trabajo alcancen un punto en el que se vuelvan incompatibles con su tegumento capitalista”

Tendencia histórica de acumulación capitalista
El Capital. Vol.1 Carlos Marx,

Resumiendo

“… Resumiendo, obtenemos de la concepción de la historia que dejamos expuesta los siguientes resultados:

1 )En el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser fuente de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas (maquinaria y dinero); y, a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en la más resuelta contradicción con todas las demás clases; una clase que forma la mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista, conciencia que, naturalmente, puede llegar a formarse también entre las otras clases, al contemplar la posición en que se halla colocada ésta. 2) Que las condiciones en que pueden emplearse determinadas fuerzas productivas son las condiciones de la dominación de una determinada clase de la sociedad, cuyo poder social, emanado de su riqueza, encuentra su expresión idealista-práctica en la forma de Estado imperante en cada caso, razón por la cual toda lucha revolucionaria va necesariamente dirigida contra una clase, la que ha dominado hasta ahora. 3) Que todas las anteriores revoluciones dejaban intacto el modo de actividad y sólo trataban de lograr otra distribución de ésta, una nueva distribución del trabajo entre otras personas, al paso que la revolución comunista va dirigida contra el carácter anterior de actividad, elimina el trabajo [enajenado] y suprime la dominación de todas las clases, al acabar con las clases mismas, ya que esta revolución es llevada a cabo por la clase a la que la sociedad no considera como tal, no reconoce como clase y que expresa ya de por sí la disolución de todas las clases, nacionalidades, etc., dentro de la actual sociedad, y 4)Que, tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación masiva de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; y que, por consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del barro en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases.”

La ideología Alemana
Carlos Marx

La lucha de clases en Galilea

“Hace casi exactamente 1.620 años, actuaba también en el imperio romano un peligroso partido de la subversión. Este partido minaba la religión y todos los fundamentos del Estado; negaba de plano que la voluntad del emperador fuese la suprema ley; era un partido sin patria, internacional, que se extendía por todo el territorio del Imperio, desde la Galia hasta Asia y traspasaba las fronteras imperiales. Llevaba muchos años haciendo un trabajo de zapa, subterráneamente, ocultamente, pero hacia bastante tiempo que se consideraba ya con la suficiente fuerza para salir a la luz del día. Este partido de la revuelta, que se conocía por el nombre de los cristianos tenia también una fuerte representación en el ejército; legiones enteras eran cristianas. Cuando se los enviaba a los sacrificios rituales de la iglesia nacional pagana, para hacer allí los honores, estos soldados de la subversión llevaban su atrevimiento hasta el punto de ostentar en el casco distintivos especiales -cruces- en señal de protesta. Hasta las mismas penas cuartelarías de sus superiores eren inútiles. El emperador Diocleciano no podía seguir contemplando cómo se minaba el orden, la obediencia y la disciplina dentro de su ejército. Intervino enérgicamente, porque todavía era tiempo de hacerlo. Dictó una ley contra los socialistas, es decir, contra los cristianos. Fueron prohibidos los mítines de los revoltosos. Clausurados e incluso destruidos sus locales, prohibidos los distintivos cristianos -las cruces-, como en Sajonia los pañuelos rojos. Los cristianos fueron incapacitados para desempeñar cargos públicos. No podían ser siquiera cabos. Como por aquel entonces no se disponía aun de jueces tan bien amaestrados respecto a la “consideración de la persona” como los que presupone el proyecto de ley antisubversiva de Herr von Koller. Lo que se hizo fue prohibir sin más rodeos a los cristianos que pudiesen reclamar sus derechos ante los tribunales. También esta ley de excepción fue estéril. Los cristianos, burlándose de ella, la arrancaban de los muros y hasta se dice que le quemaron al emperador su palacio, en Nicomedia, hallándose él dentro.

Entonces, éste se vengó con la gran persecución de cristianos del año 303 de nuestra era. Fue la última de su género. Y dio tan buen resultado, que diecisiete años después, el ejército estaba compuesto predominantemente por cristianos, y el siguiente autócrata del Imperio romano, Constantino, al que los curas llaman el Grande, debió proclamar al cristianismo religión del Estado.”

Federico Engels. Introducción a La lucha de clases en Francia. 1848 -1850 de Carlos Marx

La revolución permanente

“ Cuáles son, se preguntará, las medidas que los obreros deberán proponer en oposición a las de los demócratas. Es evidente que en los primeros momentos del movimiento no podrán proponer medidas puramente comunistas, pero si pueden

1. Obligar a los demócratas a irrumpir en todas las esferas posibles del régimen social existente, a perturbar su curso normal, forzarles a que se comprometan ellos mismos y concentrar el mayor número de fuerzas productivas, medios de transporte, fábricas, ferrocarriles, etc., en manos del Estado.

2. Los obreros deberán llevar al extremo las propuestas de los demócratas, que, como es natural, no actuarán como revolucionarios, sino como simples reformistas. Estas propuestas deberán ser convertidas en ataques directos contra la propiedad privada. Así, por ejemplo, si los pequeños burgueses proponen el rescate de los ferrocarriles y de las fábricas, los obreros deben exigir que, como propiedad de los reaccionarios, estos ferrocarriles y estas fábricas sean simplemente confiscados por el Estado sin ninguna indemnización. Si los demócratas proponen impuestos proporcionales, los obreros deben exigir impuestos progresivos. Si los propios demócratas proponen impuestos progresivos moderados, los obreros deben insistir en un impuesto cuya tarifa crezca en tales proporciones que provoque la ruina del gran capital. Si los demócratas piden la regularización de la deuda pública, los obreros deben exigir 1a bancarrota del Estado. Así pues, las reivindicaciones de los obreros deben regirse en todas partes por las concesiones y medidas de los demócratas. (…)

Su grito de guerra ha de ser: la revolución permanente”

Mensaje del comité central a la liga de los comunistas
Carlos Marx..1850

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