El ERP y la democracia ¡Fiesta que democrática esta fiesta!

Aniversario-EjEl ERP y la Democracia¡ Fiesta que democrática esta fiesta! en pdf (44 páginas)

Aclaración – introducción
“No es cortito y te va a doler”

El original del artículo que sirvió de plataforma y de marco general al texto que aquí se presenta, llegó a nuestras manos impreso en papel de oficina, algunos meses antes de su edición comercial. Y fue publicado originalmente como capítulo 10 con el titulo “Por qué el Ejercito del pueblo no dejará de combatir” en Pablo Pozzi. “Por las sendas argentinas…” El PRT-ERP, la guerrilla marxista (Buenos Aires, 2000). El titulo y los contenidos estrictamente correctos del capitulo de autor, así como las menciones sobre acontecimientos que involucran a personas sin obra literaria propia, nos brindaron el soporte que buscábamos para desarrollar nuestra propia investigación. Es decir se trata literalmente en casi todos los casos, de personas que no escribieron “lo que saben”, se trata de voces “recuperadas” mediante procedimientos de historia oral.

Cabe aclarar que el texto original fue revisado y que los resaltados, ampliaciones y correcciones que casi quince años después han sido parte de la reescritura profana de aquel texto, son responsabilidad enteramente nuestra. Decidimos revisar el original de Pozzi para incluir menciones, comentarios y elementos de análisis aportados por otros varios autores en relación a los temas y hechos mencionados, de tal modo de dejar planteadas algunas tesis que expresan nuestra propia linea de interpretación. Se trata de opiniones y conclusiones, que no siempre, necesariamente, coinciden con las de los autores mencionados. De tal modo que solo los entrecomillados son citas textuales. El resultado es un trabajo de un contenido y alcance completamente distinto. Tarea para la cual; tal como corresponde a la tradición critica; no se ha solicitado el permiso de nadie.

Consideramos de interés algunas referencias, en buena medida confirmadas luego durante los últimos años, por la camarada Pola Augier en su libro “Los jardines del cielo” Experiencias de una guerrillera (Buenos Aires: SUDESTADA, 2008) y otras del compañero Daniel De Santis, en la cátedra libre Che Guevara, (La Plata. Buenos Aires. 2007).

¿Porqué no comenzar desde cero?. ¿Porqué no escribir completo un texto original?. Porque ese no es el modo en que la historia humana se escribe en los cuerpos y en la vida. Nada humano existe fuera del tiempo histórico. La historia es la crónica de la vida humana sobre el planeta. Y la vida nunca ha sido una hoja en blanco. La autoría intelectual, pensamos, no es asunto que deba tomarse muy en cuenta en un tratado político socialista. La radicalidad es asunto de raíces. Por eso somos socialistas, la raíz es la razón.

Desde el fruto a la raíz este texto es producto de la experiencia de decenas de miles de militantes socialistas revolucionarios en Argentina. El socialismo y sus prácticas son y siempre serán, una experiencia colectiva. El orden establecido siempre ha tenido sus intelectuales orgánicos y sus “killers”. Ellos “tienen gente para eso”.

ToscoNo es rentable, ni socialmente prestigioso, militar la causa popular. Ningún gobierno burgués puesto en situación de elegir, decidiría nunca, darle la razón al pueblo trabajador. Sin embargo la coalición burguesa no ha podido y nunca podrá, relegar a los revolucionarios al papel de asesinos. Los revolucionarios no actúan como mafiosos, la historia del PRT-ERP es la prueba incuestionable de ello. Los revolucionarios interpelan a sus dirigentes. Los revolucionarios conjuran a sus muertos, rehabitan la historia y encienden el provenir como quien prende una fogata en la oscuridad del desierto humano. Los revolucionarios no aman, ni estudian, ni trabajan… en síntesis, los revolucionarios socialistas no viven sus vidas según los criterios que defiende el ejercito de los Estados Unidos.

Ernesto Guevara. El político y soldado guerrillero argentino más conocido en el mundo, lo dijo así: “los socialistas somos más libres por ser más plenos, y somos más plenos por ser más libres“. Es la libertad, el fin. El único sentido lógico de la existencia. Aunque la libertad no siempre provoca placer.

“Nada puede comprar mi amor” escribía John Lennon y reescribía los límites del mundo conocido, en aquellos ya lejanos años sesentas. El amor de Lennon no era simplemente un concepto romántico. Pic nics, amor libre y marihuana… Lennon imaginaba un amor libremente humano, capaz de salvar al hombre de la alienación capitalista. Amor sin interés, amor desinteresado.

Lennon escribió ”denle una oportunidad a la paz”… Diez años mas tarde, lo mataron a tiros, por la espalda, cuando comenzaba la década de Thacher y Reagan. Amor y paz. Que lindo que sería… Muy lindo, todos iguales, en igualdad y armonía…. Paz y Amor… completamente impracticable en la Argentina de los años sesentas. ¿Con los curas organizando la sexualidad de las familias? ¿con los gordos de la burocracia sindical asesina, hablando de justicia social?. Amor y paz. Completamente disfuncional en el contexto de una dictadura militar fascista. A propósito, cuando ya promediaba la década del setenta, Lennon escribió una canción a Bob Dylan que nunca fue vendida comercialmente, y que dice, “solo debes estar al servicio de ti mismo”. Donde “servicio” tiene la doble significación “enlistado en filas del ejercito” y “al servicio de un interés o una causa”. Dice Lennon. “a tu propio servicio”. No al del pueblo, ni al de un Dios, ni a la revolución… La canción se titula, Pequeño y sucio imbécil. Lennon le decía de este modo, que la supuesta experiencia “mística” de Dylan era una cuento, y que él se había dado cuenta que el ambiguo y misterioso personaje, ahora trabajaba para la CIA. Dylan organizo entonces su gira, posterior al período Like a Rolling Stone, y la tituló con el mismo nombre de la ofensiva militar del pentágono sobre Vietnam y Camboya. Por asuntos como estos, de estricto orden político, el hippismo nunca consiguió constituirse realmente en una filosofía, o una corriente de opinión. Se trata de una subcultura idealista que hace argumento del hedonismo individualista. La libertad, que solo puede ser un ejercicio, no necesariamente provoca placer. La revolución no es una fiesta. Nuestros padres, hermanos y compañeros no “eran” hippies, pero cantaban las canciones de The Beatles… Todo estaba a punto de estallar… ¡Help! y marcha de la bronca, fueron la música de fondo del cordobazo.

El mito hebreo del cristo de galilea también tenía algunas cosas que decir. La Cruz, el símbolo de la resistencia en la antigüedad, había sido convertido, apenas doscientos años después de la ocupación romana de Palestina, en otro de los iconos de la dominación imperial de Roma. El símbolo de la resistencia de las sectas de judíos cristianos al asedio romano, la cruz; primero estandarte de la dignidad y el orgullo de los judíos pacifistas; la cruz de la crucifixión; fue adoptado por la nueva administración, he impuesto como sinónimo de sumisión y esclavitud. La Cruz. Un símbolo perverso en realidad. Casi tan perverso como las enormes lapidas que dicen Nunca Mas. ¡Nunca Más se atrevan a desafiarnos!-:dice la lapida de los asesinos. ¡Vencimos! dice: ustedes, muertos pobres, muertos anónimos, muertos DESAPARECIDOS de la historia. Ustedes muertos por miedo y de olvido. Ustedes mueran de una vez y para siempre. Aquí los enterramos. No sus huesos. Aquí enterramos su memoria. Aquí escribimos nuestra “memoria”, sobre -sus- vidas, o mejor dicho, sobre sus muertes. Aquí los enterramos, nos dicen los asesinos del pueblo. Pero nuestros muertos que andan en lo suyo, empujando el tiempo; no participan de los actos oficiales.

Lo último que el hombre puede perder es la propia vida. Cuando el hombre pierde el miedo a la muerte, trasciende su tiempo histórico; se eleva sin proponérselo por sobre sus ocasionales compañeros en el mundo. Se trata de un gesto de entrega absoluta, que no es comparable con ningún otro. No hay nada mas humano que morir por un ideal trascendente. La libertad está así, solo por un instante, completamente encarnada, frente al pelotón de fusilamiento. El ideal se hace carne y hueso, historia, familia, afecto, desafiando la vida hasta los límites. Pero, ¿porqué las personas elegirían morir antes que rendirse?. Los políticos burgueses y la propaganda ideológica del sistema no consiguen explicar conductas como esas, inentendibles para los comentaristas de televisión. Por eso mienten lo que no pueden negar. Su indignidad, su perversión, su ignorancia y cinismo, los delatan.

De manera inversa, morir por dinero es la más intrascendente manera de dejar la vida. Morir por dinero es una estupidez. Pero el fenómeno del uso de drogas capaces de alterar la personalidad, las conductas y la percepción de la realidad, sumados a la epidemia de drogas ilegales, como el éxtasis, las metaanfetaminas o la cocaína, han transformado completamente todos los códigos y los ámbitos sociales en los que se desarrolla la lucha política. No hay ningún político burgués en funciones, que no esté atrapado en algún circulo de vicio y estafa, relacionado al sistema de trafico de sustancias y a la drogadependencia. Todas las cajas chicas de la política capitalista, se financian con ilícitos.

Nunca existió un primer hombre solo, aislado e intemporal. Del mismo modo, no existirá un último superhumano, alter humano, que resuelva por capricho clausurar la historia. La historia que es un animal palpitante y multiforme, y desafía nuestro entendimiento, es capaz de liberarse de cualquier jaula fabricada a su medida. Medida al fin, que no es otra, que la del mundo del cuidador del zoológico. Pero el universo y la vida en él, están en permanente expansión. La historia es un proceso vivo, latiente, encarnado. La historia siempre se escribe en presente. Desde el presente.

La tradición marxista está poblada de ejemplos de irresponsabilidades literarias, precisamente porque la condición dialéctica fundamental es la temporalidad, la oportunidad. Lo inacabado y colectivo de habitar una época. Lo pendiente y peligroso de la existencia. Por eso, el resumen de lectura que aquí comentamos, y que tiene por intensión principal servir de artillería de batalla, no pretende originalidad. No es un producto editorial y no será puesto a consideración de la industria cultural capitalista.

Escribió Antonio Gramsci : “El error en el que se cae frecuentemente en el análisis histórico-político consiste en no saber encontrar la relación justa entre lo orgánico y lo ocasional. Se llega así a exponer como inmediatamente activas causas que operan en cambio de una manera mediata, o por el contrario a afirmar que las causas inmediatas son las únicas eficientes. En un caso se tiene un exceso de “economismo” o de doctrinarismo pedante; en el otro, un exceso de “ideologismo”; en un caso se sobrestiman las causas mecánicas, en el otro se exalta el elemento voluntarista e individual. La distinción entre “movimientos” y hechos orgánicos y de “coyuntura”, u ocasionales, debe ser aplicada a todas las situaciones, no sólo a aquellas en donde se verifica un desarrollo regresivo o de crisis aguda, sino también a aquellas en donde se verifica un desarrollo progresivo, o de prosperidad, y a aquellas en donde tiene lugar un estancamiento de las fuerzas productivas. El nexo dialéctico entre los dos órdenes de movimiento y, en consecuencia, de investigación, es difícilmente establecido con exactitud; y si el error es grave en la historiografía, es aún más grave en el arte político, cuando no se trata de reconstruir la historia pasada sino de construir la presente y la futura”1

PartihNegritoFernandezmos habiendo dicho todo eso, apuntando algunas tesis para el debate, señalando que las características de la “victoria política” de la dictadura y el imperio estadounidense sobre el conjunto del movimiento popular argentino, y la supuesta derrota política perretista, en realidad se trató de una carnicería fascista. Instrumentada con el uso de todas las herramientas, estructuras y dependencias del Estado capitalista. Una cacería de maestras y poetas, alentada, y negada. Justificada y dirigida luego en especial desde 1972, por el propio líder de la reacción burguesa Juan Perón; que alteró la correlación de fuerzas sociales, arrinconando a los luchadores populares, para detener así, el auge de masas y el curso abierto a las ideas socialistas por la lucha obrera, estudiantil y popular en especial desde 1968/69 en adelante. Digamos que la “derrota política” consistió fundamentalmente en que los asesinaron. Dicho de otro modo, el resultado de que los militantes perretistas no fueran inmortales.

El PRT-ERP se atrevió a desafiar el mito del populismo burgués, atacó al ejercito de la oligarquía y condicionó los acontecimientos de tal modo, que el propio líder del partido de Estado, Juan Perón, se vio obligado a desenmascarar la hipocresía y el cinismo de los dirigentes desclazados, de las burocracias obreras-patronales, convertidos en empresarios estafadores y en usureros, que usan las necesidades del pueblo, para cegarlo, y negarle su papel en la historia. Solo por ejemplo: toda la infraestructura de los sindicatos burocráticos capturados por la derecha justicialista, sirvió para la instrumentación y la coordinación de grupos nazi-fascistas. El ERP nunca dejó de batallar en las grandes fabricas y dentro de las enormes dependencias del Estado por el control de los sindicatos. El populismo nunca le perdonará todo aquel despliegue de dignidad y creatividad, sencillez y compañerismo, a los socialistas revolucionarios argentinos. La burocracia peronista y las empresas multinacionales, tenían mutuamente, sobradas razones para coaligarse contra la guerrilla marxista que representaba una amenaza muy real para “sus negocios”.

Por otra parte, entendemos que algunos aspectos operativos de la actividad política, las mudanzas de madrugada, sustanciales a la experiencia de desarrollo de procedimientos de guerrilla urbana, en un territorio de geografía muy extensa, en el que las grandes ciudades se encuentran muy alejadas, cuando menos entre ciento cincuenta o doscientos km. de distancia unas de las otras, casi siempre rodeadas de grandes llanuras o desiertos con población en pequeñas localidades, donde cualquier acontecimiento fuera de lo común o cualquier “forastero” es “sospechoso”, y donde por lo general las “ideas de izquierda” no tenían ni siquiera una mínima presencia, o eran materia secreta de italianos o alemanes emigrados convertidos en colonos y chacareros, que no entendían nada de lucha guerrillera en los campos de trigo de la pampa. Vemos entonces, que aspectos como la geografía y la historia de la distribución social de la propiedad en “el campo” argentino, hizo algunas veces muy difícil el despliegue logístico, y la seguridad operativa. Dificultando las posibilidades de encontrar infraestructuras, apoyo civil, cobertura, posiciones tácticas favorables, y cosas por el estilo. Como se observa analizando la operación de Trelew en agosto del 72, o los acontecimientos de Catamarca y Villa María, o en el caso del ataque de Montoneros a un cuartel de la provincia de Formosa. Las distancias y la relativa incomunicación de regiones completas del país, que apenas contaba con cerca de la mitad de la población actual también dificultaba o incluso algunas veces hasta neutralizaba el impacto inmediato de la propaganda armada. Así lo que sucedía en San Juan, tal vez era conocido en Buenos Aires hasta una semana o incluso un mes después. Lo cual le otorgaba una gran capacidad, en especial un lapso de tiempo crítico operativo, “relativamente largo” de intervención, a las fuerzas represivas, en especial para el trabajo de inteligencia. El enemigo del pueblo centraba su atención en las debilidades ideológicas de los militantes, sembrando divisiones, sospechas y diversionismo ideológico. Pero su ejercito profesional ponía fundamentalmente la mirada en detalles mas terrenales, inconsistencias como las clásicas ”tonadas” por las que muchas veces, si un contacto o un simpatizante de una región era enviado a otra, con información o tareas, era muy fácil de detectar. No hay capucha que disimule la tonada santiagueña o cordobesa, de la de un rosarino.

milaniEl mosaico poblaciónal desproporcional, es decir las grandes ciudades rodeadas de enormes extensiones de llanuras y desiertos escasamente poblados proporcionalmente, comparativamente en relación con Asía o Centroamérica, (modelos Vietnamita – Salvadoreño) hizo imposible el desarrollo de comunidades en resistencia, al modo de las experiencias centroamericanas, hablamos de territorios autónomos capaces de ser el sustento económico y social de la guerrilla, “el agua para los peces” y el centro de operaciones de un estado mayor político-militar. Como ejemplos podríamos decir que Farc-Ep fue primero Marquetalia, o podríamos considerar ejemplos muy antiguos, como las sectas cristianas de la antigüedad, que fueron, sobretodo, comunidades, antes de transformarse en instituciones políticas. Pueden encontrarse cientos de ejemplos históricos como estos de comunidades políticas. Es necesario decir entonces, sin embargo, que se cuentan alrededor de 3.500 campesinos y obreros tucumanos muertos o desaparecidos por el terror fascista de Estado durante el periodo – 68/78.

El control de los medios de comunicación por parte del Estado y la censura se mantuvieron vigentes desde 1955 en adelante y durante casi toda la etapa; en el caso particular de los canales de televisión por ejemplo, todos pertenecían al Estado. En síntesis, la gran infraestructura civil del Estado, en parte edificada durante el primer peronismo, fue puesta completamente al servicio de la represión fascista. Comparemos por ejemplo, los instrumentos de Estado Somozista o Batistiano, con los del Estado chileno o argentino: digamos siempre como ejemplo: la capacidad de despliegue aéreo de companias completas a casi cualquier parte del país, o el uso de los registros muy extensos y bien organizados de identificación familiar, que pertenecían a dependencias públicas; el uso de sistemas cerrados de comunicación, o de las primitivas computadoras de ARPANET y los satélites estadounidenses en las tareas de inteligencia, (solo por mencionar desarrollos técnicos completamente desconocidos por las fuerzas populares hasta esos años) en síntesis, el entrenamiento, financiamiento y hasta llegado el caso, el reclutamiento de la CIA a través de la Escuela de las Américas, el Comando Sur y la embajada Estadounidense, transformaron la contienda política en un genocidio, sin que mediara demasiada “política” de por medio.

EL PRT-ERP no fue vencido políticamente. Su estrategia era correcta y ajustada a las condiciones. Su principal debilidad fue de orden operativo. No político-ideológico. Dos terceras partes de los miembros de la organización política, fueron asesinados, y los que permanecieron organizados fueron victimas del trabajo de la inteligencia fascista/estadounidense, “desde adentro” y “desde afuera” al menos hasta 1979… en realidad el PRT-ERP aún es asunto de la inteligencia del Estado. La designación de MILANI es la mejor prueba de ello.

¿Las desproporciones hubieran hecho necesaria una concepción mas integral de la actividad?. Y ¿si la Unión Soviética hubiese apuntalado al gobierno de Salvador Allende en vez de abandonarlo al terror fascista? Quizás, ¿quien puede asegurar que circunstancias debían haber cambiado?.

El ERP,cartel incluso ya en evidencia de crisis se negó sistemáticamente al atentado y al “terrorismo”. -El método fundamental de sus enemigos-. Se dejó entrampar algunas veces en la retórica moralista alentada desde los púlpitos de las Iglesias, como en el muy publicitado caso de la muerte del torturador Viola y su hija en Tucumán. ¿Una actitud principista?,¿era posible seguir las operaciones? ¿una victima colateral altera toda una linea operativa?. Esta clase de asuntos fueron discutidos más tarde con las rupturas, fraccionamientos y los debates que siguieron a la ejecución del tirano Somoza en Paraguay.

Cuestiones tales como nunca comprar armas, (imaginemos las actuales batallas en medio oriente), hacían imposible -en los hechos- llamamientos como ¡Argentinos a las armas!…esto no es un asunto de apreciaciones, no se trata “del animo de las masas”. Sino de ¿cuales armas?. Entonces, se hacia central conseguir los insumos para la batalla política.

Sabemos por experiencia, que cuando los dirigentes del pueblo se convierten en soldados, cargan consigo su voluntad, pero deben construirse una armadura psicológica, ideológica y moral que los sostenga. Su sensibilidad, su ética, frente a la crueldad enemiga, no deben, no pueden debilitar su juicio. Pero ¿como razonar con un Estado psicópata que tortura niños delante de sus padres?. Cientos de brillantes y heroicos hijos e hijas del pueblo murieron intentando capturar pertrechos enemigos. No tiene ningún sentido “filosófico”, ni estratégico esa clase de comprensión de la política. Nadie es más revolucionario por hacerse matar mejor. Los obreros españoles, los comuneros de París… lo probaron hace mucho, mucho tiempo. La inteligencia enemiga siempre estuvo dirigida a desarmar, por todos los medios posibles, al pueblo en lucha.

Fidel Castro lo dijo así: “las revoluciones son duras, y hasta muy duras, pero las contrarrevoluciones son indefectiblemente despiadadas”2

Sin embargo, entre todas las experiencias de organización y lucha de nuestro pueblo hasta 1979, la del perretérp es sin dudas la más original, valiente y consecuente con los principios del socialismo humanista revolucionario en Argentina. De ningún modo podemos aceptar responsabilidad por los crímenes fascistas, para de ese modo corresponsabilizar a los revolucionarios argentinos por las consecuencias económicas o políticas de la dictadura cívico/militar. De ninguna manera somos capaces de aislar a los sujetos, del contexto histórico en el que se desarrolló su vida. No; la verdad histórica no nos permite alterar el curso de los hechos. Suponer y especular no es historia ni política, sino literatura.

Observemos. Ninguna de las experiencias insurgentes logró sobrevivir al terror fascista. En ningún caso se trató de una “guerra de aparatos”; sea lo que fuere que se pretenda justificar con ese argumento; que se desmorona solamente con revisar los objetivos y los resultados de la supuesta guerra de aparatos: digamos de manera burda, 30.000 a 180. Lo cual sin más explicaciones necesarias, convierte aquella afirmación, en una lectura contrafáctica completamente superada por las evidencias. La guerra popular prolongada a diferencia de lo que afirma la propaganda ideológica del sistema, no es capricho, ni delirio mesiánico, sino que es la guerra del pueblo en armas, imposibilitado de defenderse, reclamar y conquistar sus reivindicaciones por las vías formales de la institucionalidad democrático burguesa. Al respecto no tiene nada de nostálgico recordar que desde 1970 en adelante y hasta bien entrado en el periodo de ofensiva fascista, se producían entre tres y hasta veinte acciones armadas y enfrentamientos de carácter político de diversas características e intensidad, cada día en Argentina. Lo que faltaban eran armas, no combatientes populares.

Por otra parte, consideramos que es irreal afirmar que está pendiente aún un tercer o un cuarto relato de la lucha popular de los setentas, escrito por comentaristas de batallas imaginadas. Y que se trata de una falacia; del refrito del mismo viejo cuento para recién llegados. Los dos demonios que como la medusa mítica, convierten en piedra, lapidas y monumentos, las masacres y los crímenes oficiales. No hay ningún motivo histórico, ni tampoco ideológico para argumentar que debe defenderse y preservarse el actual régimen político/electoral a cuaDomingo Menalquier precio. La institucionalidad burguesa no ha corrido riesgos desde la semana santa radical. De hecho estamos seguros, que el movimiento popular ha dado claras y acabadas muestras de autoconciencia, primero asegurándose de múltiples maneras que la vía golpista fuese completamente imposibilitada y clausurada en el terreno militar, y luego relegando definitivamente a la oligarquía militarista nazional y a sus intelectuales orgánicos, al basurero de la historia política.

Las clases dominantes en Argentina nunca respetaron las convenciones de guerra. Nunca han dejado de violentar su propia, legalidad. Nunca han renunciado a la violencia material como instrumento para asegurarse el control y la dominación económica y política de la sociedad.

Convencidos estamos de que no son los revolucionarios los que eligen la violencia, y que la opción llegado el momento, es luchar o aceptar las condiciones enemigas; lo que traducido en lenguaje político significa ni más ni menos que rendirse; nos resulta ilógico suponer como reiteradamente nos propone la literatura apologética, que es posible alterar el ancho cause de la historia sin embarrarse, sin transitar los recodos y sus lagunas. Pruebas: ¿que pruebas se necesitan?. Las desproporciones y la criminalidad de la burguesía argentina hablan por si mismas. La discusión que emerge aquí es tema tabú de la política burguesa, (digamos Luis Delia, o Estela de Carlotto, digamos Alicia Kirchner o Elisa Carrió), se trata, ni más ni menos, que de aquel asunto del “uso legitimo de la fuerza“.

“En la sociedad capitalista, el medio de comunicación tiene una función esencialmente desorganizadora y desmobilizadora de las clases dominadas. Neutraliza y desorganiza dichas clases en tanto clases y, en cambio, afianza la solidaridad en torno a la clase dominante y sus intereses […] Toda noticia es utilizada como arma en la lucha de clases”3

Sin la radio no son comprensibles fenómenos como los de Hitler o Musollini. Sin la radio, y las radionovelas de Eva Perón, -ni el Peronismo-, ni el 17 de octubre. Sabemos que el espectáculo mediático en el que discurre completamente la política capitalista, no es otra cosa que la proyección interesada e intervenida tecnológicamente de la realidad, fundada en la necesidad de construir hegemonía ideológica y política. Al respecto ”La hegemonía no es solamente el nivel superior articulado de la ideología ni tampoco sus formas de control consideradas habitualmente como “manipulación” o “adroctrinamiento”. La hegemonía constituye todo un cuerpo de prácticas y expectativas en relación con la totalidad de la vida: nuestros sentidos y dosis de energía, las percepciones definidas que tenemos de nosotros mismos y de nuestro mundo”.4

Por doctrina y cultura militante, desde La liga de los comunistas, (solo por situarnos históricamente) también sabemos que la vanguardia política del pueblo no debe, ni está obligada, por razones lógicas, a explicar cada una de sus acciones. Menos aún desarrollar trabajo político en la superficie con todos sus cuadros, exponiendo a sus intelectuales a los tiempos televisivos y el escrutinio de la intelligentsia enemiga. Exponiendo su dinámica ideológica a la represión y el escarnio. Situación que la izquierda burocrática y legalista parece incapaz de comprender por fobia o complejo, por inexperiencia, subestimación o falsa conciencia. Estos actores condicionados de tal manera a un lugar completamente irrelevante de la programación periodística, hacen de los relatos de izquierda, el correlato patético de los argumentos hegemónicos. Justificando así su propia impotencia frente a la maquinaria de dominación capitalista.

EFidel y Salvadorsta clase de comentarios parecerán obvios y redundantes a quienes hayan vivido la acción represiva, sin embargo se trata de una dimensión sustancial de la práctica política que debe ser replanteada periódicamente en el ámbito de las izquierdas. Este “olvido” de las mínimas condiciones de seguridad y secreto, así como también la sobrevaloración de interpretaciones personales interesadas editorialmente “procesadas” y, comercialmente masivas de los personajes y hechos históricos, son también producto del permanente accionar enemigo. Desestimamos entonces, siguiendo estas lineas de razonamiento, una gran cantidad de obras de tipo biográfico, escritas en, o por terceras personas, por considerarlas prácticamente inútiles a los fines argumentales propuestos.

El aspecto conspirativo de la praxis revolucionaria, la labor y el esfuerzo intelectual que requiere, precisan siempre de sostén material y compromiso individual. Se trata de determinaciones objetivas que invariablemente afectan múltiples aspectos de la vida del militante que, demás está aclararlo, socialmente desarrolla sus actividades cotidianas en un medio hostil y antagónico a las ideas socialistas, y por eso el secreto no es solo (no puede serlo) cualidad del accionar de los partidos burgueses. Una clase de incomprensión casi infantil de la intervención social direccionada, condujo por ejemplo, hace algunos años al izquierdismo electoralista argentino a confundir al movimiento liderado por Hugo Chávez con aquel de los carapintadas peronistas de Aldo Rico y Seineldin.

Digamos: es posible describir el sabor del agua de mar, lo que no es posible es saborear una descripción. La experiencia lo es todo. Unos determinados grados de consciencia, requieren invariablemente de una vida material que los sostengan. Si usted quiere saber, que sabor tiene el agua del mar tiene que: ir al mar, o conseguir alguien que se la traiga. Nos parece necesario dar la batalla ideológica y política contra el abstracto pseudo pacifismo burgués o pequeño burgués en sus diversas manifestaciones; explicar que ese discurso solo persigue confundir a las mayorías para desarmarlas ideológica y materialmente de argumentos y herramientas para la defensa de sus intereses. Al mismo tiempo reiteramos, como siempre lo han hecho los revolucionarios, que nunca explicaremos nada que no deba ser explicado: “los comunistas no tienen motivo para ocultar sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos solo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. ¡Tiemblen las clases dominantes ante la perspectiva de una revolución comunista!

Al respecto de este articulo, y previendo consideraciones de carácter técnico-formal, aclaramos, que consideramos que el material documental al que se hace referencia en el trabajo que presentamos, ha sido ampliamente difundido en las recopilaciones de documentos partidarios,5 razón por la cual no hemos incluido material de archivo en estas notas.

Intentamos así también, apuntar algunos comentarios y consideraciones que puedan servir como elementos de juicio, en especial a los núcleos de militantes populares, al momento de abordar la experiencia de una corriente política sistemáticamente ocultada, mentida y tergiversada por la acción permanente de la inteligencia enemiga del pueblo y por la academia educativa del sistema. Considerábamos importante dejar aclarada con esta larga introducción, nuestra lectura respecto de los hechos históricos que aquí se mencionan, en estos tiempos en que todo el aparato de las fuerzas represivas del Estado burgués es comandado por un probado represor, especialista en contrainsurgencia, entrenado y ocupado al servicio de la oficina central de inteligencia de Estados Unidos. Adiestrado en el combate irregular y las practicas terroristas utilizadas contra el grupo político sobre el que trata este trabajo y contra el resto de la vanguardia del pueblo, durante los años en los que estos sucesos ocurrían y obviamente, durante los años que siguieron.

Pensamos que esta afirmación de Fidel Castro bien podría resumir los fundamentos intelectuales de cualquier militante del PRT-ERP. “El camino de la lucha armada no es el camino que hayan escogido los revolucionarios, sino el camino que los opresores le han impuesto a los pueblos. Y los pueblos entonces tienen dos alternativas: o doblegarse o luchar”.

Sabemos perfectamente que el aparato de vigilancia y represión estatal y la oficialidad de las fuerzas armadas asesinas, tienen en sus manos los expedientes completos de nuestros compañeros, familiares y amigos secuestrados y desaparecidos. Sabemos que hemos sido perseguidos e investigados sencillamente porque somos y seremos siempre orgullosos inadaptados, en un mundo de animales domesticados. Sabemos que somos y hemos sido victimas del espionaje y la calumnia, la persecución y el odio fascista, a sueldo o vocacional, durante los últimos cuarenta años. Porque el aparato represivo de Estado fue preservado casi completamente intacto hasta la fecha. Porque la voluntad de los vencedores, sus razones y en especial sus ideas, su comprensión del mundo y de la vida se impusieron sobre la cultura, las instituciones y la sociedad en su conjunto, como un yugo pestilente y putrefacto, fabricado con odio y perversión inhumana. Nuestras familias y nuestras amistades conocen perfectamente nuestra situación política y personal. Los mas peligrosos asesinos del pueblo argentino, siempre han estado libres. Sabemos por experiencia que el cicariato es el modo en que el Estado terrorista, sus socios y gerentes eventuales, arreglan sus negocios fuera de la mirada de la política. Es falso que esos métodos de balancear las tensiones en favor de los criminales de guantes blancos, sean asunto de ultima novedad. El terror hizo escuela en las comisarias.

Nosotros somos los protagonistas anónimos; lo sobrevivientes de la historia oculta, rota y pisoteada; pero amorosa y frágil, de un pueblo orgulloso y digno que se niega a comer de la mano de sus verdugos. Entendimos hace tiempo cual era el rol que nos tocaba jugar. Debíamos ser los interpretes. Los que como herederos de una tradición y una contracultura popular, teníamos que explicar a los relevos generacionales en la batalla, las razones de los vencidos. Los motivos por los cuales debían volverse a cavar trincheras de ideas y de sonrisas. Huérfanos y silenciados sin embargo no hemos dejado de romper los limites de la derrota. De romper el frente enemigo, desarticulando y derrotando una y otra vez las ofensivas burguesas, de la mano de nuestro pueblo en sus batallas y en sus dolores. Con armas o sin ellas, somos simplemente, humildes soldados revolucionarios del pueblo. Nos reportamos para la tarea, siempre que el pueblo nos solicita. Somos internacionalistas. Lo que quiere decir simplemente, que nos sentimos hermanos de los que luchan por la libertad, empuñando la razón, en cualquier lugar del mundo.

Entendimos que la locura y la perversión enemiga no solo estuvo dirigida a la eliminación física de los militantes populares. Mucho mas perversa aún fue a la estrategia de afectación psicológica de los supervivientes, en particular, y en realidad a través de ellos, de sus familias y del conjunto la sociedad. Mecanismos por los cuales el status quo desde entonces, intentó vincular sistemáticamente en un moebius de perversión, el desafiar frontalmente el orden establecido con la tortura, la desaparición y el terror fascista. Terror residual. Miedo al miedo. Que es sin dudas el mas poderoso veneno para los sueños. El más efectivo disciplinador social. Shock y condicionamiento. Desinformación y conformismo. Conductismo y domesticación a escalas inimaginables hasta entonces. Todas las victimas supervivientes, viven el tormento de haber sobrevivido. Algunos pocos, lograron escapar de las represalias físicas. Todos ellos se preguntan, ¿porque sobreviví?, ¿porqué no me mataron?. Nosotros conocemos la respuesta. La respuesta es tan perversamente cruel y, simple sin embargo: para que fuesen el testimonio vivo del terror. Para que la épica popular no pueda volver a elevarse por sobre el cruel relato de las masacres. Para situar la delación y la traición, la tortura y la muerte como resultado aritmético de la lucha revolucionaria.

Precisamente por esto consideramos una locura, una traición a nuestros compañeros asesinados por la mano fascista, participar de las políticas de naturalización y recreación del tormento. La lastima no provoca conciencia. Precisamente por eso nos negamos a aceptar como lógico el relato que afirma continuamente que no es posible ni necesario romper el orden capitalista en pedazos. Nuestra lucha tiene como finalidad destruir el Estado capitalista, y expropiar los bienes de la burguesía. Instrumento del crimen clasista, la explotación y la manipulación de las necesidades populares.

La designación del torturador asesino Milani al frente de las fuerzas armadas del Estado, representa una abierta declaración de guerra, que ningún militante popular debe dejar de considerar como una amenaza política muy real, y que sumada a la total complicidad de la oficialidad y de todos los estamentos del gobierno neoperonista, significan una enorme afrenta al movimiento popular argentino, cuestión que puede sumarse a la desaparición de Jorge Julio López y las muertes de testigos, o a la política del turísmorbo y de impunidad biológica oficial. Entonces… si haces eso… te pasa aquello… Ese es el mensaje de los demócratas burgueses. Mientras que el relato burgués de la lucha de clases durante los años sesentas y setentas en Argentina, cómplice y mistificado, miente lo que no consigue negar. Mienten porque la burguesía argentina perdió el control de “la política” en los setentas. Mienten porque saben que pueden perderlo nuevamente, si el populismo vuelve a fracasar en su tarea de dividir el campo popular.

Estos hechos entre muchísimos otros, que son apenas aspectos relativos de la política neocolonial de dependencia financiera agrotóxica, sirven también como prueba indiscutible de la directa ligazón del justicialismo, con los crímenes fascistas de ayer y de hoy. Sabemos perfectamente que la guerra contra el pueblo y su dirigencia natural y legitima nunca terminó. Los revolucionarios no les debemos respeto ni obediencia de ninguna índole. No son más que criminales y mercenarios al servicio del imperio y la oligarquía. Asesinos del pueblo, enemigos declarados de la revolución.

Bien pudiéramos decir que la de Santucho, la de Ernesto Guevara, es una escuela política; una tradición ideológica y política; la de la herejía permanente. La de Blanqui, la de aquella estirpe que Jean Rière describiera al construir la semblanza de Víctor Serge, de este modo.

“…Es cierto: escoger […] “le Rétif” (“reacio”, “rebelde”, etimológicamente “el que resiste”) como primer y principal seudónimo, es mostrar claramente el cobre. Nada de difuminos ni colores pastel: sólo el rojo y el negro son aceptables. Y nuestro fogoso y joven militante se pone a manejar entonces una pluma acerada, irónica, vehemente, pronta a veces con exceso en la polémica y sin merced. ¡Es la ley del género! Nunca la contraviene. Hace escarnio y carnicería con un acento ya personal. Nunca el Reacio ni después Víctor Serge “se escatimarán”: no son de los que aceptan pausas, “arreglos”, acuerdos-compromisos. No son de esos del consenso blando. A la comodidad asegurada por todos los conformismos, preferirá siempre la herejía permanente, ese arte peligroso de no dejarse engañar.

El Reacio, le Rétif, diseca los mecanismos de opresión y de dominación, los condena y los combate sin tregua, pero pretende hacer lo mismo con todos los mecanismos de sumisión o de servidumbre voluntaria o propuesta. No asesta solamente sus garrotazos (que caen tupidos) a los que someten, a los explotadores y paladines de un Orden inicuo, sino igualmente a los explotados que o bien son pasivos o conformistas, o bien se someten, o, mucho más, se dejan engañar por los “trampantojos” que los incitan a acomodarse a su estado, por “espejismos” que postergan siempre el paso al acto revolucionario.

Es lícito ver en esa actitud que no escatima a nadie (individuos, instituciones, grupos, partidos) las primicias de lo que más tarde, en su periodo “bolchevique”, calificará de regla del doble deber (explícita en Soviets 1929 y en Littérature et révolution, pero implícita en sus escritos anteriores), a saber la imperiosa necesidad de ejercer, también en el seno del partido, del grupo, del movimiento, un indispensable espíritu crítico. Para evitar las esclerosis, los empantanamientos estériles en los clisés y las fórmulas vacías de contenido, el estancamiento, tal vez incluso la regresión y la corrupción de los mejores, hay que hacer imperativamente ese trabajo crítico sobre uno mismo y, algunas veces, contra uno mismo.5

Un río de sangre separa al pueblo de los militares asesinos… escribió por ultima vez el comandante Santucho. Austero y digno, valiente siempre, hombre siempre, traicionado como Bolívar, como Sandino, como Zapata; de pie ante la historia. La historia del hombre del pueblo, la historia de sus luchas, que ha sido escrita con la sangre valiente y joven de los hijos de nuestra tierra americana. A ellos, a todas ellas, nuestras hermanas y nuestras madres, a todos nuestros ausentes guerreros del arco iris, rendimos una vez más nuestros respetos. Su ejemplo siempre vivo y combatiente, es camino abierto por el que marcha nuestro esfuerzo militante.

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