Antes del menemismo Luis Zamora adelantaba” No se puede sino ser optimista”

Revista El Porteño, abril 1990
Reportaje a Luis Zamora

Las encuestas acaban de consagrar a Izquierda Unida como la tercera fuerza política nacional (16 por ciento) y a Luis Zamora como el único dirigente de izquierda con predicamento popular. Mientras algunos -como Alejandro Romay- explican el fenómeno por los brillos televisivos el diputado del Movimiento al Socialismo dice que el espacio que hoy le otorgan los medios refleja el crecimiento de su partido.

Por Jorge Warley

“¡Cómo habló Silvia! ¡Se hizo batifamosa! Se habló por toda la ciudad. Se pasó por todos los noticieros, hacían debates en todas partes…¿Qué me cuenta, Zamora?”
Susana Giménez

Izquierda Unida es la única organización política que crece. En noviembre del año pasado acaparaba el 9 por ciento de la opinión pública, en enero el 11 y en febrero el 15,9 contra el 11,5 de la UCeDé y el continuo retroceso de peronismo y radicalismo. (Datos del instituto Demoskopía publicados por Ámbito Financiero).

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-A partir de sus apariciones por TV hay quienes se preguntan si su creciente popularidad radica en la prédica del “primer diputado trotskista de América Latina” o en que se ha convertido en un nuevo y atractivo héroe de los medios de comunicación.

Luis Zamora: -Mientras los medios pudieron negar nuestra existencia lo hicieron, tanto los estatales como los privados. Si ahora nos dan un lugar es debido a nuestro crecimiento. Es una lucha de décadas que comienza a dar resultados. Una conquista. De todas maneras -y más allá de la gimnasia televisiva que fuimos adquiriendo y que nos obliga a buscar el modo más sencillo de transmitir nuestras ideas-, lo que la gente percibe y reivindica es que no hayamos variado nuestro discurso, el contenido. Pero insisto, la participación en los medios es una forma de medir nuestro crecimiento. ¿Por qué nos invitan? Es un reflejo en términos numéricos -objetivos- de nuestro crecimiento. El 16 por ciento que está dispuesto a votarnos, ¿cuántos millones son? ¿Por qué los dirigentes de los partidos tradicionales que antes nos ignoraban ahora aceptan discutir con nosotros, so pena de que no se realice tal o cual programa?

“En los informativos de Canal 9 se cuida que todas las expresiones de la partidocracia estén representadas. Gracias a este tratamiento y esta acción, que no ha sido negada jamás por ningún dirigente político del país, recientemente el MAS ha pasado a ocupar con el señor Zamora la tercera posición dentro del ranking de la partidocracia argentina.”

Alejandro Romay, Nuevo Sur, 15/3/90

“Le proponemos que para eso se junte con sus compañeros de trabajo, vecinos o parientes, y discutan con el compañero que les lleva este periódico…”
Solidaridad Socialista, número 321

Algunos números. Durante los meses de enero y febrero de este año la campaña financiera del Movimiento al Socialismo recaudó -según estimaciones partidarias- 250.000 aportes. Hasta agosto de 1989 Solidaridad Socialista, el semanario del MAS, tenía una tirada de 24.000 ejemplares. Por ese entonces se decidió la reducción de páginas y el consiguiente abaratamiento de costos: hacia octubre el periódico alcanzó la cifra de 90.000. Actualmente la tirada ronda los 70.000 ejemplares, se entusiasman las mismas fuentes.

Además, el partido cuenta con una serie de ediciones destinadas a sectores específicos: Solidaridad Petrolera, Solidaridad Ferroviaria, El Machete (secundarios), Alternativa Docente (que habría alcanzado los 20.000 ejemplares), Malvinizar (destinada a las FF.AA., especialmente al trabajo sobre la suboficialidad); existe también una cantidad de periódicos municipales y una revista internacional.

En el ámbito nacional el MAS cuenta con más de 250 locales y se calcula que en lo que va de 1990 multiplicó por tres sus militantes.

En las elecciones universitarias de 1989 la Juventud Socialista creció en un 112 por ciento. No obstante, la cifra es relativa, ya que con la ruptura interna de mayo del 88 que dio origen al Partido de Trabajadores por el Socialismo se fueron 280 de los 350 militantes que el MAS tenía en la Universidad de Buenos Aires. Después, unos 100 volvieron al redil partidario.

En las elecciones generales del año anterior la coalición Izquierda Unida logró un 6 por ciento de los votos, que se elevaba a 10 en las franjas más humildes. Según algunas fuentes, actualmente las preferencias por el MAS en el interior de las fábricas en casi ningún caso descienden del 15 por ciento.
Siguiendo esta caracterización, existirían cientos de comisiones internas que responden al partido de Zamora y no existiría gremio donde el mismo no pudiera presentar lista propia.

-Usted ingresa al Parlamento en el momento en que éste se encuentra más desprestigiado que nunca a los ojos de la población. ¿Qué rol puede jugar un diputado de izquierda en este contexto?

-El Parlamento está desprestigiado, es cierto, pero tanto como el resto de las instituciones, el Ejecutivo y la Justicia. En definitiva, lo que ocurre es que si el Congreso no sesiona es porque el gobierno no quiere que lo haga. Consecuentemente, nuestra tarea va a estar más afuera que adentro. Desde el Parlamento apoyamos las luchas populares y tratarnos de presentar proyectos que sean la continuación natural de aquellos cambios que impulsamos en la sociedad. Sabemos que es difícil, que cualquier iniciativa que tengamos va a ser obstaculizada, abortada. Pero ya lo logramos una vez, y no fue por virtud nuestra, sino de los ferroviarios que presionaron a los que deberían ser sus representantes. Fuimos un vehículo.

En este marco de decadencia de las instituciones es donde adquiere mayor relevancia nuestra propuesta de Asamblea Constituyente y reforma constitucional. ¿Para qué? Para que el mandato de los diputados sea revocable, por ejemplo. Ni qué hablar de los senadores. Mirálo a Vaca, lo votó sólo el 18 por ciento y el conjunto lo va a tener que aguantar 9 años. En la Constituyente los argentinos podríamos discutir el modelo de país que necesitamos y queremos. ¿Avanzamos con las privatizaciones? ¿Pagamos o no la deuda externa? ¿Cuál es el papel de las FF.AA., el de reprimir? Una Constituyente que debata y se expida sobre si vamos a seguir tolerando la dictadura brutal de los empresarios instrumentada por Menem. Estamos en el desgobierno; en el Parlamento vamos a impulsar la convocatoria a Asamblea Constituyente, y, si no, que nos digan qué. Se trata de votar programas, no funcionarios; es la única opción democrática, lo demás son acuerdos de cúpulas.

“¿Lo vio anoche a Zamora con María Julia? Al final Zamora es el único que dice las cosas como son.”
Un tachero, miércoles 14/3/90

“Para los que venimos del Partido Socialista de los Trabajadores la primera impresión es de asco, de rechazo. Pero bueno, después reflexionás y te das cuenta de que aprovechar los medios está bien. Es la única manera de salir de la minusculidad.”
Mónica, 31, ex militante del MAS

-¿Qué pasa con la política de alianzas del MAS en lo que hace a Izquierda Unida y en lo que respecta a los acuerdos en el Parlamento?

-Izquierda Unida fue un logro histórico y como tal lo reafirmamos. El programa sigue vigente, así que sería una derrota que el frente se rompiera. La lucha que se nos plantea es, precisamente, por su ampliación. El sector del peronismo disidente hizo una cantidad de críticas correctas al gobierno, coincidimos en algunos puntos -básicamente frente a la pelea de los estatales-… Punto. Tanto los legisladores disidentes como Ubaldini y Lorenzo Miguel critican aspectos de la política oficial, pero han optado por mantenerse dentro del justicialismo y aceptar la legitimidad del gobierno de Menem. Plantear la necesidad de reemplazar un ministro, como hacen ellos, es engañar a la gente. ¿Las cosas van a ir mejor si se cambia a Dromi o si logramos sepultar el modelo que Menem encarna? De todas maneras, sería sectario y negativo de nuestra parte negarnos a hacer acuerdos sobre temas particulares, específicos, en función de nuestra concepción global.

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“El pueblo pelea, ¿qué más quiere la izquierda?”

“Alberto Albamonte: -El trotskismo se ha caracterizado por la violencia y solamente una sociedad en regresión como la argentina ha permitido que haya espacio público para el trotskismo.

Luis Zamora: -Acá se dijo que somos trotskistas. Eso es bueno, porque esto lo ven millones…”
Hola Susana, 12/3/90

“-¿Cuál es Zamora?

-Aquél, el más joven, el que se está riendo.

-¡Grande, Luisito!”

Uno de los tantos independientes que se acercó a Zamora en la marcha del viernes 16/3/90.

El 54 por ciento de la población repetiría actualmente su voto de mayo de 1989. De ese porcentaje, Izquierda Unida es la coalición con mayor poder de retención: 88 puntos. El 46 por ciento restante se divide en un 24 por ciento que no se inclinaría por su anterior partido pero todavía no sabe por quién lo haría, y un 21,6 que sí ha definido su nueva elección. De ese 21,6, un 11,8 por ciento optaría por Izquierda Unida.
Encuesta de La Nación, 18/3/90

Algunos números. Si bien es difícil medir la inserción del MAS en el ámbito sindical ya que no se posee el parámetro relativamente objetivo de las elecciones por gremio, pueden obtenerse igualmente algunos datos. En la construcción, la lista Naranja-Violeta, que lleva como primer candidato a Alcides Christensen, del MAS -secretario general de la filial Neuquén- tiene buenas chances de triunfar en el nivel nacional. De hecho, algunos analistas sindicales explican por esa causa la postergación en los comicios de la UOCRA.

La Intersindical Ferroviaria -organismo que motorizó el paro de los trabajadores del sector, la irrupción en el Congreso y la multitudinaria marcha a Plaza de Mayo- cuenta en su dirección con muchos activistas del MAS. Algo que se encargaron de denunciar las propias figuras del gobierno.
El partido también participa de la dirección del sindicato de la Sanidad de Capital Federal. Allí reúne cerca del 40 por ciento de los votos, los delegados generales del Francés, Gallego, Antártida y Mitre, y casi el 35 por ciento en el Hospital Italiano y el sanatorio Güemes, los más grandes.

Al término de la huelga de 72 horas llamada por CTERA, se realizaron asambleas en todo el Gran Buenos Aires; en ellas se enfrentaron dos posiciones: la primera la sustentaba la lista Celeste, de Mary Sánchez, y proponía un paro de 24 horas; la segunda -apoyada por el MAS- reclamaba como mínimo uno de 72. La primera moción triunfó en La Matanza, Lomas de Zamora, Florencio Varela y Merlo; la segunda en Lanús, Quilmes, Berazategui, La Plata, San Martín, Moreno, Monte Grande, Morón, Avellaneda, General Sarmiento.

Por otra parte, Luis Zamora es el dirigente de la izquierda que en estos últimos nueve años obtuvo mayor centimetraje en la prensa gráfica y más minutos al aire por radio y TV. Magdalena Ruiz Guiñazú es la única periodista que todavía no se ha dignado a invitarlo a su programa.

-Pesa sobre usted la acusación de exitista desde que lanzó aquella declaración de que “millones de trabajadores han roto con el peronismo y se están integrando al MAS”.

-No sólo hemos crecido cuantitativamente, nuestro crecimiento es cualitativo. Y esto es así porque estalló el peronismo. Comenzamos a detectarlo hacia septiembre del año pasado, como sólo un partido que crece por abajo puede hacerlo. Estimo que hoy conseguiríamos unos 2.000.000 de votos, tal vez en un par de meses reunamos 4 0 5 millones. Es difícil de medir, pero ésa es la perspectiva y hay que pelear en esa dirección día a día.

Hay sectores de izquierda escépticos. Se habla con nostalgia de los 70… Sin embargo en aquel entonces la gente creía en el peronismo infinitamente más que hoy. Ese sentimiento de escepticismo parte justamente de aquellos cuyo proyecto político fracasó en los 70, cuando eran hegemónicos. El pueblo pelea, ¿qué más quiere la izquierda? Ciertos intelectuales hablan de crisis de organización y la Intersindical Ferroviaria, los docentes, los estatales de Salta, los trabajadores del sur se juntan de a miles y arman coordinadoras, asambleas, huelgas, marchas. No se puede sino ser optimista. En esta situación ser optimista es ser revolucionario. Y no se trata de un optimismo retórico, voluntarista, sino de ver los datos que nos brinda la realidad. Estamos viviendo extraordinarios cambios políticos en la conciencia de las masas. Nos sentimos cada vez más fuertes; se acerca la hora de la izquierda y del socialismo.-

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