¿QUÉ ES EL FRENTE DE LIBERACIÓN? por Mario Roberto Santucho (1974)

Perspectivas del Frente de Liberación

El Combatiente nº 103. Miércoles 2 de enero de 1974

El Frente único es en realidad un terrible peligro para los capitalistas, banqueros, y especuladores, para los grandes propietarios y terratenientes, para todos los que quieren vivir como parásitos y enriquecerse con los frutos del trabajo de la enorme mayoría del pueblo”.

Con esta frase definía, en 1923, el revolucionario búlgaro Dimitrov, el miedo y el odio mortal que tienen los explotadores hacia la unidad en la lucha de todos los explotados, obreros, campesinos y demás sectores populares. Por eso, en todo tiempo y lugar, desde que los pueblos descubrieron y comenzaron ha desarrollar prácticamente esta formidable arma de combate, los burgueses se han opuesto a la concreción de la unidad obrera y popular, por todos los medios a su alcance, según las circunstancias concretas.

En nuestro caso la burguesía ha elegido -por ahora-la táctica de desnaturalizar el frente popular o frente de liberación, haciendo engañosamente suya esa bandera, para confundir y dividir a las masas. Táctica que también fuera marcada a fuego en los escritos de Dimitrov:

El frente único y la colaboración de clase, no sólo no son idénticos, sino que, por el contrario, son dos cosas profundamente contradictorias, absolutamente incompatibles y que se rechazan entre sí.” “En realidad el frente único del trabajo representa la lucha y el esfuerzo en común de las masas trabajadoras y sus partidos políticos y organizaciones económicas para fines determinados y concretos, cuya realización sólo es posible en la lucha contra la burguesía, el capitalismo y sus partidos, no mediante cualquier clase de colaboración con ellos”

La burguesía ha podido hasta ahora lograr ciertos éxitos en su tarea de confundir a las masas, dividir al pueblo y arrastrar algunos sectores bajo sus falsas banderas, por la sencilla razón de que todavía existen compañeros que, al plantear una política equivocada, populista o reformista, se convierten de hecho en agentes ideológicos de la burguesía en el campo del pueblo.

Se impone en consecuencia una redefinición muy clara de las cuestiones centrales relacionadas con el problema del frente, como parte de la intensa lucha ideológica que el proletariado debe librar para erradicarlas ideas burguesas del bando popular y hacer triunfar sus justas tesis de unidad obrera y popular.

¿QUÉ ES EL FRENTE DE LIBERACIÓN?

Ante todo, debemos plantearnos ¿qué es exactamente un frente de liberación? ¿A que intereses de clase responde, de que elementos objetivos de la práctica social surge su necesidad?

Básicamente un frente es una unión o alianza de clases para concretar el logro de objetivos que son comunes. Es precisamente esa diferenciación de clases y esa comunidad de intereses lo que hace necesario y posible el frente. La diferencia de clases hace necesario el frente, pues si los intereses de clase en juego fueran absolutamente homogéneos no sería necesario un frente, bastaría un partido para representarlos. Si por el contrario, en esos intereses diferentes no hubiera puntos fundamentales comunes, el frente no sería posible.

Esto lo saben muy bien los burgueses, que en nuestra patria hablan de la necesidad de un frente y que señalan que “los problemas del país no pueden solucionarlo un solo partido, esos problemas tenemos que resolverlos entre todos”. Ellos hablan, naturalmente, del país burgués y el frente que proponen tiene por objetivo la unidad de la burguesía para restaurar el capitalismo y la división de las masas populares, arrastrándolas tras sus falsas banderas para que ellas colaboren en su propia explotación, labren la fortuna capitalista sobre la desgracia propia.

El frente que propone la clase obrera, en cambio, es el frente de los explotados. Frente que sólo puede realizarse contra los explotadores y por los intereses comunes a las grandes masas populares, por su unidad para conquistar una vida digna y feliz.

EL ENGAÑO DE LOS BURGUESES

Para concretar más precisamente cuáles son esos intereses, cuáles son los objetivos del frente del pueblo y en qué se diferencian de los objetivos burgueses, tenemos que referirnos también concretamente a nuestro caso particular.

En un país dependiente como el nuestro, el enemigo principal, el más feroz enemigo del pueblo es, por supuesto, el imperialismo, la opresión neo-colonial de que se hace víctima al conjunto del pueblo.

Pero, ¡atención! que esto lo plantean también los burgueses populistas, el desarrollismo, todos los agentes del imperialismo disfrazados de amigos del pueblo y defensores de la nación. Aquí es, entonces, donde se bifurcan los senderos.

¿Por qué los burgueses nativos, la mal llamada “burguesía nacional”, no son ni pueden ser enemigos del imperialismo, sino sus agentes abiertos o encubiertos y, a lo sumo, sus socios quejosos?

Porque en nuestros países dependientes, que se han formado en la dependencia, la burguesía, en sus diferentes sectores, es también dependiente y no puede dejar de serlo.

Tomemos un ejemplo cualquiera. Los burgueses nos hablan por ejemplo, de “nacionalizar los resortes claves de la economía”. Un resorte clave de nuestra economía es la industria automotriz, que constituye la espina dorsal de la industria argentina desde la época de Frondizi y que está íntegramente en manos imperialistas.

Ahora bien, si la industria automotriz fuera nacionalizada y puesta en mano de una empresa estatal con control obrero, dejando intacto el resto del capitalismo argentino, esa empresa estatal sería bombardeada desde todos los ángulos por las empresas imperialistas o burguesas nativas que controlan otros rubros vinculados al automotor. La historia de Ferrocarriles del Estado, YPF, está llena de ejemplos confirmando lo que decimos.

Habría que nacionalizar entonces todo lo que tenga que ver con la industria automotriz, fábricas de repuestos, de partes, de cubiertas, etc. Habría que resolver el problema del acero, que actualmente es importado en un 50% del consumo. Habría que resolver el problema de los combustibles que están en iguales condiciones.

Por otra parte, una hipotética industria automotriz nacionalizada tendría que plantearse el problema de que es absurdo fabricar tantos autos en un país donde faltan tractores, cosechadoras y muchos otros elementos útiles. Habría entonces que reconvertir la industria. Pero eso plantearía la necesidad de compradores. La oligarquía terrateniente no está interesada en el negocio. Habría que nacionalizar la gran propiedad agraria. Que a su vez obligaría a nacionalizar los frigoríficos, el comercio de cereales, las industrias derivadas, etc. etc.

Como vemos, por donde sea que se quiera cortar la cadena de la dependencia hay que ir muy lejos para hacerlo seriamente. Demasiado lejos para lo que los burgueses están dispuestos a hacer. Por eso Gelbard, Ministro de Economía y dueño de FATE, que fabrica cubiertas, o Broner, presidente de la CGE y dueño de Wobron, que fabrica embragues, hablan de liberación pero no proponen ni toman ninguna medida práctica para concretarla.

Por lo contrario, las empresas imperialistas son ahora custodiadas por la Gendarmería y se les consiguen 300 millones de dólares para “financiar las exportaciones”.

Gelbard o Broner todo lo que quieren es que les paguen unos pesos más por sus cubiertas y sus embragues, pero no están dispuestos a usar un solo peso de esos para aumentar los sueldos de sus obreros. Mucho menos a practicar una real política de liberación nacional. Y si en lugar de Gelbard o Broner ponemos a cualquier otro burgués el resultado será el mismo, como lo ha probado reiteradamente la experiencia.

EL FRENTE DEL PUEBLO

Nos hemos extendido un poco en el ejemplo, para dejar perfectamente claro que “liberación nacional” no es una frase abstracta para usar en los discursos, sino una cosa muy concreta, que implica una política concreta.

Y que en las condiciones actuales del capitalismo mundial la liberación nacional de los países es absolutamente inseparable de la liberación social de los trabajadores de la explotación capitalista.

El capitalismo se basa esencialmente en la explotación del trabajo de los obreros y por eso la clase obrera es la clase más consecuentemente revolucionaria, la más capaz de llevar adelante una lucha de liberación nacional y social.

Pero no solamente a los obreros perjudica el capitalismo imperialista. Los monopolios perjudican también a los campesinos pequeños y medios, a los que oprimen y roban el fruto de su trabajo a través del control de la comercialización de las cosechas, el crédito, la venta de máquinas y semillas, etc. Los monopolios perjudican también a los desocupados y semidesocupados, a los que utilizan como ejército industrial de reserva para comprimir el salario de los obreros ocupados, obligándolos a vivir en condiciones inhumanas en las villas miseria, junto a las capas peor pagadas del proletariado y trabajadores independientes.

Los monopolios perjudican también a los empleados y maestros, a los que pagan sueldos miserables y tratan de utilizar para servir a sus intereses patronales.

Los monopolios perjudican de manera similar a estudiantes, intelectuales, profesionales. Perjudican, oprimen y despojan, en fin, a todas las capas laboriosas de la población, saqueando a unos y a otros para aumentar sus ganancias.

Todos estos sectores del pueblo, en consecuencia están objetivamente interesados en formar un frente contra el imperialismo y sus aliados burgueses, están objetivamente interesados en la liberación nacional y social de nuestra patria y nuestro pueblo. Nada tienen que perder y sí mucho que ganar uniéndose contra sus enemigos, desplegando todas sus energías en una sola dirección para hacer más eficaz su lucha.

Es evidente que entre los distintos sectores del pueblo, existen intereses diferenciados, que a veces producen contradicciones y que por lo tanto todo el pueblo no puede ser homogéneamente representado por un solo partido. Pero estas diferencias y contradicciones son contradicciones en el seno del pueblo, son contradicciones y diferencias secundarias, insignificantes frente al abismo que separa a todo el pueblo de los intereses de la burguesía y el imperialismo.

El frente de liberación nacional y social es, en consecuencia, un arma estratégica del pueblo para el logro de sus objetivos, cuya necesidad y posibilidad surge objetivamente de las necesidades más profundas de todas las clases oprimidas: proletariado, campesinos, villeros, capas medias.

EL FRENTE Y LAS IDEOLOGÍAS

Hasta aquí hemos hablado de las clases y sus intereses, desde del punto de vista de su papel en la producción, tal como ellas existen objetivamente en la vida de la sociedad. Pero entre la existencia y los intereses objetivos que de ella derivan y la conciencia subjetiva de esos intereses, media un proceso, que se desarrolla en la práctica de la lucha de clases.

Los burgueses, clase dominante, tienen una conciencia bastante clara de sus intereses, precisamente porque tienen un largo ejercicio del dominio y el poder.

Pero las clases dominadas, a las que la burguesía impone el peso de sus propias ideas a través de la escuela, la prensa, la radio, la televisión, etc. no toman conciencia de sus intereses en forma automática ni de un golpe.

Por el contrario, esta toma de conciencia requiere un proceso, que los oprimidos van pagando con su propia sangre, con su propio sudor, acertando y cometiendo errores, equivocándose y volviendo a empezar, acumulando experiencias.

La lucha política -político militar-y la conciencia social, la ideología, se encuentran así, en estrecha relación. En la medida que la lucha avanza, crece la conciencia. Pero, a la inversa, en la medida que se desarrolla la conciencia, avanza y se fortalece la lucha. Ambos procesos se encuentran en íntima relación y se influyen mutuamente.

El grado de desarrollo de este proceso se refleja en la realidad en la existencia de los partidos y organizaciones populares, en sus programas, en sus métodos de lucha.

Por eso un frente del pueblo no es ni puede ser un corte horizontal de la sociedad, tomando esquemáticamente sectores de clase tal como ellos se presentan en un análisis sociológico.

Por el contrario, constituyen un corte vertical de la sociedad, tal como ella es, viva y actuante. Pasa verticalmente uniendo lo que se debe unir y separando lo que se debe separar, englobando las fuerzas del pueblo y deslindando campos con las fuerzas de la burguesía, rompiendo algunas organizaciones y fortaleciendo otras, reflejando la voluntad de unirse de sus compañeros, librando fuerzas nuevas, cualitativamente superiores a la simple suma de los componentes originarios.

Se construye en la práctica a partir de un programa que refleja correctamente los intereses comunes las aspiraciones de libertad y felicidad del pueblo, el odio a la explotación y la decisión de terminar con ella y se va desarrollando con la unidad y la lucha. Unidad de todos los representantes legítimos de los intereses populares y lucha ideológica y política contra los enemigos del pueblo, contra sus agentes encubiertos y sus propagandistas inconscientes.

Los que concurren a él no abandonan su individualidad política, ni renuncian a sus intereses específicos, sino que los unen en una organización superior que multiplica y fortalece la lucha de todos.

FRENTES FALSOS Y VERDADEROS

Actualmente existen en nuestra patria una serie de propuestas de frentes de liberación que tienden a desnaturalizar su contenido de clase. Uno de ellos es el Frente que propone una corriente del peronismo popular, la que lideran Montoneros y JP.

“La consigna ‘Liberación o Dependencia’ marca los términos del enfrentamiento principal. Por un lado el imperialismo y sus aliados; por el otro, el pueblo peronista y sus aliados (…). Todos esos sectores se expresan políticamente a través del Frente Justicialista de Liberación y la Asamblea de Unidad Nacional (principalmente la UCR y la Alianza Popular Revolucionaria)”.* Conferencia de Prensa de Quieto y Firmenich, El Descamisado Nº 4

Similares conceptos podemos encontrar en el discurso de Firmenich en la cancha de Atlanta, en los del mismo Firmenich y Quieto el 17 de Octubre en Córdoba, en todos los documentos y publicaciones de estos compañeros.

En una extensa nota del número anterior ya hemos visto en detalle las concesiones a la burguesía que estos compañeros vienen realizando y el carácter que están tomando, en los hechos, de propagandistas del nacionalismo burgués en las filas populares.

La base de estas graves fallas es la errónea creencia de que el Frente de Liberación Nacional puede realizarse como una fracción “progresista” de la burguesía para enfrentar al imperialismo y luego, en una segunda etapa,separada en el tiempo, recién plantearse la lucha por el socialismo.

La misma concepción errónea, reformista, predica del Partido Comunista, que trata de encontrar permanentemente una fracción burguesa permeable a sus propuestas frentistas.

Así, promovieron el ENA, donde hasta la constitución del FREJULI marcharon a la cola de los burgueses radicales y peronistas separados de sus partidos, como Porto y compañía, que a la primera oportunidad se volcaron a la propuesta del peronismo burgués.

Buscaron entonces la constitución de una nueva alianza, a través del APR. En la que si bien participaron algunos elementos progresistas, no se encontraba de manera alguna en condiciones de ser una real alternativa proletaria y popular en las elecciones. Si tal alianza hubiera llegado al gobierno, hubiera terminado capitulando, por carecer de una verdadera base obrera y popular.

Recientemente han realizado una profusa campaña llamando a la constitución de un gran Frente Antioligárquico y Antiimperialista. Sin embargo, hasta ahora el PC no ha convocado a ninguna reunión para constituir ese Frente. ¿Por qué? Simplemente, porque es evidente que el PC espera que esa propuesta sea recogida por algún burgués progresista. Más concretamente, le están pidiendo a Perón que acaudille ese frente. Tendrán que esperar un largo rato.

En nuestra Patria existe un solo Frente que está correctamente formulado, que constituye verdaderamente un proyecto de unión de todas las fuerzas populares contra la burguesía y el imperialismo y no con ninguna de sus fracciones. Precisamente por eso ese frente crece y se desarrolla. Se trata del Frente Antiimperialista y por el Socialismo, del que nuestro Partido forma parte.

No nos extenderemos en el análisis de la propuesta política del FAS ya que hemos publicado su programa y reseñados sus congresos en los números 88, 99 y 100.

Basta anotar aquí que el FAS responde objetivamente a los intereses del pueblo, a los objetivos y métodos de construcción del Frente que hemos analizado de manera teórica más arriba. Fortalecer y desarrollar el FAS es en consecuencia una de las tareas más importantes de la hora actual, ya que él constituye una de las herramientas indispensables del triunfo popular.

Esto no quiere decir que el FAS sea ya el Frente de Liberación Nacional y Social que nuestro pueblo necesita. Para ello será necesario un largo proceso. Tendrán que concurrir a la constitución definitiva del Frente los compañeros que actualmente militan en el Peronismo de Base, en Montoneros, JP, Partido Comunista, Juventud Radical y otras corrientes populares; como así también los centenares de miles de personas del pueblo que actualmente no están encuadrados en ninguna tendencia política, pero que luchan activamente en los sindicatos y agrupaciones de base, organizaciones campesinas, villeras, estudiantiles, etc. y aún los millones de personas del pueblo que todavía no están participando activamente en la lucha de clases pero que están objetivamente interesados en ello, ya que está en juego su propio destino y la felicidad de sus hijos, la libertad de nuestra patria, el porvenir.

El FAS no es más que un embrión, en poderoso desarrollo, de ese Frente que nuestro pueblo necesita. Para llegar a constituir acabadamente ese Frente, es imperioso seguir desarrollando la política de unidad en la acción y lucha ideológica.

Tan necesarias son la una como la otra. No podremos concretar el Frente sin una férrea unidad de todas las fuerzas populares. Pero tampoco podremos avanzar sólidamente sin desbrozar el camino de la mala hierba de las ideas burguesas que se divulgan en el campo del pueblo. Es necesario combatir enérgicamente las ideas incorrectas de conciliación de clases, incluso para ayudar a las propias organizaciones que la sustentan, para ayudar a los elementos populares que se encuadran en ellas a librar una enérgica lucha de clases en su propio seno, combatiendo la propaganda populista y reformista que realizan sus direcciones o sectores de ellas; la propaganda que intenta embellecer a ésta o aquella fracción burguesa, arrastran tras ella a una parte del pueblo.

EL EJÉRCITO POLÍTICO DE LAS MASAS

El Frente de Liberación está llamado a transformarse en el Ejército político de las masas, como lo muestra claramente la experiencia de los compañeros vietnamitas.

¿En qué se diferencia entonces este Ejército político del Ejército Popular que estamos construyendo a través de la acción guerrillera? Programáticamente, en nada. Desde el comienzo, el ERP surge como brazo armado del pueblo en su conjunto y no exclusivamente del proletariado, aunque la dirección ideológica y política de la clase obrera está asegurada por la conducción político-militar de nuestro Partido.

El programa levantado por la guerrilla es un programa antiimperialista, que se propuso unir bajo sus banderas a hombres y mujeres provenientes de todas las clases populares y de distintas identidades políticas. Este objetivo se ha ido logrando con un accionar consecuente, evitando por igual el sectarismo y las concesiones ideológicas.

La diferencia entre estas dos herramientas del pueblo para su victoria está dada por las tareas que corresponde resolver a cada una de ellas. El Ejército Popular que se construye a partir de la guerrilla está destinado específicamente al combate. Aún cuando no descuide ni por un segundo el aspecto político de su accionar, su tarea fundamental es militar, es la destrucción de la fuerza militar de la burguesía y el imperialismo, principal sostén de su poder.

El Frente de Liberación en cambio es la herramienta política de las masas, destinada a batir políticamente al enemigo en todos los frentes, trabajando legalmente cuando el enemigo se ve obligado a hacer concesiones democráticas; clandestinamente cuando el enemigo reprime abiertamente; combinando ambas formas cuando las circunstancias lo determinan.

Obviamente, esta diferencia en las tareas, determina también una diferencia en la composición de ambas organizaciones. Si bien por sus programas ambas permiten el ingreso de cualquier persona del pueblo, la característica combatiente de las tareas del Ejército Popular exige una selección mucho más rigurosa del personal. En el Frente, en cambio, tienen amplia oportunidad de desplegar la inmensa riqueza de su capacidad creadora y su energía, las más amplias masas, hasta los ancianos y niños, como lo prueban los miles de ejemplos vietnamitas.

No vale la pena extendernos sobre el tema, ya que en la nota que citamos, los camaradas vietnamitas lo analizan con profundidad y precisión, a la luz de su vasta experiencia.

Por cierto, el Frente y el Ejército en la Argentina tendrán sus propias características, correspondientes a nuestras particularidades nacionales. Pero esas particularidades nacionales irán surgiendo de la práctica, de la capacidad creadora de nuestro pueblo y no de la especulación teórica que podamos desarrollar aquí.

FRENTE Y ÓRGANOS DE MASAS

Otro aspecto que suele dar lugar a confusiones es la relación que debe existir entre el Frente de Liberación y los órganos de masas más variados; sindicatos y agrupaciones obreras, organizaciones campesinas, villeras, estudiantiles, etc.

Aquí la diferencia es no sólo de funciones, sino también programática.

O más bien de metodología política. El Frente de Liberación no debe descuidar el menor problema que afecte la vida de las masas. Sino todo lo contrario, ya que es a partir de los problemas concretos que nuestro pueblo tiene en su vida real, como irá tomando conciencia cada vez más aguda de las injusticias del capitalismo, de la necesidad de organizarse para derribarlo e irá aprendiendo a hacerlo cada vez más firme y ajustadamente.

Pero el Frente toma todos los problemas de las masas, económicos, sociales y políticos, partiendo de la comprensión establecida previamente de que cada uno de esos problemas no son más que manifestaciones parciales de una realidad más general, es decir del régimen capitalista imperialista.

Por el contrario, los órganos de masas pueden haber o no arribado a esa conclusión previa. Ellos se ocuparan fundamentalmente de resolver de manera inmediata los problemas parciales que afecten a su sector de clase y en la lucha cotidiana por esos problemas será precisamente que irán tomando una conciencia más amplia del problema general del capitalismo. En este sentido, se puede afirmar que los órganos de masas constituyen el primer escalón en la organización y desarrollo de la conciencia de las masas.

Por eso mismo, los órganos de masas específicos tienen un carácter mucho más amplio y flexible y existe en ellos una variada gama de matices, desde los puramente reivindicativos hasta los más politizados.

EL FRENTE ANTIFASCISTA

Finalmente, queremos dejar sentadas en este punto, las diferencias y las relaciones que existen entre el Frente de Liberación y sus embriones y otros organismos más amplios, que aparentemente se superponen, como por ejemplo, en nuestro caso práctico, el FAS y el Frente Antifascista y Antiimperialista.

Nuestro Partido interpreta que es correcto y apoya el llamado formulado por el FAS en su V Congreso a la constitución de un Frente Antifascista y Antiimperialista, que ha comenzado a tener vías de concreción.

Ahora bien, el Frente de Liberación Nacional y Social, cuyo embrión en nuestra Patria el FAS, tiene un carácter estratégico y permanente, es el arma de unidad y lucha de la clase obrera y sus aliados, campesinos, villeros, capas medias. El Frente Antifascista en cambio, o cualquier órgano similar, son herramientas para la unidad de acción frente a circunstancias concretas; en este caso, la escalada fascista, la agresión imperialista, la defensa de las libertades públicas.

El contenido de clase de un organismo de este tipo es más complejo que el Frente de Liberación. Por un lado, debemos tener en cuenta, como señalamos más arriba que las distintas capas de los oprimidos no están automáticamente agrupadas en diferentes partidos y organizaciones populares, de acuerdo a sus diferencias de clases, sino que la división en la superestructura es más amplia, reflejando diferentes estadios en el proceso de desarrollo de la conciencia y la organización del pueblo.

Pero en la lucha contra el fascismo están inmediatamente interesadas todas las fuerzas populares, ya que este feroz enemigo ataca por igual a todas ellas, incluso las que son sólo tibiamente democráticas. Las diferentes fuerzas del pueblo deben, pues, encarar la unidad de acción frente a él, independientemente de que aún no hayan logrado resolver diferencias de otro orden; independientemente de que algunas de ellas estén encuadradas en partidos u organizaciones donde, de hecho, estén subordinados a fracciones burguesas no fascistas.

Por la misma razón, sectores medianos burgueses y aún burgueses no fascistas pueden participar en un frente de este tipo, ser parte de la unidad de acción encarada por el pueblo, ya que también ellos están amenazados por el irracionalismo fascista. Naturalmente que en tales condiciones los sectores populares y particularmente el proletariado revolucionario, deberán luchar por la hegemonía de un frente de esta naturaleza, como única garantía de que marche adelante consecuentemente. Para ello, la actividad se deberá llevar a los terrenos favorables a las masas, es decir, fundamentalmente a la movilización y la lucha, evitando el predominio del juego parlamentario u otra forma de accionar preferida por la burguesía.

Distinto es el caso de Vietnam, donde existen organismos patrióticos más amplios que el FNL. Estos organismos representan una alianza, completamente táctica y circunstancial de las capas populares vietnamitas con sectores burgueses y terratenientes enfrentados con el imperialismo yanqui.

Este tipo de alianza responde a características concretas de Vietnam y de su guerra actual. Sólo la práctica podrá determinar si nuestro pueblo podrá necesitar una alianza de ese tipo. Quizás, mucho más adelante, cuando se produzca la intervención imperialista en nuestra guerra revolucionaria, tal alianza sea posible y necesaria. Pero tratar de determinarlo ahora sería una especulación no sólo ociosa, sino peligrosa, ya que haría el juego a la propaganda errónea que trata de embellecer al nacionalismo y populismo burgués, pintándolos como aliados del pueblo en esta etapa, lo que es total y absolutamente falso.

PERSPECTIVAS DE FRENTE Y RESPONSABILIDAD OBRERA

Las perspectivas que se abren en nuestra patria para el rápido avance hacia la construcción definitiva del Frente de Liberación Nacional y Social son enormes. Las grandes masas del pueblo se han puesto decididamente en marcha y podemos decir verdaderamente que “esta ola no se detendrá más, porque la forman los más, los mayoritarios, los oprimidos” largamente postergados de esta porción de la gran patria americana “los que con sus manos crean los valores y hacen andar las ruedas de la historia Nuestro pueblo, digno heredero de las tradiciones revolucionarias que pusieron fin a otro imperio en América, se puso en pie y dijo ¡basta! Rompiendo los planes de la burguesía y el imperialismo con el cordobazo y otras explosiones de masas.

Al calor de sus luchas en continuo crecimiento y profundización, surgió la vanguardia guerrillera que comenzó a batir en el terreno militar a las fuerzas de ocupación del imperialismo. Al calor de esas mismas luchas está surgiendo ahora la herramienta que las coordinará y liberará nuevas energías del seno de las masas, al permitirles marchar en una dirección única contra sus enemigos comunes.

Rodolfo Ortega Peña, era intensamente vigilado por la derecha peronista. Fue asesinado el mismo día en que solicitó integrarse al ERP, en agosto de 1974

La única traba de alguna importancia que se interpone en el camino del rápido crecimiento y desarrollo del Frente de Liberación, es la propaganda burguesa que levanta sus propios “frentes” falsos para engañar a las masas. Esa propaganda burguesa que es traída al seno de las masas por compañeros equivocados que responden a la presión y las vacilaciones de clases no proletarias.

Por eso la responsabilidad de la clase obrera en el fortalecimiento y crecimiento de esta herramienta es fundamental, como acertadamente lo plantearan algunos compañeros en el V Congreso del FAS.

El proletariado revolucionario tiene la responsabilidad de orientar con firmeza a sus aliados, de guiar consecuentemente a los campesinos, a los villeros, a los estudiantes, y empleados, maestros, a todas las capas del pueblo, por el camino de la independencia de clase frente a la burguesía.

De deslindar claramente los campos y combatir con firmeza las ideas erróneas que se oponen a la unidad de las fuerzas del pueblo. Para ello, hoy más que nunca, los obreros de vanguardia deben organizarse en su partido de clase, en el PRT. Hoy más que nunca la construcción y fortalecimiento del partido proletario de combate es la condición indispensable del desarrollo de las otras herramientas del triunfo popular: el Ejército Popular y el Frente de Liberación, ejército político de masas.

Si sabemos aprovechar inteligentemente las enormes posibilidades que nos brinda la situación actual, la crisis de la burguesía y el avance del pueblo, si trabajamos con energía para asentar firmemente la unidad popular sobre bases sólidas, bajo la dirección de la clase obrera, la más consecuentemente revolucionaria, el triunfo estará asegurado.

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