Helecho Maldito del jardín burgués

che-rojo-negro-hijos

“. toda nuestra lucha es un grito de guerra contra el imperialismo”
Ernesto Guevara

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 1. Ghioldi return: el neoestalinismo mercenario
(comentarios a un articulo de A. Massholder)

  2.  El “Socialismo Verdadero” del neotrotskismo rioplatense
cita de Marx desconocido: la Deutsche Ideologie de 1845 de Nicolás González Varela

  3.  Mariela no trabaja para mí
        (la falacia antichavista)

  4.  La violencia es la síntesis de todas las contradicciones sociales
cita de Iñaki Gil de San Vicente

  5. “Camarada Bujarin: La revolución no está escrita en libros viejos”
         Lenin explica el Capitalismo de Estado, cita de V. I. Lenin

***

“…Para algunos no existe el leninismo como algo distinto del marxismo.
Esto no es cierto. En el leninismo hay una concepción propia del mundo.”

Antonio Gramsci “Leninismo”,
en L’Unità, 10 de septiembre de 1925

“No soy bolchevique, no soy menchevique; y no soy leninista.
Sólo soy un marxista, y como marxista soy comunista”

David Riazanov discurso
en la Kommunistischeskoi Akademii. 1918

“el conocimiento humano no sólo refleja el mundo objetivo, sino que también lo crea”

V. I. Lenin. Cuadernos filosóficos

“la verdad reside en el proceso mismo de la praxis.
Y podemos agregar; de la praxis, como expresión de la totalidad”

Silvio Frondizi. Interpretación Materialista Dialéctica de Nuestra Época

“Es superfluo decir que en la teoría es fácil hacer abstracción de las contradicciones
que se encuentran a cada instante en la realidad.”

Carlos Marx, Miseria de la filosofía, (séptima y última observación),
México, Siglo XXI, 1973, pag. 95, 101.

“muchos de los fogosos renovadores del Mundo… se proclamaron seguidores de las teorías marxistas,
tomando por bueno el marxismo más o menos inventado por los adversarios.”

Antonio Labriola. 1898

“… ¿No es, acaso, un interés moral o social, como se quiera decir, el interés que nos mueve a construir un concepto del sobrevalor? ¿En economía pura, [números] se puede hablar de plusvalía? (…)

La función ética del socialismo (…) debe ser buscada, no en grandilocuentes decálogos, ni en especulaciones filosóficas, que en ningún modo constituían una necesidad de la teorización marxista, sino en la creación de una moral de productores por el propio proceso de la lucha anticapitalista. “

Carlos Mariategui, Defensa del marxismo.  Edit. Amauta, Lima. 1987

“…El elemento popular «siente», pero no siempre comprende o sabe; el elemento intelectual «sabe», pero no siempre comprende y, sobre todo, no siempre «siente». Los dos extremos son, pues, la pedantería y el filisteísmo, por un lado, y la pasión ciega y el sectarismo por otro. No es que el pedante no pueda ser apasionado, al contrario; la pedantería apasionada es tan ridícula y peligrosa como el sectarismo y la demagogia más desenfrenados. El error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender y, especialmente, sin sentir y estar apasionado (no sólo por el saber en sí sino también por el objeto del saber), es decir, que el intelectual sólo puede llegar a intelectual (no a puro pedante) si se diferencia y se separa del pueblo-nación, o sea, sin sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas, explicándolas y justificándolas en la determinada situación histórica, y relacionándolas dialécticamente con las leyes de la historia, con una concepción superior del mundo, científica y coherentemente elaborada, el «saber»; no se hace política-historia sin esta pasión, es decir, sin esta conexión sentimental entre los intelectuales y el pueblo-nación. “

Antonio Gramsci Introducción a la filosofía de la praxis.
Selección de Antología degli scritti de Antonio Gramsci.
Instituto Gramsci, Roma.Abril de 1970. Edicions 62 s.a.,  Barcelona.

1. Ghioldi return: el neoestalinismo mercenario

Es lógico, de muchos modos, que los herederos intelectuales de los mercenarios pseudo comunistas de los años cincuentas, vuelvan a sus fuentes para intentar explicar sus compromisos políticos actuales.¡Para estas cosas utilizan a Gramsci los intelectuales orgánicos del PC de Argentina!.

Analicemos solo un ejemplo donde se muestra en que modo el (aún) nombrado Partido Comunista de Argentina intenta (solo por ejemplo) desvincular históricamente al marxismo radical de la izquierda guevariana argentina, del legado gramsciano. Negándole ademas a ésta, su rol histórico en los acontecimientos nacionales relatados, una parte sustancial de sus orígenes y accionar, y también por ende, cualquier vigencia de sus tesis políticas en la realidad contemporánea. Entre muchas otras personas y acontecimientos se menciona por ejemplo al periodista Jorge Masetti.

Dice la investigadora Alexia Massholder en una cita al pié en “La llegada de Gramsci y la recuperación del espacio intelectual” (1950-1952) :

“Recordemos además que la experiencia del EGP se da en un momento en el que el presidente Arturo Illia permitía suponer una apertura parlamentaria y democrática. Luego de estas experiencias, y del asesinato del Che en Bolivia, comenzarían a cuestionarse los planteos de Debray como aplicables a otras realidades diferentes a la cubana.”

Debe notarse especialmente “permitía suponer”… y lo de “muerto el Che”=”los planteos de Debray”. Osea “muerto el che”= no había razón para luchar hasta la muerte. Tampoco antes, ni después. Ni tampoco otro método que el del PC Argentino. El texto en teoría analiza el período de dos años comprendidos entre 1950 y 1952, sin embargo, permanentemente se hace referencia a situaciones como las descritas sobre la guerrilla de Salta en 1964 y la de Bolivia en 1967.

La investigadora no explica en que fundamenta sus especulaciones; no brinda datos que confirmen de ningún modo sus suposiciones. (Illia por ejemplo, reprimió salvajemente las huelgas tucumanas), la autora no tiene en cuenta la información de prensa, ni tampoco aporta datos estadísticos. El objeto de análisis es la vida interna del Partido Comunista Argentino, la autora toma partido ademas, por las tesis mas reaccionarias y conservadoras sostenidas por los entonces protagonistas.

El revisionismo neoestalinista es autocomplaciente al extremo ridículo de falsear la verdad histórica, al modo Kirchnerista. La izquierda orgánica argentina, resultado directo de la ultima dictadura militar, es sin duda, desde hace al menos tres décadas, la peor escuela de conformistas y traidores de América latina.

Una de las diferencias fundamentales que se le(s) escapa a lx camaradx, (de las decenas o las miles de diferencias que podríamos marcar entre revolucionarios y burócratas), es que, del mismo modo y por las mismas razones en que Antonio Gramsci y Jorge Masetti siempre serán recordados y considerados dignamente, es decir por sus actos, como grandes y destacados dirigentes revolucionarios proletarios, Américo Ghioldi, mercenario charlatán, traidor a su pueblo, ya es apenas un triste recuerdo del pasado.

El neoestalinismo posmoderno, sin demasiada comprensión de su propia imagen de dinosaurio enfermo, es en todos los casos, sinónimo de derrotismo. Prejuicios, autosuficiencia, ignorancia, conformismo, cobardía y mediocridad. Síntesis izquierdista urbana, de lo peor de la cultura política populista dominante. Se adjudica entonces, las absurdas teorías del stalinismo tradicional-residual de esta ribera del Plata para autojustificarse históricamente; y adopta los vicios intelectuales de la izquierda del partido de Estado, con total naturalidad, como convención. Como no puede cambiar los hechos históricos los miente y lo cambia a su antojo. Tergiversando y especulando con la verdad histórica y los sujetos de esa historia.

2. El “Socialismo Verdadero” del neotrotskismo rioplatense

“… ¿Qué representaba y qué era exactamente el Socialismo verdadero en 1840’s? El Engels tardío lo definía en 1885 con precisión: “el ‘Verdadero Socialismo’ difundido por algunos literatos, (es la) traducción de la fraseología socialista francesa al mal alemán de Hegel y al amor dulzarrón…” Es muy útil analizar estos combates perdidos de Engels y Marx pues, como tendencia ideológica básica, ha demostrado ser más permanentes que su política coyuntural, y hoy podemos considerar la lógica general de su argumento con relativa independencia de la situación histórica particular que la ha nutrido. Sobre las repercusiones histórico-políticas de una ideología basada en “traducción de fraseología” y separación entre retórica y práctica reaccionaria, que simplemente transfiere esquemas y visiones del mundo parciales (…)

A modo de ejemplo, la primera edición parcial al español de Die Deutsche Ideologie fue impresa en México, es de 1938 y lleva el título de Ideología Alemana. En su prólogo el traductor, que usa el seudónimo “Argos”, luego de señalar que es una traducción directa “larga y fatigosa” del alemán, diferenciándose precisamente del mutilado Marx en sus versiones francesas que inundaban mecánicamente al Socialismo hispano, afirma que: ”… ’Feuerbach’ constituye el primer fragmento de la Ideología Alemana, obra de polémica y exposición doctrinaria, escrita conjuntamente por Marx y Engels, en Bruselas, de 1845 a 1846. Esta obra no llega a publicarse en vida de sus autores. Aparece por primera vez en 1932, en la edición de sus Obras Completas, publicadas bajo los auspicios del Instituto Marx-Engels-Lenin, de Moscú. Forma el tomo V de dicha edición.”  Es sintomático que el anónimo (y esforzado) traductor subrayara una y otra vez que su Marx estaba directamente volcado del alemán… lo que evitaba la contaminación ideológica del transfert francés. La lucha contra las formas diversas históricamente del wahre Sozialism no es simplemente un dato arqueológico ni de corrección filológica, sino una tarea pendiente y actual, y es en este contexto que toma importancia para nuestra posteridad una obra como Die deutsche Ideologie (DI). El desacuerdo básico en 1845 era contra una tendencia política que sostenía una estrategia ultrarrevolucionaria, aplicando a la coyuntura una táctica sectaria y reaccionaria, o sea: una teoría abstracta intransigente, deducida de trasplantar mecánicamente textos importados y generados en otra coyuntura social, pero que se traducía en una praxis reaccionaria. El resultado no podía ser más nefasto: unas precarias ideas teóricas ya desfasadas de su fase histórica material concreta, que generaban desviaciones prácticas como resultado lógico. (…)

Es lógico definir esta versión de Marx, que nos ha llegado intacta hasta nuestros días, como “Marxismo de la Segunda Internacional” o incluso algunos le llaman directamente Kautskismus, por derivación de Karl Kautsky, el Papa ideológico del socialismo europeo entre 1890 y 1933. Fue Kautsky quién creó el primer órgano del Marxismo teórico, la revista Neue Zeit, en 1883. Según el hijo de Kautsky, Benedikt, Engels había logrado con los fragmentos sueltos que dejó Marx comenzar la construcción de un sólido y unitario edificio teórico, y su padre habría logrado, después de la muerte de Engels en 1895, “hacer un Sistema orgánico que en verdad representaba por primera vez al Marxismo.”

Fue entonces, por primera vez, cuando de modo decidido, violento e ideológico algunos marxistas negaron a otros marxistas su calidad de ser, y viceversa; aparecieron adjetivos y calificaciones caricaturescas al lado del término “Marxismo” (entrecomillado). Teniendo como línea de demarcación y centro de oscilación ideológica este “Sistema orgánico” apadrinado por Engels y formalizado por Kautsky, se podría ser pseudomarxista, marxista de palabra, marxista ortodoxo, exmarxista, o lo peor, renegado (de derecha o de izquierda).

Escolásticamente se debatía (positiva o negativamente) sobre un Marx irreal e incompleto, el Marx precisamente fijado como “Sistema orgánico” en el Kautskismus, en el cual el conocimiento adecuado, la interpretación adecuada de su compleja obra, era lo de menos. Marx se metamorfosea en una teoría post festum, una enciclopedia de datos con una concepción evolucionista y tecnocrática de la Historia: es funcional al autoconservación y legitimación de organizaciones burocráticas obreras y populares. No nos extrañe el bajo conocimiento de la obra de Marx entre sus militantes y cuadros dirigentes. “

Marx desconocido: la Deutsche Ideologie de 1845 por Nicolás González Varela.

3. Mariela no trabaja para mí
(La falacia; tú falacias, él falacia. A propósito del ridículo prejuicio antichavista de R, Astarita en “Después del Club de París, fondos buitres”)

Mariela es una joven trabajadora domestica del interior del país. Treinta y pocos. Tres hijos.
Nunca subió a un avión. Una sola vez salió de la provincia.

Ella piensa que solo estuvo frente a la historia una vez en su vida  Un joven trabajador asesinado por la policía y la transnacional. Una vida entera de angustias y necesidades. Entonces Mariela decidió involucrarse.  (Ella nunca trabajó para mi)

Cuando la conocí, pregunte por la foto del comandante Chávez en el hall de entrada de su pequeña casa. Chávez siempre está vivo para mí. Esa fue la respuesta que conseguí.

Mariela te mira a los ojos y te dice las verdades de forma que no resisten ninguna discusión, y yo que llevo un inventario personal de verdades en mi colección; me siento a escucharla como si recién ayer hubiera descubierto la política.

Mariela no conoce los nombres de los intelectuales mas famosos del país, aunque entiende perfectamente que no sabe de lo que hablan. En realidad (económicamente hablando), Mariela es una mujer argentina pobre y desinformada sin experiencia en discusiones ideológicas. Pero sabe preguntar.

⦁    ¿Como… pero estos son socialistas…?  mmm….
⦁    Viste que Begoglio dijo “el comunismo nos ha robado la bandera de los pobres “

Mariela conoce a Chávez como conoce la pobreza, como a un vecino de la misma calle. Mariela piensa que Chávez y Bergoglio no se parecen mucho.

Ella dice que “socialista” es una palabra enorme como un océano. Una palabra que nunca se ha podido tocar. Y que “socialismo” se dice fácil, se hace difícil de imaginar, y también se deshace como el amor y la libertad.

A mi me gusta pensar que ella y yo nos conocemos un poco, al menos, y también somos buenos vecinos.

4. La violencia es la síntesis de todas las contradicciones sociales

“… No debe extrañarnos el que la violencia fuera una de las razones fundamentales en la vuelta al método dialéctico de los marxistas porque la violencia, en general y sin mayores precisiones ahora, es la síntesis de todas las contradicciones sociales irreconciliables en sus momentos decisivos, de salto de la cantidad a una nueva calidad.

Es entonces, con el surgimiento de lo nuevo, cuando se pone a prueba la veracidad o el error de las teorías anteriores. La dialéctica sostiene que es el criterio de la práctica el que decide, en última instancia, la corrección o falsedad de una teoría, la que fuera. En el ámbito de la sociedad, las contradicciones que no tienen solución en el marco establecido porque éste depende precisamente de la pervivencia de esa contradicción –la explotación del proletariado por la burguesía, la opresión nacional y de sexo-género, etc.– sólo pueden dar un salto cualitativo por medio de la violencia revolucionaria, y sólo pueden mantenerse dentro de lo estático, sólo puede mantenerse esa explotación, opresión y dominación, mediante la violencia represiva como último instrumento. Una vez que la lucha de contrarios ha un punto crítico de no retorno, de salto a lo nuevo, de bifurcación o fracaso, en estos momentos es cuando todo el pensamiento anterior es puesto a examen, al veredicto de la práctica social. No existe otra posibilidad una vez que se ha llegado a ese momento crítico. Antes, mientras sólo se producen aumentos de cantidad de tensiones, problemas y crisis aisladas y parciales, las teorías no son cuestionadas en su totalidad sino sólo en aquellas partes cuestionadas por las crisis específicas, pudiéndose intervenir sobre ellas mejorándolas en su aislamiento relativo y analítico salvando la situación en su conjunto.

Pero una vez superada esta fase de agudización, las crisis devienen en totales, en sistémicas y estructurales porque su síntesis supera en calidad a la suma de sus partes aisladas. La violencia aparece entonces como la partera de la historia y por ello es entonces cuando las teorías anteriores son confirmadas o negadas. La dialéctica permite comprender esta dinámica críticamente y, a la vez, realizar la autocrítica de quienes se han equivocado. Por eso es obligado volver a ella, porque no hay otro método capaz de hacerlo.

Ahora bien, y aquí llegamos a la segunda constante, la vuelta a la dialéctica nunca se realiza en las condiciones del pasado, de lo ya sabido, sino en la doble tensión entre recuperar el método dialéctico y a la vez hacerlo en condiciones nuevas, diferentes a las del pasado, con lo que las preguntas e inquietudes, las necesidades, son nuevas. O sea, la tensión creativa consiste en el doble y a la vez simultáneo proceso de, por un lado, recuperar la valía esencial y permanente de la dialéctica y, por otro lado, a la vez, hacerlo desde y para preguntas y necesidades que han surgido en una situación nueva, que supera y desborda a la anterior. Esta es una constante obligada al método dialéctico que siempre se mueve en el proceso permanente de interacción entre lo viejo y lo nuevo. Por esto, los marxistas que vuelven a la dialéctica no dudan en releer todo lo anterior pero buscando profundizar en aquellas partes de su contenido que aún no habían podido desarrollarse creativamente, descubrir el método de aplicación práctica de sus principios a la luz de las nuevas contradicciones y, lo que es decisivo, enriquecer y ampliar el método con nuevas aportaciones que sólo podían realizarse con el previo desarrollo de las contradicciones objetivas…”

Iñaki Gil de San Vicente
La Dialéctica como arma, método, concepción y arte.

5.  “Camarada Bujarin: La revolución no está escrita en libros viejos”
Lenin explica el Capitalismo de Estado, cita de V. I. Lenin

“… Es una pena que no esté en el Congreso el camarada Bujarin, quisiera discutir un poco con él, pero mejor lo aplazaré hasta el próximo Congreso. Sobre la cuestión del capitalismo de Estado, pienso que nuestra prensa y, en general, nuestro partido, cometen el error de caer en él intelectualismo, en el liberalismo: sutilizamos sobre cómo se debe comprender el capitalismo de Estado, y hojeamos libros viejos. Y allí no se dice absolutamente nada de esto: allí se describe el capitalismo de Estado que existe bajo el capitalismo, pero no hay ni un solo libro en el que se escriba sobre el capitalismo de Estado que existe bajo el comunismo. Ni siquiera aMarx se le ocurrió decir una sola palabra sobre este asunto y murió sin dejar ni una cita precisa, ni indicaciones irrefutables. Por eso tenemos ahora que esforzarnos por salir adelante solos. Si echando un vistazo general hacemos un resumen mental de cómo nuestra prensa trata el problema del capitalismo de Estado, como lo he intentado hacer al prepararme para este informe, se saca la convicción de que allí disparan sin dar una en el blanco, que apuntan mirando completamente a otro lado.

El capitalismo de Estado, según toda la literatura económica, es el capitalismo que existe bajo un régimen capitalista, cuando el poder estatal subordina directamente a sí mismo estas o las otras empresas capitalistas. Pero nuestro Estado es proletario, se apoya en el proletariado, da al proletariado todas las ventajas políticas y a través del proletariado atrae hacia sí a los campesinos, partiendo desde abajo (…). Por esto es por que son muchísimos a los que desorienta el capitalismo de Estado. Para que esto no ocurra hay que recordar lo fundamental: que en ninguna teoría, ni en ninguna literatura se analiza el capitalismo de Estado en la forma en que lo tenemos aquí; por la sencilla razón de que todas las nociones comunes relacionadas con estas palabras se refieren al poder burgués en la sociedad capitalista. Y la nuestra es una sociedad que ya ha saltado de los raíles capitalistas, pero que no ha entrado aún en los nuevos raíles; pero este Estado no lo dirige la burguesía, sino el proletariado. No queremos comprender que cuando decimos Estado, este Estado somos nosotros, es el proletariado, es la vanguardia de la clase obrera. El capitalismo de Estado es el capitalismo que nosotros sabremos limitar, al que sabremos fijar límites, este capitalismo de Estado está relacionado con el Estado, y el Estado son los obreros, la parte más avanzada de los obreros, la vanguardia, somos nosotros.

El capitalismo de Estado es el capitalismo que debemos colocar dentro de un determinado marco y que aún hoy no sabemos cómo hacerlo. He aquí el quid de toda la cuestión. Y ahora depende de nosotros cómo será este capitalismo de Estado. Tenemos suficiente poder político, absolutamente suficiente; a nuestra disposición tenemos también suficientes medios económicos, pero es insuficiente la capacitación de esa vanguardia de la clase obrera que está llamada a administrar directamente, a determinar, a deslindar los límites, a subordinar y no a ser subordinada. Para esto sólo hace falta capacitación, cosa que no tenemos. Esta es una situación sin precedentes en la historia: el proletariado, la vanguardia revolucionaria, posee un poder político absolutamente suficiente y al lado de éste existe el capitalismo de Estado. El quid de la cuestión consiste en que nosotros comprendamos que éste es el capitalismo que podemos y debemos admitir, que podemos y debemos encuadrar dentro de un marco, ya que este capitalismo es necesario para la extensa masa campesina y para el capital privado, el cual debe comerciar de manera que satisfaga las necesidades de los campesinos. Es indispensable poner las cosas de manera que sea posible el curso corriente de la economía capitalista y el intercambio capitalista, ya que el pueblo lo necesita, sin esto no se puede vivir. Para ellos, para este campo, todo lo demás no es absolutamente indispensable, con todo lo demás pueden transigir. Sed capaces vosotros, comunistas, vosotros, obreros, vosotros, parte consciente del proletariado que os habéis encargado de dirigir el Estado, sed capaces de hacer que el Estado que tenéis en vuestras manos actúe a voluntad vuestra. Pues bien, ha pasado un año, el Estado se encuentra en nuestras manos, pero ¿ha actuado en la nueva política económica durante este año a nuestra voluntad? No. Y no lo queremos reconocer así: el Estado no ha actuado a nuestra manera. ¿Y cómo ha actuado? Se escapa el automóvil de entre las manos; al parecer, hay sentada en él una persona, que lo guía, pero el automóvil no marcha hacia donde lo guían, sino donde lo conduce alguien, algo clandestino, o algo que está fuera de la ley, o que  Dios sabe de dónde habrá salido, o tal vez unos especuladores, tal vez unos capitalistas privados, o tal vez unos y otros; pero el automóvil no marcha justamente como se lo imagina el que va sentado al volante, y muy a menudo marcha de manera completamente distinta. Esto es lo esencial que hay que recordar en el problema del capitalismo de Estado. En este terreno esencial hay que estudiar desde el abecé, y solamente entonces, si esto se convierte en nuestro absoluto patrimonio y en nuestra conciencia, podremos garantizar que llegaremos a aprenderlo…”

V. I. Lenin
XI Congreso del Partido Comunista de Rusia

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