Santucho: su legado revolucionario por Amílcar Santucho (1988)

“.. Ha seguir conspirando
Si conspirando vamos
A seguir desangrándonos…”

Jaime Roos. Postales para Mario.

Por Amílcar Santucho

Publicado en El Combatiente n° 356

7 de Julio 1988

El papel histórico de Mario Roberto Santucho se agiganta en la medida en que el incontenible avance de la crisis del capitalismo acredita la justeza de sus fundamentales análisis y la trascendencia de las definiciones políticas y organizativas que elaboró en su corta y fructífera vida.

La caducidad del capitalismo como forma de producción y de vida para satisfacer las inquietudes y necesidades de un pueblo en creciente desarrollo, precursoramente planteada por él a fines de los años ’60, es hoy una cruda realidad. Esa caducidad desconocida por las corrientes populistas y por muchas expresiones del marxismo se ha convertido hoy en la causa del fundamental cambio de la conciencia que se advierte en los más diversos sectores sociales de nuestro pueblo.

Conmemoramos este nuevo aniversario de su muerte en momentos en que la insoluble crisis económico-social que viene sacudiendo al país desde hace varias décadas, pasa a convertirse en compleja crisis política, con una profundidad que asusta seriamente a los ideólogos del sistema. Las predicciones formuladas por Santucho luego de la muerte de Perón en 1974, augurando un futuro difícil ante el agotamiento de las expectativas populares en las soluciones burguesas, con gobiernos y dictaduras abiertamente represivas, profundamente distanciados del pueblo y al servicio descarado del imperialismo, se han convertido en una dramática realidad en nuestros días.

Ni la experiencia fascista con el brutal genocidio que descabezó a la vanguardia obrera y política, ni el intento de generar un nuevo líder carismático de la burguesía, fueron capaces de impedir el acentuamiento de la tendencia decadente de la economía argentina.

La claridad de su análisis que utilizaba permanentemente el materialismo dialéctico desde la óptica de clase del proletariado, le permitió visualizar las grandes tendencias de la crisis capitalista argentina. De ese modo preveía que en un período, que debía contarse en años, “en dependencia de la decisión, firmeza, espíritu de sacrificio y habilidad táctica de la clase obrera y del pueblo, del grado de resistencia de las fueras contrarrevolucionarias y fundamentalmente del temple, la fuerza y la capacidad del Partido Proletario dirigente de la lucha revolucionaria”, se avanzaría hacia la apertura de una situación revolucionaria. (“Poder burgués y Poder Revolucionario“).

Su firme convicción que el marxismo-leninismo “es una filosofía científica todopoderosa porque su método dio solución al viejo problema de la separación entre las ideas y la realidad” (“Método y Política“), lo impulsaron más allá de la mera especulación teórica. Al mismo tiempo que estudiaba el proceso de la lucha de clases, se planteaba concretamente la preocupación por la disputa del poder. Proponía “analizar objetivamente las características de nuestro país, la experiencia de nuestro pueblo, la dinámica de las luchas de masas, y en esforzamos por conocer al máximo la experiencia internacional, es decir, la forma en que otros pueblos encararon y resolvieron cuestiones similares a las que se nos presentarán“.

Esta actitud define más que cualquier otro aspecto de su personalidad la cualidad de un auténtico revolucionario, de un científico político, convencido de que no sólo es cuestión de conocer al mundo, sino que de lo que se trata fundamentalmente es de transformarlo. A partir de entonces su vida estuvo dedicada a esa lucha por la transformación de la sociedad. Allí radica la diferencia con muchos otros exponentes de luchadores de la clase obrera y en ello estriba su papel en la historia revolucionaria del país. Es lo que la burguesía no le perdona y es lo que la clase obrera y el pueblo no olvidan.

SU PRÁCTICA POLÍTICA

Desde su primera relación directa con la Revolución Cubana y con el Che, con la decisión de luchar por la revolución socialista en la Argentina, se lanza con firmeza a desarrollar las condiciones básicas para esa empresa. Renuente a incorporarse al Partido Comunista al que criticaba por su falta de vocación de poder y de confianza en la capacidad revolucionaria de las masas, se apoya en el naciente FRIP para avanzar hacia la construcción de un partido revolucionario, esforzándose por comprender a fondo los principios del partido leninista.

Para valorar la trascendencia que se proponía Santucho desde la fundación del Partido Revolucionario de los Trabajadores, con el objetivo de construir el partido clandestino de cuadros que expresara a la vanguardia obrera y a las masas populares, es necesario resaltar la magnitud de la ofensiva revisionista y reformista, apoyada y financiada por la burguesía monopólica dominante en contra de las concepciones del partido de la clase obrera. Paralelamente debe tenerse en cuenta el repliegue del PC que tendía en aquel entonces a convertirse en un partido de masas.

En el seno del PRT libró una intransigente lucha contra la visión trotskista centrada en la concepción del partido de los obreros que surgiría espontáneamente de los sindicatos, un partido de masas, o sea sólo capacitado para la lucha reivindicativa y para la conquista de posiciones en los parlamentos burgueses, como forma de compartir una pequeña cuota de poder de la clase dominante. Simplemente una burda propuesta socialreformista encubierta por un lenguaje obrerista y revolucionarista.

En ese enfrentamiento, definido a través de más de tres años de aguda lucha ideológica, se decide el camino que utilizarán los revolucionarios argentinos para la materialización de la revolución socialista. Se desecha en esa coyuntura social el camino del socialreformismo y se definen las formas organizativas de la herramienta fundamental de la vanguardia revolucionaria con certera visión de nuestra realidad, con clara comprensión de la magnitud de la crisis del sistema y con visionaria valoración de la potencialidad contenida en el nuevo proletariado que comienza a desarrollarse en la gran industria monopólica. Todo ello antes del IV° Congreso realizado en 1968, o sea antes de la irrupción del proletariado industrial en las históricas jornadas del Cordobazo y Rosariazo.

Hoy, en la izquierda revolucionaria, es incuestionable la concepción de Partido elaborada por Lenin, que tiene su concreta materialización en nuestra experiencia actual y en el pronunciamiento del XVI Congreso del PCA.

Ya en los documentos del IV° Congreso, alejado Nahuel Moreno y el principal núcleo de sus adeptos, Santucho impulsa con firmeza la incorporación de principios esenciales de la teoría leninista del Partido. Se remarca la trascendencia del centralismo democrático, la necesidad de insertarlo en el proletariado de la gran industria, se destaca el rol del periódico para la vanguardia, comenzando a publicarse casi de inmediato El Combatiente y se afirma claramente la importancia de la crítica y la autocrítica como una práctica permanente en la vida interna.

Naturalmente que aún subsistían grandes insuficiencias en criterios y en el funcionamiento de la organización, en las prácticas colectivas, en la formación de cuadros, etc., pero allí quedan asentadas las bases para los avances que fue dando la organización en los Congresos sucesivos y en su práctica concreta hasta nuestros días. (…) sobre todo luego de la superación de la profunda crisis motivada por la derrota y en especial a partir de la reconstrucción en el país, nuestro Partido ha tomado con firmeza los fundamentales principios que asentó en nuestra historia el genuino leninista que fue Mario Roberto Santucho.

En la actual coyuntura crítica de la vida nacional y ante la magnitud de las responsabilidades que se plantean a las fuerzas populares, cobran relieve especial los fundamentales aportes que legó al futuro de los argentinos. Además de la consagración del criterio leninista de Partido, existen otros importantes planteos políticos concretos que muestran plena vigencia en la actual situación de la lucha de clases. Su concepción del Frente estratégico y la enunciación efectuada en “Poder Burgués y Poder Revolucionario” sobre las fuerzas motrices de la Revolución, la alianza básica, para avanzar en el proceso de la revolución en las condiciones reales de nuestro país, constituyen los fundamentos de la política que hoy se desarrolla en el campo democrático antimperialista y revolucionario.

Los aportes de Santucho sobre el trabajo y la relación con las masas resultan excepcionales por su claridad y posibilidades de aplicación a las condiciones actuales en el terreno de la lucha política, para vincular a las amplias masas populares con los sectores revolucionarios. En los documentos del IV° y V° Congresos y en “Poder Burgués y Poder Revolucionario”, se insiste en la formulación de criterios para esa fundamental faceta del trabajo político de los revolucionarios, sobre todo teniendo en cuenta las incomprensiones e insuficiencias provenientes de una visión superestructural elitista y desde afuera que caracterizaba a sectores de la izquierda revolucionaria.

Sus aportes sobre la inserción y formas de trabajo en el proletariado industrial, la teorización del tema del poder dual, sus concepciones sobre el frente antimperialista que debe echar raíces en las masas y las formas en que debe encararse ese enraizamiento, constituyen elementos de utilidad excepcional en el debate que está planteado en la búsqueda que nuestra clase obrera y el pueblo está realizando, para los cambios revolucionarios a que aspiran.

En este doce aniversario de su caída en combate, cuando brindó una nueva lección de consecuencia, entereza y valentía, rescatamos todas sus enseñanzas que ser auténtico revolucionario es incorporar a la vida, a su práctica permanente, los fundamentales valores de una nueva ideología, es materializar en una coherencia total la teoría y la práctica, la docencia y el ejemplo, es mostrar el Hombre Nuevo. También en esto supo aprender del arquetipo que es el Che. En su muerte plasmó definitivamente el símbolo revolucionario que nuestro pueblo reconoce.

Es lo que no le perdona el enemigo ni los que nunca fueron capaces de estar a su nivel de genuina expresión de la ideología del proletariado de vanguardia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s