LA FORMACION MULTILATERAL DE LOS CUADROS POLÍTICOS

Aniversario-EjBenito J. Urteaga

Curso de formación de cuadros, Asia, África y América Latina.

La lucha por la Liberación y el Socialismo.

[1974]

Siguiendo las orientaciones del Comité Ejecutivo de diciembre de 1974, que señala la importancia actual de la formación de cuadros, para estar en condiciones óptimas de pasar a dirigir el movimiento de masas en la etapa que se avecina de generalización de la guerra revolucionaria, el camarada Benito Urteaga, miembro del Buró Político del Partido, dio una conferencia sobre formación de cuadros ante un grupo de compañeros responsables políticos de diversas zonas de una regional.

Resumiremos brevemente los aspectos principales reseñados en el curso, a los fines de que el mismo sea ampliamente difundido entre los compañeros del Partido, dirigentes, militantes, simpatizantes y allegados, especialmente entre la periferia obrera.

Se partió señalando la importancia de que el conjunto de la militancia partidaria tenga un profundo conocimiento de la línea partidaria, su estrategia, sus principios tácticos, sus criterios de clase. “Los problemas de organización están subordinados al problema de clase y a la estrategia”, señaló el camarada Urteaga. De acuerdo a cada clase Y a cada estrategia hay un tipo determinado de organización, hay que tener en cuenta la relación entre el porvenir y lo inmediato. Esto significa que sin sacrificar el porvenir debemos garantizar lo inmediato.

Para tener bien en claro el provenir, la estrategia, es imprescindible que los cuadros manejen profundamente la línea del Partido; se debe conocer las resoluciones del IV Congreso que analiza científicamente una estrategia de poder para nuestro país; se debe profundizar en el estudio del V Congreso del Partido que orienta en los principales principios tácticos leninistas; y finalmente, se debe estudiar el folleto Poder Burgués y Poder Revolucionario”, que señala las orientaciones fundamentales hacia la etapa a la cual nos dirigimos.

El conocimiento amplio y profundo de estos materiales, que son la estructura de la línea partidaria, permite la aplicación eficiente de la misma, y ello es así, porque numerosos problemas que hoy se presentan a la militancia partidaria están resueltos en estos documentos, en la línea del Partido y un insuficiente conocimiento de la misma, retrasa el cumplimiento de los planes trazados. La estructura de los cuadros es lo que garantiza la aplicación eficiente de la línea partidaria. Es de acuerdo al papel de los cuadros, a su comportamiento; es de acuerdo a su accionar, como las masas reconocen la calidad y la actividad del Partido. Es en la estructura de los cuadros, donde las masas observan el vívido reflejo del Partido.

EL ARTE Y LA DIALÉCTICA DE LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

La construcción del Partido tiene dos aspectos; tiene una dialéctica y tiene un arte. La dialéctica en la construcción del partido consiste en que todos los aspectos de la actividad del mismo se presentan en forma contradictoria, es decir, tienen un doble carácter. Por un lado, por ejemplo, es un partido de masas, porque tiene que estar fundido en las masas, sus miembros tienen que provenir de las masas; y a su vez es un partido de vanguardia, por su organización independiente, por su actividad independiente, por su estructura en la cual participan los mejores y más claros elementos de la clase obrera y el pueblo. Por un lado el Partido hace actividad de masas, por el otro hace actividad de vanguardia.

Cada actividad que emprende el Partido tiene su contradicción, tiene su dialéctica: existe contradicción entre trabajo militar y trabajo de masas; existe contradicción entre el trabajo político y el trabajo económico; existe la contradicción entre el trabajo legal y el ¡legal; entre la actividad armada Y la actividad no armada. Resolver estas contradicciones es el arte. Se presenta habitualmente que el déficit fundamental es desarrollar unilateralmente las tareas en determinado momento. Así, por ejemplo, cada tarea lleva implícita una presión unilateral. El hombre de la célula militar dice que no puede atender contactos porque tiene una operación militar, el dirigente sindical dice que no puede estudiar porque tiene que hacer actividad sindical; el compañero de propaganda dice que no puede atender la actividad de atención de contactos porque su tarea lo absorbe. Saber comprender, saber analizar, reflexionar sobre el aspectos contradictorio de las careas del Partido es saber comprender la dialéctica en la construcción del Partido, y saber aplicar los métodos, los principios de acción para resolver esta contradicción es un arte.

Este es el problema de la construcción de la dirección, de la estructura de cuadros y de los miembros organizados del Partido. El Partido, en su conjunto a sus distintos niveles, debe resolver este complejo problema para poder colocarse al frente de la lucha de clases del proletariado.

FORMACIÓN DE LOS CUADROS DIRIGENTES Y RESPONSABLES DE CÉLULAS

A partir del Comité Ejecutivo de diciembre de 1974 la formación de cuadros dirigentes y responsables de células se convierte en el eslabón principal de la política de construcción del Partido. En dicho CE se vio que el Partido había previsto la posibilidad del desencadenamiento de una situación revolucionaria, había valorado la situación objetiva nacional e internacional ampliamente favorables, había valorado correctamente el espíritu y estado de ánimo de las masas, y había dado una serie de orientaciones para prepararnos para una nueva etapa en la lucha de clases.

Dicho CE comprobó y valoró que en ese sentido hubo déficits en la formación de los cuadros dirigentes responsables de células; de ahí que se tomó este problema como una de las tareas primordiales y para estar en condiciones de asumir la dirección de¡ proceso en los próximos acontecimientos que se desencadenarán en el desarrollo de la situación revolucionaria que se prevé. Ello nos lleva a definir las características del cuadro. En primer lugar, debemos tomar el carácter de clase. a) Carácter de clase Necesitamos un conjunto de dirigentes, responsables de células y cuadros del Partido, que provengan principalmente de la clase obrera. Debemos esforzarnos en la formación de nuevos cuadros que vengan de la clase obrera; se debe tener en cuenta que el compañero proveniente de la clase obrera posee características, métodos, hábitos, formas de vida, que facilitan su desarrollo como militante revolucionario. Su espíritu de sacrificio, abnegación, la disciplina, son cualidades que la propia vida en las fábricas, la producción social, el sacrificio a que se ven obligados a hacer para subsistir, los lleva en su más acelerado desarrollo como revolucionarios. Sus puntos de vista, orientados e imbuidos en el marxismo-leninismo, expresan los intereses históricos del proletariado.

Las características de la vida en las fábricas, la necesidad del cumplimiento estricto de horarios, la existencia de supervisores, capataces, el ritmo de producción y la forma de producción social, ayuda a la comprensión inmediata de la necesidad de la disciplina en la actividad revolucionaria. Los compañeros militantes que provienen de otras clases no proletarias deben asumir y preocuparse por desarrollar las características, los hábitos y los puntos de vista del proletariado revolucionario. Dentro de la clase obrera, los camaradas que provienen del proletariado fabril son generalmente los más aptos para el desarrollo de sus cualidades como revolucionarios. Por ello, el Partido debe centrar su actividad política sobre el proletariado fabril de las fábricas, y en especial sobre las grandes fábricas. b) Ligazón con las Masas El cuadro debe estar ligado y participar de todos los problemas que hacen a la lucha de las masas, debe conocer sus aspiraciones, saber interpretar su estado de ánimo, y cada cuadro debe ser un fiel intérprete de las necesidades de las masas. c) Responsabilidad para cumplir las tareas La estructura de cuadros y militantes es el factor fundamental que nos permitirá incorporar a la gran cantera de cuadros que nos ofrecerán las movilizaciones de masas. Este contingente debe comprender cuadros sólidos, aptos para las distintas tareas revolucionarias con el fin de satisfacer todas las necesidades y de llevar la lucha en todos los terrenos. Le Duan explica claramente que la calidad del cuadro se expresa por los resultados obtenidos en el cumplimiento de las tareas en cada etapa”. Esto significa la lucha contra la justificación; los cuadros dirigentes no deben permitirse ni deben permitir a otros cuadros ningún tipo de justificación para el incumplimiento de alguna tarea.

En este sentido Le Duan agrega: “Lo que permite medir la calidad y el nivel de conocimiento de cada cuadro es si lleva a cabo o no las tareas revolucionarias, si aplica correctamente y a fondo o no, la línea y la política del Partido”.`1

El punto de referencia, entonces, para conocer la calidad de un cuadro, es saber cómo cumple teniendo en cuenta el medio y las condiciones en que se mueve. Porque no es lo mismo el resultado que se puede obtener en una fábrica en clima de alza v. entusiasmo, por ejemplo, que los resultados a lograr en una fábrica cuyo proletariado viene de sufrir una derrota y se encuentra desanimado, aplastado, aquietado. d) Espíritu Revolucionario El cuadro debe poseer un elevado espíritu revolucionario, lo debe animar un inagotable entusiasmo por las tareas revolucionarias; es necesario alentar en los cuadros el espíritu revolucionario, levantar el ejemplo de nuestros mártires, el heroísmo de los caídos en Trelew, en las diversas regionales, en quienes los militantes deben encontrar el ejemplo de sus mejores cualidades revolucionarias. El ejemplo perenne del Negrito Fernández debe guiara nuestros cuadros.

El Negrito Fernández. caído valerosamente en Catamarca, fue un ejemplo de revolucionario proletario marxista-leninista, por su inagotable espíritu revolucionario, por su amor a sus hermanos de clase, y su odio a los enemigos del pueblo trabajador. En este sentido, el Negrito poseía todas las cualidades que señalaba Le Duan.

“Un cuadro debe ante todo ser absolutamente fiel a la causa de su clase y a la de su nación; fiel al ideal comunista; un cuadro debe estar profundamente ligado a las masas, animado de un fervor revolucionario puro, no teme a las privaciones y no retrocede ante los sacrificios, supera valientemente todas las dificultades. Si carece de fervor revolucionario y entusiasmo será imposible comprender correctamente el marxismo-leninismo y el fondo de la política del Partido; carecerá igualmente de entusiasmo para cumplir las tareas”.’

El Negrito era un ejemplo de espíritu revolucionario. El compañero Urteaga recordando al Negrito señaló: “Llegaba a una regional, y si estaba por ejemplo una semana, el primer día se iba a la casa de un obrero del Partido, salía junto con él a visitar todos los contactos, a las fábricas, a los barrios obreros, visitaba los hogares de los camaradas obreros, conversaba con la gente, iba a visitar a la familia, se formaba así la imagen de la situación y recién después iba a la reunión de equipo con una idea formada del estado de ánimo y de la situación de las masas. Y cuando asumió funciones dirigentes en el Partido, cuando lo representó en el exterior, se lo puede considerar prácticamente como el pilar fundamental que traía al Partido el aire de las masas”. e) Dedicación al Estudio Pero no basta con el espíritu revolucionario: la revolución exige también del profundo conocimiento científico, del estudio del marxismo-leninismo, del estudio de la realidad sobre la base del marxismo-leninismo.

Es importante la dedicación al estudio de todos los cuadros y militantes del Partido. No solamente debe ser estudiada la realidad política, social y económica, sino también, debe estudiarse y profundizarse el conocimiento de los clásicos del marxismo-leninismo, el repaso y la lectura sistemática de Lenin, Ho Chi Minh, Le Duan, Vo Nguyen Giap, Marx y Engels, y todos los clásicos del marxismo. Asimismo es importante la compenetración y profunda comprensión de la línea política del Partido.

Sobre la base de los puntos señalados anteriormente entra a jugar otro factor de meridiana importancia para la construcción del Partido. Ello, es la capacidad del cuadro para orientarse creadoramente en la aplicación de la línea del Partido. f) Capacidad del cuadro para orientarse creadoramente la aplicación de la línea del Partido El Partido en su conjunto tiene una línea general, una táctica general: cada regional traza sus planes dentro de esta táctica general y aplica la línea del Partido; dentro de cada regional, en cada célula, en cada equipo, el cuadro, el militante debe saber orientarse creadoramente en la aplicación de esta táctica general del Partido. El cuadro debe tener una amplia flexibilidad para la aplicación de la línea, a la par que una estricta firmeza para no desviar se de los principios esenciales de la misma. No debemos olvidar que lo éxitos logrados por un cuadro del Partido, por cada militante, son un aporte a conjunto del mismo.

Ha habido etapas anteriores en el desarrollo de la actividad y ejemplos de desviaciones como consecuencia de una visión unilateral desviaciones sindicalistas o espontaneistas errores cometidos principalmente en las primeras etapas de la construcción del Partido y que han acarreado serios daños al mismo. Tenemos el ejemplo de los serios daños que se acarreó al Partido en la primera etapa de formación del mismo, durante la cual una camarilla pequeño-burguesa, al timón de la dirección partidaria, llevó al conjunto de la militancia a formarse en la práctica del sindicalismo. Tenemos la experiencia de la etapa militarista del Partido, en la cual se desarrolló un solo aspecto de la construcción del Partido, es decir, la actividad militar. Se deben conocer profundamente los errores cometidos, y compararlos permanentemente con los éxitos obtenidos por las nuevas camadas, los grandes avances que se han logrado.

Debemos tener en consideración la experiencia de la construcción de la dirección, en la cual hubo una determinada etapa en que algunos cuadros, debido a las exigencias ya las necesidades de la lucha de las masas se vieron obligados a asumir funciones dirigentes sin haber completado una profunda experiencia en el seno del movimiento revolucionario. De ahí que es de vital importancia el completar la experiencia no desarrollada en aquellos cuadros de dirección que se han visto obligados a asumir funciones dirigentes y responsabilidades sin haber hecho una gran experiencia de masas.

ASPECTOS CORRECTOS DE LA FORMACION DEL CUADRO

a) De dónde sacar los mejores cuadros Los mejores cuadros deben provenir de la clase obrera, la más revolucionaria, la más interesada y la más capacitada para asumir las riendas del poder político de nuestro país. Por su práctica los cuadros provenientes del movimiento obrero están en las mejores condiciones para convertirse en la dirección de su propia clase; están asimismo, en las más óptimas condiciones para manejar los métodos revolucionarios.

El camarada Truorig Chin, miembro del Buró Político del Partido de los Trabajadores de Vietnam, escribió respecto a esta cuestión:

“El trabajo de edificación del Partido debe estar íntimamente ligado al movimiento revolucionario de las masas; es a través de la práctica revolucionaria de las masas que se reclutan a los nuevos miembros del Partido para mejorar sin cesar la composición del Partido y hay que admitir en sus filas a los elementos más ardientes, más conscientes de la clase obrera; por otra parte, el Partido ha de atraer a su seno los mejores elementos del pueblo trabajador que se hicieron notar en el curso de la larga y dura lucha contra el imperialismo agresor y el curso de los movimientos de emulación patriótica por la edificación del socialismo”.’

Como señala Truorig Chin, el centro de la edificación del Partido y el reclutamiento de cuadros debe provenir del movimiento de las masas. Estos cuadros son la garantía de una sólida estructura en la construcción del Partido. El reclutamiento de los nuevos cuadros que han de dirigir el vigoroso proceso de guerra revolucionaria en nuestro país, debe provenir de la lucha del movimiento de masas, especialmente de las grandes fábricas, que son los lugares decisivos para el avance impetuoso de la Revolución Nacional y Social de nuestra Patria. Ningún cuadro puede rendir eficientemente al Partido si no tiene experiencia de masas. b) Estilo de trabajo profesional El cuadro debe actuar como un profesional al servicio de la causa obrera, la causa de la revolución socialista. Toda su actividad debe estar orientada a resolver los problemas de las masas. Su vida está dedicada por entero al servicio del movimiento revolucionario. El cuadro actúa como un hombre que piensa, reflexiona, vive en función de la Revolución. “No hay vida fuera de ella”, al decir del Comandante Ernesto Che Guevara. El cuadro debe poseer una moral de combate leninista, vivir en el espíritu revolucionario, en el estilo de trabajo profesional que nos enseñara Lenin. c) Moral de combate leninista Ello implica que Para un revolucionario todo es posible. En el transcurso de la guerra revolucionaria surgen y surgirán infinitas dificultades que un cuadro del Partido ha de ser capaz de resolver y superar, apelando a los máximos esfuerzos, a tensar todas sus fuerzas, y recurriendo a los recursos más ingeniosos. Un militante revolucionario no se desanima frente a las bajas. ¡Lo que quiere es vencer! No teme a las dificultades.

El estudio es la otra cuestión de vital importancia. No puede haber justificativos para no estudiar. Ho Chi Minh decía que si un militante no se dedica al estudio andará a oscuras, a los tropiezos y sin saber adónde va. El estudio es como andar en la noche con un farol. Ello es así porque si no se tiene una guía, una orientación, no se puede desarrollar una actividad revolucionaria que deje buenos resultados, una actividad revolucionaria eficiente. El uso de la bibliografía debe tomarse como enciclopedia para resolver todos los problemas. Muchas dificultades que se nos presentan en la práctica están resueltas en la línea del Partido, y por un insuficiente estudio y conocimiento de la misma, nos cuesta resolverlas. Ocurre en ciertas oportunidades que por no perderse un cuadro un par de horas estudiando, se retrasan por meses trabajos políticos mal encarados, orientados equivocadamente, y que muchas veces nos pueden costar derrotas. d) Ejecución de las tareas En la ejecución de las tareas debe primar el principio de la responsabilidad individual de cada cuadro; que se sinteticen las experiencias desarrolladas individualmente por cada miembro depende de la dirección colectiva.

Cada miembro de la organización, cada simpatizante, aspirante, militante, cuadro o dirigente del Partido debe comprender que un éxito logrado individualmente, es un logro del Partido, un aporte a su línea, a su organización, a su estructura, en definitiva es un triunfo que contribuye a fortalecerlo colectivamente, al conjunto. El papel de la dirección debe ser el de sintetizar las experiencias más importantes, de todo el Partido; a la vez, la dirección debe consultar permanentemente, no solamente sobre aquellas cuestiones sobre las cuales se tiene duda, sino consultar también sobre lo que se está seguro para resolver. La consulta a la base permite que la resolución vuelva enriquecida y se aplique con mayor determinación.

En la aplicación de la línea partidaria, en la ejecución de las tareas, priman la iniciativa, la fidelidad y la disciplina. e) Control En el Partido debe haber un permanente control, control para que se cumplan las tareas, control para que no haya déficit, errores o desviaciones, control que se avance de conjunto, ayudando a los más débiles a fortalecerlos políticamente. Y debe haber control de que haya una constante superación. Asimismo debe haber autocontrol. Cada compañero debe reflexionar sobre lo que hace y analizar cómo superarse a cada paso.

Cada compañero del Partido, cada cuadro, debe ser una fuente inagotable de iniciativas en la actividad partidaria. Iniciativa para desarrollar una tarea determinada, iniciativa para profundizar el trabajo de masas, para orientar a los nuevos combatientes que se suman a la acción revolucionaria. Un cuadro no teme el cambio, la transformación de tina realidad en otra completamente distinta, por el contrario, alimenta el cambio, con responsabilidad, seriedad, pensando y reflexionando siempre sobre los errores cometidos.

Un cuadro revolucionario ejercita la crítica y la autocrítica. La crítica y la autocrítica es el método fundamental para reforzar la unidad y la cohesión partidaria. Lenin decía que un Partido revolucionario sabe autocriticarse valientemente de los errores cometidos y emprender el camino de la rectificación de esos errores. La crítica y la autocrítica, en la medida que se la tome correctamente como método, que se la utilice constructívamente, permite superar los déficits, corregir los errores y dinamiza la actividad del Partido.

Hay energías en los militantes y cuadros del Partido que subyacen dormidas; el desarrollo correcto y en profundidad de esta política de formación de cuadros ayuda a despertarlas, y se pueden dar grandes saltos cualitativos a partir de ello.

El impulsar con energía todos los aspectos de la formación de cuadros, la disciplina, la voluntad para cumplir las tareas, el estudio, la moral de combate, el combinar todas las formas de construcción del Partido, nos lleva a la superación que necesitamos para arribar con éxito a la etapa de dirigir a las amplias masas obreras y populares en una situación de crisis revolucionaria; nos lleva entonces a la super-superación.

Es necesario en el desarrollo de la actividad realizar reuniones de evaluación del trabajo cumplido, y sobre la base de estas reuniones fijar un plan.

Tenemos que profesar el culto a cumplir con las exigencias de las masas Todos los planes están subordinados a las necesidades de las masas. En la fábricas, en las villas, en los barrios, en las facultades, la obligación de los cuadros de prepararse y avanzar está en relación directa con las exigencias de la lucha de las masas.

Vivimos una situación nacional e internacional de profunda crisis de las clases dominantes, una situación ampliamente favorable para pasar a una etapa de crisis revolucionaria. Objetivamente se plantea la crisis de la burguesía; la crisis del imperialismo se desarrolla vertiginosamente; ¿y cuál es la situación de las masas? Salir del retraimiento, acumular odio, lanzarse al enfrentamiento generalizado, hay una tendencia a la lucha. Nuestro Partido debe cuidar que la lucha de las masas se encamine a una victoria, se debe evitar que se combata aisladamente, que se desperdiguen fuerzas. Nuestro Partido debe velar por la unidad de todas las fuerzas antiimperialistas; debe velar asimismo por desarrollar el más alto grado de organización clasista; debe impulsar la formación de centenares y centenares de células partidarias para que las masas logren tener sus herramientas capaces de enfrentar con éxito a los enemigos del pueblo trabajador, que también se preparan para intentar derrotar a las masas.

En los momentos de crisis revolucionarias, el papel subjetivo se acrecienta; se agiganta la responsabilidad de cada cuadro, de cada militante, de cada dirigente partidario, de los simpatizantes y allegados. El elemento subjetivo (vanguardia revolucionaria, estado de ánimo de las masas, Partido, etc., etc.) juega un rol decisivo en el curso de la lucha de clases. De él depende el éxito o fracaso de la revolución. Nuestros cuadros, conscientes cada vez más del papel que habrán de jugar en los decisivos enfrentamientos que se avecinan en nuestra Patria, mundos de la ideología del proletariado, y surgidos del seno del movimiento de masas, sintetizan sus aspiraciones de victoria en la consigna: ¡DECIDIDOS A TRABAJAR, DETERMINADOS A VENCER!

1. Le Duan, La Revolución Vietnamita.

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