A 39 años del comienzo de la dictadura oligárquico militar imperialista

539b2-milani_1sangreNosotros que hablamos en nombre de los revolucionarios socialistas argentinos. Nosotros que somos herederos y custodios del ejemplo de entrega y dignidad de miles de mujeres y hombres de nuestra patria; cruel y cobardemente asesinados por la calaña fascista del gobierno de Juan Perón-López Rega e Isabel Martinez, y por el gobierno de facto de las fuerzas armadas del Estado asesino: decimos que la política tradicional necesita despolitizar las razones de sus luchas, sustituir a los protagonistas de la historia por abstracciones, transfigurarlos en Tótems que luego son quemados en el altar de la política cómplice y criminal que practican los partidos del sistema.

Sostenemos que la política para los dirigentes de los partidos patronales solo es un negocio. Una practica profesional, que manipula las necesidades del pueblo, sus luchas, sus símbolos y tradiciones de resistencia. La política oficial diseñada en los laboratorios de guerra psicológica del pentágono, se sostiene en la lógica según la cual no es posible mentir a todo el conjunto de una sociedad durante un tiempo indefinido. Se trata entonces de hacer uso político discrecional y oportuno según las circunstancias, de los instrumentos de la justicia burguesa, como mecanismo para garantizar márgenes de gobernabilidad y aceptación pasiva de las condiciones de sobrevida, propias de un sistema profundamente cruel y criminal, que condena a la alienación y la superexplotación a la inmensa mayoría de los trabajadores de la patria. Decimos que nada saben de la defensa de sus derechos, las familias humildes de los más de cinco mil jóvenes asesinados por las policías y las diversas fuerzas represivas del Estado. Esa Justicia que los condena al olvido y a la impunidad, ese es el Poder Judicial que este año absolvió a los instigadores responsables y partícipes directos de la dictadura militar: Vicente Massot del diario de Bahía Blanca “La Nueva Provincia” y Pedro Blaquier del grupo Ledesma.

La política de seguridad del Estado capitalista es militarizar a las policías e intervenir represivamente en los territorios carenciados y las villas de emergencia. Por eso, nada conocen de la defensa de sus derechos, cada una de las mujeres y de los niños que (uno cada treinta horas, aunque sin estadística oficial) son secuestrados y vendidos como esclav@s en las redes de prostitución y trafico de órganos. Mientras la propaganda ideológica masiva del gobierno nacional hace de una medida de emergencia como la asignación por hijos, que siempre ha tenido la finalidad de alentar el consumo de productos básicos, una medida pretendidamente “revolucionaria”.

El actual gobierno de Cristina Fernández, es el que ha puesto al ejercito asesino a custodiar los asentamientos y las villas miserias. Nosotros nos preguntamos ¿que gobierno retirara a esas tropas de intervención política del carapintada Sergio Berni y del torturador Milani de los barrios humildes?

La política del Vaticano celebrada y alentada por el oficialismo nacional es la antesala de la reacción burguesa, de la restauración oligárquica patronal a nivel continental. La política de Bergoglio Primero, que apuntala las gerencias de la dependencia, es una parte sustancial del plan de restauración de la hegemonía estadounidense en Sudamérica. Otra parte importante del plan imperial para América latina. No existe ninguna contradicción de intereses entre las burguesías locales y los de las corporaciones transnacionales.

La economía China es totalmente subsidiaria de las estrategias de negocios de las corporaciones transnacionales de origen norteamericano y europeo. Sin embargo el gobierno Chino nunca ha tenido una política de invasión militar de territorios, al menos no desde la recuperación del territorio de Nepal, considerado en toda Asia, por cultura y por historia, parte integral del territorio Chino desde hace mas de mil años.

Nosotros, los socialistas revolucionarios, los guevaristas argentinos, afirmamos que ningún dirigente capitalista puede sacar a la clase obrera y el pueblo argentino de la dependencia, la superexplotación y la impunidad. Y decimos que para poder mentir las razones de nuestros camaradas asesinados y desaparecidos, mienten sus luchas. Esconden la complicidad de los partidos tradicionales, cubren su complicidad y su política colaboracionista con un manto de piedad multimediático, tejido con melodrama, cinismo, morbo y perversión. Para poder escribir con la sangre de los revolucionarios socialistas secuestrados y desaparecidos, los cheques que compran las conciencias de los mercenarios a sueldo de las transnacionales.

Nunca hemos tenido dudas de nuestras raíces históricas. Nunca hemos confiado nuestra lucha ni nuestros sueños a dirigentes multimillonarios o a patéticos generales del ejercito Argentino. Gorilas, cobardes y asesinos. Nosotros que somos latinoamericanistas, indigenistas, bolivarianos, socialistas. Pensamos que vivimos un tiempo clave para nuestra América, un tiempo de definiciones. No hay tercer camino. No existe ningún burgués generoso. No existen las fortunas inocentes.

Hoy, como hace cuarenta años, la alternativa es con los pueblos, por la liberación y el socialismo, o con los asesinos probados de la clase obrera y el plan de negocios imperialista. Nosotros junto a nuestros hermanos secuestrados y desaparecidos, asesinados y represaliados, con Santucho y con Guevara, luchamos por ver la patria liberada. Nuestra patria es el hombre. El ser humano.

Con ellos, con su ejemplo de compromiso y de coraje, marchamos este 24 de marzo, como lo hemos hecho aún en las mas duras condiciones de represión y persecución, alzando nuestras banderas contra la impunidad, contra el cinismo y la mentira. Nuestras banderas que son las banderas de la dignidad de los trabajadores de nuestra tierra. Las banderas de la vanguardia revolucionaria del pueblo argentino.

Nuestros hermanos. Nuestros padres y compañeros. Ellas y ellos lucharon y luchan, para construir el socialismo en Argentina, por una patria sin oprimidos ni explotados, por un país donde el derecho a la vida, la educación, la salud, la vivienda, la cultura, fueran una realidad, no sólo consignas. Por eso decimos que no hay ni vivo, ni por nacer, ningún dirigente burgués, ni de sotana, ni de pollera, ni de pantalón, que pueda siquiera pretender llevar nuestras banderas. Nunca, a ningún lugar.

Juicios populares y revolución social.

Ni Olvido. Ni Perdón.

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