EN HOMENAJE A MARIO ROBERTO SANTUCHO por Daniel De Santis. (1996)

En pdf Aquí: En homemaje a Santucho

 EN HOMENAJE A MARIO ROBERTO SANTUCHO, BENITO URTEAGA Y DOMINGO MENA
(1997)Bandera-er

Por Daniel De Santis[1]

ÍNDICE [2]

· MARCO HISTÓRICO
· EL PRT Y SUS DEFINICIONES ESTRATÉGICAS
· FUNDACIÓN DEL ERP
· CAÍDA DE LA DICTADURA
· EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES
· GRANDES ENFRENTAMIENTOS DE CLASES. GRANDES LECCIONES REVOLUCIONARIAS
· EL BALANCE DE UN REVOLUCIONARIO
· UN POSTERGADO DEBATE
· FIN DE LA HISTORIA O NUEVO ESCENARIO DE LUCHA

Con motivo del [acto de homenaje en el veinte aniversario del secuestro y desaparición de Mario Roberto Santucho 19/07/1996] escribimos este trabajo, el cual hoy [1997] reeditamos con algunas correcciones de fechas y otras de forma que no modifican las ideas expuestas. Ampliamos el punto “Un postergado debate” y agregamos los títulos: “El Partido Revolucionario de los Trabajadores” y “El balance de un revolucionario”.

El 19 de julio de 1976 caen combatiendo Mario Roberto Santucho y Benito Urteaga y son secuestrados Liliana Delfino, Ana María Lanzillotto, Domingo Mena y Fernando Gertel. Santucho, Urteaga y Mena eran miembros del Buró Político del P.R.T. y Liliana Delfino del Comité Ejecutivo del mismo.

Transcurridos 20 años es posible hacer una doble lectura de aquellos hechos: por un lado comienzan a ser historia, lo cual nos permite o quizás nos obliga a tomar distancia de los detalles y reparar en las líneas centrales; a su vez todavía son hechos políticos de obligada referencia entre la militancia política revolucionaria.

Por la necesaria brevedad del texto, no es posible hacer un análisis de toda la historia del PRT y de la acción de Santucho, pero nos es posible aprovechar este aniversario para expresar nuestra posición con respecto a las principales enseñanzas de aquel período.

MARCO HISTÓRICO

En la Argentina del segundo lustro de los sesenta se vivía un duro enfrentamiento de clases. La Gran burguesía monopolista, con su partido político militar, las fuerzas armadas, se habían adueñado del poder en nuevo intento por desequilibrar la ya larga lucha que sostenía con el conjunto de la Nación Argentina; entendiendo por esta a su clase obrera, los sectores medios y la burguesía no monopólica.

Desde 1955, el sector política y socialmente más dinámico del campo popular la clase obrera, había ensayado distintas tácticas de lucha: tomas de fábricas, huelgas generales, movilizaciones, planes de lucha de la CGT, foco guerrillero, participación en elecciones -de las cuales se proscribía al peronismo- o -se las anulaba al ganar este, como en 1962-.

El golpe de Onganía del 28 de junio de 1966, con la inmediata intervención a las universidades, provoca, entre otras cosas, la confluencia del movimiento estudiantil universitario con la resistencia obrera.

En el año 1968, hechos como, el surgimiento de la CGT de los Argentinos, la ola de grandes huelgas, la enorme agitación universitaria, el surgimiento del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, el intento guerrillero de las FAP en Taco Ralo, las acciones de propaganda armada de los Tupamaros, la ofensiva del Tet-Lunar del F. L. N. Junto al Partido de los Trabajadores en Vietnam y el Mayo Francés, son el preludio de las insurrecciones populares del 29 de mayo y el 16 de septiembre de 1969 en distintas ciudades como Córdoba y Rosario.

Tal vez, valga citar un párrafo de un documento de Raimundo Ongaro, el cual expresa con elocuencia el clima de los años que se vivían:

“Las rebeliones de las bases obreras, auténticas protagonistas de las luchas recientes, de las huelgas petroleras y ferroviarias, de Fabril y del Chocón, de Villa Quinteros y Villa Ocampo, del Cordobazo y del Rosariazo, debe alentar y extenderse a todos los sectores populares. La Rebelión de los curas de la pobreza contra las jerarquías acomodaticias, de los estudiantes contra la Universidad Cipaya, de los intelectuales contra la cultura de minorías, de los pequeños productores contra las sociedades rurales y las grandes Cámaras Empresarias, de los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas contra los generales y almirantes que prefieren los monopolios; ese es el proceso que necesitamos para no librar solos nuestra batalla contra un enemigo poderoso e implacable, ese es el material con que hemos de llevar a cabo la liberación.”

EL PRT Y SUS DEFINICIONES ESTRATÉGICAS

En correspondencia con la situación del movimiento de masas en Argentina y América Latina, se avanza en las definiciones políticas y en la organización revolucionaria. En Agosto de 1967 se realizaba en La Habana la primera conferencia de la organización latinoamericana de solidaridad (OLAS). En los principales puntos de su declaración de principios expresa:

-Que los principios del Marxismo Leninismo orientan al movimiento revolucionario en América Latina.
-Que la lucha revolucionaria constituye la línea fundamental de la revolución en América latina.
-Que para la mayoría de los países del continente, el problema de organizar, iniciar, desarrollar y culminar la lucha armada constituye hoy la tarea inmediata y fundamental del movimiento revolucionario.
-Que la guerrilla como embrión de los ejércitos de liberación constituye el método más eficaz para iniciar y desarrollar la lucha revolucionaria en la mayoría de nuestros países.
-Que la solidaridad con Cuba y la colaboración y cooperación con el movimiento revolucionario en armas constituye un deber insoslayable de tipo internacional de todas las organizaciones antiimperialistas del continente.

El PRT en su Cuarto Congreso, realizado en 1968, después de un prolongado debate con las corrientes internas, que expresaban el espontaneísmo economicista, confluye con los lineamientos generales de la OLAS y resuelve entre otros puntos lo siguiente:

1.-La revolución argentina es socialista y antiimperialista, es decir permanente.

2.-La revolución argentina es táctica en relación a la estrategia de la revolución continental, pero tiene una estrategia propia consistente en que la clase obrera y el pueblo deberán librar una guerra prolongada para derrotar a la burguesía y al imperialismo e instaurar un gobierno revolucionario, obrero y popular.

3.-La revolución es obrera y popular por su contenido de clase por ser el proletariado industrial su vanguardia y por ser sus aliados la pequeña burguesía urbana en todo el país y el proletariado rural y el campesinado pobre en el norte.

4.-Dado el carácter de clase y el carácter armado de la revolución, esta requiere ser dirigida por un partido y un ejército revolucionario.

5.-En su primera etapa la lucha armada será esencialmente guerra civil y se irá transformando en guerra necesariamente antiimperialista.

6.-Por varios motivos la guerra revolucionaria tendrá carácter prolongada y será estratégicamente defensiva porque la librarán los revolucionarios, la clase obrera y el pueblo, con minoría de fuerzas ante un enemigo común mucho más poderoso que actuará a la ofensiva, aunque todas las operaciones tácticas serán ofensivas y libradas dentro de lo posible, con mayoría de fuerzas.

7.-A medida que se desarrolle la guerra revolucionaria tomará un carácter cada vez más regional y continental llegando a no respetar fronteras.

8.-En esta etapa en la Argentina se requerirán un fuerte partido y ejército revolucionario, la incorporación masiva de la clase obrera y el pueblo a la lucha revolucionaria, la extensión continental de la revolución y una crisis total del imperialismo a escala mundial.

En el marco nacional e internacional descripto, la militancia organizada debatía intensamente “el carácter y las vías” de la revolución en nuestra patria.

Para el Partido Comunista Argentino la revolución era democrática, popular y antifeudal, en correspondencia sostenía un frente de amplia coalición democrática cívico-militar y vía pacífica.

Los Partidos marxistas-maoístas, planteaban una revolución nacional, democrática, agraria y antiimperialista, y vía insurreccional, algunos urbana y otros del campo a la ciudad.

Las organizaciones del Peronismo revolucionario, obviamente con matices, revolución nacional y latinoamericana también expresada en su consigna de Patria Libre, Justa y Soberana; y proponían e iniciaban la lucha armada.

Las F.A.L., sostenían una revolución social y nacional y gestaban las primeras acciones guerrilleras.

El P.R.T. caracterizaba la revolución como nacional y social, y para llevarla adelante era necesario construir un partido y un ejército revolucionario, unir todas las fuerzas populares en un frente de liberación nacional y social y lucha armada guerrillera, urbana y rural.

Estas eran algunas de las decenas de fórmulas que se debatían, a lo cual habría que agregar los distintos niveles de compromiso y decisión individual y colectiva. Dentro de este marasmo de ideas y actitudes había que encontrar el camino correcto. Fueron varios los grupos de hombres y mujeres que estuvieron a la altura de la necesidad histórica.

FUNDACIÓN DEL ERP

Dentro de uno de esos grupos hubo hombres que jugaron un papel preponderante: Mario Roberto Santucho y Luis Pujals, Enrique Gorriarán, Pedro Bonet, Benito Urteaga, Domingo Mena, El negrito Fernández, Carlos Germán, Juan Manuel Carrizo, Clarisa Leaplace, Carlos Molina, Guillermo Pérez, Osvaldo Debenedetti, Pola Augier, Asdrúbal Santucho, Cesar Cervato, J. McDonnald, Ana María Villarreal, Luis Mattini, Cacho Ledesma, Luis Almirón, entre otros, fueron los que en el Quinto Congreso del P.R.T., estuvieron a la altura de la demanda que les planteó la historia, resolviendo a fines de julio de 1970, la fundación del ERP y continuar en un plano superior, la lucha armada que ya había iniciado el partido.

“El Ejército Revolucionario del Pueblo, uniendo su actividad combatiente a la de otras organizaciones hermanas ha asumido junto a ellas, la responsabilidad política y militar en el proceso de guerra revolucionaria que ha comenzado a vivir nuestro pueblo en su lucha contra la opresión económica, política, cultural y militar que la dictadura ejerce en representación del Imperialismo Yanqui y del Capitalismo Argentino. Es el comienzo de nuestra participación plena en esta guerra de oprimidos contra opresores, guerra de la Segunda Independencia, por que es la continuación de la que los fundadores de nuestra nacionalidad, el pueblo y los héroes, libraron de 1810 a 1824, contra la dominación española. Hoy como entonces, la lucha será larga, pues debemos enfrentar a un enemigo superior. La Guerra Revolucionaria Argentina y Latinoamericana se desarrollará en un proceso prolongado que, comenzando con puñados de revolucionarios, irá encontrando apoyo popular hasta el momento del triunfo final, solo posible con la participación plena y activa de la clase obrera, el estudiantado y todo el pueblo patriota antidictatorial e imperialista. Por que esta es una guerra del pueblo, nuestras acciones tienen un objetivo principal despertar la conciencia popular y mostrar a todos los patriotas el camino para acabar con la explotación, el hambre, la miseria a que nuestro pueblo se ve sometido. Nuestro programa es claro: queremos, en lo político, la ruptura de los pactos que nos comprometen con EE.UU. y otros países su publicación y denuncia. El establecimiento de un sistema de gobierno de democracia social, un gobierno Revolucionario del Pueblo dirigido por la clase obrera. El juzgamiento de los delincuentes políticos, usurpadores del poder y la plena participación en el poder de todo el pueblo a través de sus organizaciones de masas. En lo económico, queremos la ruptura de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Interamericano de Desarrollo y todo otro organismo de control y penetración imperialista. La expropiación sin pago y nacionalización de todas las empresas de capital imperialista y capitalistas nacionales que lo apoyan, y la administración obrero estatal de las mismas. La nacionalización de la Banca, el crédito y el comercio exterior y la reforma agraria. En lo social, aspiramos a una verdadera reforma urbana que resuelva el problema de la vivienda, con la expropiación de las viviendas alquiladas, pertenecientes a las grandes empresas para entregarlas en propiedad a los inquilinos. La alfabetización de todo el pueblo y el posterior establecimiento de la enseñanza secundaria obligatoria y apertura de las universidades al pueblo mediante programas masivos de becas. La eliminación de la desocupación con la reapertura de las fábricas cerradas por el interés de las grandes empresas en perjuicio de los obreros y la población. Queremos jornales, pensiones y jubilaciones dignos que eliminen la miseria popular. Y la libertad absoluta de cultos religiosos. En lo militar, lucharemos por la supresión del ejército burgués, la policía y todo otro organismo represivo y su reemplazo por el Ejército Revolucionario del Pueblo y las Milicias Armadas Populares, es decir, el pueblo en Armas. Todo militar o funcionario patriota que abandona los organismos represivos tiene su puesto de lucha en la fuerza armada revolucionaria. Convocamos, entonces, a los argentinos a asumir su responsabilidad en la guerra de la segunda independencia. El General San Martín y el Comandante “Che” Guevara son nuestros máximos ejemplos. De ellos tomamos nuestros símbolos. Seguir e imitar su pensamiento y acción, y el de nuestros héroes y mártires del pasado y del presente, es la tarea de la hora.”

Muchas experiencias guerrilleras de América Latina habían recibido la calificación de foquismo (teoría guerrillera de Regís Debray). El PRT se diferenciaba bastante de esta concepción tal como fue expresado por Santucho en las resoluciones del Quinto Congreso.

“…En cuanto a la determinación de foquismo, por el tamaño de las unidades con las que se empieza a combatir, es francamente ridículo. La cuestión de foquismo o guerra revolucionaria es cuestión de política, no de número de combatientes. Si se pretende una lucha basada únicamente en la geografía, se evita el contacto con la población y se pretende enfrentar al enemigo con solo la fuerza militar con que se cuenta; si se ignora la necesidad del Partido Revolucionario, estamos en presencia de una desviación foquista. Si en cambio se comprende claramente que la fuerza fundamental de la guerrilla, es el apoyo de la población y la geografía es solo un auxiliar, si se permanece lo mas ligado posible a las masas, si se cuenta con una política de masas correcta, si se orienta una actividad militar con un punto de vista de masas, si se comprende que lo principal es el Partido, se garantiza su dirección de la guerrilla y se trabaja firmemente por construirlo y desarrollarlo, estamos en presencia de una línea leninista de guerra Revolucionaria…”

CAÍDA DE LA DICTADURA

El sostenido embate de las movilizaciones de masas, la actividad permanente de las organizaciones armadas, derrotaron los planes de la dictadura por lo que esta se vio obligada a retroceder y llamar a elecciones. La lucha se ubicaba ahora alrededor de su realización o no y en el primer caso el grado de apertura de la misma. El PRT es el primero de los partidos de izquierda en plantearse la posibilidad de que las elecciones efectivamente se realicen. Al respecto el Comité Ejecutivo de Abril de 1971 dice:

“negar las elecciones, mantener ante ellas una actitud pasiva no significa ninguna respuesta real al problema. Si bien es cierto que nuestra estrategia es romper las elecciones, demostrar que son una farsa, denunciar su carácter de engañifa de la burguesía, cosa que lograremos desarrollando sin descanso la actividad militar y política, manteniendo el aparato clandestino y cumpliendo con todas las etapas previstas en nuestra estrategia general, debemos también combinar esta actividad con las posibilidades legales del proceso eleccionario”. Para “hacer fracasar la farsa… podemos utilizar dos métodos distintos… el boicot y la participación según lo dicten las masas”.

Ante una eventual participación el PRT resuelve iniciar la construcción de los llamados Comités de Base, los cuales tenían carácter legal y serían los organismos de masa de un partido con personería electoral. Ampliando el concepto de boicot o participación en carta a su compañera Ana María Villarreal del 22 de septiembre, le decía:

“La adopción de una u otra táctica deberá hacerse en los próximos meses y dependerá del grado de concesiones democráticas que debe aflojar la dictadura y fundamentalmente del Estado de Animo de las masas. Si se opta por el boicot, este debe ser activo y si se opta por la participación debe encararse desde la independencia política del proletariado y tratar de que en su torno se nucléen otros sectores populares, bajo la clara hegemonía política de la clase obrera. Rechazar en principio la elección y adoptar el boicot antes de que estén definidas las situaciones concretas es un punto de vista anarquista, ultraizquierdista, típicamente pequeño burgués que nuestro partido en este momento está expuesto a sufrir”

En plena retirada, la dictadura militar burguesa, comete tal vez su mayor crimen fusilando 19 prisioneros indefensos en la base naval de Trelew. Este fue un anticipo de la metodología que aplicarían posteriormente.

Ante tamaño crimen, merece que recordemos la serena y madura actitud de Benito Urteaga, a la sazón Jefe del partido y del ejército, fuera de la cárcel. Escribe un extenso documento al pueblo en el cual se analizaba la situación política se denunciaba el asesinato y finalizaba expresando:

“Ante esta provocación respondemos serenamente, han muerto 16 revolucionarios ¡¡VIVA LA REVOLUCIÓN!!

El dictador Lanusse fue el dirigente de la burguesía que con mayor claridad interpreto la defensa de los intereses de su clase. Él comprendió que, el auge revolucionario era incontenible por medio de la fuerza, era necesario entonces descomprimir la situación, de forma tal que permitiera a los militares volver a los cuarteles para recomponer, ante el pueblo, su deteriorada imagen; y estar así en condiciones de asestar un nuevo golpe militar. Esta idea, expresada en las resoluciones y contenida en los documentos del PRT desde 1971 y que luego se convertirá en realidad, influyó en la táctica a implementar en la nueva etapa. Influyo, por que la precisión en el análisis estratégico presionaba fuertemente sobre las decisiones tácticas.

EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DE LOS TRABAJADORES

El 11 de marzo de 1973, el peronismo gana las elecciones y Cámpora, representante de Perón y el ala progresista del peronismo, es elegido presidente con el 50 % de los votos. Cámpora, antes de asumir, realiza un pedido de tregua a la guerrilla a la cual el ERP responde:

“El gobierno que el Dr. Cámpora presidirá representa la voluntad popular. Respetuosos de esa voluntad, nuestra organización no atacará al nuevo gobierno, mientras este no ataque al pueblo ni a la guerrilla. Nuestra organización seguirá combatiendo militarmente a las empresas y a las fuerzas armadas contrarevolucionaria, pero no dirigirá sus ataques contra las instituciones gubernamentales, ni contra ningún miembro del gobierno del Presidente Cámpora”.

Pese a la rotunda respuesta a Cámpora, durante su Gobierno, el ERP no realizó acciones armadas, a pesar de que los primeros muertos en este período fueron combatientes del ERP que estaban realizando pintadas. Incluso la liberación de los presos políticos y otras medidas progresistas llevaron al Buró Político del partido a discutir la posibilidad de un cambio táctico, pero a los pocos días se produce la matanza de Ezeiza, y grupos terroristas se comienzan a adueñar del gobierno. […]

Con la liberación de los presos políticos el partido se fortalece mucho, aunque la suma de sus militantes apenas excedía los 400. En los dos años y medio posteriores pasa a contar con 5.300 miembros orgánicos sumando: militantes del partido, combatientes del ERP que no eran militantes del partido, los cuales nunca llegaron a ser muchos, e integrantes de la Juventud Guevarista; teníamos unos 30.000 simpatizantes y contactos y se vendían semanalmente casi 10. 000 ejemplares de El Combatiente. El 22 de agosto de ese año, en el primer homenaje a los héroes de Trelew, asisten mas de 15.000 personas a plaza Congreso. Montoneros y el peronismo realizan su acto en la cancha de Atlanta con 30.000 concurrentes. En las masivas movilizaciones de condena al golpe militar en Chile, varios miles de manifestantes se encolumnan tras las banderas del ERP. Los sucesivos congresos del F.A.S. (Frente Antiimperialista y por el Socialismo, liderado por el PRT, y presidido por Agustín Tosco) convocaban cada vez mas compañeros: 5.000 en el cuarto, realizado en Sáenz Peña, Chaco; de este encuentro recordamos la masiva presencia de los pueblos Toba, Matacos y Mocovies y las palabras de su jefe: … que ellos eran pocos numéricamente, por lo que la liberación de sus pueblos pasaba por la alianza con la clase obrera Argentina. 6.000 en el quinto, en Córdoba y finalmente a mediados del 74 se llenan las tribunas y campo de juego del estadio de Argentinos de la ciudad de Rosario con 25.000 asistentes. Rosario, Buenos Aires y Córdoba aportan el grueso de la concurrencia, pero el impacto lo provoca, ya con el estadio lleno, el ingreso de los 2.000 compañeros Tucumanos al grito de “…a la lata, al latero, los ranchos Tucumanos son fortines guerrilleros!!…” a lo que la concurrencia responde “… y ya lo ve, y ya lo ve, es el glorioso Perreté!!”

Hacia 1973 la guerrilla contaba con la simpatía de un elevado porcentaje de hombres y mujeres del pueblo, principalmente entre los trabajadores y la clase media. El PRT-ERP, centró su trabajo organizativo entre los sectores más dinámicos de las masas, los obreros de las grandes fabricas en particular en muchas de las 300 fábricas con mas de 500 trabajadores, el estudiantado universitario y secundario, en las villas y barrios populares, en el campesinado pobre en el noroeste y el noreste. Su consecuencia político-ideológica posterior a la asunción de Cámpora y Perón, llevo a que de entre estos sectores hubiese hombres y mujeres que se incorporaran masivamente. Para resumir: acierto estratégico ( los militares se retiraban para volver, definitiva claudicación de la burguesía nacional, auge de masas que cuestionaba el sistema, construcción del partido en la clase obrera y el resto de la vanguardia social, dirección obrera, partido, ejercito, frente de liberación nacional y social, guerra prolongada.); acierto táctico (dinámica de la lucha de clases); error táctico (grandes acciones guerrilleras); nosotros pensamos esto por la falta de legitimidad política y por que la represión, que es una herramienta permanente del sistema capitalista para garantizar la explotación, se había sustituido por el engaño combinado con represión. En nuestro país se puede tomar cualquier período histórico para comprobar que, es siempre la burguesía la que inició la represión al pueblo, y este solo después de muchos sufrimientos y aprendizaje ensayó alguna respuesta violenta. En 1973 hubo un punto de inflexión en la historia que, no fue cabalmente comprendido y la continuidad de la lucha armada por la guerrilla, hizo aparecer a ésta como la iniciadora de la violencia. Esto facilitó que luego en 1976 se hiciese aparecer a la guerrilla como responsable de la violencia política, ocultando eficazmente la realidad tras la propaganda de la dictadura.

El acierto estratégico le permitió, al PRT, cumplir la primera etapa en la construcción de un partido revolucionario, la de convertirse en destacamento político de la vanguardia social; el error táctico limitó la posibilidad de consolidarse como partido de las masas.

GRANDES ENFRENTAMIENTOS DE CLASES. GRANDES LECCIONES REVOLUCIONARIAS

¿Cuál es el “error” que comete Santucho en 1973-1975? Ante la caída de la dictadura, la instalación de un gobierno democrático y al extraordinario auge del movimiento de masas que había consumado la revolución democrática, (¿Qué tarea democrática faltaba realizar?), la cual comienza a girar a la derecha con los hechos de Ezeiza y la renuncia de Cámpora. Santucho tensa todas las fuerzas a su alcance para transformar la revolución democrática dirigida por la burguesía en revolución socialista dirigida por el proletariado.

En ese intento Santucho escribe el folleto “Poder Burgués y Poder Revolucionario”, y es aquí donde intenta elevarse al nivel de los Marx y Engels del Manifiesto Comunista en vísperas de la Revolución de 1848:

“En Alemania, el P.C., luchará al lado de la burguesía, mientras ésta actúe revolucionariamente, dando con ella la batalla a la Monarquía absoluta, a la gran propiedad feudal y a la pequeña burguesía… la revolución alemana burguesa que se avecina no es más que el preludio inmediato de una revolución proletaria”.

Al Lenin de las tesis de Abril (1917):

“Esta circunstancia extraordinariamente peregrina, que la historia no había conocido hasta hoy en esta forma ha entretejido, formando un todo, dos dictaduras: La dictadura de la burguesía (…es decir, un poder que no descansa en una Ley ni en la voluntad previamente expresada del pueblo, sino en la conquista del poder por la fuerza, y además por una clase determinada, la burguesía) y la dictadura del proletariado y de los campesinos (el soviet de diputados, obreros y soldados).”

Y escribe Santucho en el folleto citado:

“…,un notable impulso del auge de las masas y un fortalecimiento acelerado de las fuerzas revolucionarias, políticas y militares, se combinan para configurar el inicio de una etapa de grandes choques de clases, antesala de la apertura de una situación revolucionaria en nuestra Patria. En otras palabras, entramos en un período de grandes luchas a partir del cual comienza a plantearse en la argentina, la posibilidad del triunfo de la revolución nacional y social, la posibilidad de disputar victoriosamente el poder a la burguesía y al imperialismo. Pero apertura de una situación revolucionaria, o lo que es lo mismo la existencia de condiciones que hacen posible el derrocamiento del capitalismo y el surgimiento del nuevo poder obrero y popular socialista,…no quiere decir que ello pueda concretarse de inmediato”

“El desarrollo del poder dual está en todos los casos íntimamente unido al desarrollo de las fuerzas militares del proletariado y el pueblo, porque no puede subsistir sin fuerza material que lo respalde, sin un ejército revolucionario capaz de rechazar el ataque de las fuerzas armadas contrarrevolucionarias.”

Aquí vemos al marxista revolucionario que se juega en la contienda, sabiendo que en una revolución si es verdadera, se puede triunfar, pero también y la historia universal se ha encargado de demostrarlo se puede caer en ella.

Bienvenidos sean los “errores” como los cometidos por Santucho y por el PRT, no porque pensemos que no los haya habido, sino porque a esos errores se llega cuando se tiene claro que el marxismo es una herramienta de transformación de la sociedad, y no una teoría lógica que se enseña objetivamente en la cátedra. Dicho de otra forma, un marxista revolucionario puede cometer el “error” que cometió Santucho, un reformista no puede cometerlo porque para este las condiciones objetivas nunca maduran lo suficiente, y al no impulsar consecuentemente el avance de la revolución, tampoco puede producir las nuevas ideas que lleven al triunfo porque ellas solo pueden aparecer en el desarrollo de la lucha.

EL BALANCE DE UN REVOLUCIONARIO

En varios documentos del partido, que no tenemos ahora para consultar, se afirmaba que en la Argentina se vivía un auge ininterrumpido del proceso revolucionario iniciado en 1969 con el Cordobazo, y sostenido por el desarrollo de las fuerzas revolucionarias, en particular por la estrategia de guerra popular prolongada. Mattini atribuye la visión de un auge ininterrumpido, al contenido positivista del pensamiento de Santucho. Este concepto provendría mas que de un análisis lógico, de generalizaciones de las revoluciones China, Cubana y Vietnamita, las que eran tomadas como ejemplos de revoluciones donde se había seguido un proceso de guerra popular prolongada, en los que la lucha de las masas se habían sostenido en las fuerzas militares de la revolución.

Por lo tanto al producirse el golpe del 24 de marzo, el Comité Central que se reúne inmediatamente (en la localidad de Moreno), llega a la conclusión que la ofensiva militar era un paso mas en la espiral represión-resistencia, la que se quebraría en el momento en que las fuerzas populares y revolucionarias superaran a las del sistema. En consecuencia se redacta un llamamiento al pueblo que finalizaba con la consigna ¡ARGENTINOS A LAS ARMAS!. La reunión se ve interrumpida por la presencia de fuerzas enemigas, allí caen doce compañeros e importante documentación. En los dos meses siguientes la imposibilidad de aplicar la línea votada y una serie de secuestros y asesinatos de importantes cuadros del partido y la perdida de grandes recursos materiales, hacen comprender a Santucho que se ha cometido un “error de apreciación táctica”, que consistía en no “haber previsto el reflujo del movimiento de masas”.

Inmediatamente se reúne el C.E., se modifica la línea política, la cual consiste en replegar el partido y el ERP, disolver la compañía de monte, los aparatos nacionales, dirigir el trabajo de esos compañeros hacia las masas, suspender las grandes unidades militares y por lo tanto las grandes acciones, mantener viva la llama de la lucha guerrillera. En la reunión del C.C. de Moreno solo se escuchó la duda del compañero Eduardo Castello, importante dirigente obrero y responsable político de la regional Córdoba y recientemente cooptado al B.P., por esta época también el jefe militar de la regional Sur había discutido duramente con Santucho. Menciono estos hechos como excepciones ya que la actitud generalizada, sobre todo entre los cuadros dirigentes y medios, era la de acatar pasivamente, mientras que se percibía la imposibilidad de su aplicación práctica por que el reflujo de masas era evidente; desde la base se le informaba al responsable con un tono optimista hechos que fortalecían la línea votada, y así hasta llegar a la dirección.

En un intento por corregir este déficit, también se resuelve democratizar el partido, para lo cual se deben elegir por la base todos los responsables de las células, elegir en plenarios estatutarios las direcciones zonales y regionales, el C.C. había sido elegido, en agosto de 1975, por un Comité Central Ampliado, previo plebiscito en la base del partido consultando sobre la suspensión del VI Congreso. Santucho siempre estuvo muy atento a la democracia dentro del partido, esto es de mucha importancia por que, aún en un partido de combate donde no hay posibilidad de obtener bienes materiales y la mayor responsabilidad trae como consecuencia mayores riesgos y compromisos, no está ajeno al surgimiento de desviaciones como el burocratismo, el culto a la personalidad y la obsecuencia. Estas desviaciones, en germen, estuvieron presentes en la aceptación pasiva del error de Santucho por el Comité Central y luego del conjunto del partido, lo resuelto por el C.C..

El conjunto de estas resoluciones nunca pudieron aplicarse consecuentemente, por que el enemigo fue asestando golpe tras golpe, poco antes habían caído Juan Manuel Carrizo y Eduardo Castello y en los meses siguientes caen sucesivamente, junto a muchos compañeros, importantes dirigentes; Eduardo Merbilhaá, Carlos Germán, Leandro Fote, Piqui Pujol y Lionel Mc Donnald, lo que no nos permitió reorganizarnos eficazmente. Esto llevó a que un error táctico se convirtiera en estratégico con la consiguiente aniquilación de la más alta experiencia revolucionaria, la más avanzada construcción de un partido revolucionario de los trabajadores en nuestra patria, y una de las más creativas aplicaciones del marxismo a las condiciones concretas de un país latinoamericano.

Queremos insistir sobre esta conclusión, el error que llevó a la desaparición del PRT, fue no prever, ni luego ver el reflujo de masas, el que como ya hemos dicho se convirtió en estratégico. En muchos balances de esta experiencia se pone el acento del error en haber continuado la lucha armada durante el gobierno peronista, nosotros ya hemos dado nuestra opinión. Para ser consecuentes con la teoría del conocimiento del marxismo debemos decir que lo primero es un hecho objetivo: muertos, desaparecidos, perdidas materiales, derrota, exilio, división, desaparición como fuerza política. Lo segundo es un análisis político de una posibilidad que no tuvimos la oportunidad de verificar históricamente.

Años después, los Montoneros, analizaban que el reflujo de masas había comenzado después del 1 de mayo de 1974. En cambio el PRT, en el C.E. de abril de 1977, analizaba que el reflujo comenzó después de las movilizaciones del Rodrigazo. Hoy a la distancia podemos ver que en la primera fecha comienza la desmovilización de la Juventud Peronista, y del movimiento estudiantil, y se amplía la movilización reivindicativa del movimiento obrero; al llegar a la época del Rodrigazo este produce las más grandes movilizaciones que se recuerdan, las que comienzan a adquirir contenido político, pero la clase obrera industrial esta sola. Aunque decreciendo en intensidad la movilización obrera se mantiene hasta el golpe militar, sobre todo en el oeste y el sur del Gran Buenos Aires.

Creemos importante indicar las posibles causas del reflujo de masas:

* División del pueblo por la acción del gobierno Peronista y de Perón.
* División de la vanguardia por la misma razón. (No solo Montoneros, sino también el P.C., apoyan a Perón después del discurso del 12 de junio de 1974.)
* Agotamiento de las movilizaciones del Rodrigazo por no contar con una dirección única y centralizada.
* Aislamiento de la clase obrera industrial, por el agotamiento y aniquilamiento de los dirigentes de las clases aliadas .

En el último escrito que le conocemos, Santucho nos deja como enseñanza cuál debe ser la actitud de un revolucionario ante las mas grandes dificultades:

“En la guerra de nuestra primera independencia los patriotas intentaron avanzar dos veces por Bolivia hacia Perú y fracasaron; luego descubrieron el camino triunfal de Chile. Bolívar, a su vez, cayó vencido cuatro veces en Venezuela y cuatro veces se exilió hasta encontrar en su quinto intento el camino de la victoria definitiva. Así ocurre y ocurrirá en nuestra guerra revolucionaria. Con avances y retrocesos seguiremos ascendiendo por el abrupto y glorioso sendero que nos conduce a la tan ansiada liberación nacional y social de nuestra patria y de nuestro pueblo.”

UN POSTERGADO DEBATE

Para abordar con mayor profundidad algunos temas me valdré de un recurso muy usado por los fundadores del marxismo: El debate, en este caso con quien fuera luego de la muerte de Santucho, Urteaga y Mena, Secretario General del PRT. Por el motivo apuntado anteriormente y por considerar que su libro “Hombres y Mujeres del PRT”, es el trabajo que analiza con mayor amplitud y profundidad la historia que nos ocupa.

En el prólogo a la Segunda Edición de su libro, dice Mattini:

“El párrafo inicial del Capítulo Primero, refleja sintéticamente toda mi concepción sobre los procesos sociales y la historia en aquel momento. Una concepción con fuerte contenido determinista de la historia.

Estaba todavía convencido que el mundo vivía la etapa del tránsito del capitalismo al socialismo. Y seguía sosteniendo la existencia de un sujeto histórico “sustancial”, determinado por su papel en la producción material … :el proletariado”.

Y en el párrafo mencionado refiriéndose al PRT dice:

“…ellos, que se creían sinceramente la “vanguardia de la clase obrera” han sido quizás, la expresión más honesta decidida y radicalizada (y hasta “proletarizada”, si se quiere) de la Democracia Revolucionaria”. (Lo subrayado es nuestro).

Y en la llamada al pie de página se amplía diciendo que:

“El estudio del papel positivo y revolucionario de la “Democracia Revolucionaria”, era un enfoque relativamente nuevo en el marxismo,[3] pues sería un fenómeno particular de los países en vía de desarrollo, en especial América Latina por las peculiaridades de su desarrollo socio económico y se distingue claramente de las expresiones de la “desesperación pequeño-burguesa” típica de los países europeos.

La “Democracia Revolucionaria” representaría los intereses y puntos de vista de las masas de trabajadores no proletarios, que en las condiciones de nuestros países, se nutren del ascenso del movimiento obrero y de las ideas del comunismo científico, logrando cierta autonomía e incluso hasta la conducción transitoria de los procesos revolucionarios”

Luego, en varios capítulos se leen expresiones como las del capítulo 7 pág. 144:

“Este Santucho, el que trabaja así, que orientaba hacia las masas, que combatía el ultraizquierdismo y hasta el espontaneismo, que podía incluir hasta el detalle en funcionamiento de las células, éste era el que avanzaba y en ese sentido podía presentar la faz de intérprete de los intereses históricos del socialismo en la Argentina. Pero, aún en esta sencilla minuta, éste Santucho convive con el otro, el “demócrata revolucionario”, con sus prejuicios políticos que lo llevan a no entender la política, ni siquiera a nivel de política sindical”.

Como hemos leído Mattini caracteriza a Santucho y al PRT como demócratas revolucionarios y no como marxistas. En estos tiempos de dispersión ideológica, creemos necesario aclarar estos conceptos y establecer a quienes les pueden corresponder mas cabalmente. De la lectura atenta de todo el libro se va intuyendo que Mattini le exige a Santucho tener, “la idea absoluta” de la revolución en la argentina, idea a la cual el Santucho proletario se acercaba y el Santucho demócrata revolucionario se alejaba; idea que el conoce recién en 1985 y la expone en la página 318 de su libro.

“Los comités fabriles del PRT, fueron una de sus mejores herencias… Órganos de éste tipo, que si bien en el caso del PRT, fueron estrechamente partidarios y carentes de política, pueden ser estudiados como la base para la formación de organismos frentistas populares que ampliando el concepto de democracia, sirvan de escuela política, no solo de la clase obrera sino del conjunto del pueblo, consoliden día a día las libertades democráticas y acumulen fuerza política hacia la Revolución Democrática” (lo subrayado es nuestro).

Este es uno de los pocos párrafos, de todo el libro, en el que encontramos definiciones concretas en positivo, por lo que nos vamos a detener en el. Al comenzar la cita leemos:

“Los comités fabriles…, fueron estrechamente partidarios…, pueden ser estudiados como la base para la formación de organismos frentistas populares…”.

En primer lugar se confunde la organización política de los trabajadores, su partido, con un frente popular, a este tipo de enredo se llega cuando se olvida que, en la sociedad capitalista existen las clases sociales, por lo tanto el proletariado necesita de una organización propia para mantener su independencia de clase y con ella concurrir al frente popular, o sea, a la alianza de clases necesaria en cada etapa de la lucha en un país dependiente. Al respecto será muy útil analizar la experiencia del Frente Grande, al cual concurrieron varios grupos obreros y socialistas sin contar con un partido que los representara. En este punto como en muchos otros, el PRT, había resuelto correctamente los niveles organizativos correspondientes a los respectivos niveles políticos: comités fabriles como organismos de base del partido y comités de base como órganos de base y de masas de la política de alianzas. ¡Estrechos!. ¡Pero si justamente se crearon para ampliar la política del partido y de la clase obrera! El comité fabril, no solo debía organizar el trabajo y la lucha en la fabrica, sino ser el centro de la actividad en toda la zona de influencia de esa fábrica: el barrio, la escuela, el hospital, los talleres, el club, etc. Eran concebidos como la forma organizativa de la hegemonía del proletariado dentro del conjunto de las masas.

“…carentes de política”.

Es parcialmente cierto, pero a veces una verdad a medias se convierte en una falsedad; es como pedirle a un niño recién nacido que juegue al fútbol, cuando todavía no sabe caminar. Los comités fabriles, por su misma concepción, tendían a politizar la política del partido en su zona de actuación. Por nuestra experiencia directa podemos afirmar que se politizaban en la medida que iban ganando influencia entre las masas y la consecuente necesidad de responder a ese sector del pueblo obligaba a sus miembros a elevar el análisis político del comité fabril en su zona y vincularlo con la realidad provincial y nacional.

El párrafo finaliza diciendo:

“…consoliden día a día las libertades democráticas y acumulen fuerza política hacia la Revolución Democrática.” .

Si se consolidan día a día las libertades democráticas, deja de ser necesario hacer una revolución democrática por que, el objetivo se ha logrado por evolución. Pero, contradictoriamente a esta línea de pensamiento, la realidad de Argentina y América Latina nos muestra que la estabilidad del sistema democrático ha traído como consecuencia la pérdida de libertades democráticas y no su ampliación. Y esto es así por que, como nos enseñaran Silvio Frondizi primero, el Che Guevara luego y fuera línea del PRT, la burguesía nacional ha perdido toda capacidad de liderar un proceso de avance democrático de la sociedad, y este objetivo se encuentra mucho más lejos aún de los intereses de la burguesía monopolista y de los objetivos del gendarme económico y militar, los norteamericanos.

Dejamos para el final la tesis central del libro, y que nosotros la hemos asimilado a la idea absoluta hegeliana: la Revolución Democrática. Justifica este ejercicio teórico el no encontrar, en todo el libro, ningún argumento, ninguna frase, ni siquiera una palabra, que sostenga la conclusión hacia la cual están dirigidas todos sus reflexiones. Si no que esta idea se posa sobre la realidad como dictada por una fuerza exterior a la realidad.

Con esta tesis Mattini retrocede a posiciones más de derecha aún que las sustentadas por el Partido Comunista Argentino anteriores a su XVI Congreso (1986), cuando caracterizaban a la revolución en la Argentina como democrática, popular y antifeudal, para la cual el instrumento político era un amplio frente de coalición democrática, cívico-militar, el cuál agregamos nosotros, siempre estaría dirigido por la burguesía. Para los marxistas, la revolución democrática es la revolución política de la burguesía en aquellos países en los que han madurado las relaciones de producción capitalistas, por lo tanto la modificación radical de la superestructura de la sociedad, que permita eliminar las relaciones económicas sobrevivientes del feudalismo y otras relaciones de producción precapitalistas. La revolución democrática típica fue la francesa de 1789, y la única en Europa en que la burguesía jugó “su” papel revolucionario. Luego, los marxistas han escrito toneladas de libros analizando las inconsecuencias de las burguesías en “su” revolución.

En nuestro país se han alternado la dictadura militar, bonapartista primero y terrorista después, con la democracia parlamentaria como formas de dominación, sin modificación de la estructura económica, peor aún, la contradicción entre democracia y dictadura no fue resuelta por las fuerzas revolucionarias sino por su derrota. Han impuesto una democracia parlamentaria restringida, corrupta, mafiosa, donde los representantes surgen igual que en la época de Lenin por el poder del dinero. Esta democracia no puede evolucionar progresivamente, por que su esencia es, como hemos visto, reaccionaria.

En este sentido, nos parece que Mattini, ha comprendido mal a Marx y Hegel, tomando de éste último sólo el dogma, pues reclama que las ideas se vayan desarrollando dialécticamente hacia la idea absoluta y no su método (la dialéctica), según el cual el proceso del conocimiento y de la verdad se adquiere en la praxis o sea en la realidad práctico-crítica.

Luego para darle sustento teórico a esta tesis cardinal de su libro, cita las tesis II y XI de Marx sobre Feuerbach, pero casualmente se saltea la primera:

“El defecto fundamental de todo el materialismo anterior -incluyendo el de Feuerbach- es que solo concibe el objeto, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto [objekt]o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, como práctica, no de un modo subjetivo. De aquí que el lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero solo de un modo abstracto, ya que el idealismo, naturalmente, no conoce la actividad real, sensorial, como tal. Feuerbach, quiere objetos sensibles, realmente distintos de los objetos conceptuales; pero tampoco el concibe la actividad humana como una actividad objetiva. Por eso, en La Esencia del Cristianismo, solo considera la actividad teórica como la auténticamente humana, mientras que concibe y plasma la práctica sólo en su forma suciamente judaica de manifestarse. Por tanto, no comprende la importancia de la actuación “revolucionaria”, práctico-crítica”.

Pero Mattini reconoce en un párrafo ya citado que el todavía se siente influido por una concepción determinista, y arrastra en su error (1985), a la política del PRT de 1970.

El marxismo que llegó a la Argentina en gran parte estuvo influido por su desviación stalinista, el cual estaba impregnado por un fuerte dogmatismo, el marxismo y las enseñanzas de las revoluciones triunfantes, y en muchos casos deformaciones de estas se presentaban como verdades absolutas, tal como intenta hacer Mattini desde 1985. En cambio Santucho y el PRT, comenzaban y digo solo comenzaban a romper con ese dogmatismo y a redescubrir el marxismo, como una concepción del mundo y una teoría de la praxis llena de vida que se crea y recrea todos los días, o sea en la actividad teórico-práctica, basando su criterio de verdad en la práctica social y no en dogmas preestablecidos.

Y permítannos una herejía. Cuando Lenin dice con acierto que el alma viva del marxismo es el análisis concreto de la situación concreta, está pisando el terreno del marxismo, pero si profundizamos la tesis I de Marx encontramos que este se refiere también a que hasta la concepción del mundo está sujeta a un análisis permanente.

Muchos teóricos post-modernos, afirman que el positivismo fue la expresión en la filosofía del avance extraordinario de las ciencias naturales en el Siglo XIX, e incluyen dentro del positivismo al marxismo, y en el fin del siglo XX afirman que el positivismo ha sido superado. Por supuesto que el dogma que se construyó en reemplazo del método dialéctico ha muerto. Creemos necesario afirmar que la reflexión debe hacerse sobre las verdaderas ideas de Marx y Engels. Tomemos por ejemplo este párrafo del Engels maduro (no sospechado de idealismo) escrito en 1886 en su trabajo sobre Ludwig Feuerbach en el cual expone el método de Hegel:

“En Hegel, la verdad que trataba de conocer la filosofía, no era ya una colección de tesis dogmáticas fijas que, una vez encontradas, sólo haya que aprenderse de memoria; ahora, la verdad residía, en el proceso mismo de conocer, en la larga trayectoria histórica de la ciencia, que, desde las etapas inferiores, se remonta a fases cada vez más altas de conocimiento, pero sin llegar jamás, por el descubrimiento de una llamada verdad absoluta, a un punto donde ya no pueda seguir avanzando, en que solo le reste cruzarse de brazos y sentarse ha admirar la verdad absoluta conquistada. Y lo mismo que en el terreno de la filosofía, en los demás campos del conocimiento y en el de la actuación práctica. La historia, al igual que el conocimiento no puede encontrar jamás su remate definitivo en un estado ideal perfecto de la humanidad; una sociedad perfecta, un “Estado” perfecto son cosas que sólo pueden existir en la imaginación; por el contrario: todos los estadios históricos que se suceden no son más que otras tantas fases transitorias en el proceso infinito de desarrollo de la sociedad humana desde lo inferior a lo superior. Todas las fases son necesarias, y por lo tanto, legítimas para la época y para las condiciones que la engendran; pero todas caducan y pierden su razón de ser, al surgir condiciones nuevas y superiores, que van madurando poco a poco en su propio seno, tienen que ceder el paso a otra fase mas alta, a la que también le llegará, en su día, la hora de caducar y perecer.” (lo subrayado es nuestro).

Comprender esto nos permitirá asumir que el Marxismo no es una concepción concluida en 1883, ni en 1895, ni tampoco con la muerte de Lenin sino que debemos exprimir nuestros cerebros, alimentados en la práctica social, para que de ellos salgan las nuevas ideas, que actualicen la visión marxista de la historia y la sociedad.

Pero el gnoseológico no es el único error que comete Mattini. Como leímos en su nota al pie de la pág. 28, donde nos habla de un enfoque relativamente nuevo en el marxismo. (¿Quiénes son los marxistas para Mattini?. Nos lo dirá mas adelante).

Según nuestro conocimiento ya se llamaban demócratas (revolucionarios) los jacobinos del grupo encabezado por Robespierre (1790); En cuanto en la terminología marxista lo encontramos en 1895 cuando Plejanov y Lenin lo usaron para caracterizar a los socialistas pre marxistas Rusos: Herzen, Chernishevsky, y otros (1860-80), quienes veían en el campesinado la fuerza revolucionaria fundamental y al grupo “la voluntad del pueblo” los que el 1 de marzo de 1881, realizaron un atentado con una bomba contra el Zar Alejandro II, matándolo, grupo al que pertenecía Alejandro Ulianov, hermano mayor de Lenin.

Y por último, creemos que Mattini no reparó en que, también Lenin caracterizaba como demócrata revolucionario al pope Gapón quien condujo el 9 de enero de 1905, a la masacre de cientos de obreros y campesinos rusos, hecho conocido como el domingo sangriento.

Hemos citado tres ejemplos del uso de la categoría “demócrata revolucionario” por los marxistas, quienes lo usaron para definir a los movimientos revolucionarios anteriores al surgimiento del marxismo. Luego de la aparición y desarrollo de este se siguió utilizándolo, pero ahora, para caracterizar a movimientos retardatarios, retrógrados o directamente reaccionarios y contrarrevolucionarios.

Como hemos visto esta terminología no es nueva ni feliz, sí es de reciente incorporación (fines de los ’70) al acerbo conceptual de los Partidos Comunistas en un intento por producir un acercamiento con los movimientos revolucionarios del Tercer Mundo, inspirado entre otras cosas por la presión del Partido Comunista Cubano.

Los comunistas, de aquellos años, se pensaban así mismo como los únicos revolucionarios, por lo tanto los movimientos de Liberación Nacional y Social e incluso partidos marxistas leninistas no comunistas, eran caracterizados como pequeños burgueses desesperados o con adjetivos aún peores.

Y en la página 312, nos dice quienes son, para él, los marxistas:

“Posiblemente Handal y Santucho sean las expresiones más lúcidas de las dos corrientes revolucionarias latinoamericanas (exceptuadas las direcciones del Partido Comunista Cubano y del Frente Sandinista) que necesariamente deben converger en una corriente única… Pero la diferencia fundamental entre estos dos revolucionarios ejemplares está en que, mientras el primero es hijo de la tradición comunista, y por lo tanto proletaria -con el reformismo incluido- y pudo descartar los lastres negativos y mantener y desarrollar la enorme acumulación de experiencia de esa tradición, auténticamente marxista, el segundo, arrastraba el fuerte contrapeso de la influencia de la “democracia revolucionaria” agravado por su formación en el trotskismo.”

Después de leer ligeramente el libro de Mattini, pensábamos que tendríamos una ardua tarea en demostrar lo que en una lectura más atenta nos dice sin eufemismos:… He abandonado el marxismo latinoamericano, para alistarme en el marxismo stalinista pocos años antes de su defunción.

Estas son, a nuestro entender, algunas de las ideas que se merecían que discutiéramos, Santucho, Urteaga, Mena, todo el PRT, con sus héroes, sus mártires y sobrevivientes, cuando en los años 78-79, nos dividimos y no la fábula de una lucha entre democráticos y antidemocráticos como se afirma en su libro.

Nosotros sabemos que hemos cometidos errores grandes y errores pequeños, tácticos y estratégicos, que hemos manejado solo “briznas de marxismo” pero aquí estamos discutiendo otra cosa, la cual creemos también esencial y es la actitud (teórico-práctica) de un revolucionario frente a la revolución social.

Nosotros pensamos que es necesaria la autocrítica entre los revolucionarios y que ella debe ser concreta y responder a estas preguntas ¿Cuándo? ¿Con quién y para qué?, lo antes posible para corregir el rumbo, con los revolucionarios que participan en la lucha y con las masas explotadas del pueblo y para volver a la práctica social con una comprensión ahora no hegeliana sino marxista, más próxima a la verdad. Porque, digámoslo una vez mas, la verdad absoluta no existe, sino solo el infinito proceso teórico-práctico de aproximación a la verdad, la cual en última instancia, reside en el ser (socio-histórico en este caso).

FIN DE LA HISTORIA O NUEVO ESCENARIO DE LUCHA

En la década de los 80 y aún más en los 90 se ha introducido dentro del movimiento popular la idea que ya no tenemos que usar palabras o categorías que representan el pasado y que es necesario modernizar el discurso y adaptarse a los nuevos tiempos que corren. Nosotros creemos vivir en contacto con la realidad y nos damos cuenta que es verdad, que muchas cosas han cambiado, pero no para beneficio de los trabajadores y el pueblo, ni se ha reforzado la independencia nacional ni tampoco se ha profundizado la democracia. Por el contrario observamos que hay una sostenida ofensiva del capital sobre el trabajo; no solo se mantiene la producción social y la apropiación individual de los bienes sino que observamos que se ha aumentado la plusvalía absoluta (extensión de la jornada de trabajo, disminución del salario, y también con técnicas nuevas como el “justo a tiempo”, el KANBAM, etc.) y la plusvalía relativa (introducción de tecnología sofisticada como la microelectrónica y la informática). El capitalismo ha entrado en su cuarta etapa, caracterizado por: la globalización de la producción, la explosión del capital financiero orientado masivamente a la especulación, el desarrollo de fuerzas productivas extraordinariamente dinámicas, estos dos últimos factores actúan contradictoriamente. Esta ofensiva ha logrado desorganizar y dividir por sectores a los asalariados, reducir la solidaridad y aumentar la competencia en el interior de la clase trabajadora (entre organizados y no organizados, ocupados y desocupados, hombres y mujeres, jóvenes y adultos, calificados y no calificados, de ramas dinámicas y de ramas tradicionales o estancadas), pero no ha hecho desaparecer a los trabajadores como muchos “intelectuales” progresistas pretenden.

Se objeta a la palabra Imperialismo considerándola un término del pasado. Vemos nosotros que el mercado mundial que estaba formado por la vinculación desigual de los mercados nacionales, han sido integrados a mega mercados que desdibujan las fronteras, pero siguen siendo las corporaciones con asiento en los países centrales las que rigen la economía mundial, acentuando aún más la concentración y centralización de capitales.

Estos son algunos de los argumentos que se esgrimen para sostener la caducidad de la organización política de los trabajadores y el pueblo y en el mejor de los casos suplantarla por una coordinación de los movimientos sociales.

Cuando escuchamos estos argumento nos viene a la memoria una expresión escrita por Lenin, la cuál más o menos dice:

” nos gritan, ¡las masas!, ¡las masas!…ya sabemos que tenemos que trabajar con las masas, pero eso no es más que el ABC de la política, del marxismo…”.

Decimos nosotros, el trabajo entre las masas y la organización de los movimientos sociales es tremendamente importante, a tal punto que lo consideramos un prerrequisito para la acción política sin el cual es imposible pretender el más mínimo avance del movimiento, pero quedarse solo en este nivel del trabajo es no haber pisado el terreno de la lucha política y mucho menos el de la lucha revolucionaria.

La fragmentación de los trabajadores no es un argumento válido para impugnar la necesidad de su organización política sino todo lo contrario; precisamente la respuesta más necesaria, mas adecuada a la nueva etapa, en particular a la fragmentación es ir construyendo una organización política que exprese la mas amplia diversidad (fragmentos) de los trabajadores y sus más diversas actividades tanto laborales como sus formas de organización social: redefinir el sindicato y el sindicalismo; el trabajo en los barrios en toda su diversidad, organización de los trabajadores desocupados, el problema de la tierra y de la vivienda, de la discriminación de la mujer, la actividad vecinal y de fomento, organizaciones culturales, deportivas, etc; la organización y reivindicaciones de la juventud trabajadora y estudiantil; el problema de los trabajadores rurales; las respuestas a la empobrecida clase media y sus cámaras comerciales, industriales y profesionales, etc.

Lo nuevo será construir una organización política que garantice la máxima democracia interna. Experiencia nueva para el movimiento obrero y los trabajadores argentinos y de casi todo el mundo ya que la mayoría de los partidos marxistas y movimientos revolucionarios se construyeron bajo dictaduras militares y otros regímenes de fuerza.

Pensamos que una de las mejores armas de la democracia en una organización de trabajadores es que ella esté constituida por miembros que tengan una amplia formación política y además que se garantice meticulosamente la más amplia socialización de la información, además, obviamente, de formas estatutarias que lo garanticen.

Las tareas a realizar son inmensas, la cuesta que nos conduzca a tomar el cielo por asalto es muy larga y empinada, de lo que se trata hoy es tener la voluntad de iniciar esa marcha.

[1] Ex miembro del Comité Central del PRT-ERP. Dirigente Sindical de Propulsora Siderúrgica.

[2] Edición: https://elsudamericano.wordpress.com

[3] En su folleto”La Revolución Rusa” escrito en la carcel y publicado por Paul Levy y David Ríazanov, Rosa Luxemburg se refiere a las prácticas totalitarias de la policia política soviética oponiéndole su idea de Democracia Socialista. Para Luxemburg Democracia Socialista y Dictadura del Proletariado solo pueden ser sinónimos. Sin embargo con “Democracia Revolucionaria”, ni seudónimo Matini, ni De Santis, hacen referencia a los notables debates de Rosa Luxemburgo con Lenin y Trotsky o a “los conseguistas” antiestalinistas, y la conceptualización marxista originaria de “Dictadura del Proletariado”, y su tergiverzación stalinista como “Dictadura de Partido”. Al menos no directamente. Para nosotros (los editores) la verdadera comprensión de la revolución de carácter socialista que Santucho imaginaba y las caracteristicas del gobierno que le seguirían, puede ser definida como una participativa, profunda y verdadera“Democracia Obrera y Popular Revolucionaria”. (marzo 2015)

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Un comentario en “EN HOMENAJE A MARIO ROBERTO SANTUCHO por Daniel De Santis. (1996)

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