HACIA UNA NUEVA HISTORIOGRAFÍA MARXISTA REVOLUCIONARIA ARGENTINA

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ÍNDICE

EL BONAPARTISMO EN SU DEFINICIÓN CONTEMPORÁNEA

Jorge Veraza Urtuzuástegui – “Karl Marx y la política “

DEL SENTIR AL COMPRENDER, AL SABER

Antonio Gramsci Introducción a la filosofía de la praxis. Selección y traducción de J. Solé-Tura. Selección sobre la Antología degli scritti de Antonio Gramsci. Instituto Gramsci, Roma.

INDIFERENCIA Y VOLUNTAD

Antonio Gramsci. 11 de febrero de 1917

EL PROBLEMA DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICO-BURGUESA

Silvio Frondizi. La Realidad Argentina. Ensayo de Interpretación sociológica. Praxis. Buenos Aires. 1953.

¿REVOLUCIÓN PERONISTA?

Milciades Peña – Historia del Pueblo Argentino – “Masas, Caudillos y Élites: la dependencia Argentina de Yrigoyen a Perón (1890-1955) y “El Peronismo”: selección de documentos para la historia, re-edición de la revista FICHAS de Investigación Económica y Social, editorial Fichas, segunda edición. Buenos Aires. 1973

¿QUE ES LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICO-BURGUESA?

Silvio Frondizi.1959 “Las izquierdas en el proceso político argentino”. Editorial Palestra. Argentina. 1959.

EL INDOMARXISMO ARGENTINO

Daniel De Santis. Cátedra libre Mario Roberto Santucho. Facultad de Ciencias de la Información. UNC. Córdoba, Argentina. Octubre de 1999

EL NEOPERONISMO

Julio Parra, M. R. Santucho, redacción PRT – El Peronismo ayer y hoy. Ediciones El Combatiente. 1971

EL ORIGEN DE LA PÓLVORA

Luis Ortolani – Seudónimo Julio Parra -. Cátedra libre Che Guevara. La Plata. Bs. As. Jueves 10 de mayo de 2007

LA TRAMPA BURGUESA: EL VERDADERO ROL DEL GENERAL PERÓN Y EL AUTOGOLPE PERONISTA DEL 13 DE JULIO DE 1973

M. R. Santucho – Las definiciones del peronismo y las tareas de los revolucionarios. El Combatiente nº 82 al 85, del 20 de julio al 10 de agosto de 1973

REPÚBLICA BURGUESA Y BONAPARTISMO MILITAR

M. R. Santucho. Poder Burgués y Poder Revolucionario . Ediciones El Combatiente. Agosto 1974

EL FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL

M. R. Santucho, “Perspectivas del Frente de Liberación”, El Combatiente nº 103. Miércoles 2 de enero de 1974

UN GOBIERNO DE PAPEL. ESCRITO CON SANGRE Y FUEGO

M. R. Santucho – “Resoluciones del CC”, El Combatiente nº 105. Miércoles 30 de enero de 1974

LA MUERTE DE PERÓN

Manuel Justo Gaggero “La muerte de Perón. Dos sentimientos – Dos duelos – Dos políticas”

Nuevo Hombre, nº 66, 2da. Quincena de julio de 1974

EL FRENTE ANTIFASCISTA

M. R. Santucho – “El frente antidictatorial que derrotó a Lanusse.” El Combatiente nº 159, 19 de marzo de 1975

UN RÍO DE SANGRE

M. R. Santucho -“Nuestras tareas en el período de reflujo”. El Combatiente n° 224, del 14 de Julio de 1976

LA REVOLUCIÓN Y LA DEMOCRACIA BURGUESA: EL M.T.P.

Tres momentos históricos y tres posturas del Movimiento Todos por la Patria. Declaración pública. Mayo de 1995

APORTES PARA UNA NUEVA HISTORIOGRAFÍA MARXISTA REVOLUCIONARIA

Néstor Kohan – ¿Foquismo?. 2006

EL BONAPARTISMO EN SU DEFINICIÓN CONTEMPORÁNEA

Jorge Veraza Urtuzuástegui – “Karl Marx y la política “

“…El 18 brumario de Luis Bonaparte (1852) observa a una figura peculiar de Estado capitalista, el bonapartismo. En este caso, la burguesía nacional no presenta suficiente fuerza como para gobernar a las demás clases, pero el proletariado tampoco como para sustituirla. De este modo, la burguesía cede el poder político a un tercero (a un Bonaparte) a cambio de que éste le entregue el dominio económico sin problemas.

El bonapartismo se presenta como el exponente de una debilidad relativa de las fuerzas productivas capitalistas internacionales, en tanto es vivida nacionalmente como resultado de las tensiones y relaciones con otros países.

En el fondo, esta forma de Estado presenta la característica de que sólo el entramado de relaciones internacionales permite entender sus características internas jugadas en el ámbito nacional (algo que ninguno de los autores que han tratado esta forma de Estado se han preguntado).

En efecto, no podemos explicar el bonapartismo únicamente por las características del espacio territorial nacional sino que debe tomarse en consideración la geopolítica: el Estado y sus relaciones internacionales. Se trata de un espacio más concreto que reúne al nacional y a su relación con otros espacios…”

DEL SENTIR AL COMPRENDER, AL SABER

Antonio Gramsci Introducción a la filosofía de la praxis. Selección y traducción de J. Solé-Tura. Nueva Colección Ibérica. Ediciones Península Barcelona. 1970. Selección sobre la Antología degli scritti de Antonio Gramsci. Instituto Gramsci, Roma.

PASO DEL SABER AL COMPRENDER, AL SENTIR, Y VICEVERSA, DEL SENTIR AL COMPRENDER, AL SABER.

“…El elemento popular «siente», pero no siempre comprende o sabe; el elemento intelectual «sabe», pero no siempre comprende y, sobre todo, no siempre «siente». Los dos extremos son, pues, la pedantería y el filisteísmo, por un lado, y la pasión ciega y el sectarismo por otro. No es que el pedante no pueda ser apasionado, al contrario; la pedantería apasionada es tan ridícula y peligrosa como el sectarismo y la demagogia más desenfrenados. El error del intelectual consiste en creer que se puede saber sin comprender y, especialmente, sin sentir y estar apasionado (no sólo por el saber en sí sino también por el objeto del saber), es decir, que el intelectual sólo puede llegar a intelectual (no a puro pedante) si se diferencia y se separa del pueblo-nación, o sea, sin sentir las pasiones elementales del pueblo, comprendiéndolas, explicándolas y justificándolas en la determinada situación histórica, y relacionándolas dialécticamente con las leyes de la historia, con una concepción superior del mundo, científica y coherentemente elaborada, el «saber»; no se hace política-historia sin esta pasión, es decir, sin esta conexión sentimental entre los intelectuales y el pueblo-nación. Al faltar este nexo, las relaciones del intelectual con el pueblo-nación son relaciones de orden puramente burocrático, formal, o se reducen a ellas; los intelectuales se convierten en una casta o en un sacerdocio.”

INDIFERENCIA Y VOLUNTAD

Antonio Gramsci. 11 de febrero de 1917

“…La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?”

EL PROBLEMA DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICO-BURGUESA

Silvio Frondizi. La Realidad Argentina. Ensayo de Interpretación sociológica. Praxis. Buenos Aires. 1953.

“…Cada estadio del desarrollo de las sociedades humanas presenta problemas concretos que éstas deben resolver para poder continuar su marcha ascendente; y cada región, país. etc. plantea a su vez, dentro del marco general, problemas específicos.

Veamos brevemente cuáles son los que atañen a un país semicolonial como la Argentina. Para comprenderlos permítasenos una ojeada retrospectiva.

Al entrarse en el período de expansión industrial, el desarrollo técnico se inicia en Inglaterra, pasa al continente europeo en donde se destaca Alemania; de allí a Estados Unidos y luego al Japón. En esta forma se constituyen los grandes centros industriales del mundo, los que al resolver sus problemas económicos, dentro del sistema capitalista, resuelven también sus problemas sociales y políticos, realizando lo que se ha dado en llamar la revolución democrático burguesa, independencia nacional, reforma agraria, expansión industrial, democracia burguesa, etc.

Pero junto a estos centros, existe una enorme masa periférica, a la cual de acuerdo al primer “reparto” en la actividad productiva, le correspondió, por razones geográficas, económicas, históricas, etc. hacer de proveedores de materias primas. Al quedar relegadas en su desarrollo económico, no llegan a ellas los beneficios de la revolución democrático-burguesa. A los países de esta zona se les llama semicoloniales, coloniales, etc., según el grado de dependencia económica y política, en que se encuentran respecto a los otros, etc.

Como la humanidad progresa incesantemente también los países de estas zonas periféricas tratan de avanzar, pero al hacerlo enfrentan el problema en condiciones distintas a los de los países dominantes. En efecto, éstos realizaron su revolución democrático-burguesa en el período de expansión del capitalismo, aquellos deben realizarla y superarla en el presente, es decir cuando el sistema capitalista ha entrado en crisis, en su fase declinante.

El problema consiste entonces en determinar cómo un país dependiente, en nuestro caso semicolonial, puede en la fase actual del mundo no sólo realizar su revolución democrático-burguesa, sino sobre todo continuar su marcha ascendente e incorporarse al desarrollo general con todas sus consecuencias…”

¿REVOLUCIÓN PERONISTA?

Milciades Peña – Historia del Pueblo Argentino – “Masas, Caudillos y Élites: la dependencia Argentina de Yrigoyen a Perón (1890-1955) y “El Peronismo”: selección de documentos para la historia, re-edición de la revista FICHAS de Investigación Económica y Social, editorial Fichas, segunda edición. Buenos Aires. 1973

“…El 15 de julio de 1955, dos meses antes del derrumbe, Perón irradió al país una extraña noticia: “La revolución peronista ha terminado”. En realidad no había existido nunca, salvo en el incesante parloteo de la propaganda totalitaria. El 15 de septiembre de 1955, como el 3 de junio de 1943, la República Argentina seguía siendo un país atrasado y semi-colonial, dominado por una burguesía terrateniente e industrial trustificada entre sí, con el capital financiero internacional, con la trascendental variante de que la vieja metrópoli británica había disminuido su participación y Norteamérica aumentado la suya. Y, a diferencia de lo que ocurría en 1943, el país estaba iniciando un nuevo ciclo de endeudamiento masivo al capital financiero internacional.

Sindicalización masiva e integral del proletariado fabril y de los trabajadores asalariados en general. Democratización de las relaciones obrero-patronales en los sitios de trabajo y en las tratativas ante el Estado. Treinta y tres por ciento de aumento en la participación de los asalariados en el ingreso nacional. A eso se redujo toda la “revolución peronista”.”

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¿QUE ES LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICO-BURGUESA?

Silvio Frondizi.1959 “Las izquierdas en el proceso político argentino”. Editorial Palestra. Argentina. 1959.

“…Para nosotros, el peronismo ha sido la tentativa más importante y la última, de realización de la revolución democrático burguesa en la Argentina, cuyo fracaso se debe a la incapacidad de la burguesía nacional para cumplir con dicha tarea.[…]

“…el peronismo ha llegado a representar a la burguesía Argentina en general, sin que pueda decirse que ha representado de manera exclusiva a uno de sus sectores -industriales o terratenientes-. Dicha representación ha sido directa, pero ejercida a través de una acción burocrática que lo independizó parcial y momentáneamente de dicha burguesía. Ello le permitió canalizar en un sentido favorable a la supervivencia del sistema, la presión de las masas, mediante algunas concesiones determinadas por la propia imposición popular, la excepcional situación comercial y financiera del país, y las necesidades demagógicas del régimen…”

“… cierto bonapartismo internacional -correlativo al que se practicó en el orden nacional-, y engendró en casi todas las corrientes políticas del país grandes ilusiones sobre las posibilidades de independencia económica y de revolución nacional.”

El resultado de tal balance es la entrega del capitalismo nacional al imperialismo, a través de su personero gubernamental, el peronismo. […] su aspecto político, el rasgo fundamental del peronismo estuvo dado por su aspiración de desarrollar y canalizar simultáneamente la creciente presión del proletariado, en beneficio del grupo dirigente primero y de las clases explotadoras luego. De aquí que nosotros hayamos calificado al peronismo como bonapartismo esto es, una forma intermedia, especialísima de ordenamiento político, aplicable a un momento en que la tensión social no hace necesario aún el empleo de la violencia, que mediante el control del aparato estatal tiende a conciliar las clases antagónicas a través de un gobierno de aparente equidistancia, pero siempre en beneficio de una de ellas, en nuestro caso la burguesía.[…]

Se pretendió solucionar el problema de la energía en general y del petróleo en particular, pero sin atacar las cuestiones de fondo.

Se tomaron una serie de medidas favorables a la industria y se apoyaron los rudimentos de una industria pesada estatizada, heredados del gobierno precedente, aumentando la participación estatal en la industria. La intervención directa en del Estado en la industria tuvo una doble finalidad : tomar a su cargo tareas económicas que la endeble burguesía nacional no era capaz de realizar por sí sola y proporcionar a la burocracia bonapartista un nuevo resorte de poder y una importante fuente adicional de beneficios. La generosidad del crédito estatal fue otra de las formas de favorecer al capitalismo nativo-extranjero.

“…El mantenimiento de un grado apreciable de paz social ha sido una de las contribuciones más importantes del Estado Peronista a la prosperidad de la burguesía agro industrial Argentina durante el primer período de expansión. La propia prosperidad general fue factor fundamental en la atenuación transitoria de las luchas clasistas Argentinas. A ello se agregó la acción del Estado, que por un lado promovía una política de altos salarios, a la vez que subsidiaba a las grandes empresas para evitar que éstas elevaran exageradamente sus precios, y por otra parte encerraba a los trabajadores en un flexible pero sólido y eficiente mecanismo de estatización sindical.[…]

“…El proceso demagógico presenta algunos resultados beneficiosos, particularmente en el orden social y político al apoyarse en el pueblo, desarrolla la conciencia de clase política del obrero. Creemos que el aspecto positivo fundamental del peronismo está dado por la incorporación de la masa a la vida política activa.”

“…no fueron los rasgos negativos del peronismo los que verdaderamente separaban a la “oposición democrática”, como se ha visto después: el aventurerismo y la corrupción política, administrativa, etc., la “pornocracia”; la legislación represiva hoy en vigor con más fuerza que nunca, etc. Así mismo con la caída de Perón no se trató de corregir sus defectos, sino terminar con los “excesos” de sus demagogismos, demasiado peligroso ya en un período de contracción económica. El Golpe de Estado de 1955 cumple ese objetivo del gran capital nativo-extranjero.”

“…porque creyó en la posibilidad de la independencia económica y política dentro de un mundo capitalista, sin ver el problema de la integración imperialista de éste en manos de los EE.UU., que conduce al fracaso de la revoluciones nacional-burguesa. Además, el radicalismo, huérfano de apoyo popular, siempre lo ha buscado en los elementos de fuerza de la sociedad Argentina: el imperialismo, la burguesía nacional, las Fuerzas Armadas y La Iglesia. […]

En cuanto al aspecto político del problema, no tenemos más que repetir lo que decíamos en 1953:

“La posición pequeño burguesa comprende una extensa gama que abarca desde el auténtico liberal al racista declarado. Podemos agregar aquí que, en lo que se refiere al político profesional tiene de todo ello; por regla general va perdiendo su liberalismo a medida que se aproxima a la función pública que le impone una posición concreta frente a la realidad capitalista. Entonces el centrista, que es un derechista vergonzante, debe mostrar la cara”.

El problema […] referente a las diferencias entre el imperialismo inglés y el norteamericano y a la posibilidad de que éste último pueda ayudar al desarrollo industrial y económico general del país, se resuelve claramente aplicando la teoría de la integración mundial capitalista formulada por nosotros en 1946.

Las nuevas condiciones que explican la transformación de la política mundial del capitalismo son fundamentalmente las siguientes. Ante todo, el enorme desarrollo de las fuerzas productivas mundiales y la consiguiente interdependencia económica. Debemos agregar la enorme intensidad alcanzada por las contradicciones internas en los países capitalistas, especialmente en los EE.UU. (Nota: *en ese contexto histórico de expansión industrial capitalista, las metrópolis imperiales exportaron la contradicción exportando la explotación, y la guerra)

Otra condición está dada por la franca ruptura del equilibrio entre las principales potencias capitalistas, equilibrio que era uno de los fundamentos del período anterior, y cuya ruptura es consecuencia de la ley del desarrollo desigual de las potencias que integran el sistema. Esta desigualdad en el desarrollo, permite al capitalismo realizar su postrero avance por medio de la potencia directora, EE.UU., y en su propio beneficio. Así como la dinámica interna del sistema tendió en un momento dado a integrar la producción en el orden nacional, podríamos decir a socializarla, a través de la división del trabajo, hoy tiende por gravitación natural a realizar dicha integración en el plano internacional.

Esta tentativa no es la primera, pues su objetivo siempre constituyó el sueño dorado de las potencias capitalistas. Lo único nuevo está dado por las condiciones históricas actuales, favorables para llevar una potencia al dominio del mundo capitalista. Para ello es necesario someter a revisión el principio de soberanía y modificar la política seguida con las demás potencias.[…] tendiente a estimular cierto desarrollo industrial de las potencias menores. Por supuesto que este desarrollo tiene límites perfectamente claros, fijados por el interés del país director. De aquí que la industrialización de los países coloniales y semicoloniales, se produzca de acuerdo a un plan de división del trabajo impuesto, y se refiera a productos que no significan una competencia seria con la del país imperialista. Por ello, en casi todos los casos, se excluye la industria pesada.

Esta nueva orientación, ajustada a las necesidades de la situación presente del capitalismo, exige la modificación del actual sistema colonial, es decir, la sustitución de un sistema colonial, por otro sistema colonial, en el que el país dominante cede aparentemente en un aspecto -en el político- para ganar en otro -el económico-.La anterior política colonial, seguida en general por todas las potencias capitalistas y especialmente por Inglaterra, se basaba más que nada en su limitada capacidad económica y en la falta de desarrollo de los movimientos nacionales de las colonias.

La situación actual se ha modificado; por un lado, Estados Unidos ha adquirido una actividad financiera y técnica extraordinaria, y por el otro, el grado de madurez alcanzado por los países sojuzgados no permite continuar con la vieja política colonial y obliga a someterla a revisión para colocarla sobre nuevas bases.

Íntimamente unida al problema de la política colonial seguida hasta el presente, se encuentra nuestra afirmación de que al integrar un frente mundial capitalista se atenúa la contradicción entre el capital imperialista y el capital nacional, por el dominio del primero sobre el segundo. En consecuencia, se atenúan las diferencias nacionales, se universaliza la situación política, y queda señalada cuál debe ser la posición de las fuerzas de izquierda: integrar un frente mundial y lanzarse a la batalla definitiva; y más particularmente para el caso argentino, queda invalidado el argumento de la necesidad de que nuestro país cumpla la llamada revolución democrático-burguesa. Los intentos frustrados del Peronismo y el actual gobierno prueban esta última afirmación.

Examinemos ahora otra fase de la nueva situación imperialista. Al iniciar el examen de la integración, partimos del carácter auto-contradictorio del capitalismo. Pues bien, este carácter explica que las fuerzas integradoras actúen también como fuerzas desintegradoras, las que en última instancia habrán de prevalecer si perdura el sistema. Porque si bien el capitalismo tiene la virtud de tender siempre a la expansión económica destruyendo todas las barreras que se le oponen, todos los aislamientos, realiza esta tarea de acuerdo a su propia dinámica interna, es decir, desarrollando sus propias contradicciones y destruyendo en parte su tarea de avance.” […]

“..La toma del poder por el proletariado con la colaboración de los demás elementos sociales tratados, produce un salto cualitativo. Aunque esta opinión es suficientemente clara, no siempre es bien comprendida, por la deformación social, intelectual y moral realizada a través de toda suerte de propaganda que empieza en la escuela primaria y acompaña al individuo durante toda su vida. De aquí que, cuando se piensa sobre las posibilidades y consecuencias de un cambio social, se lo hace dentro de los viejos moldes mentales y de acuerdo a las acostumbradas posibilidades. Y no es así : la toma del poder por el proletariado produce un salto cualitativo que abre inmensas posibilidades, no dadas en la formación anterior.

La clase obrera puede realizar dicha transformación gracias a su mayor independencia frente a la deformación producida por la sociedad capitalista. Por otra parte, el proletariado, al no compartir ciertas ventajas de la sociedad burguesa, tiene la suerte de no compartir muchas de sus deformaciones; tal es el caso de los convencionalismos sociales, que por ejemplo, aplastan la vida de la pequeña burguesía.

Debemos indicar un elemento más : la tremenda y creciente alienación sufrida por los trabajadores bajo el capitalismo, crea en ellos una legítima y a menudo inconsciente resistencia a todo posible esfuerzo productivo o creador, aun cuando ello implique mejoras inmediatas.

La transición a la nueva sociedad socialista encierra un problema importante, porque es evidente que en el país no se han cumplido todos los aspectos de la revolución democrático-burguesa.

Establecida esta conclusión, y la de que la burguesía ha caducado como fuerza capaz de realizarla y que es el proletariado como fuerza rectora el que debe encargarse de esta misión, el problema se resuelve pensando que ya no se trata de realizar la revolución democrático-burguesa como etapa cerrada en sí misma, como fin, sino de realizar tareas democrático-burguesas en la marcha de la revolución socialista.

Entre esas tareas inmediatas figura: la lucha contra el imperialismo, que sólo puede ser realizada por un partido marxista revolucionario que se fundamente en las masas. Además, será necesario resolver los graves problemas que impiden el desarrollo industrial y agrario del país. En el primer aspecto, deberán colocarse las grandes fuentes de producción en manos de la colectividad, dando en esta forma poderoso impulso a la acumulación económica. En el otro aspecto, el agrario, las fuerzas socialistas deberán realizar, no ya un paso o un salto adelante, sino la revolución agraria integral, cuya primera manifestación es la nacionalización de los latifundios. Esta nacionalización deberá realizarse, no para distribuirlos en forma de pequeña propiedad, sino para se colectivizarlos, medida que permitirá, entre muchas otras cosas, el empleo masivo de la maquinaria agrícola.

Por supuesto, para la realización de tales tareas se requiere de un cambio cualitativo en el aparato estatal. Esta no podrá estar en manos de un sector privilegiado de la sociedad, sino en manos de la colectividad social como tal; en otras palabras, implica el cambio del Estado por la Comunidad.

Solamente una organización socialista podrá resolver el problema de la libertad de conciencia, separando efectivamente la Iglesia del Estado, impidiendo que los intereses confesionales se entrometan, como lo pretenden, en los problemas políticos-sociales, en una tentativa de imposible regresión a la Edad Media.

En fin, la organización socialista de la sociedad es la única que puede asegurar al hombre su libertad, que no ha podido ser dada por los partidos tradicionales, ni al país ni a sus propias organizaciones. Para ello la nueva fuerza tendrá que asegurar al hombre la libertad política y espiritual.

Pero la revolución socialista tiene un sentido más, que es su internacionalización. Esto es importante porque distintas tendencias de izquierda propugnan aparentemente lo mismo, pero en realidad con un contenido y resultado totalmente distintos. En efecto, los representantes de las corrientes pequeño-burguesas, ya sea en el campo burgués o en el marxista, sostienen también la tesis de la integración latinoamericana. El problema se circunscribe a saber si tal tarea puede ser realizada por las burguesías nacionales o por el contrario es tarea que cabe exclusivamente a las fuerzas que actúan en la revolución socialista.

Sostenemos la última alternativa, dado que: desde el punto de vista general, las burguesías nacionales son, por definición, nacionales y han nacido, vivirán y morirán como tales. Y esto es tanto más válido en nuestra época, en que las burguesías para poder sobrevivir, deben luchar a dentelladas entre ellas. A esta acción disociadora debe agregarse la función disolvente del imperialismo, creando o avivando antagonismos. Además de lo dicho, podría agregarse al aspecto histórico, es decir, la no

realización de ninguna unidad internacional en manos de la burguesía, dado su carácter fundamentalmente competitivo.

La única posibilidad de realizar la unidad latinoamericana está dada por la toma del poder por las fuerzas socialistas. […]

En cualquier forma nuestro país tiene una tarea importante y decisiva que cumplir: la consolidación de la revolución socialista latinoamericana se producirá, en efecto, con la revolución Argentina. Esto será así, por el poderoso desarrollo relativo y el consiguiente peso específico que hemos adquirido en todos los órdenes de la actividad económica, ideológica, etc. En este orden de ideas, piénsese solamente en lo que significarán las vastas praderas argentinas, junto con las zonas montañosas ricas en yacimientos minerales de Brasil, Chile, Bolivia, Perú, etc., y se tendrá una idea de las enormes posibilidades que tiene esta parte del mundo para realizar una integración de carácter económico. Y decimos integración, porque, al quedar suprimida la competencia, tiende a ir dejando de funcionar la ley del desarrollo combinado. Dicha integración económica centuplicará las fuerzas originales de los países que la realizarán. […]

Hay otro elemento más, también debe considerarse. La participación de individuos o de partidos de izquierda en movimientos o gobiernos de contenido burgués, acarrean el desprestigio y la impopularidad de aquellos, que cargan con todas las culpas a los ojos de las masas…”

EL INDOMARXISMO ARGENTINO

Daniel De Santis. Cátedra libre Mario Roberto Santucho. Facultad de Ciencias de la Información. UNC. Córdoba, Argentina. Octubre de 1999

“….El perreté que se desarrolla a partir de la fusión del FRIP y de Palabra Obrera en 1963, va a plantear algunas cosas distintas a las que en general planteaban los partidos de Izquierda, que en la etapa Imperialista las burguesías nacionales habían perdido su capacidad de oposición al Imperialismo, era también lo que planteaba el Che (que estaba vivo) con muchísima claridad.

Y el marxismo hasta esa época, salvo algunos grupos de algunos intelectuales marxistas, pero digamos, el Partido Comunista fundamentalmente planteaba la táctica de la unidad, de frente popular, frente nacional buscando una burguesía progresista, una burguesía antimperialista, que no la podían encontrar porque ya no existían en Argentina y en los países de América Latina no existían estas burguesías, el que teorizó sobre esto, muy bien, fue Silvio Frondizi, en la década del cuarenta y en la década del cincuenta.

Sin conocer mucho a Frondizi, el perreté tiene la misma concepción, tal vez esto le venga de alguno de los vínculos, de alguno de las vertientes del perreté que era Palabra Obrera, de la vertiente trotskista. Pero tal vez no, tal vez estuviese ligado a que aparece primariamente esta concepción producto de la revolución Cubana en los grupos de los compañeros que formaron el FRIP…”

EL NEOPERONISMO

Julio Parra, M.R. Santucho, redacción PRT – El Peronismo. Ediciones El Combatiente. 1971

“…Nosotros creemos que el peronismo fue un movimiento histórico que intentó un proyecto de desarrollo capitalista independiente, a través de un gobierno bonapartista que controlara a la clase obrera para apoyarse en ella. […]

“… El fenómeno conocido como “neoperonismo” refleja fundamentalmente a los sectores burgueses y mediano burgueses del interior que desarrollaron una serie de organizaciones propias, a veces con un nombre distinto, aprovechando la diversidad de sellos que jugaban en las elecciones; a veces como corrientes internas del “peronismo oficial”.

Las muy variadas situaciones económicas en que se encuentran estas burguesías y medianas burguesías locales, sumadas al carácter vacilante y contradictorio que es común a todas ellas, determinan la variada gama de matices que pueden encontrarse en estas corrientes del peronismo: desde algunas situadas a la derecha del peronismo oficial hasta otras que se cuentan entre las más radicalizadas.[…]

Las diferencias de matices responden, como señalamos más arriba, a la variedad de las contradicciones que enfrenta la burguesía y mediana burguesía del interior. Es frecuente que estos sectores se encuentren en graves problemas económicos, como consecuencia del hecho de que la crisis del capitalismo en todo el país asume en la mayoría de las provincias del interior un carácter sumamente agudo. En efecto, la estructura portuaria que el imperialismo inglés dio a la vieja Argentina agro-exportadora todavía sigue en gran medida subsistiendo y descargando sobre las zonas del interior el mayor peso de la explotación capitalista-imperialista. En consecuencia, la parte de las burguesías provincianas en la renta nacional se ve muy disminuida y sus contradicciones con el imperialismo y con la gran burguesía nacional, predominantemente porteña y bonaerense, suelen ser muy importantes.

Estos problemas son los que reflejan los sectores peronistas del interior, a lo que se suma el de que siendo lógicamente mayor la explotación de la clase obrera y demás sectores populares, ellos se ven obligados a asumir -demagógicamente o no- sus posturas y las aspiraciones y problemas de esos sectores explotados.”

EL ORIGEN DE LA PÓLVORA

Luis Ortolani – Seudónimo Julio Parra. Cátedra libre Che Guevara. La Plata. Bs. As. Jueves 10 de mayo de 2007

Néstor Kohan- Daniel dice que vos escribiste el folleto, el librito, sobre el peronismo, te quería preguntar: ¿si lo discutiste con Robi o si fue una decisión personal?, ¿por qué escribiste sobre el peronismo?

“…Después del V Congreso […] yo pasé a integrar un equipo que tenía por tarea la redacción de El Combatiente y del Estrella Roja que fue creado por nosotros, por ese equipo y la escuela de cuadros que empezó a funcionar en las sierras de Córdoba […] entonces nosotros, parte de la dirección y este equipo especial de propaganda y capacitación estábamos en Córdoba.

Allí Santucho tenía una relación muy estrecha con nosotros y él venía, conversaba sobre nuestras actividades, y él personalmente me encargó redactar este trabajo sobre el peronismo. Y fue redactado por mí pero discutido con él, con los compañeros de éste equipo y con mi pareja de entonces que era parte del equipo y fundamentalmente me basé, como lo digo en el mismo texto en los trabajos de Milcíades Peña, si bien criticando algunos aspectos.

Milcíades Peña es un tipo muy interesante que fue alguna vez militante de Palabra Obrera,[…] se dedico a publicar unos trabajos, […] Fichas se llamaban, unos libros apaisados con investigaciones sobre las más variadas cosas y escribió una historia argentina en 6 tomos muy pequeños, no es la historia fáctica que conocemos, “la batalla en tal lugar”, sino que es una historia que va a la lucha de clases en la historia argentina. ¿Qué clases existían?, ¿cómo estaban enfrentadas?, ¿cuáles eran sus roles?, ¿cuáles sus intereses? Y uno de sus trabajos está dedicado al peronismo, [“Historia del Pueblo Argentino” – “Masas Caudillos y Elites” (1890-1955) y El Peronismo selección de documentos para la historia, editorial Fichas reedición de la revista FICHAS de Investigación Económica y Social, Buenos Aires. 1963] o sea que esa fue una de mis fuentes principales […]

Porque yo conocía a Gramsci de una experiencia anterior, no sé si escucharon hablar de la guerrilla de Masseti, el Ejercito Guerrillero del Pueblo. Hubo un grupo de militantes del PC que nos fuimos para formar una organización que se llamaba Vanguardia Comunista cuya función era ser el apoyo logístico en las ciudades de las guerrillas de Masseti, y entre nosotros estaba el grupo de Pasado y Presente de Córdoba, gente muy valiosa intelectualmente. Entre ellos José Arico, él es el traductor al castellano en todo el mundo, y particularmente en la Argentina, de la obra de Gramsci. Entonces quienes veníamos de esa organización en el PRT, que éramos muy poquitos, teníamos conocimiento de Gramsci. Nunca se dijo: no hay que leer a Gramsci pero no aparecía, probablemente, esto se me ocurre en este momento, porque Gramsci, por eso es muy útil hoy, escribe en un momento de retroceso de la revolución. En Italia hay un momento revolucionario de ascenso de la clase obrera que es derrotada por el Fascismo. […]

Liborio Justo, es el fundador del trotskysmo en la Argentina, Liborio era hijo del presidente Justo, durante la década infame, durante la época del fraude patriótico. Y rompiendo con su clase Liborio fue un militante revolucionario, era un chiflado macanudo. En el año 1933 se hace la primera transmisión de radio en cadena americana, es decir para Estados Unidos y América Latina, a propósito de la visita del vicepresidente de los Estados Unidos de entonces a la Argentina. Hay una sesión especial de la Asamblea Legislativa en el Congreso Nacional y Liborio que andaba por ahí dando vueltas, porque era el hijo del presidente, en determinado momento se acerca, agarra el micrófono que estaba escuchando toda América y grita: ¡muera el imperialismo yanqui! Lo sacaron a patadas pero no le podían hacer nada porque era el hijo del presidente. Su autobiografía la tituló con su nombre de guerra, Quebracho, como prontuario…”

LA TRAMPA BURGUESA: EL VERDADERO ROL DEL GENERAL PERÓN Y EL AUTOGOLPE PERONISTA DEL 13 DE JULIO DE 1973

Mario Roberto Santucho – Las definiciones del peronismo y las tareas de los revolucionarios.

El Combatiente nº 82 al 85, del 20 de julio al 10 de agosto de 1973

“…A menos de tres meses de la instalación del Gobierno Parlamentario, el pueblo argentino ve con preocupación y asombro que no se resuelven ni encaran los problemas fundamentales del país y que por el contrario, se afianza en el Gobierno y en el peronismo una línea contrarrevolucionaria, continuista, que sigue con la política antipopular y antinacional de la Dictadura Militar. El pueblo argentino ve con sorpresa y asombro que el presidente Cámpora, el Ministro Righi, todo un sector que tímidamente tendió a ceder a los reclamos y cumplir aunque sea en mínima parte con las promesas electorales, que se resistió, que se opuso, a los intentos represivos de la camarilla fascista de López Rega, es desplazado de un plumazo por un repentino autogolpe organizado en “palacio” sin la más mínima participación popular. La clase obrera y el pueblo argentino ve con indignación que los gestores de este autogolpe reaccionario son los odiados enemigos del pueblo, los Comandantes en Jefe con Carcagno a la cabeza, los burócratas sindicales traidores Rucci, Calabró y compañía, el siniestro personaje López Rega.

La clase obrera y el pueblo argentino ven con asombro y preocupación que el General Perón avanza hacia el poder de la mano de los Carcagno, los Rucci, los López Rega, apartando de su lado los elementos menos corrompidos e ignorando por completo a las organizaciones armadas peronistas, al peronismo progresista y revolucionario, a las bases obreras y populares.

Los trabajadores y el pueblo en general, que en su mayoría votó las listas del FREJULI en las recientes elecciones, pronunciándose contra la Dictadura Militar y albergando esperanzas en cambios revolucionarios, se pregunta qué pasa, a qué se debe la repentina amistad entre los militares y la dirección del movimiento peronista que hasta días antes de la elección parecían enemigos irreconciliables, a qué se debe la renuncia de Cámpora, de Righi, de Puig, a qué se debe el ataque abierto al Gobierno y la CGT de Córdoba, a qué se debe este nuevo llamado a elecciones. Desconfía de los teje y manejes, de las trenzas de la cúpula, pero no encuentra una clara respuesta. Quiere creer en Perón, en su disposición revolucionaria, en su patriotismo y amor al pueblo, pero los hechos obligan a dudar, a reflexionar, a plantearse cruciales interrogantes.

Pero aún, trabado en su acción por la confusión, por las dudas y preocupaciones, por la sorpresa y el asombro, el pueblo argentino adquiere día a día más conciencia política, se esfuerza por comprender y actuar, por tomar en sus firmes manos los destinos de la patria, por encarar los gravísimos problemas del pueblo y del país, continúa su lucha y se orienta inexorablemente hacia la revolución, hacia la conciencia y la acción revolucionaria, hacia la realización de la verdadera revolución que salvará a nuestra patria y a nuestro pueblo, hacia la revolución socialista de liberación nacional y social que hará la dicha del pueblo argentino y conquistará un futuro de completa felicidad colectiva para las futuras generaciones.

VERDADERAS CAUSAS Y CARACTERÍSTICAS DEL AUTOGOLPE

Nuestro partido […] consciente de sus responsabilidades revolucionarias, se ve en la necesidad de responder a las inquietudes e interrogantes, plantear con toda crudeza y objetividad el verdadero significado del autogolpe y remontarse para ello a sus raíces.

Aunque sabemos que hay muchos compañeros que aún no compartirán nuestros puntos de vista, se negarán a reconocer los hechos y conservarán esperanzas en Perón y el peronismo, asumimos la responsabilidad de plantear francamente los problemas de fondo y entre ellos el rol del General Perón en la actual política nacional. No queremos herir sentimientos, pero tampoco podemos ocultar cuestiones que son fundamentales para entender los actuales acontecimientos y guiar la acción obrera y popular en la dura lucha que afrontamos contra los enemigos del pueblo y de la patria.

Como parte sustancial del Gran Acuerdo Nacional, el peronismo burgués y burocrático, se proponía defender hábilmente el sistema capitalista argentino de los embates del pueblo revolucionario, reorganizarlo y reconstruirlo, estabilizarlo y lograr un desarrollo capitalista que diera larga vida a este injusto sistema en nuestra patria. La forma de llevar adelante esa política fue claramente explicitada por Perón, Cámpora y otros dirigentes y consistía en lograr una tregua social, política y militar, que eliminara con engaños del escenario la lucha armada y no armada de la clase obrera y el pueblo, diera la ansiada estabilidad social que le permitiera reorganizar el capitalismo, atraer capital imperialista, mejorar parcialmente la situación económica, ganar así mayor crédito en las masas con algunas concesiones y pasar recién entonces al aislamiento y represión, a la destrucción de las fuerzas revolucionarias de nuestro pueblo, todo lo cual les permitiría lograr su objetivo de salvar el capitalismo.

De ahí el llamado de Cámpora a la tregua, a la paz social, formulado poco después del 11 de Marzo y reiterado en varias oportunidades. Pero ese plan fracasó estrepitosamente antes de poder iniciarse su aplicación. La dirección peronista confiaba en que la clase obrera y el pueblo se dejaran engañar fácilmente y colaboraran en su propia infelicidad, en el fortalecimiento del poder de los capitalistas. Nuestro Partido en cambio confiaba en la decisión de lucha del pueblo, en su conciencia y combatividad, en su experiencia, y llamó a rechazar la tregua y continuar la lucha sin dejar de respetar el pronunciamiento popular. Ya desde el 11 de Marzo la dirección peronista esperaba la tregua; esa ilusión se disipó muy pronto. Confiaba en que a raíz del triunfo electoral, la guerrilla peronista suspendería sus operaciones, que las masas postergarían sus aspiraciones y aportarían sacrificadamente a la pacificación. Las cosas ocurrieron de otro modo y en lugar de suspensión hubo intensificación de las operaciones guerrilleras, la clase obrera y el pueblo dieron continuidad a su movilización y la dirección peronista por boca de Cámpora llamó nuevamente a la tregua y anunció que ella se concretaría sin falta a partir de la asunción del poder.

Las esperanzas de la dirección peronista de lograrlo, fueron bruscamente aventadas por las masas el mismo 25 de Mayo. Las masas en la calle chocaron con contingentes de las FF.AA. contrarrevolucionarias que intentaban desfilar para “santificar” el GAN y al costo de numerosos muertos y heridos abatidos por las balas de la represión, las masas obligaron a los odiados militares a volver y encerrarse en sus cuarteles. Ese mismo histórico día un importante contingente popular de alrededor de 40.000 compañeros, rodeó la cárcel de Villa Devoto y exigió y obtuvo la inmediata libertad de todos los combatientes.

Esta gloriosa conquista de las masas resultó un golpe mortal, para el plan inicial del peronismo. […] el pueblo movilizado destruyó ese plan y liberó, sin dar lugar a negociación alguna, a todos los combatientes de la libertad.

Este histórico hecho y la ola de ocupaciones de fábrica, centros de trabajo y sindicatos, que siguió a la asunción del mando por Cámpora, convencieron a Perón que el engaño era imposible y debía cambiar de táctica para lograr los objetivos contrarrevolucionarios de reconstrucción nacional. Ese cambio de política está anunciado en sus declaraciones del día 29 de Mayo cuando comenta los hechos del 25 frente a Villa Devoto y dice:

“Estamos cumpliendo un operativo que simplemente busca dejar sin razón de ser a algunos sectores de provocación que están todavía refugiados tanto en los centros gorilas como en los centros trotskystas”

y más adelante, comentando un telex de la juventud peronista que informa sobre los hechos de Devoto:

“aunque se hayan producido hechos como los que mencionan sin embargo es una buena experiencia para el futuro pues el control de esos grupos en nuevas concentraciones debe ser un objetivo a tener en cuenta”. (Declaraciones a periodistas de EFE publicadas en Clarín el 30 de Mayo de 1973).

La movilización de las masas, el rotundo no a la propuesta de tregua, obliga pues a la dirección peronista a reelaborar sus planes, a archivar el proyecto de lograr la estabilización con el engaño, y pasar a la planificación de una ofensiva represiva y maccarthista inmediata contra las fuerzas progresistas y revolucionarias, consolidando simultáneamente sus ya estrechos lazos con las FF.AA. y los demás políticos burgueses.

Carta-desde-DevotoEsa ofensiva se inició con declaraciones maccarthistas y pasó brutalmente al terreno militar el 20 de Junio en la emboscada preparada por los hombres de Osinde contra las columnas de manifestantes encabezadas por las organizaciones armadas peronistas FAR y Montoneros. El torturador Osinde, Brito Lima y Norma Kennedy, responsables visibles de la agresión armada al pueblo, estuvieron con Perón días antes. Osinde regresó de Madrid después de largas conversaciones con su líder, López Rega e inmediatamente se dedicó a organizar, apresuradamente, los grupos de choque, viéndose en la necesidad de reclutar policías en las comisarías de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Se supo que Osinde se movió abiertamente con vehículos de la Municipalidad de Bs. As. y del Ministerio de Bienestar Social, que pagó $ 150.000 por la “tarea” a los jefes de grupos reclutados, y que dispuso, entre otro armamento, de las armas de la Policía Federal pertenecientes a DIPA. Iniciada la ofensiva, los sectores más recalcitrantes de la derecha peronista intentaron extenderla rápidamente atacando al Ministro Righi -ajeno a la matanza-mediante el montaje de una serie de mentiras entre ellas que Righi estaba en combinación con el ERP. Pero esta línea no cuajó inmediatamente porque se encontró con fuerte resistencia de la izquierda peronista, que indignada por los hechos de Ezeiza, se movilizó enérgicamente y se dispuso a dar batalla. La dirección del peronismo presionó de inmediato a Cámpora y a Righi exigiendo y logrando un par de disposiciones represivas sobre ocupaciones de fábricas y tenencia de armas, a las que nuestra organización se opuso enérgicamente indicando que si el gobierno se atrevía a pasar a la represión contra el pueblo y la guerrilla, el pueblo y la guerrilla pasarían a la resistencia y se cancelaría también la tregua con el gobierno y la policía.

La ofensiva de la derecha en el seno del gobierno fue resistida parcialmente dando lugar a una lucha sorda en distintos niveles gubernamentales, en el gabinete, en el parlamento, en el Partido Justicialista, en algunas gobernaciones provinciales. El Ministro Righi cedió sólo parcialmente y si bien promulgó la ley contra el armamento popular por cuya aplicación hay ya como mínimo seis combatientes prisioneros, cuatro de ellos del ERP, dio posteriormente una enérgica batalla en relación a la investigación de los hechos de Ezeiza, salió al paso en una conferencia de prensa a la crítica fascista defendiendo con firmeza la democracia y la libertad, en una palabra, mostró claramente su disposición a luchar, a no prestarse a una política represiva. El Presidente Cámpora a su vez, que venia también cediendo, dio una tónica correcta a su discurso del 9 de Julio ante las FF.AA., dejando también, bien claro que no sería fácil de manejar para una política de represión al pueblo. El Gobernador Ragone en Salta, motorizado y apoyado por el peronismo revolucionario, muy activo y claro en esa provincia, tuvo la valentía de aprobar la detención de 19 torturadores y someterlos a juicio criminal.

Algunos compañeros nos han criticado diciendo que hemos atacado a Cámpora y a Righi y ahora los defendemos, que no los hemos diferenciado del peronismo reaccionario. No es así, nosotros diferenciamos siempre al peronismo progresista del contrarrevolucionario y precisamente nuestras críticas a Cámpora y a Righi, diferentes a las formuladas contra López Rega, Osinde, etc., se han producido en la medida que ellos cedían a las presiones derechistas y llamándolos siempre a no ceder y sumarse a la lucha obrera y popular. Por otra parte, nosotros como revolucionarios marxistas-leninistas que nos debemos a la clase obrera, no podemos apoyar sectores vacilantes, no podemos despertar esperanzas en políticos que no realicen una práctica revolucionaria. Coincidimos sí, con ellos en la defensa de la democracia y la libertad, pero no los defendemos ni apoyamos, siguiendo las enseñanzas leninistas de que un pilar de la educación revolucionaria es confiar únicamente en las auténticas fuerzas revolucionarias del proletariado y el pueblo y no confundirse por ningún demagogo, ningún vacilante, ningún partido ni dirigente que sólo prometa y ceda ante presiones y esté en todo momento bajo la influencia del enemigo.

En tanto, al amparo de la democracia y la libertad conquistadas por la lucha popular, las fuerzas progresistas y revolucionarias iniciaron un vigoroso movimiento de desarrollo ganando numerosas batallas, recuperando sindicatos y comisiones internas, comenzando la coordinación y centralización nacional de las corrientes antiburocráticas, lanzándose hacia las masas con la propaganda, la agitación y la organización con resultados en extremo exitosos. El estado de ánimo de las masas, de inquietud e interés de apertura hacia las ideas socialistas, de elevada disposición combativa, facilitó el impetuoso progreso de las ideas y la organización progresista y revolucionaria en amplios sectores de las masas, en primer lugar en importantes sectores del proletariado fabril. Fue particularmente notable el avance del sindicalismo clasista que ganó rápidamente posiciones en sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados de importantes fábricas, vía la movilización de las bases, avance que se reflejó, en parte, en el entusiasta y combativo plenario nacional antiburocrático realizado el 8 de Julio en Córdoba. Asimismo, el rápido desarrollo organizativo del PRT y el ERP y el notable crecimiento de su influencia en amplias masas, no pasó desapercibido para la dirección burguesa del movimiento peronista ni para el ejército opresor.

La crisis económica a la vez, no muestra síntomas de superación sino que por el contrario distintos indicadores como el déficit presupuestario, la crisis de los combustibles, el estancamiento de la producción automotriz, la carencia total de nuevas inversiones imperialistas, las dificultades en la comercialización de la excelente cosecha triguera, la presión de las masas por sustanciales mejoras en su nivel de vida, ponen en evidencia una vez más la imposibilidad de lograr bases económicas a corto y mediano plazo, para una política de conciliación de clases como la que aplicara el peronismo en 1945.

Todos estas factores de inestabilidad, toda esta seria amenaza al capitalismo que constituye el comienza del impetuoso despliegue de las poderosas fuerzas progresistas y revolucionarias de nuestro pueblo, es la causa inmediata del autogolpe contrarrevolucionaria. Podernos por ello caracterizarlo como un golpe del conjunto de la burguesía dirigido a frenar, a impedir, la acumulación de fuerzas en el campa revolucionario.

EL ROL DEL GENERAL PERÓN

Los compañeros de la izquierda peronista, principalmente de las organizaciones hermanas FAR y Montoneros, sostienen la tesis de que el General Perón es en realidad un líder revolucionario que en estas momentos es ajeno al autogolpe apoyado por la CIA, que los verdaderos responsables de la eliminación de Cámpora, Righi, etc., de las hechos de Ezeiza, en una palabra, de la actual ofensiva contrarrevolucionaria, son López Rega, Osinde y Rucci que tienen rodeado y engañado, desinformado al general, que prácticamente lo han encarcelado y lo obligan a avalar una política reaccionaria que él no comparte.

Amplios sectores de las masas que quieren al General Perón, que la consideran un genuino defensor de los intereses obreros, piensan también que el jefe del justicialismo no tiene nada que ver can lo que esta pasando.

Todo ello es producto de una gigantesca equivocación que tiene su origen en las grandes concesiones que se hicieron a las masas en los primeros años del anterior gobierno peronista, lo que permitió una sustancial mejora en las condiciones de vida de las masas, hecho que pervive en la memoria colectiva de los argentinos y genera un profunda sentimiento de respeto y esperanza hacia Perón, sentimiento que llega a suponer en él, un propósito que no tiene, y a despertar expectativas irreales. En las actuales circunstancias de crisis prerrevolucíonaria, en estos momentos de maduración de históricos cambios en la vida de nuestro pueblo y nuestra patria, cuando el capitalismo argentino, régimen injusto, inhumano y retrogrado, se debate en una profunda crisis sin salida inmediata, cuando maduran aceleradamente en al seno de nuestro pueblo poderosas fuerzas revolucionarias, cuando nuestro pueblo se prepara para escribir el destino del país con sus manos, para llevar adelante una profunda revolución, resulta necesario echar luz sobre el papel y propósitos del General Perón, personalidad de singular peso en la política nacional. Aún a costa de desagradar a muchos y tratando por todos los medios de no herir los sentimientos de nadie, nos vemos en la necesidad política e ideológica de referirnos a Perón que se ha convertido en una seria traba para el desarrollo de la conciencia revolucionaria en un importante sector de la vanguardia.

Perón ha sido y es un apasionado defensor del sistema capitalista, que intentó e intenta convertir a la Argentina en una gran potencia capitalista. El mismo lo ha explicado en distintas oportunidades desde 1944 a 1973. Veamos algunas de sus afirmaciones.

“Se ha dicho señores, que soy un enemigo de los capitales y Uds. observan lo que les acabo de decir, no encontraran ningún defensor, diríamos, más decidido que yo, porque sé que la defensa de los intereses de las hombres de negocios, de los industriales, de los comerciantes, es la defensa misma del estado”.

“No se asusten de mi sindicalismo: nunca mejor que ahora estará seguro el capitalismo, ya que yo también lo soy, porque tengo estancia y en ella operarios. Lo que quiero es organizar estatalmente a los trabajadores para que el Estado los dirija y les marque rumbo, de esa manera se neutralizarán en su seno las corrientes ideológicas y revolucionarías que puede poner en peligro nuestra sociedad capitalista en la postguerra”.

“Por eso creo que si yo fuera dueño de una fábrica, no me costaría ganarme el afecto de mis obreros con una obra social realizada con inteligencia. Muchas veces ello se logra con el medico que va a la casa de un obrero que tiene un hijo enfermo; con un pequeño regalo en un día particular, el patrón que pasa y palmea amablemente a sus hombres y les habla de cuando en cuando, a si como nosotros lo hacemos con nuestros soldados”.

“Con nosotros funcionará en la casa la Confederación General del Trabajo y no tendremos ningún inconveniente cuando queramos que los gremios equis o zeta procedan bien, a darles nuestros consejos, nosotros se los transmitiremos por su comando natural; le diremos a la Confederación General: hay que hacer tal cosa para el gremio y ellos se encargarán de hacerlo. Les garantizo que son disciplinados y tienen buena voluntad para hacer las cosas”.

REPÚBLICA BURGUESA Y BONAPARTISMO MILITAR

M. R. Santucho. Poder Burgués y Poder Revolucionario . Ediciones El Combatiente. 1974

“…Después del periodo de estabilidad capitalista posibilitado por la situación económica internacional vigente durante la segunda guerra mundial, periodo que finalizo aproximadamente en 1952, las clases dominantes Argentinas, acosadas por la persistente y enérgica lucha popular, han utilizado reiteradamente, por turno, dos formas fundamentales de dominación burguesa: la república parlamentaria y el bonaparismo militar […] ¿como hacen los burgueses para mantener el control político, es decir la dictadura de la burguesía? ¿como se las ingenian para impedir que las clases trabajadoras, que son mayoritarias, lleguen al gobierno? Se sirven de dos sistemas principales, el parlamentarismo y el bonapartismo militar […]

En los países capitalistas relativamente estables como EE.UU. Inglaterra, Alemania, etc., la burguesía mantiene su dominación por la vía parlamentaria. En cambio en países capitalistas de gran inestabilidad económico-social, como la Argentina actual, la burguesía debe recurrir constantemente a recambios.

El bonapartismo militar, la otra forma de dictadura burguesa, muy utilizada por los explotadores argentinos, consiste en asentar abiertamente el gobierno sobre las fuerzas armadas, a quienes se presenta como salvadoras de la nación, encargadas de poner orden, de mediar entre las diferentes clases que han llegado a un enfrentamiento agudo; encargadas de imponer la conciliación entre la clases enfrentadas sin beneficiar particularmente a ninguna de ellas, de imponer el “justo medio” en los intereses contrapuestos.[…]

El exitoso golpe militar del 4 de junio de 1943, coincidente con la coyuntura económica internacional extremadamente favorable, producto de la guerra mundial, abrió un periodo de estabilidad y prosperidad capitalista que permitió importante concesiones a las masas y sirvió magníficamente a la burguesía para infundir falsas esperanzas en los militares […]

La realidad es que el bonapartismo militar ha sido el sistema más beneficioso para la burguesía y el imperialismo, y mas perjudicial a los intereses populares y de la nación. Naturalmente que entre estos dos sistemas no hay una muralla infranqueable, que ambas formas de dictadura capitalista se entrecruzan y se combinan y que a veces el paso de una a otra se ha dado en forma gradual […]

La primera experiencia peronista nacida de un golpe de estado típicamente bonapartista, con la importante característica especial de apoyarse no solo en las FF. AA. sino también en amplias masas obreras en proceso de sindicalización, pasó gradualmente a tomar formas parlamentarias en el curso de la primera presidencia de Perón.

A partir de 1952, la crisis económico-social comenzó a manifestarse en forma aguda llevando al agotamiento al intento justicialista. La burguesía exigió mayores sacrificios de las masas, exigió al gobierno que ampliara los márgenes de explotación capitalista eliminando las concesiones de las épocas de bonanza, y aunque el gobierno intentó satisfacer esas demandas, un fuerte sector militar se impacientó, consideró débil e ineficiente al gobierno peronista y protagonizó el golpe de estado de 1955. […]

Ante exigencias de los militares Illía terminó lanzando la represión, sin conformarlos y sin lograr evitar un nuevo golpe bonapartista.

Esta vez los militares habían realizado previamente una profunda reorganización política de las FF.AA. Que las consolidó como el principal partido político de la burguesía. Bajo el liderazgo de Onganía apoyado unánimemente por la burguesía, incluido el peronismo y la burocracia sindical, las FF.AA. contrarrevolucionarias presentaron un ambicioso plan “revolucionario” destinado a restituir el orden, aplastar las luchas obreras, garantizar grandes ganancias a las empresas monopolistas y avanzar así a una trascendente modernización de la estructura capitalista que lograra estabilidad y desarrollo. […]

Abrumado por la opresión y la explotación y en proceso de despertar político e ideológico, el pueblo argentino acumuló odio a la Dictadura, decisión de luchar con nuevos métodos más contundentes. Todas estas energías contenidas estallaron a lo largo y a lo ancho del país, en una inmensa movilización de masas sin precedentes en nuestra patria, iniciada en Corrientes en mayo del ’69 como respuesta al asesinato del estudiante Cabral. Córdoba, Tucumán, Salta, Rosario, las principales ciudades del país, fueron conmovidas entre mayo y septiembre de 1969 por formidables movilizaciones antidictatoriales de las masas.[…]

La vacilación de las masas pequeño-burguesas y de su vanguardia en el período pre y post-electoral fue muy grande, impresionadas por la masiva propaganda de la burguesía, se inclinaron en general a aceptar el “progresismo y antiimperialismo” del gobierno y a considerar que sus esfuerzos de pacificación y “reconstrucción nacional” es decir de contención de la lucha de masas, serían coronados por el éxito.

En esta situación nuestro Partido adoptó frente al nuevo gobierno una firme línea principista, resistiendo con éxito las presiones burguesas y pequeño-burguesa. Gracias a esa categórica y clara posición, nuestra organización quedó a los ojos de las masas como consecuentemente revolucionaria, fiel defensora de los intereses proletarios y populares, libre de todo rasgo oportunista.

Gracias a esa clara posición, que denunciaba sin ambages las intenciones contrarrevolucionarias del peronismo gobernante y anticipaba con acierto los rumbos antipopulares que seguiría el nuevo gobierno, nuestro Partido conquistó la confianza de amplios sectores de masas, aquellos a los que llegó nuestro pronunciamiento resumido en la declaración “RESPUESTA AL PRESIDENTE CÁMPORA” distribuida profusamente en las principales concentraciones obreras y populares. […] En oposición al crecimiento de las fuerzas populares, el ala fascista del peronismo encabezada por López Rega comenzó a desarrollar intensa actividad con el Ministerio de Bienestar Social como centro operativo.

Organizando rápidamente bandas parapoliciales, los fascistas prepararon un furibundo ataque a las fuerzas de izquierda que se concretó el 20 de junio en Ezeiza. El día del regreso de Perón las bandas fascistas, bajo la jefatura inmediata de Osinde, tendieron una impresionante emboscada a las columnas de la izquierda peronista que concurrían desprevenidas al recibimiento de su líder. Decenas de muertos y heridos fue el saldo de este criminal ataque, punto de partida de una ofensiva general del peronismo burocrático para desalojar a la izquierda de las posiciones conquistadas en el gobierno, en lo inmediato, e intentar la destrucción total de las organizaciones armadas peronistas FAR y Montoneros y corrientes afines. El paso siguiente fue el desplazamiento de Cámpora, Righi, Puig, Vázquez, de todos los funcionarios sensibles a la presión de las masas, mediante el autogolpe contrarrevolucionario del 13 de julio. Si bien desde su asunción con Cámpora el gobierno peronista había mostrado una clara orientación burguesa y proimperialista, materializada en el pacto social y otras medidas antipopulares, a partir del 13 de julio, con el interinato de Lastiri, tomó un franco cauce derechista.[…]

Otro factor que contribuye poderosamente a mantener oculta la necesidad de arrebatar el poder estatal de manos de la burguesía, es el rol de las corrientes reformistas y populistas como el Partido Comunista y Montoneros, por ejemplo, que desde el campo del pueblo y por tanto escuchados con interés por las masas, difunden también falsas esperanzas apoyando sin rubores a uno u otro dirigente de la burguesía pretendidamente “progresista”, perdiéndose en el laberinto de la lucha interburguesa y desviando tras de sí a sectores de las masas, lejos del verdadero camino revolucionario, el camino de la lucha consecuente y constante por la toma del poder.

Debido a estos factores, a la debilidad de las fuerzas revolucionarias, al hábil trabajo contrarrevolucionario de la burguesía, y a las erróneas ideas sostenidas y practicadas por ciertas corrientes del campo popular, la burguesía ha podido maniobrar con tranquilidad en el campo político, durante los últimos 22 años de crisis económico-social, pasar sin mayores dificultades del parlamentarismo al bonapartismo y de vuelta del bonapartismo al parlamentarismo, confundir con estos movimientos al pueblo y mantener sólidamente el control de todos los resortes del Estado.

Comprender claramente esta cuestión, saber identificar las maniobras y trampas que la burguesía emplea para conservar el gobierno, grabarnos en nuestras mentes y grabar en la mente del pueblo que no hay solución a los problemas de las masas sin despojar del poder a los capitalistas […]

REFORMISMO Y POPULISMO

La lucha por el poder obrero y popular, por el socialismo y la liberación nacional, es inseparable de la lucha contra el populismo y el reformismo, graves enfermedades políticas e ideológicas existentes en el seno del campo popular. El populismo es una concepción de origen burgués que desconoce en los hechos la diversidad de clases sociales; unifica la clase obrera, el campesinado pobre y mediano, la pequeña burguesía y la burguesía nacional media y grande bajo la denominación común de pueblo. Al no diferenciar con exactitud el rol y posibilidades de estas diversas clases, tiende constantemente a relacionarse, con prioridad, con la burguesía nacional y a alentar ilusorias esperanzas en sus líderes económicos, políticos y militares, incluso en aquellos como Gelbard, Carcagno o Anaya, íntimamente ligados a los imperialistas norteamericanos. La corriente popular más importante gravemente infectada con la enfermedad populista, es Montoneros. Su heroica trayectoria de lucha antidictatorial se ha visto empañada por la confianza en el peronismo burgués y burocrático, que ha causado grave daño al desarrollo de las fuerzas progresistas y revolucionarias en nuestra patria.

Con el profundo y sincero aprecio que sentimos por esa organización cimentado por la sangre de nuestros héroes comunes que se entremezclara en Trelew, pensamos que es obligación de todo revolucionario dar con franqueza la lucha ideológica, reflexionar en conjunto sobre la experiencia de su apoyo a Perón y al peronismo burgués y combatir las latentes expectativas en Carcagno, Gelbard u otros líderes de las clases enemigas.”

EL FRENTE DE LIBERACIÓN NACIONAL

“Perspectivas del Frente de Liberación”, M. R. Santucho, El Combatiente nº 103. Miércoles 2 de enero de 1974

“El Frente único es en realidad un terrible peligro para los capitalistas, banqueros, y especuladores, para los grandes propietarios y terratenientes, para todos los que quieren vivir como parásitos y enriquecerse con los frutos del trabajo de la enorme mayoría del pueblo”.

Con esta frase definía, en 1923, el revolucionario búlgaro Dimitrov, el miedo y el odio mortal que tienen los explotadores hacia la unidad en la lucha de todos los explotados, obreros, campesinos y demás sectores populares. Por eso, en todo tiempo y lugar, desde que los pueblos descubrieron y comenzaron ha desarrollar prácticamente esta formidable arma de combate, los burgueses se han opuesto a la concreción de la unidad obrera y popular, por todos los medios a su alcance, según las circunstancias concretas.

En nuestro caso la burguesía ha elegido -por ahora-la táctica de desnaturalizar el frente popular o frente de liberación, haciendo engañosamente suya esa bandera, para confundir y dividir a las masas. Táctica que también fuera marcada a fuego en los escritos de Dimitrov:

“El frente único y la colaboración de clase, no sólo no son idénticos, sino que, por el contrario, son dos cosas profundamente contradictorias, absolutamente incompatibles y que se rechazan entre sí.”.

“En realidad el frente único del trabajo representa la lucha y el esfuerzo en común de las masas trabajadoras y sus partidos políticos y organizaciones económicas para fines determinados y concretos, cuya realización sólo es posible en la lucha contra la burguesía, el capitalismo y sus partidos, no mediante cualquier clase de colaboración con ellos”

La burguesía ha podido hasta ahora lograr ciertos éxitos en su tarea de confundir a las masas, dividir al pueblo y arrastrar algunos sectores bajo sus falsas banderas, por la sencilla razón de que todavía existen compañeros que, al plantear una política equivocada, populista o reformista, se convierten de hecho en agentes ideológicos de la burguesía en el campo del pueblo. Se impone en consecuencia una redefinición muy clara de las cuestiones centrales relacionadas con el problema del frente, como parte de la intensa lucha ideológica que el proletariado debe librar para erradicar las ideas burguesas del bando popular y hacer triunfar sus justas tesis de unidad obrera y popular.

¿QUÉ ES EL FRENTE DE LIBERACIÓN?

Ante todo, debemos plantearnos ¿qué es exactamente un frente de liberación? ¿A que intereses de clase responde, de que elementos objetivos de la práctica social surge su necesidad? Básicamente un frente es una unión o alianza de clases para concretar el logro de objetivos que son comunes. Es precisamente esa diferenciación de clases y esa comunidad de intereses lo que hace necesario y posible el frente. La diferencia de clases hace necesario el frente, pues si los intereses de clase en juego fueran absolutamente homogéneos no sería necesario un frente, bastaría un partido para representarlos. Si por el contrario, en esos intereses diferentes no hubiera puntos fundamentales comunes, el frente no sería posible.

Esto lo saben muy bien los burgueses, que en nuestra patria hablan de la necesidad de un frente y que señalan que “los problemas del país no pueden solucionarlo un solo partido, esos problemas tenemos que resolverlos entre todos”. Ellos hablan, naturalmente, del país burgués y el frente que proponen tiene por objetivo la unidad de la burguesía para restaurar el capitalismo y la división de las masas populares, arrastrándolas tras sus falsas banderas para que ellas colaboren en su propia explotación, labren la fortuna capitalista sobre la desgracia propia.

El frente que propone la clase obrera, en cambio, es el frente de los explotados. Frente que sólo puede realizarse contra los explotadores y por los intereses comunes a las grandes masas populares, por su unidad para conquistar una vida digna y feliz.

EL ENGAÑO DE LOS BURGUESES

Para concretar más precisamente cuáles son esos intereses, cuáles son los objetivos del frente del pueblo y en qué se diferencian de los objetivos burgueses, tenemos que referirnos también concretamente a nuestro caso particular. En un país dependiente como el nuestro, el enemigo principal, el más feroz enemigo del pueblo es, por supuesto, el imperialismo, la opresión neocolonial de que se hace víctima al conjunto del pueblo. Pero, ¡atención! que esto lo plantean también los burgueses populistas, el desarrollismo, todos los agentes del imperialismo disfrazados de amigos del pueblo y defensores de la nación. Aquí es, entonces, donde se bifurcan los senderos.

¿Por qué los burgueses nativos, [locales] la mal llamada “burguesía nacional”, no son, ni pueden ser enemigos del imperialismo, sino sus agentes abiertos o encubiertos y, a lo sumo, sus socios quejosos?

Porque en nuestros países dependientes, que se han formado en la dependencia, la burguesía, en sus diferentes sectores, es también dependiente y no puede dejar de serlo. Tomemos un ejemplo cualquiera. Los burgueses nos hablan por ejemplo, de “nacionalizar los resortes claves de la economía”. Un resorte clave de nuestra economía es la industria automotriz, que constituye la espina dorsal de la industria argentina desde la época de Frondizi y que está íntegramente en manos imperialistas.

Ahora bien, si la industria automotriz fuera nacionalizada y puesta en mano de una empresa estatal con control obrero, dejando intacto el resto del capitalismo argentino, esa empresa estatal sería bombardeada desde todos los ángulos por las empresas imperialistas o burguesas nativas que controlan otros rubros vinculados al automotor. La historia de Ferrocarriles del Estado, YPF, está llena de ejemplos confirmando lo que decimos.

Habría que nacionalizar entonces todo lo que tenga que ver con la industria automotriz, fábricas de repuestos, de partes, de cubiertas, etc. Habría que resolver el problema del acero, que actualmente es importado en un 50% del consumo. Habría que resolver el problema de los combustibles que están en iguales condiciones.

Por otra parte, una hipotética industria automotriz nacionalizada tendría que plantearse el problema de que es absurdo fabricar tantos autos en un país donde faltan tractores, cosechadoras y muchos otros elementos útiles. Habría entonces que reconvertir la industria. Pero eso plantearía la necesidad de compradores. La oligarquía terrateniente no está interesada en el negocio. Habría que nacionalizar la gran propiedad agraria. Que a su vez obligaría a nacionalizar los frigoríficos, el comercio de cereales, las industrias derivadas, etc. etc. Como vemos, por donde sea que se quiera cortar la cadena de la dependencia hay que ir muy lejos para hacerlo seriamente. Demasiado lejos para lo que los burgueses están dispuestos a hacer. Por eso Gelbard, Ministro de Economía y dueño de FATE, que fabrica cubiertas, o Broner, presidente de la CGE y dueño de Wobron, que fabrica embragues, hablan de liberación pero no proponen ni toman ninguna medida práctica para concretarla. Por lo contrario, las empresas imperialistas son ahora custodiadas por la Gendarmería y se les consiguen 300 millones de dólares para“financiar las exportaciones”. Gelbard o Broner todo lo que quieren es que les paguen unos pesos más por sus cubiertas y sus embragues, pero no están dispuestos a usar un solo peso de esos para aumentar los sueldos de sus obreros. Mucho menos a practicar una real política de liberación nacional. Y si en lugar de Gelbard o Broner ponemos a cualquier otro burgués el resultado será el mismo, como lo ha probado reiteradamente la experiencia.

EL FRENTE DEL PUEBLO

Nos hemos extendido un poco en el ejemplo, para dejar perfectamente claro que “liberación nacional” no es una frase abstracta para usar en los discursos, sino una cosa muy concreta, que implica una política concreta. Y que en las condiciones actuales del capitalismo mundial la liberación nacional de los países es absolutamente inseparable de la liberación social de los trabajadores de la explotación capitalista. El capitalismo se basa esencialmente en la explotación del trabajo de los obreros y por eso la clase obrera es la clase más consecuentemente revolucionaria, la más capaz de llevar adelante una lucha de liberación nacional y social. Pero no solamente a los obreros perjudica el capitalismo imperialista.

Los monopolios perjudican también a los campesinos pequeños y medios, a los que oprimen y roban el fruto de su trabajo a través del control de la comercialización de las cosechas, el crédito, la venta de máquinas y semillas, etc. Los monopolios perjudican también a los desocupados y semidesocupados, a los que utilizan como ejército industrial de reserva para comprimir el salario de los obreros ocupados, obligándolos a vivir en condiciones inhumanas en las villas miseria, junto a las capas peor pagadas del proletariado y trabajadores independientes.

Los monopolios perjudican también a los empleados y maestros, a los que pagan sueldos miserables y tratan de utilizar para servir a sus intereses patronales. Los monopolios perjudican de manera similar a estudiantes, intelectuales, profesionales. Perjudican, oprimen y despojan, en fin, a todas las capas laboriosas de la población, saqueando a unos y a otros para aumentar sus ganancias.

Todos estos sectores del pueblo, en consecuencia están objetivamente interesados en formar un frente contra el imperialismo y sus aliados burgueses, están objetivamente interesados en la liberación nacional y social de nuestra patria y nuestro pueblo. Nada tienen que perder y sí mucho que ganar uniéndose contra sus enemigos, desplegando todas sus energías en una sola dirección para hacer más eficaz su lucha.

Es evidente que entre los distintos sectores del pueblo, existen intereses diferenciados, que a veces producen contradicciones y que por lo tanto todo el pueblo no puede ser homogéneamente representado por un solo partido. Pero estas diferencias y contradicciones son contradicciones en el seno del pueblo, son contradicciones y diferencias secundarias, insignificantes frente al abismo que separa a todo el pueblo de los intereses de la burguesía y el imperialismo.

El frente de liberación nacional y social es, en consecuencia, un arma estratégica del pueblo para el logro de sus objetivos, cuya necesidad y posibilidad surge objetivamente de las necesidades más profundas de todas las clases oprimidas: proletariado, campesinos, villeros, capas medias.

EL FRENTE Y LAS IDEOLOGÍAS

Hasta aquí hemos hablado de las clases y sus intereses, desde del punto de vista de su papel en la producción, tal como ellas existen objetivamente en la vida de la sociedad. Pero entre la existencia y los intereses objetivos que de ella derivan y la conciencia subjetiva de esos intereses, media un proceso, que se desarrolla en la práctica de la lucha de clases. Los burgueses, clase dominante, tienen una conciencia bastante clara de sus intereses, precisamente porque tienen un largo ejercicio del dominio y el poder.

Pero las clases dominadas, a las que la burguesía impone el peso de sus propias ideas a través de la escuela, la prensa, la radio, la televisión, etc. no toman conciencia de sus intereses en forma automática ni de un golpe. Por el contrario, esta toma de conciencia requiere un proceso, que los oprimidos van pagando con su propia sangre, con su propio sudor, acertando y cometiendo errores, equivocándose y volviendo a empezar, acumulando experiencias.

La lucha política -político militar-y la conciencia social, la ideología, se encuentran así, en estrecha relación. En la medida que la lucha avanza, crece la conciencia. Pero, a la inversa, en la medida que se desarrolla la conciencia, avanza y se fortalece la lucha.

Ambos procesos se encuentran en íntima relación y se influyen mutuamente. El grado de desarrollo de este proceso se refleja en la realidad en la existencia de los partidos y organizaciones populares, en sus programas, en sus métodos de lucha. Por eso un frente del pueblo no es ni puede ser un corte horizontal de la sociedad, tomando esquemáticamente sectores de clase tal como ellos se presentan en un análisis sociológico. Por el contrario, constituyen un corte vertical de la sociedad, tal como ella es, viva y actuante. Pasa verticalmente uniendo lo que se debe unir y separando lo que se debe separar, englobando las fuerzas del pueblo y deslindando campos con las fuerzas de la burguesía, rompiendo algunas organizaciones y fortaleciendo otras, reflejando la voluntad de unirse de sus compañeros, librando fuerzas nuevas, cualitativamente superiores a la simple suma de los componentes originarios.

Se construye en la práctica a partir de un programa que refleja correctamente los intereses comunes las aspiraciones de libertad y felicidad del pueblo, el odio a la explotación y la decisión de terminar con ella y se va desarrollando con la unidad y la lucha.

Unidad de todos los representantes legítimos de los intereses populares y lucha ideológica y política contra los enemigos del pueblo, contra sus agentes encubiertos y sus propagandistas inconscientes.

Los que concurren a él no abandonan su individualidad política, ni renuncian a sus intereses específicos, sino que los unen en una organización superior que multiplica y fortalece la lucha de todos.

FRENTES FALSOS Y VERDADEROS

Actualmente existen en nuestra patria una serie de propuestas de frentes de liberación que tienden a desnaturalizar su contenido de clase.

Uno de ellos es el Frente que propone una corriente del peronismo popular, la que lideran Montoneros y JP.

“La consigna ‘Liberación o Dependencia’ marca los términos del enfrentamiento principal. Por un lado el imperialismo y sus aliados; por el otro, el pueblo peronista y sus aliados (…). Todos esos sectores se expresan políticamente a través del Frente Justicialista de Liberación y la Asamblea de Unidad Nacional (principalmente la UCR y la Alianza Popular Revolucionaria)”

Similares conceptos podemos encontrar en el discurso de Firmenich en la cancha de Atlanta, en los del mismo Firmenich y también Quieto el 17 de Octubre en Córdoba, en todos los documentos y publicaciones de estos compañeros. (Conferencia de Prensa de Quieto y Firmenich, El Descamisado Nº 4)

En una extensa nota del número anterior ya hemos visto en detalle las concesiones a la burguesía que estos compañeros vienen realizando y el carácter que están tomando, en los hechos, de propagandistas del nacionalismo burgués en las filas populares. La base de estas graves fallas es la errónea creencia de que el Frente de Liberación Nacional puede realizarse como una fracción “progresista” de la burguesía para enfrentar al imperialismo y luego, en una segunda etapa, separada en el tiempo, recién plantearse la lucha por el socialismo.

La misma concepción errónea, reformista, predica del Partido Comunista, que trata de encontrar permanentemente una fracción burguesa permeable a sus propuestas frentistas. Así, promovieron el ENA, donde hasta la constitución del FREJULI marcharon a la cola de los burgueses radicales y peronistas separados de sus partidos, como Porto y compañía, que a la primera oportunidad se volcaron a la propuesta del peronismo burgués. Buscaron entonces la constitución de una nueva alianza, a través del APR. En la que si bien participaron algunos elementos progresistas, no se encontraba de manera alguna en condiciones de ser una real alternativa proletaria y popular en las elecciones. Si tal alianza hubiera llegado al gobierno, hubiera terminado capitulando, por carecer de una verdadera base obrera y popular. Recientemente han realizado una profusa campaña llamando a la constitución de un gran Frente Antioligárquico y Antiimperialista. Sin embargo, hasta ahora el PC no ha convocado a ninguna reunión para constituir ese Frente. ¿Por qué? Simplemente, porque es evidente que el PC espera que esa propuesta sea recogida por algún burgués progresista. Más concretamente, le están pidiendo a Perón que acaudille ese frente. Tendrán que esperar un largo rato…”

UN GOBIERNO DE PAPEL. ESCRITO CON SANGRE Y FUEGO

M. R. Santucho – “Resoluciones del CC”, El Combatiente nº 105. Miércoles 30 de enero de 1974

“…Es decir, es un Gobierno débil que aplica la línea del GAN y del imperialismo, que pierde la iniciativa política y que está siendo controlado cada vez más estrechamente por los militares. La impresión que se tiene es que los militares pueden reemplazarlo en cualquier momento, sin problemas, estando ya en condiciones de tomar la dirección de la lucha contra la revolución. Han logrado en cierta medida algunos de los objetivos estratégicos del GAN, como el de ganar tiempo y reorganizarse, colocando al frente a otros sectores de la burguesía, al peronismo e ir preparándose para intentar luego engañar a las masas con un golpe de tinte Populista.

En cuanto a la situación de las masas, se nota que en amplios sectores de la vanguardia ya hay una claridad completa sobre la postura y orientación del gobierno peronista. Las ilusiones políticas, la posibilidad de mejoras para las masas a través de una salida económica burguesa, todo lo que influyó negativamente en amplios sectores de la vanguardia, llevándola a apoyar el intento populista peronista ha caído completamente en el descreimiento. Los escasos sectores que se empeñan en mantener posiciones en ese sentido, se están desprestigiando día a día y no influyen a la vanguardia. También cunde el descontento en sectores amplios de las masas con respecto al gobierno y sólo los sectores más atrasados tienen ciertas esperanzas de que se puede estar un poco mejor con Perón, no esperando una revolución, pero al menos el mejoramiento de sus condiciones de vida.”

LA MUERTE DE PERÓN

Manuel Justo Gaggero “La muerte de Perón. Dos sentimientos – Dos duelos – Dos políticas” Nuevo Hombre, nº 66, 2da. Quincena de julio de 1974

“… Mientras las radios y la televisión hablaban de unidad nacional, de pacificación, de deponer odios, para construir la “Argentina Potencia”, el pueblo que acudió a despedir los restos del general Perón fue nuevamente reprimido, como lo muestran las fotos que ilustran esta página. Hubo violencia policial en diversos lugares y a distintas horas. A las columnas de Montoneros se les secuestraron banderas y carteles con el nombre de su organización.

Nuevamente el pueblo enfrentó a la represión al grito de “Hijos de puta”. Otra vez hizo retroceder un auto en que viajaban militares entorchados. De poco valieron los operativos Dorrego, la demagogia de los comandantes, la confusión sembrada en las filas del pueblo sobre el verdadero papel que desempeñan las fuerzas armadas y la policía burguesas. Los hicieron retroceder como el 25 de mayo del 73, la fecha del “se van, se van, y nunca volverán”. Sin embargo, y pese a lo que se dice, no se han ido y los que se fueron -como Villar y Margaride- pronto volvieron. A su turno el gobierno de Isabel felicitó a Villar por el operativo.

Sobre la muerte de Perón escribe para Nuevo Hombre Manuel Gaggero, militante del Frente Revolucionario Peronista (FRP) e integrante de la mesa permanente del Frente Antiimperialista y por el Socialismo (FAS).

El 1º de julio una noticia acaparó la atención de todos los sectores populares: Perón había muerto. A nuestra memoria llegaron distintos recuerdos que estaban íntimamente ligados a nuestra vida política. Así, recordamos, la bronca contenida el 16 de septiembre de 1955, la posterior organización de la Juventud Peronista en la resistencia, las primeras cintas grabadas, la “orden” de votar a Frondizi, el CONINTES, la toma del Lisandro de la Torre, el 18 de marzo de 1962, la elección de 1963, el voto en blanco. Todos estos recuerdos se entraban a confundir con hechos y circunstancias posteriores, como su viaje al País el 17 de noviembre de 1972, el segundo el 20 de junio, y los mensajes del 1º de mayo y del 12 de junio de este año, que habían determinado y desarrollado nuestras diferencias con un proyecto de País que nada tenía que ver con los 18 años de lucha, con la sangre derramada, y con las magníficas movilizaciones populares que le dieron marco.

Así también este hecho que acongojaba sinceramente a millares de trabajadores, empleados, estudiantes, fue mostrando claramente dos políticas. Una la de la burocracia sindical y política del peronismo, que en alianza con los partidos burgueses y contando con el beneplácito de las Fuerzas Armadas, pretendía utilizar el dolor popular para, con la máscara de la institucionalización, disimular su objetivo central de mantener la estructura de explotación y dependencia. Es así, que rápidamente todos los partidos del Régimen proclamaron su adhesión a la sucesión presidencial, proponiendo incluso la formación de “gabinetes de coalición” con el fantasma de un golpe, que solo existe en la mente de quienes lo invocan para amedrentar y detener las luchas populares.

Otra, la de quienes sentían realmente la ausencia física de Perón, que eran los que no se sintieron invocados el 21 de enero cuando se los instaba a la delación, ni tampoco el 12 de junio que se los llamaba a apoyar el Pacto Social. Son los que en cada conflicto, en Gaticc, Mattarazzo, Acindar, Propulsora, expresaban su oposición a una acción gubernativa que se traducía en el acuerdo de burócratas y patrones, en la designación de Villar y Margaride, en el cierre de los órganos de la prensa popular, en el encarcelamiento de militantes revolucionarios y populares y en la renegociación de la dependencia. Son los que estuvieron largas horas haciendo cola en la intención de despedir a quien era un símbolo, y también, un santo y seña que llamara años atrás, a luchar contra la opresión.

Estas masas no importaban en el duelo oficial; ni tampoco fueron consultadas; ni los discursos de los políticos, de los jerarcas sindicales, de los Comandantes en Jefe, ni las homilías de los Cardenales, se dirigían a ellas. Porque la clase obrera y el Pueblo no juegan en los planes de las clases dominantes; su papel debe ser de absoluta pasividad. Por ello fueron reprimidos durante el sepelio. Villar y Margaride demostraron cual ha sido y será la función de la policía.

Hoy más que nunca se nos plantea la necesidad de dotarnos de una alternativa organizativa, que indudablemente pasa por la construcción y fortalecimiento del Frente de Liberación Nacional, cuyo embrión más importante es el FAS. Debemos engrosarlo con los millones de compañeros que todos los días demuestra su oposición al Frente de burgueses, burócratas y represores.

Es ese Frente que vamos estructurando todos los días con los compañeros de la izquierda revolucionaria, el que le da sentido y perspectiva a todas nuestras luchas anteriores, como así también a los combates librados por las masas y sus vanguardias. Y es ese Frente el que nos permitirá sintetizar experiencias, que nos permitirá ir descubriendo los engaños y las frustraciones a que nos condujeron los dirigentes burgueses del peronismo y de los demás partidos del Sistema.

Y será sólo a través de ese Frente que podremos recorrer el camino que nos conduzca a la victoria final, derrotando definitivamente al imperialismo y a sus lacayos y construyendo la Patria Socialista.”

EL FRENTE ANTIFASCISTA

M. R. Santucho – “El frente antidictatorial que derrotó a Lanusse.” El Combatiente nº 159, 19 de marzo de 1975

“…Como consecuencia de las características policiaco represivas del gobierno de Isabel-López Rega y los militares, nos estamos acercando rápidamente a una situación similar a la de la dictadura militar, solo que cualitativamente superior desde el punto de vista de la represión y de la capacidad de respuesta de las organizaciones populares-, en que la clase obrera y el pueblo formalizaron en los hechos, y por abajo, un amplio frente antidictatorial que empleó todos los métodos de lucha…”

UN RÍO DE SANGRE

M. R. Santucho -“Nuestras tareas en el período de reflujo”. El Combatiente n° 224, del 14 de Julio de 1976

“…En poco más de tres meses la Dictadura Militar de Videla, lanzada desenfrenadamente a la represión contrarrevolucionaria, ha acumulado una cantidad tal de crímenes como no hay memoria en toda la historia nacional, anunciándose al mundo como régimen fascista altamente sanguinario. Más de 16.000 detenidos, torturados salvajemente en su casi totalidad; centenares y acaso miles de secuestrados, muchos de ellos asesinados luego de ser sometidos a las más bárbaras torturas, y el resto alojados en cárceles clandestinas instaladas a veces en los propios cuarteles del ejercito opresor, donde se los somete semanas y meses a continuas torturas. Intensa movilización represiva en el campo y la ciudad; ocupación militar de zonas, constantes pinzas y rastrillos tales son las formas en que el enemigo se lanza a la calle en su desesperado e inútil intento de aniquilar a las fuerzas guerrilleras y dominar al pueblo por medio de la implantación del terror.

UN RÍO DE SANGRE SEPARA AL PUEBLO ARGENTINO DE LOS MILITARES ASESINOS

Pero esta incalificable acción ultrarrepresiva […] abrió un profundo cauce de sangre que dividió definitivamente a nuestra sociedad en una gran mayoría obrera y popular, unida en su justo odio al ejercito opresor, y una ínfima aunque poderosa minoría constituida por las altas clases explotadas nucleadas en torno a la oficialidad asesina.[…]

El enemigo lo reconoció así recientemente por boca de los generales Corbetta y Harguindeguy: Corbetta:

“Ese es el ámbito de la guerra revolucionaria, la tercera guerra mundial como se ha llamado, en la cual el teatro de operaciones –República Argentina- es uno más entre muchos otros donde se da esa contienda…”

Harguindeguy:

“Cómo la lucha contra la subversión caracteriza y condiciona tareas todas y cada una de las medidas del gobierno…”

Los trabajadores argentinos y sus organizaciones de vanguardia, reconociendo decididamente ese estado de guerra, mirando la realidad cara a cara, determinados a combatir y decididos a vencer, afrontan a pie firme los enormes sacrificios que requiere nuestra gloriosa guerra revolucionaria por la segunda independencia.

SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS

La activa movilización represiva del enemigo y la profundidad de la crisis económica con sus dramáticas consecuencias de despidos, desocupación y caída catastrófica del nivel de vida, han provocado un reflujo en la lucha de la clase obrera y el pueblo. Porque agobiada por la crisis, la comunidad proletaria se debilita en un primer momento; se desdibuja la fábrica como centro combativo, aparece el fantasma del despido ante los sectores más débiles de las masas, y la inmensidad de los problemas personales y familiares (alimentación, vestido, educación, salud, vivienda) presiona a cada obrero a buscar soluciones personales inmediatas. Sumado a ello el peso de la represión, configuran las causas del actual período de reflujo. Contrariamente a lo que se podría deducir superficialmente, una crisis tan profunda como la actual, en condiciones como las de nuestra patria de desarrollo aún incipiente de las fuerzas revolucionarias, no es favorable para la movilización de las masas, no estimula sino desalienta la lucha reivindicativa proletaria.”

LA REVOLUCIÓN Y LA DEMOCRACIA BURGUESA: EL M.T.P.

Tres momentos históricos y tres posturas del Movimiento Todos por la Patria. Declaración pública. Mayo de 1995

BREVE INTRODUCCIÓN

El origen de la violencia en la Argentina no es -como algunos pretenden- producto del accionar guerrillero. La violencia comienza desde el aparato del Estado y se convierte en Terrorismo de Estado con la participación abierta de las FF. AA. en la represión popular.

Desde 1930 hasta 1983 solo dos gobiernos electos habían terminado su mandato. Los dos estaban encabezados por militares: los generales Agustín P. Justo (1932-38) y Juan Domingo Perón (1946-52). (…)

1983 a 1990

A partir de la instauración de la democracia en 1983 se presenta para las organizaciones populares la oportunidad de profundizarla. Aclarar la responsabilidad por los crímenes cometidos durante la dictadura y conseguir las condenas para sus ejecutores. Además. lograr para el futuro la verdadera vigencia de los Derechos Humanos y sociales. En ese marco y con esos objetivos surge el Movimiento Todos por la Patria (MTP).

Sin embargo después de hechos alentadores como fueron el Juicio a las Juntas y el procesamiento a cientos de implicados en las mas flagrantes violaciones a los Derechos Humanos, el poder militar reaparece con los levantamientos de Semana Santa, Monte Caseros y Villa Martelli. Sus presiones armadas son atendidas por el gobierno civil que, por medio de las leyes de Punto Final. Obediencia Debida y de resoluciones de la Corte Suprema de Justicia desprocesa a los incriminados con la sola excepción de los ex comandantes.

Ante la certeza de un nuevo golpe carapintada, que tendría como propósito la liberación de los ex jefes de las juntas genocidas y el desplazamiento del presidente de la república; en conocimiento de la inacción que caracterizaría la actitud del gobierno y el apoyo con que contarían los sediciosos por parte de un importante sector de la oposición política, un grupo de compañeros ingresó al cuartel de La Tablada centro de la conspiración -con el fin de abortar dicho intento. Ellos son reprimidos con los viejos métodos de la dictadura; lo que provoca un saldo de 28 compañeros muertos- varios asesinados después de detenidos o a causa del bombardeo con fósforo blanco- y tres desaparecidos. También 21 compañeros presos, 20 de ellos condenados a injustas penas.

El 3 de diciembre de 1990 -después de haber sido liberado por Menem, cuando estaba detenido, por los sucesos de Villa Martelli -Seineldín encabezó el último levantamiento carapintada. Sus cabecillas avalan en sus declaraciones en el juicio que los condenó -a menores penas que nuestros compañeros y con decenas de desprocesados- lo denunciado por el MTP en enero del ’89.

La Tablada fue un hecho puntual ante las circunstancias que describimos.

SOBRE ESTE PERÍODO EL M.T.P. DECLARA:

1) que el MTP no tuvo ni tiene una línea armada de acción política.

2) que continuará bregando por el esclarecimiento de los crímenes cometidos en La Tablada, la aparición de los tres compañeros desaparecidos y la identificación de los cinco cuerpos que se nos impide reconocer.

3) que los compañeros detenidos llevan mas tiempo de cautiverio que el cumplido -en condiciones de privilegio- por cualquier militar, incluidas las tres juntas militares.

4) que solicita a la población que asuma el justo reclamo por la amnistía de los Presos Políticos de La Tablada.

5) que, con quienes lo hacen honestamente, está dispuesto a discutir lo justo o no de la acción, aceptar críticas y cambiar de opinión, si esa fuera la conclusión a la que se llegara.”

APORTES PARA UNA NUEVA HISTORIOGRAFÍA MARXISTA REVOLUCIONARIA

Néstor Kohan – ¿Foquismo?. 2006

“… Tratando de ver qué herramientas empleaban a nivel historiográfico para explicarse la historia de Indoamérica, encontramos que, además de los textos de Haya de La Torre, también utilizaban los libros de Juan José Hernández Arregui [1912-1974], un escritor nacionalista del interior de nuestro país. Un hombre muy erudito. Hernández Arregui tenía una hipótesis muy fuerte: era muy crítico de la ciudad de Buenos Aires. Sostenía que la capital de la Argentina, era una “ciudad-puerto de espaldas al país y de cara a Europa”. En cambio, el interior era explotado, pues… era Indoamérica. Buenos Aires pertenece a Europa. Aunque, a diferencia de Haya de la Torre, Hernández Arregui era muy hispanista. Por oposición a la historiografía liberal, que era más anglófila, él defendía mucho la herencia española en nuestra historia (esa era una diferencia importante con los indoamericanistas…).

En los orígenes del FRIP encontramos esta idea de que Buenos Aires está de espaldas al país. No se dice que es “una ciudad burguesa” pero se tiende a pensar de este modo… Y también nos encontramos con la idea que la vanguardia revolucionaria de la clase trabajadora se encuentra en el noroeste Argentino

En esos primeros documentos del FRIP de inicios de los ’60 y en esa primera formación ideológica también se utilizaban categorías de Silvio Frondizi [1907-1974], un sociólogo e historiador que, al igual que el anterior, era crítico del tipo de desarrollo del capitalismo argentino. Pero a diferencia de Hernández Arregui, Silvio Frondizi no era peronista ni nacionalista.

Cuestionaba muy duramente la supuesta “progresividad” de la burguesía nacional y en consecuencia del peronismo. A los ojos de estos jóvenes con inquietudes revolucionarias y contestatarias, Silvio Frondizi1 no sólo aportaba sus análisis sociológicos. También les proporcionaba una pista importante para descifrar la revolución cubana, a la cual Frondizi adhería en forma entusiasta ya que la había conocido de primera mano.

Las tratativas para que Silvio Frondizi pudiera viajar a Cuba estuvieron a cargo de Ricardo Napurí (militante de origen peruano, radicado en Argentina, del grupo Movimiento de Izquierda Revolucionaria-MIR Praxis, liderado por Silvio Frondizi). En Buenos Aires, Napurí venía formando parte del Comité de apoyo al Movimiento 26 de julio que se gestó en 1956.

Cuando triunfa la revolución, viaja inmediatamente a La Habana (8 de enero de 1959), junto a la madre del Che, y a numerosos residentes cubanos en la Argentina. Según el testimonio posterior de Napurí, en esos meses Guevara plantea que se necesitan intelectuales para discutir con el movimiento estudiantil cubano. Napurí sugiere el nombre de Silvio Frondizi. Éste viaja a La Habana invitado por el Che y tiene con él varias entrevistas, tras las cuales Guevara le sugiere que permanezca en Cuba trabajando en la esfera de la cultura y la ideología. Silvio Frondizi decide volver para Argentina pero ofrece su colaboración proponiendo una editorial, vinculada a la revolución cubana, con sede en Montevideo. A su regreso, redacta y publica en

Uruguay La revolución cubana. Su significación histórica (diciembre de 1960). En este texto, Silvio Frondizi propone una interpretación del proceso revolucionario cubano sumamente diferente al que luego consagrarán los partidos comunistas latinoamericanos, vinculados a la Unión Soviética.

Su libro se abre planteando que

“La revolución cubana ha destruido definitivamente el esquema reformista y, más concretamente, el esquema reaccionario del determinismo, casi fatalismo geopolítico [… ]”.

Se cierra sosteniendo la misma idea:

“La revolución cubana tiene como significación histórica fundamental, la de haber roto definitivamente «con el esquema reformista, y en particular con el estúpido determinismo, casi fatalismo geopolítico»”.

Al mismo tiempo, en este balance inicial de la revolución, Frondizi formula uno de los primeros diagnósticos (antes que Fidel declarara públicamente el carácter socialista de la revolución) del proceso cubano en términos de revolución ininterrumpida y permanente:

“Empezó, como ya lo dijimos, con caracteres pequeño-burgueses de frente nacional, sin discriminaciones de ninguna clase; su meta fue al comienzo el derrocamiento de la dictadura de Batista. Bien pronto se transformó en una lucha antimperialista, con un frente más restringido, para concluir en una acción en profundidad en contra de determinados sectores de la burguesía nacional; es decir empieza a colocarse en los umbrales del socialismo”2.

En ese mismo libro, Frondizi vaticina que, en el orden interno, se plantea una disyuntiva: la revolución cubana se industrializa o se detiene (abriéndose, entonces, el peligro para su burocratización).

De igual manera, propone que el mejor modo de frenar la ofensiva imperialista consiste en internacionalizar la revolución cubana. Todo este tipo de observaciones y sugerencias giran en torno a la polémica del autor frente a las posiciones de los partidos comunistas tradicionales, a los que califica de “reformistas” y “etapistas” y, por eso mismo, opositores a la internacionalización de la revolución cubana.

El balance de Frondizi no era ingenuo ni improvisado. Se asentaba en un extenso estudio previo sobre las condiciones del capitalismo latinoamericano, en tiempos de integración mundial imperialista, bajo la hegemonía del imperialismo norteamericano. Esa investigación previa la había publicado pocos años antes en La realidad argentina. Ensayo de interpretación sociológica (en dos tomos, Tomo I: 1955 y Tomo II: 1956). Allí formulaba la hipótesis del agotamiento histórico del intento de las burguesías nacionales latinoamericanas por desarrollar un “capitalismo autónomo”. Como ejemplo puntual, en este texto Frondizi analiza el fenómeno peronista, ensayo frustrado de realizar –bajo una forma política bonapartista- la revolución democrático-burguesa en Argentina. De allí, Silvio Frondizi infería que el carácter de la revolución argentina y latinoamericana no podía ser otro que el de una revolución antimperialista y socialista (como fases de un mismo proceso ininterrumpido). Es por ello que, cuando viaja a Cuba, se encuentra con la confirmación del diagnóstico que él mismo había vaticinado y propuesto pocos años antes. Probablemente, ésa sea una de las razones principales por las que Frondizi defiende con tanto ahínco la revolución cubana en su libro de 1960.

Habría que esforzarse demasiado para no detectar y no reconocer la presencia de todo este cúmulo de lecturas en el pensamiento político maduro de Robi Santucho y en el modo como él y sus compañeros visualizaban la estrategia continental de la revolución cubana, de la que se sentían vitalmente parte.

El pensamiento de Santucho nunca se detuvo. Iba indagando y reexaminando sus ideas permanentemente. Aquella juvenil constelación ideológica, en gran medida impregnada por el nacionalismo cultural, experimentará, al paso del tiempo, un cambio notable.

LA SOMBRA DE LEÓN TROTSKY

[…] La Cuarta Internacional tenía en aquella época como principal dirigente y teórico a Ernest Mandel, el célebre economista belga que había participado en la polémica cubana de 1963-64, apoyando las posiciones del Che. En aquellos momentos, Moreno estaba unido con Mandel, después rompen entre sí en una dura polémica.

Entonces, a la hora de explicarse cómo ha sido nuestro continente, cómo ha sido la Argentina, cómo ha funcionado el capitalismo en nuestra sociedad, también se produce un cambio en los escritos y en la ideología de Santucho. Aparece la presencia de otro historiador, que había sido un militante orgánico de Palabra Obrera vinculado a Moreno: Milcíades Peña [1933-1965].

Cuando produjo su obra historiográfica, Peña era muy joven (se suicidó cuando tenía tan sólo 32 años). La mayor parte de sus trabajos –que en su conjunto conformaban una Historia del pueblo argentino— fue publicada póstumamente. Su producción resulta muy distinta de la historiografía tradicional. Tanto de la corriente liberal burguesa (Bartolomé Mitre, Vicente Fidel López) como también de la historiografía oficial del Partido Comunista (Leonardo Paso), del peronismo de izquierda (Rodolfo Puiggrós [1906-1980]) y de la izquierda nacional (Abelardo Ramos [1921- 1991]). En los escritos teóricos de Peña, la revolución cubana jugaba un papel importante. Operaba como una corroboración empírica, pues le resultaba útil para cuestionar aquel etapismo historiográfico que se esforzaba por inventar en sus relatos del pasado una supuesta América Latina colonial – bajo dominio español y portugués- de tipo “feudal” para, de este modo, rechazar en el futuro la pertinencia de la revolución socialista.

En este sentido, Peña señalaba:

“Baste decir que la conocida teoría sobre el carácter «feudal» de la colonización sirvió durante largo tiempo a los moscovitas criollos como telón de fondo para afirmar que la Argentina “muestra aún hoy en su estructura rasgos inconfundiblemente «feudales»” [Puiggrós, Colonia, 23] y para enrollar la madeja de una fantasmagórica revolución «antifeudal» que abriría el camino a una supuesta «etapa» capitalista. Atados a sus dogmas y compromisos políticos y frenados por su propia incapacidad, los teóricos comunistas posteriores a Puiggrós usan su definición de la colonia como sociedad feudal sólo para oponerse al socialismo en la Argentina de hoy, puesto que significaría «proponernos hoy tareas históricas inexistentes» ”.

Resulta más que sugerente prestar atención al cierre que Peña utiliza para toda esta impugnación. Allí remata sosteniendo que:

“¡Y esto fue escrito cuatro años después de la revolución cubana!”3

Si bien se formó políticamente al lado de Nahuel Moreno, Peña rompe con la organización morenista entre 1958 y 1959. En su posterior distanciamiento ideológico con la táctica del “entrismo” en el peronismo, propugnada por Moreno, la revolución cubana jugará un lugar central. Puede corroborarse la profundidad de esa ruptura en sus “16 tesis sobre Cuba”4. A los ojos de Peña, la revolución cubana había hecho pedazos el dogma stalinista de la revolución por etapas junto con la doctrina de que ciertos países –especialmente los latinoamericanos- estaban “inmaduros” para el socialismo. Al mismo tiempo, Peña concluía que las enseñanzas de la revolución cubana exigían dar una batalla ideológica por la conciencia socialista de los trabajadores argentinos, dada la impotencia política de la mal denominada “burguesía nacional” para emancipar a los pueblos latinoamericanos. De allí Peña deducía la inviabilidad tanto del “entrismo” (línea política de Moreno) como del seguidismo al peronismo (línea política de Puiggrós). No se podía identificar de manera mecánica y ahistórica al Castrismo-Guevarismo con… el Peronismo.

A partir de las tesis historiográficas de Milcíades Peña y apoyándose en los análisis sociológicos de Silvio Frondizi, Santucho comienza a plantear que la “burguesía nacional” [local] argentina no puede encabezar los cambios necesarios para emancipar nuestro país.

Ese tipo de caracterización se remitía a la teoría del desarrollo desigual de Lenin y la teoría del desarrollo desigual y combinado de Trotsky. Pero, cuando hacía referencia a la “Pseudoindustrialización” de nuestro país, Santucho le agregaba un matiz específico referido a la Argentina. ¿De dónde adopta esa visión tan crítica de los industriales argentinos? Nuevamente, de las tesis sociológicas de Silvio Frondizi y de las historiográficas de Milcíades Peña. Ya en tiempos del FRIP (antes del cruce con Moreno), combinando la teoría del imperialismo de Lenin con la visión de Frondizi y Peña, las tesis políticas del grupo liderado por los hermanos Francisco René y Mario Roberto Santucho sostenían que “La República Argentina es un país semicolonial pseudoindustrializado”. Esta era justamente la opinión de Frondizi y Peña. En el capítulo “Expansión industrial, imperialismo y burguesía nacional”, de su libro La realidad argentina, Silvio Frondizi afirma que:

“[…] lo que caracteriza al imperialismo actual es la exportación de capitales para la industrialización o mejor dicho Pseudoindustrialización de los países atrasados”. Lo fundamenta del siguiente modo: “Mientras la industria ligera necesitaba mercados para la producción de artículos de consumo, la industria pesada necesita también mercados, pero para su producción de herramientas. Estos mercados reemplazan a los de artículos de consumo”. A contramano del esquema etapista de la izquierda tradicional que cuestionaba al imperialismo y a los propietarios terratenientes locales, para defender una supuesta progresividad de los propietarios industriales, de este análisis Frondizi deduce la “unidad, no identidad, entre imperialismo y burguesía nacional y entre burguesía nacional y terrateniente”.

Al publicar en 1956 La realidad argentina, Silvio Frondizi aclaraba:

“En la redacción de este capítulo [“Expansión industrial, imperialismo y burguesía nacional”] hemos recibido valiosa ayuda de Milcíades Peña, que prepara un volumen sobre el problema”.

Fue precisamente Peña quien más desarrolló la teoría de “la seudoindustrialización argentina”. Si bien venía trabajando en esa hipótesis desde la década del 50, en un artículo de su revista Fichas de 1964 aclara que: “Denominamos al fenómeno seudoindustrialización, parodia o caricatura de industrialización […] Por sobre todo, se realiza sin modificar sustancialmente la estructura social del país, y los desplazamientos a que da lugar dejan en pie las antiguas relaciones de propiedad y entre las clases. La seudoindustrialización no subvierte la vieja estructura sino que se inserta en ella” 5. Entre las características de la pseudoindustrialización, Peña incluye:

(a) No aumenta la composición técnica del capital social, sólo la mano de obra.

(b) No se desarrollan las industrias básicas que producen medios de producción, ni las fuentes de energía ni los transportes.

(c) No aumenta la productividad del trabajo.

(d) El incremento de la producción de artículos de consumo sobrepasa el incremento de la producción de medios de producción.

(e) La agricultura permanece estancada y no se tecnifica.

De estas características, Peña infiere que tanto los propietarios burgueses terratenientes como los industriales argentinos, comparten con el capital financiero el mismo interés en la perpetuación del atraso del país. Estos sectores sólo permiten el transplante o el injerto de islotes industriales en unas cuantas fábricas, manteniendo y reproduciendo la estructura social de conjunto atrasada y subordinada al imperialismo. Robi Santucho supo deducir de este tipo de análisis historiográfico y sociológico una consecuencia política inequívoca: era inviable luchar en Argentina por la “liberación nacional” o por una “revolución democráticoburguesa, agraria y antimperialista”, apoyándose en un “frente nacional”, liderado políticamente por la burguesía local y su brazo armado, las Fuerzas Armadas. En otros términos: sólo se podía llegar a alcanzar la liberación nacional de la Argentina y su independencia frente al imperialismo si se lucha al mismo tiempo por la revolución socialista, cuestionando el orden burgués y sus aparatos de dominación y coerción. Al igual que José Carlos Mariátegui [1894-1930], Julio Antonio Mella [1903-1929] y el Che Guevara, Santucho piensa que antimperialismo y socialismo deben marchar unidos como dos facetas de una misma lucha, no como etapas separadas en el tiempo.

Aunque para esa época Silvio Frondizi se había convertido en un intelectual independiente 6 y Milcíades Peña ya había roto amarras con el grupo Morenista, el acercamiento con Moreno le permitió a Santucho incursionar y estudiar atentamente toda esta literatura política de la nueva izquierda y empaparse de los debates políticos que la acompañaban. (…)

LA HERENCIA DE SAN MARTÍN

[…] también emerge la presencia de otra historiografía. Esto sí llama poderosamente la atención. Es la historiografía liberal de Bartolomé Mitre. ¿Por qué llama la atención? Pues porque la óptica de Mitre constituye la versión oficial de la historia argentina, la que todavía hoy se enseña en las escuelas. Pero ¿qué adoptaban los militantes guevaristas de esta historiografía tradicional?

Algo que, paradójicamente, resulta muy interesante: cómo estos historiadores burgueses reaccionarios (principalmente Mitre, aunque también deberíamos agregar a Vicente Fidel López, en el siglo XIX y Ricardo Levene en la primera mitad del siglo XX) describen la campaña del Ejército de San Martín.

Fundamentalmente, cómo describen… la guerra de guerrillas. Ese relato resulta hasta muy entusiasmante. Cuando ellos hablan del Ejército de los Andes, cuando San Martín envía a organizar una guerra de guerrillas en la retaguardia española en el Perú, era muy “atractivo” para esta izquierda revolucionaria que se planteaba continuar la lucha inicial de San Martín y Bolívar…, y sobre todo el papel jugado en la lucha guerrillera contra los colonialistas españoles por Martín Miguel de Güemes, Juana Azurduy y otros revolucionarios nuestros de principios del siglo XIX. Seguramente estos historiadores burgueses, de tradición liberal, todavía en el siglo XIX se podían dar el lujo de alabar aquellas campañas militares independientistas, porque la tarea por delante que esta burguesía tenía entonces – segunda mitad del siglo XIX – era legitimar la construcción de un Estado-nación y construir los relatos fundantes de un origen heroico. Luego, en el siglo XX, sobre todo en su segunda mitad, ante le emergencia de una izquierda revolucionaria que se planteaba en primera instancia la lucha por el poder, ya no podían darse ese lujo […] supieron leer bien, leer entre líneas, en esa historiografía burguesa, en esa historiografía tradicional y reaccionaria y encontrar los relatos de aquel primer Ejército continental de San Martín y sus compañeros. […]

En el análisis del país y su sociedad se debe partir de la categoría dialéctica más omnicomprensiva: la situación del capitalismo mundial y la lucha revolucionaria internacional para, a partir de allí, avanzar hacia el estudio de la relación de fuerzas entre las clases sociales, tanto a nivel nacional como internacional. Ésa era la recomendación de Marx en sus borradores de El Capital (los Grundrisse), cuando afirma que la categoría dialéctica más concreta (porque encierra en su seno la mayor cantidad de determinaciones) es el mercado mundial. (Aunque en la exposición lógico-dialéctica de Marx esta categoría resulta el punto de llegada, en cualquier investigación sobre el capitalismo, perfectamente podría constituir el punto de partida, ya que el capitalismo conforma un sistema mundial).

No era otra la posición de Antonio Gramsci, cuando en el n° 13 de sus Cuadernos de la cárcel proponía –siguiendo puntualmente a Lenin— estudiar el análisis de las situaciones políticas y las relaciones de fuerzas sociales, partiendo de la situación internacional.

Ese mismo problema metodológico reaparecerá posteriormente, en la discusión de 1970-1971 entre el PRT y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). La posición de las FAR, defendida por Carlos Olmedo [1944-1971], quien seguía al pie de la letra la teoría nacionalista de las “causas internas” de Rodolfo Puiggrós (éste la había desarrollado en la Introducción de 1965 a su célebre Historia crítica de los partidos políticos argentinos), reclamaba comenzar el análisis por la Argentina para luego remontarse hacia lo internacional. La posición del PRT, que prolongaba el análisis del Che en su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, proponía una mirada global sobre el conflicto con el imperialismo. La lucha nacional, país por país, era parte de una batalla mayor, de carácter antimperialista e internacional. De este modo, el PRT le respondía a Olmedo –cabe aclarar que Santucho mantenía por Olmedo un gran aprecio personal, según le confiesa en una carta enviada desde la cárcel a su primera compañera Ana Villarreal- que:

“el marxismo no es sólo un instrumento metodológico, sino también una ideología política y una concepción del mundo. En tanto método, ideología política y concepción del mundo, tiene como meta la revolución mundial y, por ello, debe analizar el capitalismo como un sistema a una escala que supere la estrechez reduccionista del discurso nacional-populista.”

1 Conviene no confundir a Silvio Frondizi, marxista revolucionario, con su hermano Arturo Frondizi, presidente argentino (1958-1962) y hombre de derecha, proimperialista, defensor de los capitales norteamericanos en la Argentina, que culminó su carrera política defendiendo a los sectores más reaccionarios de las Fuerzas Armadas. Tampoco con su otro hermano, el académico Risieri Frondizi, rector de la Universidad de Buenos Aires y célebre filósofo –especializado en la teoría axiológica de los valores-, que no tuvo una gran participación política como sus otros dos hermanos.

2 Cfr.Silvio Frondizi: La revolución cubana. Su significación histórica. Montevideo, Editorial Ciencias Políticas, 1960. Los párrafos citados en pp.16 y 149. El testimonio de Ricardo Napurí sobre el viaje de Frondizi a La Habana, en entrevista a Napurí realizada y publicada por Herramienta N° 4, Buenos Aires, 1997.

3 Cfr. Milcíades Peña: Antes de mayo. Formas sociales del transplante español al nuevo mundo. Buenos Aires, Fichas, 1973. p.45. La primera versión de este texto data probablemente de la segunda mitad de la década del ’50. Aunque nunca llegó a preparar sus textos de Historia del pueblo argentino para su edición definitiva (pues se suicidó en diciembre de 1965), Peña volvió sobre aquellos manuscritos durante los ’60. La referencia a la revolución cubana pertenece a este período.

4 Cfr. José Golán [seudónimo de Milcíades Peña]: “16 tesis sobre Cuba”. En Revista de Liberación N° 3, 1964.

5 Cfr. Víctor Testa [seudónimo de Milcíades Peña]: “Industrialización, seudoindustrialización y desarrollo combinado”. En Fichas de investigación económica y social, Año I, N°1, abril de 1964. p.33-44. Este artículo fue recopilado póstumamente en Milcíades Peña: Industrialización y clases sociales en la Argentina. Bs.As., Hyspamérica, 1986. p. 65 y ss.

6 Silvio Frondizi, cuyos escritos sociológicos tuvieron tanta influencia en el pensamiento político de Santucho y sus compañeros, termina durante su vejez (primera mitad de los años ’70) militando, codo a codo, junto a los jóvenes guevaristas. Aún en la época más sangrienta y represiva de la Argentina. Por eso no sólo dirige Nuevo Hombre, el periódico del Frente Antimperialista por el Socialismo (FAS), vinculado al PRT, sino que también defiende como abogado a los presos políticos y a los guerrilleros. Todo eso le vale el odio sanguinario de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), organización terrorista paramilitar de extrema derecha que lo secuestra y lo asesina por la espalda en 1974 acusándolo de “comunista y bolchevique, fundador del ERP e infiltrador de ideas comunistas en nuestra juventud”. “en el gorilismo de izquierda”.

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Un comentario en “HACIA UNA NUEVA HISTORIOGRAFÍA MARXISTA REVOLUCIONARIA ARGENTINA

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