“Harry Poster y la manzana podrida” (1998)

Acá-Arriba

Crónicas de la lucha Anticapitalista Cap II

[Junio 1998] [1]

 ÍNDICE

ACCIÓN POLÍTICA

  • LANZAMIENTO DEL LIBRO ¡A VENCER O MORIR!
  • INFORME JUVENTUD GUEVARISTA


CARACTERIZACIÓN DE LA ETAPA

  • ELEMENTOS DE LA RECOMPOSICIÓN DE LA LUCHA OBRERA,  POPULAR REVOLUCIONARIA
  • SOBRE LA CONSIGNA ANTIIMPERIALISTA LUCHA NACIONAL O LUCHA DE CLASES

ACCIÓN POLÍTICA

B). 1.- LANZAMIENTO DEL LIBRO ¡A VENCER O MORIR!

El próximo 16 [de julio de 1998] se presentará casi con seguridad el libro A Vencer o Morir del compañero Daniel, creemos que va hacer de fundamental importancia, trabajar y planificar una basta actividad sobre el mismo. Ya que nos va a permitir recorrer distintos puntos del país. […]

 3.- INFORME JUVENTUD GUEVARISTA

En el último plenario se acordó impulsar una juventud política que reuniera las siguientes características: no dependencia estatutaria ni por ningún otro reglamento del Partido, carácter legal, público y de política de masas. El nombre, Juventud Guevarista. La edad de sus integrantes hasta 25 años y su funcionamiento en forma plenaria.

CARACTERIZACIÓN DE LA ETAPA

(Junio 1998)

La caracterización de la etapa en la que se encuentra el sistema capitalista a nivel mundial, regional y nacional y la situación de las cases explotadas, tiene importancia central porque de ella se desprenden las tareas más generales que deben abordar las fuerzas revolucionarias.

Los clásicos del marxismo, Marx, Engels, Lenin, aportaron elementos para caracterizar situaciones que se fueron denominando prerrevolucionaria, revolucionaria e insurreccional.

Para determinar si en un país existía una situación prerrevolucionaria se basaban fundamentalmente en la existencia o no de condiciones objetivas: Estado de las fuerzas productivas (si se desarrollan, si están estancadas o en retroceso), si las clases intermedias tienen salida dentro del sistema, la existencia de clases revolucionarias.

Es bien sabido que el sistema capitalista tiene crisis cíclicas las que en general logra solucionar por la ausencia de fuerzas revolucionarias que puedan profundizarlas y aprovecharlas.

Visto desde una perspectiva de largo plazo podemos apreciar ondas largas en los períodos de acumulación capitalista. Una de ellas se inició al ser superada la crisis de 1929. El teórico que encontró la respuesta adecuada para el capitalismo en esta etapa fue Keynes. Su concepción se apoyaba en el fortalecimiento y ampliación de los mercados internos en los países centrales y también el de los países periféricos, pero en estos desde una situación subordinada a los primeros (pseudo industrialización o industrialización sustitutiva). En la actualidad este período a sido denominado por los intelectuales orgánicos del sistema capitalista como Estado de Bienestar.

Este programa capitalista comenzó a agotarse a fines de la década del 60. En América Latina se abrió una etapa de luchas revolucionarias a partir de la revolución cubana que se anticipo a la crisis del modelo Keinesiano, pero que a su vez actuó positivamente en su agotamiento[2].

Este agotamiento del modelo fue la base económica de las luchas de las décadas del 60 y 70 en el mundo entero, las que culminaron con el triunfo de la revolución Vietnamita en 1975 y en su manifestación tardía, la revolución Sandinista en Nicaragua en 1979.

Otra de las condiciones objetivas es si el capitalismo le ofrece salida o no a las clases intermedias, en el período analizado la pequeña burguesía fue sufriendo una pauperización progresiva.

Una tercera condición es la existencia o no de clases revolucionarias. En los países industrializados y pseudoindustrializados esta ha sido la clase obrera, y en países más atrasados el campesinado junto a pequeños núcleos obreros.

La existencia de estas condiciones era la base para la existencia de una situación prerrevolucionaria.

Ya en el terreno de la superestructura aparece la situación de estabilidad o inestabilidad y crisis del sistema institucional dominante. En nuestro país la burguesía violo su propia legalidad en 1955 cuando derroca al gobierno constitucional de Perón lo que genero que se abriera un período de inestabilidad política. En 1966 vuelve a violar su propia legalidad ya violentada antes, al instaurar la dictadura de Onganía originando una abierta crisis en el sistema de dominación política de la burguesía monopolista Argentina asociada con el imperialismo.

La conjunción de todas estas condiciones fueron configurando una situación pre revolucionaria cada vez más profunda que posibilito el desarrollo de fuerzas políticas y militares de la clase obrera y el pueblo, con influencia creciente en el movimiento de masas lo que fue configurando “la antesala, de la apertura de una situación revolucionaria”[3]

Esta se asentó básicamente en la crisis de dominación política en el marco nacional y el agotamiento del Keinesianismo a nivel mundial. Cuando esto comenzaba a manifestarse en la economía Argentina (Rodrigazo 1975) ya comienza a jugar la situación de la super estructura política en contra de los sectores revolucionarios y populares y el acuerdo realizado en 1972 del conjunto de la clase dominante que arregla con Perón para que este jugara como factor de división entre la vanguardia revolucionaria, los obreros industriales de las grandes fabricas, el estudiantado revolucionario por un lado y el conjunto de los sectores populares.

El terreno estaba preparado para el golpe terrorista del 24 de Marzo de 1976, que trajo como consecuencia la destrucción de las fuerzas revolucionarias políticas y militares, la desaparición de importantes fuerzas sociales y la eliminación física de sus miembros.

Esto se dio en el marco de una recomposición a nivel mundial, el sistema encontró salida a la crisis del Keinesianismo con el modelo neoliberal[4] cuyas expresiones políticas más notorias fueron Margaret Tacher en Gran Bretaña y Ronald Regan en Estados Unidos.

El capitalismo resolvió su crisis de acumulación como ha hecho siempre el capitalismo, concentrando y centralizando la economía, extendiendo las relaciones de producción capitalista, aumentando la explotación de los trabajadores con el consiguiente aumento de la plusvalía para atenuar la tendencia descendente de la tasa de ganancia (ley descubierta por Marx). Este modelo se asentó en la transnacionalización de la economía haciendo del mundo un sólo gran mercado de capitales financieros dedicados casi exclusivamente a la especulación, aunque no eliminó la realidad de los mercados nacionales que siguen reteniendo el 80% de la actividad económica. Debemos tener en cuenta que con la globalización hay libre disponibilidad de bienes, servicios y capitales, pero se pone un freno a la libre circulación de los trabajadores. En todos los países hay leyes que restringen la inmigración. Tampoco globalizó la dominación política que sigue concentrada en los países centrales, fundamentalmente Estados Unidos; este país ya hegemónico económica, política y militarmente dentro del mundo capitalista, se ha transformado en la potencia rectora del mundo luego de la desintegración del campo socialista y de la Unión Soviética.

La situación que hemos descripto anteriormente en forma muy somera ha significado un retroceso de la clase obrera Argentina y mundial en todos los terrenos: ideológico, político y militar.

De las condiciones objetivas que analizamos al inicio han desaparecido la crisis de acumulación capitalista, han logrado darle salida a las clases intermedias proletarizando a la pequeña burguesía y desplazando de los puestos de trabajo a amplios sectores de los trabajadores menos calificados.

Pero, pese a la infatigable acción de los intelectuales pequeños burgueses al servicio del capital que han teorizado largamente sobre la desaparición del sujeto revolucionario, que la clases obrera ya no lo es porque se ha reducido en numero, la clase obrera sigue tan viva como el capitalismo. Ya que obreros o proletarios son no solo los trabajadores ocupados, sino aquellos que solo disponen de su fuerza de trabajo para vender en el mercado. Carlos Marx ha basado su afirmación de que la clase obrera es el enterrador del capitalismo y este será sustituido por el socialismo no tanto por el número de obreros existentes, sino por el papel cualitativo que juega en la producción. El capitalismo ha dado lugar a una producción de tipo social y a la apropiación individual por parte de los capitalistas del producto de ese trabajo social. Esta fue y es la contradicción fundamental del capitalismo y su resolución pasa por la sustitución de la apropiación individual por su socialización, basada en la ya existente producción social. Por lo dicho anteriormente Marx ha afirmado que la clase obrera es la portadora de un nuevo modo de producción, el Socialismo.

La consolidación del neoliberalismo, en la década del 80, trajo como consecuencia el aplastamiento de las luchas populares en el mundo y en particular en la Argentina.

En 1990 parecía (les parecía a muchos) que habíamos llegado al fin de la historia pero el modelo neoliberal a poco de andar comenzó a mostrar su debilidad, una economía de bajo rendimiento, de alta especulación financiera y en la superestructura política, aun sin peligrar su hegemonía e incluso alentada por esta un alto grado de corrupción no solo en nuestro país sino en el mundo entero

ELEMENTOS DE LA RECOMPOSICIÓN DE LA LUCHA OBRERA, POPULAR Y REVOLUCIONARIA

El capitalismo a través de sus centro monopólicos y de los países imperialistas fundamentalmente estados unidos hace que las crisis como esta ultima que se inicia con los Tigres Asiáticos donde el capitalismo pierde más de 4 billones de dólares al bajar el valor de las acciones y las propiedades que las grandes empresas monopólicas tenían en Malasia, Filipinas, Indonesia, Hong Kong, sea pagada por los pueblos de África, Asia y América Latina. Y así se encarecen los prestamos internacionales a los países dependientes, crece la deuda externa, los capitales golondrinas abandonan los países dependientes en busca de seguridad. Y así los grandes monopolios y los países imperialistas tratan de recuperar sus perdidas, aumentando la super explotación sobre los países dependientes. En nuestro país se recorta drásticamente el presupuesto estatal especialmente en salud y educación, crece el desempleo, se reducen los salarios y los beneficios sociales, se agudiza la contradicción fundamental entre la burguesía y los trabajadores en un proceso de concentración y extrangerización gigante de la economía.

La burguesía no encuentra espacio para las salidas terceristas o social demócratas. El cuestionamiento de Duhalde al modelo es solo verbal. Cuando explícita en su plan de gobierno no toca al modelo, lo profundiza. De La Rúa es un viejo conocido, ha trabajado como abogado de empresas norteamericanas, y la Meijide “rindió” muy bien ante el FMI, se ha hecho muy amiga del presidente de la UIA y es de la “misma madera” con Clinton. Aceptan las cinco patas del modelo: privatización, convertibilidad, flexibilización laboral, apertura económica y pago de la deuda externa.

No hay espacio para un capitalismo nacional porque la burguesía nacional no es independiente (nació y creció al amparo del capital imperialista), está totalmente fusionada con el capital transnacional, por eso la crisis del peronismo y por eso que no hay espacio para el nacionalismo popular y todas sus variantes mas o menos izquierdistas (Patria Libre, Quebracho, Frente de la Resistencia, etc…).[5]

El pueblo vive la actual crisis del capitalismo con gran incremento de sus sufrimientos (desempleo, flexibilizaron, reducción salarial) pero creciendo su consciencia de que con estas variantes electorales y con este sistema de representación de senadores y diputados y de gobiernos sean del signo que sean su situación no cambia. Todo esto crea condiciones favorables para que la gente exprese su bronca, se revele, se movilice. Se abren espacios muy favorables para desarrollar las ideas anticapitalistas, las ideas del socialismo, de la imprescindible necesidad de construir un partido de clase que se nutra de lo más avanzado de la clase obrera industrial, de los trabajadores, de la intelectualidad. (…)

Es muy importante la recomposición de los revolucionarios en el campo de la lucha ideológica, del debate sobre el papel dirigente de la clase obrera, sobre la plena vigencia (mucho más evidente en la etapa actual del desarrollo capitalista) de la interpretación marxista de la economía y de los cambios sociales. Ante la crisis del capitalismo se acrecienta el rol de los subjetivo de la conciencia y por lo tanto el papel del partido que es el motor ideológico. Es necesario acrecentar la lucha ideológica contra el populismo y el nacionalismo porque estos sectores dentro del campo popular, ante la inviabilidad de la burguesía y capitalismo autónomo giran rápidamente hacia posiciones de derecha, frepasistas y social demócratas. Otro importante sector de la izquierda se ha empantanando en el reformismo electoralista, su construcción política está en función de las elecciones, ha perdido los criterios leninista y plantea como única vía de solución a los conflictos, movilizaciones y lucha por la proclamación de diputados populares y así acepta y avala la institucionalidad democrático burguesa.

SOBRE LA CONSIGNA ANTIIMPERIALISTA LUCHA NACIONAL O LUCHA DE CLASES

Los marxistas desprendemos el carácter de la Revolución de las relaciones de producción existente en determinado país y de las relaciones de poder económico y político a nivel mundial.

En nuestro país, desde el siglo pasado, las relaciones de producción dominante son las capitalistas; capitalismo agrario primero y capitalismo pseudo industrializado después para arribar a un capitalismo dominado por el capital financiero especulativo en la actualidad. De este hecho se desprende que el carácter de la revolución en nuestro país deba tener carácter socialista.

Pero el argentino es un capitalismo particular (cada país tiene su particularidad que debe ser tenido en cuenta). Es un capitalismo dependiente fundamentalmente del capital financiero norteamericano y es a su vez un capitalismo con un relativamente débil mercado interno y con una alto índice de desocupados y de sectores intermedios que se formaron en otras etapas “prósperas de la Argentina”. Estos hechos, y otros que no se escapan ahora, hacen que la clase obrera, deba acaudillar un frente con otras clases populares en la lucha por su emancipación definitiva y deba finalmente enfrentarse con el enemigo principal: el imperialismo y principalmente el Norteamericano.

De aquí que la revolución deba tener también un carácter popular y antiimperialista.

Pero a diferencia de cómo lo hacen varios partidos de izquierda que toman esquemáticamente esta dos contradicciones para derivar de allí que la revolución en la Argentina es exclusivamente socialista o exclusivamente popular y antiimperialista; o también que se formule como excluyentes la lucha de clases y la lucha nacional, debemos entender que estas están unidas por relaciones dialécticas, es decir que no se excluyen una a la otra sino que se las debe analizar al calor de la lucha política real en cada momento.

Contrariamente al análisis dogmático que ve en un principio a la lucha como más antiimperialista y luego más clasista y socialista, esta ha seguido y, creemos que seguirá, un proceso en sentido inverso.

Cuando la lucha del proletariado comienza a tornarse lucha consciente ésta adquiere completamente el carácter de lucha de clases del proletariado contra la burguesía, pero en la medida que la clase obrera gana fuerza en conciencia y organización política, social y militar, se encuentra en mejores condiciones para liderar a los sectores populares (campesinos, capas medias) y en este sentido la lucha tendrá un claro matiz obrero y popular. También, como lo observaban Mario Santucho y el Che, el desarrollo de poderosas fuerzas revolucionarias hacen previsible la intervención directa e indirecta del imperialismo en los asuntos políticos internos de las naciones dependientes, de aquí que la lucha adquiera también carácter antiimperialista, sin perder el carácter de lucha de clases que seguirá enfrentando a la clase obrera con la burguesía nacional, clase garante del orden burgués en el marco nacional.[6]

Lo anterior no excluye que la clase obrera y el pueblo con sus organizaciones políticas y sociales realicen alianzas coyunturales o tácticas para derrotar de a uno a sus enemigos y evitar que conformen un sólo bloque.

[1] P.T. Boletín Interno nº 4.

[2] La Revolución Cubana es un ejemplo de que la lucha política tiene una dinámica propia y no depende mecánicamente (determinismo mecanicista) de la situación económica, la cual ha sido mencionada por Marx como determinante en ultima instancia.

[3] Poder Burgués, Poder Revolucionario. Mario Roberto Santucho (1974)

[4] Cuando hablamos de modelo neoliberal, no debe entenderse que es posible y menos deseable otro modelo capitalista, sino que el neoliberalismo es el modelo que sustituyó al Keinesianismo a nivel mundial y es la forma actual del sistema capitalista.

[5] [el Kirchnerismo, , que implicó la devaluación Duhaldista, “la escalerita al cielo”, “el capitalismo serio”, fue resultado de la negociación del plan de pagos de la deuda pública del Estado burgués en default, o el plan minero, transgénico-agrotóxico de los bancos Internacionales y los laboratorios transnacionales, por ejemplo.]

[6] Toda lucha política es lucha de clases, solía afirmar Carlos Marx.

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