Apuntes a “El Arte de la guerra y la estrategia”. SUN TZU para aficionad@s

comerse un sapoNo venderse
No rendirse
No claudicar

EL ARTE DE LA GUERRA Y LA ESTRATEGIA

Sun Tzu

[Alrededor del año 400 A.C.]

Del cuadro de situación

17. El arte de la guerra se basa por completo en el engaño.

18. En consecuencia, si eres capaz fingirás incapacidad, si eres activo fingirás inactividad.

19. Cuando te encuentres cerca aparentarás estar lejos y cuando estés alejado harás creer que estás cerca.

27 “…Si cuando te enfrentas con el enemigo eres capaz de adaptarte a los cambios y de inventar nuevos recursos ¿como podrá tu enemigo anticiparse para resistir?

De la conducción de la guerra

7. Porque jamás una guerra prolongada puede beneficiar a ningún país

8. Aquellos que no logran comprender los peligros de la conducción de la tropas, son también incapaces de comprender la forma de conducirlas ventajosamente

21. Por consiguiente, en la guerra lo esencial es la victoria y no las campañas prolongadas

De la estrategia ofensiva

3. Porque conseguir cien victorias en cien batallas no representa habilidad suprema

4. Lo que es de importancia suprema en la guerra es combatir la estrategia del enemigo.(…) se ha dicho que la habilidad suprema en el arte de la guerra es combatir los planes del enemigo

5. Después lo mejor es desarticular sus alianzas

10. En consecuencia, aquellos que son expertos en el arte de la guerra logran someter al enemigo sin dar batalla; se apoderan de las ciudades sin asaltarlas…”

12. “…si tu superioridad es de diez hombres de los tuyos contra uno del enemigo, rodéalo.

13. “…si tu superioridad es de cinco a uno, atácalo.

14. Si tu superioridad es de dos a uno divídelo.

15. Si las fuerzas son parejas, entonces puedes dar batalla

16. Si eres inferior numéricamente, has de ser capaz de batirte en retirada (…) Cuando tus tropas estén en inferioridad de condiciones, habrás de evitar, al menos temporalmente, que tu enemigo inicie el ataque (…) “Si controlo todos mis recursos y mi enemigo se muestra desordenado, si mis soldados muestran energía y su tropa apatía, puedo darles batalla [¿vencer?] aunque su número sea superior”

17. Si comprendes que en todos los aspectos estás en situación de inferioridad, serás capaz de eludir a tu enemigo, ya que un ejercito pequeño es presa fácil para uno poderoso.

19. Un soberano [El Príncipe] puede llevar a la ruina a su ejercito de tres maneras posibles. Ellas son:

20. Ordenar al ejercito que avance cuando no debe hacerlo, o que retroceda cuando no debe batirse en retirada. [Waterloo] “ No hay más grande peligro que el que emite el soberano desde su corte”.

21. Participar en la organización cuando ignora los asuntos militares. Esta conducta confunde a los oficiales.(…) “Benevolencia y justicia pueden útiles en la conducción de un Estado. Pero pueden no serlo en la conducción de un ejercito. Por su parte, conveniencia y flexibilidad pueden servir para la administración de un ejercito, pero no para el gobierno de un Estado”.

22. Participar en la toma de decisiones desconociendo los problemas del mando. Esto socava la confianza de los oficiales.(…) “Toda vez que alguien, desconocedor de los asuntos militares, interviene en la conducción de un ejercito, suscita a cada momento desacuerdos y frustraciones; el ejercito en pleno se paraliza” [Bolivia] “El desconcierto de un ejercito lleva al triunfo del adversario” (…) “Quien carece de claridad en sus objetivos es incapaz de responder al enemigo”.

  1. La victoria es previsible en cinco casos

  2. Cuando el que manda es capaz de discernir en que momento lanzarse al combate y en que momento no hacerlo; allí estará la victoria.

  3. Cuando el comandante sabe como conducir tanto un ejercito importante como un ejercito más pequeño; allí estará la victoria.

  4. Cuando las tropas se reúnen en torno a un propósito común; allí estará la victoria

  5. Cuando se es prudente y se espera a un enemigo carente de prudencia; allí estará la victoria.

  6. Cuando los generales son expertos y se mantienen protegidos de las intromisiones del gobernante; allí estará la victoria. (…) “Frecuentemente en cada etapa de la guerra se producen cientos de modificaciones. Cuando vemos que es posible avanzar, se avanza; cuando las cosas se tornan difíciles emprendemos la retirada. Sostener que un general en tales circunstancias debe aguardar las instrucciones del soberano, es como notificar a un superior que se desea apagar un incendio: antes de que llegue la orden de hacerlo las cenizas se habrán enfriado…”

    31. “Conoce a tu enemigo, conócete a ti mismo”

De las fuerzas

1. En general la conducción de muchas personas es igual a la conducción de pocas. Se trata de una cuestión de organización.

2. Y la conducción de muchos hombres es como la de unos pocos, sólo es cuestión de disposición y señales…”

3. Lo que asegura que un ejercito resista la embestida del enemigo sin sufrir derrota es el conjunto de las operaciones de las “fuerzas extraordinarias” y de las “fuerzas normales”(…) “La fuerza que enfrenta al enemigo es la fuerza normal; la que se coloca en los flancos del enemigo, es la fuerza extraordinaria. Ningún comandante puede lograr sacar ventaja sobre el enemigo si no se apoya en las fuerzas extraordinarias.

5. Toma esto como regla general: en el combate emplea la fuerza normal para trabar la batalla y tu fuerza extraordinaria para conseguir el triunfo.

6. Porque los recursos de quienes son hábiles en el empleo de las fuerzas extraordinarias son tan vastos como los cielos y la tierra y tan inacabables como las aguas de los ríos caudalosos.

7. Porque se esparcen y vuelven a reunirse, son cíclicas como los movimientos del Sol y de la Luna, mueren y renacen como las estaciones del año.

11. En la batalla solo hay fuerzas normales y fuerzas extraordinarias, pero sus combinaciones posibles son infinitas y no hay ser humano capaz de abarcarlas en su totalidad.

12. Porque esas dos fuerzas se reproducen la una a la otra, interactúan sin fin, como los anillos netrelazados. ¿Existe alguién que pueda determinar donde empieza uno y donde termina el otro?

18. ”Este pasaje expresa lo siguiente; si se quiere engañar al enemigo mostrando desorden, hay que tener una férrea disciplina; solo así se puede simular la confusión. Quién quiera fingir temor y acechar al enemigo debe ser valiente, porque solo de este modo se puede aparentar temor. Quien quiera mostrarse débil para inducir a su enemigo a la arrogancia debe poseer una fortaleza extrema; solo así se puede simular la debilidad”.

19. El orden y la confusión dependen de la organización; el coraje y la cobardía dependen de las circunstancias; la fuerza o la debilidad de los despliegues.(…) “Cuando las tropas alcanzan una situación favorable el cobarde se vuelve valiente; si la situación se transforma en desesperada, el valiente se vuelve cobarde. En el arte de la guerra no hay reglas fijas. Las reglas se determinan según las circunstancias”.

20. “…quien busque hacer mover al enemigo puede lograrlo si le crea una situación a la que este deba necesariamente adaptarse…”

21. .”.el comandante competente es aquel que espera la victoria a partir de la situación y no de sus subordinados…”

22. Selecciona a tus efectivos entre quienes aprovechan la situación del mejor modo posible.(…) “El valiente sabe pelear; el prudente sabe defenderse; el sabio sabe aconsejar. De esta forma no se desaprovecha el talento de ninguno” “ De los que no poseen condiciones no esperarás ninguna realización”.(…) “La guerra es una cuestión de astucia” (…) si solo se confía la acción a generales valientes, que aman el combate, surgirán severas dificultades. Si solo se confía en los generales prudentes, serán victimas del desconcierto y tendrán grandes dificultades en seguir controlando la situación”. “En consecuencia, el método acertado que hay que emplear cuando se trata de conducir a los hombres consiste en emplear al mezquino y al astuto, al sabio y al valiente y en dar a cada uno la responsabilidad que resulta conveniente según al situación. No encomiendes a tus hombres tareas que no sean capaces de cumplir. Realiza una selección y confiere a cada quien la responsabilidad adecuada a sus condiciones”.

24 “… siempre hay que aprovechar la situación, igual que cuando se pone en movimiento una bola desde una abrupta pendiente: la fuerza que aplicamos es mínima, pero los resultados, gigantescos”.

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