UNOS MATES CON GEORGE ORWELL

Unos mates con George Orwell

La insur. ArmEl compañero Néstor Kohan (en vídeo) nos ha puesto en situación de explicar nuestra lectura política sobre la obra artística del escritor y activista ingles George Orwell (sobre la obra del “compañero” Thomas Hobbes no nos detendremos esta vez.)

Se trata de literatura comercializada masivamente por los monopolios editoriales. Escrita durante una edad de crueldad, cinismo y tragedia, en un período que comenzó en 1917 (¿1924?) y que podríamos decir por razones analíticas, se cierra con hitos histórico-políticos como la crítica “oficial” soviética de Kruschev al stalinismo, la guerra de Corea, el desarrollo constante de los procesos de independencia de las colonias africanas, y la revolución cubana en el 59.

En primer lugar: consideramos equivocadas algunas de las opiniones de Kóhan. No estamos de acuerdo con la opinión que le atribuye a la obra literaria de carácter alegórico y fantástico del autor ingles, el carácter de un tratado de teoría política. Creemos que diverso, alterno, no es converso. Pensamos que crítica, sobretodo si es marxista, no es traición. Y que la literatura no puede medirse con los parámetros de realidad o irrealidad, según la lógica binaria: Correcto o Incorrecto de la táctica política. Reales son las palabras. Real es el que escribe y el que interpreta lo que lee. Más aún si se trata de personajes de una fantasía intemporal, alusiva, no referencial… Prejuicios que suenan fuera de contexto en un marxismo lúcido, que busca liberarse de los lugares comunes. ¿Incrustaciones stalinistas? Nuestra intención es pensar juntos, de nuevo, en eso.

Para comprender a lo que nos referimos, recordamos a modo de ejemplo, lo que decía la literatura soviética publicada en Europa en el año 1978 sobre Trotsky L. D. (Bronstein) (1879-1940):

furioso enemigo del leninismo, que luchó encarnizadamente contra Lenin en torno a todas las cuestiones de la teoría y la práctica de la revolución socialista. Durante la primera guerra mundial tuvo una posición centrista. Después de ingresar en el partido de los bolcheviques en vísperas de la Revolución de Octubre, continuó realizando una activa labor fraccional. En 1918 fue enemigo de la paz de Brest. En 1920-1921 luchó contra la política sindical leninista. En 1923 encabezó la oposición que luchaba contra la línea general de partido. El Partido Comunista liquidó el trotskismo como desviación pequeñoburguesa del Partido. En 1927 fue expulsado del Partido, y en 1929, desterrado de la URSS y privado de la ciudadanía por su labor antisoviética.”

En segundo lugar: pensamos que para entender completamente la obra de Orwell es necesario valorar, sopesar las implicaciones históricas de los procesos de Moscú. Es necesario leer al Trotsky de la Revolución Traicionada, y al “trotskismo” y el consejismo europeo de los años treintas sin las anteojeras stalinistas y sin los clichés neotrotskistas, antidialecticos, de nuestros días. Es necesario leer a Victor Serge, a Andreu Nin. Es necesario comprender a Etcheveére y al grupo Insurrexit en la Córdoba reformista del 18’s. Es necesario releer a Lenin de El Renegado Kautsky. A Rosa Luxemburgo de ¡El orden reina en Berlín!. Es necesario leer a André Malraux en La Condición Humana.

Es necesario entender el papel de la burocracia staliniana en las derrotas de los procesos de Baviera, de Hungría, de Yugoslavia, de Shangai, de Italia, etc.

Tercero: en relación a los aspectos de la obra mencionada en sí misma, diremos que la yegua de Rebelión en La Granja, no es “la figura femenina” en abstracto. La yegua es la querida del patrón. La yegua es la chica linda que elije el camino fácil. Es la prostituta obrera de John Reed en La Hija de la Revolución en la Francia de la primera guerra. Digamos simplificando, la yegua es Marilyn Monroe. Llamar misogino a Orwell por no interpretar su literatura, es un error y un insulto. Los cerdos del relato, no son “los lideres revolucionarios” en abstracto. Los cerdos son los asesinos de Riazanov, de Piatnistky, de Preobrashensky, de Bujarin. Los nuevos mafiosos de las chekas. Los que pactaron con Hitler la condena de Polonia y de Checoslovaquia… Los “Mercader”, y los burócratas de la Internacional que justificaban los pactos de negocios con la ultraderecha fascista y las oligarquías locales de los países coloniales y dependientes, en Inglaterra, en España, en Argentina y en el mundo entero.

La carta en la que George Orwell explica “1984″

Cuarto: En 1984; otra de las obras también citadas por Kohan; Orwell se refiere abiertamente al manejo y control de la información, de las relaciones interpersonales en las sociedades totalitarias. Se refiere a la tortura, al uso de versiones ignominiosas del pasado para justificar guerras y crímenes de Estado. Al papel de lo intelectuales en la mentira propagandística y la manipulación de la opinión pública. Orwell escribe la entreguerra europea… No es una crítica del régimen económico, sino una impugnación ética, artística, a la cultura totalitaria. Puede objetarse que al asimilar el régimen de partido único soviético al nazi-fascismo Orwell contribuye con los argumentos “liberales” de la derecha británica. Lo mismo se ha dicho en relación con Alemania y Rusia, de la critica de Rosa Luxemburgo a la idea de Dictadura proletaria como partido único; pero esto es solo el resultado de la guerra mundial y de los re-alineamientos de los socialistas a partir de la guerra fría.

(1984 – La película aquí:)

Quinto: Es necesario comprender que la derecha inglesa fue la única que se opuso en conjunto, abiertamente, a la militarización de Alemania, y al expansionismo Italiano, a diferencia de las simpatías nazi-fascistas del resto de las derechas Europeas. No nos gusta, -quizás puestos a elegir, todos hubiésemos preferido una gloriosa defensa francesa- pero fue el gobierno ingles el que lideró la oposición antinazi desde el comienzo de la guerra.

Sexto: ¿En que consiste la supuesta colaboración con la derecha inglesa?. ¿Apoyar a los aliados no era defender a Rusia?. ¿Defender el gobierno soviético era defender la libertad?, esta última pregunta, muy habitual en los años treinta, desapareció de la izquierda hasta mediados de los cincuentas. Se dice también: “Orwell aceptó que lo censuraran”, Creemos que esa clase de juicio, solo se remite a pre-juicios. La pregunta que debe hacerse al respecto es (en su tiempo y su lugar) ¿que otra alternativa tiene el escritor que escribe relatos de ficción para comer?. Creemos que es necesario investigar más, antes de sacar conclusiones.

Podemos citar el caso de Herbert Marcuse que durante el mismo período de la segunda guerra mundial colaboró directamente con la oficina de inteligencia del Estado mayor de las fuerzas armadas estadounidenses, que después tomó el nombre de CIA. Es decir: la guerra mundial dividió el mundo en dos bandos irreconciliables, al igual que lo hizo luego la guerra fría, todos tomaron parte de una u otra posición. Juzgar la obra artística de Orwell sin tener en cuenta estas consideraciones de forma, tiempo y lugar, es una arbitrariedad que no es propia de marxistas.

Hasta aquí hemos llegado. Nos despedimos desde la oficina galáctica, recordando al santito Peperino Embaucaman en este día programado especialmente para la comercialización de chucherías inservibles con su foto, con nuestro saludo del refranero pop:

…El mate es yuyo caliente,
recipiente y ejercesio…
quéin no lo supo cebar,
no le encuentra el beneficio.

Contra el imperialismo y la oligarquía
¡Luchamos para vencer!

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