EL PODER DE LA IMPUNIDAD. (HIJOS -Red Mundial. Declaración pública)

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El poder de la impunidad – VOLANTE en pdf

Declaración pública

[Octubre 2015]

Shock y Pacificación (la aplanadora)

El régimen de partidos electorales debía legitimarse luego de la irrupción popular de 2001. La política de “verdad” y “reconciliación” diseñada en el pentágono, sería ensayada desde entonces por el partido orgánico de la burguesía Argentina y sus seccionales del interior del país: el partido del orden. Un discurso reivindicador transitivo; Culturalista; diseñado para negar la lucha de clases y encubrir el rol de Perón, el partido justicialista, y la casta política en su conjunto, en la cacería contrarevolucionaria y la tragedia de los setentas.

Todo aquello que fue llamado por la prensa “derechos humanos” durante el gobierno de Carter en Estados Unidos, no puede ser resumido a las querellas penales, en torno de un reducido grupo de personas. Ni tampoco a un asunto de políticos ancianos de tercera categoría, con grandes aspiraciones, aunque completamente desacreditados en el terreno profesional y en la lucha social

La movilización social contra lo violencia institucional y política del Estado capitalista trasciende y supera la barrera de la política tradicional, sin limitarse a los márgenes estrechos de los mecanismos y procedimientos del sistema judicial. Y plantea frontalmente un débale acerca de los causas que provocan la injusticia  y la violencia. Un debate profundo que entiende a la violencia económica como la raíz misma de la violencia social y política.

Esta lucha no comenzó hace cuatro años, ni hace diez, ni hace quince años… ni tampoco terminará con el cierre de las causas judiciales y las resoluciones administrativas que acompañen las sentencias (El partido justicialista llegó treinta años tarde a la lucha por los “derechos humanos”). Esta lucha, que es la lucha del pueblo trabajador por conquistar una vida en dignidad y en libertad, no terminará nunca, porque es la lucha de las mayorías populares contra un orden social y político antihumano.

El Estado tiene sin embargo; formalmente; la obligación de brindar los medios para hacer justicia y, de hacer cumplir la ley. No se trata de un capricho, ni de una decisión discrecional, sino de una responsabilidad institucional -constitucional- que sin embargo es presentada, en cada caso, como una conquista política de distintos sectores, opositores de derecha o del gobierno de tumo.

Laburo Flexible (crimen patronal)

Un ejemplo dramático es el secuestro y la desaparición del joven trabajador Daniel Solano en la provincia de Río Negro, que muestra claramente como la delincuencia es organizada por empresarios criminales y administrada por jueces y comisarios corruptos, con estrechos vínculos políticos con los partidos de gobierno. Esos vínculos sirven como garantía de sus negocios ilegales. Estos sectores representan una minoría que la mayoría de la población repudia y que se encuentra aislada frente o la opinión pública. Una minoría que representa un antiguo entramado de poder y complicidad, anudado durante los años dictatoriales, y más tarde con el acuerdo de los cómplices civiles de la dictadura y la impunidad militar; negociado por el alfonsinismo radical y el menemismo peronista.

Ha sido probado por las víctimas, que durante la dictadura militar hubo “Jueces” ejerciendo la función de verdugos. ¿Cual es la diferencia con los jueces que encubren asesinatos mafiosos y “desaparecen* trabajadores?. Ningún juez. Ningún intendente civil de facto, Ninguno de los miles de funcionarios de la dictadura (como Elisa Carrió) ha sido juzgado como participe necesario, por encubrimiento de los crímenes probados de la dictadura y de la democracia burguesa, o de la estafa de la deuda externa, que el gobierno nacional y los gobiernos provinciales no hacen más que refinanciar y aumentar. El mismo Estado que ayer y hoy, es puesto al servicio de corporaciones transnacionales, como Monsanto, Shell, Ford, Fiat. Mercedes Benz, solo por ejemplo, o las nacionales. ARCOR, Techint, Bunge & 8org, Soldali, Pérez Compang… es el mismo Estado que asesina y mata o diario, ahora, desde 1983, a aquellos que no consiguen defenderse o son blanco de lo estafa y la explotación y se atreven a reclamar sus derechos, como Darío Santillán, como Mariano Ferreyra o como Daniel Solano y otros muchos más de dos mil jóvenes asesinados en los últimos veinte años.

El partido militar, oligárquico-patronal, fue transfigurado y convertido en agencias de “seguridad privada” y en cuerpos de policías municipales y regionales al servicio de caciques y “punteros” de la política burguesa. Cuerpos de policía militarizada al servicio de los gerentes locales y de grupos económicos transnacionales como Monsanto. Chevron o Barrick Gold, (solo por ejemplo). Los especialitas en torturas, del plan Cóndor, hicieron escuela en las comisarías de los barrios populares.

El poder burgués; delegativo, -prebendario-, vertical; no es un instrumento para la justicia social. El Estado capitalista es la suma, cristalizada, concreta -material- de todos los crímenes, de todas las guerras, de todas las bombas atómicas, de todos los mecanismos de la explotación capitalista, El “aparato” del Estado burgués. es el principal instrumento que hace posible la dominación política de la clase burguesa.

Zanahorias y Garrotes (el modelo)

El modelo de control social y económico que presenta como única medida política para los más de un millón de niños que viven en las villas miserias, una acción da emergencia como la asignación universal por hijo, solo se sostiene estigmatizando lo pobreza.

Recientemente, la política del Ministerio de Seguridad, del gobierno del Estado, de un modo que a ningún gobierno civil se le hubiera ocurrido antes, ha puesto en operaciones a tropas de Ejercito para custodiar las villas de emergencia. Es momento de preguntar ¿qué gobierno sacará de las villas de emergencia a la tropa de acción política del partido justicialista y la CÍA?

Mientras tanto, se intenta sustituir la práctica histórica de los organismos de derechos humanos; verdadera línea de defensa de las garantías populares; por la política de reconciliación con los asesinos del pueblo, que impulsan Bergoglio desde el Vaticano y el entramado de la político burguesa aliada al episcopado.

Esta política, en varios modos es lo síntesis histórica de la línea de la “seguridad democrática” impuesta en Chile con la apertura democrática, luego en Perú, Colombia y México. El modelo de seguridad ciudadana diseñado en el pentágono para las semicolonias dependientes, que intenta presentar como novedosa la idea -pinochetista- de los Consejos de Seguridad, encubre el hecho de que los poderes establecidos “fácticos” nunca fueron electos democráticamente, ni tampoco tienen legitimidad alguna para pensar de forma paternalista y represiva la vida publica de toda la sociedad.

La socialdemocracia traidora y la tecnocracia posneoliberal. La Democracia Cristiana y el progresismo voluntarista, coaligados con el imperio asesino, contra la revolución socialista. El partido justicialista, su discurso tradicional, aliado al neopopulismo brasileño y al consertacionismo chileno, son pensados como eje de un proyecto “populista” reaccionario sudamericano del estilo –Solidaridad- en Polonia, con discurso posmoderno. Antipolítica.  Anti ALBA.

¡Tranquilos, solo es otro genocidio! (rock bailable)

Inmortales, en una nave espacial, viajando hacia las estrellas y más allá. ¿La fantasía apocalíptica del club de los mega multimillonarios es destruir el mundo? Al capitalismo -le sobra- una tercera parte de la población del planeta.

Por cada revolucionario desaparecido denunciado a los organismos del Estado, hay al menos otro ciudadano “desaparecido”, no reconocido por los organismos represivos del Estado. Compañeros analfabetos, simpatizantes, “victimas económicas”, compañeros extranjeros, compañeros que no tenían familia, fueron asesinados en la clandestinidad. Todos ellos NO EXISTEN, NUNCA EXISTIERON para el orden burgués. Eso es lo que esperan que aceptemos. Su mirada de la política, de su tiempo, de su vida, tampoco tiene lugar en la nueva y revisada historia oficial. La versión “consensuada” entre los asesinos del pueblo y sus cómplices.

¿Quien habla por los muertos?

Los trabajadores urbanos o rurales, subempleados y súper explotados laboralmente, los jóvenes sin perspectivas de realización personal, atrapados en el mundo de la estafa, el narcotráfico y el crimen, que no encuentran vehículo apropiado para lo reivindicación de sus derechos, son entonces prejuzgados como potenciales delincuentes, en la prensa y a través de las instituciones del Estado capitalista; que intenta “institucionalizar” cada aspecto de la vida de las personas.

Donde no existen “villas miserias”, siempre hubo ranchos, mas o menos, como los prostíbulos y los brigadas parapoliciales. Mientras, las denuncias de apremios ilegales y desapariciones forzadas se acumulan en los juzgados, los derechos constitucionales, no funcionan como garantía de la vida y el trabajo de los menos favorecidos. Se trata de una clara y obvia discriminación económica. De una forma elemental y disciplinante de ejercicio de la dominación política. Lo democracia extorsiva. La autoridad del dinero.

El prejuicio cultural condiciona y extorsiona a la mayoría pobre; es un componente central en la ideología de la dominación. Prejuicio como cultura de la reacción y como práctica antipopular elitista, reaccionaria, según el cual siempre es el mismo sector social, “el único”, “apto”, (según la única condición del dinero); el que legisla; el que gobierna, el que nombra a los agentes de lo justicia, y el que imparte la ley. Un prejuicio según el cual los propios asesinos a sueldo, acusan y condenan a las victimas. Y los trabajadores no pueden y no deben hacer política. La política es entonces, según este criterio, un asunto de negocios entre millonarios.

Es una falacia afirmar que se trata de distintos argumentos políticos -unas determinadas opiniones frente a otras- cuando de lo que se trata es de unos y otros, determinados sectores políticos y sociales, defendiendo intereses concretos. Se trata de complicidad sindical. Se trata de que la Iglesia católica, y todos los partidos patronales, como el partido radical y el justicialista, están claramente implicados en el tráfico y comercio de personas en condiciones de esclavitud o servidumbre forzada desde hace más de cincuenta años. Desde hace más de cien años algunos, o desde el origen mismo del Estado capitalista moderno. Se trata de ríos de sangre obrera. Se trata de que en América del sur, lo que hoy entendemos con la idea de Nación es el resultado de las masacres y los crímenes planificados de una clase social dominante, que se hizo del control del aparato de Estado por la vía civil o militar, parlamentaria o dictatorialmente, según fuera el caso, siempre con el apoyo del poder imperial de turno. Dividiendo a los pueblos, enfrentando las Estados nacientes y dependientes primero entre sí, luego contra sus propios ciudadanos y ahora contra los gobiernos de los estados nacionales que no aprueban las guerras de rapiña del imperialismo de la OTAN. La misma clase social, en el ejercicio del poder que nunca perdió. Sus gerentes de negocios, los mismos mafiosos, ellos nos dicen como debemos llevar a nuestros muertos a la batalla. Ellos nos explican las ideas revolucionarias. Ellos nos invitan a abandonar los principio y a vender nuestra dignidad.

Más policía, no significa más seguridad

Se intenta cambiar el eje de la discusión sobre la situación política, cultural o económica de la juventud trabajadora, por el discurso represivo, donde los únicos que merecen estar SEGUROS son los estafadores, los asesinos de los trabajadores y sus ejércitos privados de matones a sueldo. Impunemente seguros. La “seguridad” como enunciado no es más que otro concepto como la *libertad” o el “amor” que como abstracciones, no significan nada.

¿La Seguridad para quienes? ¿La segundad para hacer qué? Se intenta presionar a la política con el discurso do la violencia. Como si la violencia social y económica no fueran el resultado del robo de los bienes del pueblo, la impunidad de la burocracia estatal y el saqueo como política de Estado. Entonces cuando preguntamos: ¿qué pasó con los desaparecidos? nos preguntamos en realidad: ¿que es La Justicia? La Justicia, no solo como elemento de ciudadanía, de igualdad republicana y democrática, sino como condición de convivencia.

No podemos devolverle la vida a los victimas del poder y de los negocios sucios de la política. No podemos aceptar que a los funcionarios de la justicia les resulte lógico el encubrimiento, la desaparición y el crimen. Solo se alcanzará verdadera justicia, cuando no haya en nuestro país un solo joven condenado desde antes de nacer, a convertirse en una herramienta barata y descartable do los grupos multinacionales y de dirigentes al servicio de esos intereses.

¿Donde se engendra, entonces, la violencia que tiene a lo policía como brazo armado del poder político? ¿Terminará esa violencia si esos policías van presos? Continúan vigentes los mismos métodos de explotación y persecución que le costaron la vida a Daniel Solano. Sabemos que la lastima y el morbo, el espectáculo del dolor ajeno, no crean consciencia. El poder enseña que “no se puede” luchar contra la perversión y el egoísmo. Que solo es posible reformar aspectos secundarios del modelo de sociedad diseñado por los gerentes de los empresas transnacionales y los gobiernos dependientes del imperio yankee.

Nosotros no solo hemos hecho una “opción” por los pobres, sino que luchamos contra las causas que provocan la pobreza, la discriminación y la injusticia. El capitalismo es el genocida más respetado del mundo. A diario se nos presenta el posibilismo y la manipulación de las necesidades de las mayorías, como lo único “política” posible. Se intenta “educar” a las nuevas generaciones en la prebenda y la retórica vacía de contenido y de sentido crítico.

El plan de dominación y de “domesticación” de las mayorías nacionales, puesto en práctica por los militares asesinos, nunca terminó, pero tuvo como primer paso el aislamiento de los revolucionarios, es decir: los más destacadas luchadores populares, luego, cruel y cobardemente asesinados. Mentir sus razones y su lucha era y aún es, parte fundamental de la versión interesada de los hechos históricos. A ellos pretende, la historia escrita por los vencedores, ponerlos en un plano de igualdad con los asesinos profesionales que libraron una cacería con todos los instrumentos del Estado contra cualquier forma de oposición real a la dominación. Se presentan los hechos como si se hubiese tratado de una guerra de dos ejércitos, pero de lo que en realidad se trata es de la oligarquía y la embajada Estadounidense decidiendo la política y el curso de la vida de los argentinos. Torturadores y obispos, políticos de carrera y jueces “eternos”, contra obreros y maestras, contra artistas y poetas, convertidos por la prepotencia y la criminalidad capitalista, en luchadores populares, en luchadores revolucionarios. Todos nuestros compañeros viven en la lucha del pueblo.

Seguir la corriente (pescaditos de acuario)

En el relato del orden; en el relato de la academia burguesa; en el discurso mediático en todas sus variantes, se reproduce aquella lógica de la pedagogía del terror, – “si haces eso, te pasa eso” -. Es la impunidad biológica. La realidad es la pantalla, y lo que no está en la pantalla no existe; o no es importante. Deseable. Aceptable.

De tal manera que “los limpiacoches”, “trapitos” y los adolescentes Hip Hoperos, resultarían en realidad una suerte de ejercito organizado de delincuentes psicópatas sin escrúpulos, que amenazan el modo de vida de la farándula y de los honestos empresarios que a estas alturas ya se han robado cien veces éste país. El aparato terrorista del Estado capitalista permanece intacto y es una amenaza contra cualquiera que en forma decidida enfrente la superexplotación, la opresión y el crimen que ha hecho escuela en las comisarías y en los barrios obreros y populares de nuestro país.

La forma más efectiva de luchar contra la injusticia, es cambiar las condiciones económicas y políticas que la producen. Es necesario dar apoyo político y respaldo concreto a la lucha popular de manera urgente, ante la avanzada autoritaria y criminal de la política tradicional y ante la catástrofe política del progresismo claudicante y colaboracionista. Podemos elegir los jueces. Podemos cambiar las leyes. Es posible hacerlo políticamente. Vamos a organizar la unidad del pueblo para la acción política. Vamos a hacer juntos la otra política.

Basta de sangre obrera en manos de mafiosos

-Contra la impunidad y la mentira cómplice, nunca dejaremos de luchar-

30.000 Compañeros Desaparecidos

¡Presentes!

¡Ni Olvido!. ¡Ni Perdón.!

HIJOS

La red mundial de la Hijos de la revolución social

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