“El MIR responde al Partido Comunista” (Febrero 1973)

Miguel Enriquez 32

Revista Punto Final
N° 178, 27 de febrero de 1973, Santiago de Chile.

En pdf Aquí: “El MIR responde al Partido Comunista. Miguel Enríquez. 1973

EL PODER POPULAR AUTÓNOMO, INDEPENDIENTE Y ALTERNATIVO AL ESTADO BURGUÉS NO ES UNA FANTASMAGORÍA, SINO UNA REALIDAD Y NECESIDAD

El Secretario General del PC, Luis Corvalán, afirma en su carta a Carlos Altamirano:

“Pero ocurre que quien está, como ya se ha dicho, bajo el fuego graneado del imperialismo y la oligarquía de los Jarpa y de los Frei, y a quien éstos quieren derrocar, no es el fantasmagórico Poder Popular Independiente del Gobierno de que habla el MIR y que solo existe en la cabeza calenturienta de sus dirigentes, sino al Gobierno del Presidente Allende.”

Pensamos que la argumentación es falaz y pasamos a demostrarlo.

Lo que la gran burguesía y el imperialismo quieren es impedir que la clase obrera y las masas populares avancen con independencia de clase hacia la toma del poder político. Es en ese contexto que las clases reaccionarias y sus partidos se han planteado impedir que el Gobierno actual actúe como un verdadero Gobierno de los Trabajadores, abriendo paso, impulsando y apoyando la movilización y la lucha independiente de las masas. Por eso la burguesía impuso en octubre la salida del Gabinete UP-Generales, precisamente para colocar bajo custodia de una institución que es un “agente del Estado burgués”, en este caso “agente restaurador”, al gobierno. Por eso también el imperialismo y la burguesía buscan la derrota del gobierno bajo la forma de derrocamiento y claudicación. Y es por eso precisamente que la movilización creciente de las masas y su organización en órganos de poder, independientes y autónomos del Estado Burgués, es la única alternativa real para que la clase obrera y las masas populares puedan enfrentar con posibilidades de éxito a las fuerzas de la reacción burguesa. La burguesía ha comprendido perfectamente esto y por eso lucha por subordinar toda forma de organización independiente de las masas, de poder de las masas, al Estado burgués.

En esto encuentran el concurso del reformismo, el apoyo de la dirección del PC, que se opone a impulsar el desarrollo de formas de poder popular autónomas y contradictorias con el Estado burgués chileno.

Y entiéndase bien, estamos hablando de un poder obrero y popular, que se organiza desde abajo en forma autónoma e independiente, en contradicción y lucha con el Estado burgués y sus instituciones de dominación social y política. Se trata de un poder autónomo y alternativo al Estado burgués e independiente del gobierno actual. Esto no significa que ese poder tenga que ser necesariamente contradictorio con el gobierno. Eso depende exclusivamente del gobierno, de su capacidad para realizar y absorber o no, los intereses inmediatos y generales de los distintos sectores de la clase obrera, las masas y el pueblo. Más aun, se trata de que efectivamente el gobierno ayude a desarrollar ese poder popular que es el único factor de fuerza que le puede dar una estabilidad clasista, proletaria y popular. Que el gobierno apoye las luchas del pueblo, sea una palanca efectiva de sus movilizaciones, lucha y organización independiente, depende del carácter de clase y la fuerza de clase en que se afirme.

En verdad, el fondo de la polémica sobre el poder popular alternativo no está en las relaciones de éste con el gobierno, sino en la concepción de la dirección del PC sobre el actual período y las tareas del proletariado en la presente etapa de la lucha de clases.

Lo que ocurre es que la dirección del PC es contraria al desarrollo de un poder obrero y popular alternativo y autónomo, porque no se plantea para este período la toma del poder político por el proletariado, la sustitución revolucionaria del actual Estado, sino, como dice el senador Corvalán:

“somos partidarios de llevar adelante el proceso revolucionario en los marcos del actual estado de derecho, sin perjuicio de irlo mejorando paulatinamente y somos firmes partidarios de la participación de la clase obrera en la gestión del Gobierno, pero somos absolutamente contrarios a los planteamientos del MIR acerca de la creación de un poder popular como alternativa al Gobierno Popular, pues eso a nuestro juicio significa debilitar al Gobierno, cuando de lo que se trata es de fortalecerlo”.

Es decir, la dirección del PC se plantea un largo período de luchas por reformas dentro del capitalismo, dentro del Estado de derecho burgués, a través de la acción parlamentaria, para llegar gradualmente al socialismo, tesis de la transición pacífica y electoral parlamentaria al socialismo. Esto es la esencia del reformismo de ayer, el de los Bernstein, Plejánov y Kautsky y del neorreformismo contemporáneo del PC chileno y de otros PC que siguen la misma política reformista de la dirección del PC chileno.

Es necesario señalar claramente que la dirección del PC se plantea una reforma del capitalismo y una democratización del actual Estado burgués, pero que no se plantea ni la toma del poder político, ni el socialismo en el actual período y en la actual etapa. Y no porque no haya condiciones. Marx y Lenin estudiaron los períodos en que era posible que el proletariado se planteara el cuestionamiento real del poder del Estado. Éstos son los períodos de crisis de la sociedad, de crisis de la dominación burguesa y ascenso del movimiento de masas, período que hoy vivimos en Chile en su fase prerrevolucionaria.

La dirección del PC no debe ocultar sus ideas y propósitos. No debe seguir mistificando y deformando la realidad y la lucha ideológica afirmando que el poder popular que desarrollan las masas es necesaria e inevitablemente alternativo y contradictorio al gobierno actual. Es alternativo al Estado burgués, a ese Estado al que la dirección del PC no quiere combatir en sus raíces y al que no quiere que el Gobierno actual combata (por eso aceptaron la incorporación de los militares), Estado que solo se propone modernizar, democratizar, hacer más popular, sin que pierda su carácter burgués. Solo será contradictorio con el Gobierno si éste se opone a la lucha independiente del proletariado y el pueblo.

El Poder Popular alternativo y autónomo es parte de una estrategia proletaria alternativa a la estrategia del reformismo, que acepta mantener subordinadas a las masas a la democracia burguesa.

El Poder Popular alternativo y autónomo no es una fantasmagoría, ni existe solo en la “cabeza calenturienta” de algunos dirigentes. Ha surgido, se está desarrollando y se fortalecerá en el seno de las masas, aunque algunos dirigentes del PC quieran impedirlo o darle un carácter distinto. Y ello porque es el producto de una agudización de la lucha de clases, de un proceso progresivo y creciente de mayor autonomía ideológica, política, programática y organizativa de las masas.

Tan real es el Poder Popular Independiente que es una de las principales preocupaciones de la dirección del PC y que las masas que todavía reconocen conducción en el PC, y aun las bases de su propio partido, se les escapan y desarrollan una política contraria a la política oficial de la dirección del PC. La dirección del PC fue hasta el paro de octubre contraria a los Comandos y Consejos Comunales de trabajadores. Octubre les mostró que no podían ir contra la corriente de la lucha de clases. Entonces decidieron aceptar formalmente los Comandos y Consejos, pero anulándoles todo su contenido proletario al intentar convertirlos en instrumentos de lucha corporativa y de democratización del Estado nacional-burgués. Los Comandos y Consejos, el desarrollo del Poder Popular alternativo y autónomo, constituyen órganos fundamentales para abrir paso a la Revolución Proletaria […]

LA VERDADERA POSICIÓN DEL MIR FRENTE AL GOBIERNO

El senador Corvalán señala en la carta ya mencionada que:

“el MIR descalifica por completo al Gobierno actual”. Mientras ustedes [se refiere al PS] y nosotros [el PC] consideramos que trabaja por los cambios y quiere abrir paso al socialismo, el MIR sostiene que se propone la reafirmación del orden burgués.”

No es ése exactamente el pensamiento del MIR. Nosotros pensamos que hasta la constitución del Gabinete UP-generales, el Gobierno fue un gobierno predominantemente reformista de izquierda, que amplió las libertades democráticas en Chile y puso en práctica un limitado proyecto de reformas en beneficio de la clase obrera, y en ese sentido lo valoramos. Lo cual no significa que hayamos estado absolutamente de acuerdo con su práctica, ni con subordinar la lucha independiente del proletariado a la capacidad de acción del gobierno y a los límites políticos del Gobierno como objetivo último de la acción obrera. Muy por el contrario, valoramos la existencia de un gobierno de izquierda, en la medida en que sea realmente un instrumento y una palanca importante en la lucha de la clase obrera y las masas. Por eso criticamos la política reformista que con sus vacilaciones y falta de confianza en las masas, posteriormente llevó a buscar la solución a la crisis de octubre en la incorporación de algunos representantes del cuerpo de oficiales de las FF.AA. al Gabinete, iniciándose con ello un proceso gradual de reafirmación del orden burgués en el interior del Gobierno y aparato estatal.

LA ESENCIA DE LA POLÍTICA DE LA DIRECCIÓN DEL PC CHILENO: LA ALIANZA DE LAS FUERZAS POPULARES CON LA “BURGUESÍA NACIONAL”

La esencia de la política de la dirección del PC para el actual período fue definida por José Cademártori, miembro de la Comisión Política del PC, en un artículo aparecido en los números 11 y 12 de la Revista de la Universidad Técnica.

Cademártori señala que la dirección del PC considera que estamos en la primera etapa del proceso chileno de transición al socialismo y que la clave del éxito en esta primera etapa reside en lograr conseguir el concurso y el apoyo de la burguesía nacional (que para el PC está constituida por todos los sectores que estén fuera de las 49 o bien de las 91 empresas definidas para integrar el APS) al camino chileno de transición al socialismo.

Es decir, la dirección del PC plantea hoy día, frente al fracaso de su estrategia por la crisis de la economía y crisis por tanto de su modelo de acumulación de fuerzas que se basa en los éxitos económicos, una nueva alianza de clases. Una alianza de clases en que a la burguesía ya no solo se le garantizan sus intereses en forma subordinada, a través del programa, sino que se redefine la alianza social, la alianza de clases que sustenta el actual programa de la UP, dando un papel importante, un rol mayor a la burguesía nacional. Se entiende que esto debe traducirse en una incorporación orgánica de la burguesía a las alianzas bajo alguna forma y, por tanto, su incorporación también en los niveles de dirección del gobierno. Esta alianza plantea, según Cademártori, una redefinición de las relaciones entre la burguesía nacional y el proletariado que, de relaciones de lucha y oposición entre explotados y explotadores, se deben transformar en “relaciones de cooperación entre capital y trabajo asalariado”. Se trata de convencer, según la dirección del PC, a la burguesía chilena que apoye la lucha del proletariado en el tránsito chileno al socialismo. Nosotros pensamos que lo que la dirección del PC busca en los hechos es más bien convencer al proletariado que colabore a la plena restauración del dominio burgués.

Así se hacen perfectamente comprensibles las afirmaciones recientes del secretario general del PC cuando señala:

“Somos partidarios de llevar adelante el proceso revolucionario en los marcos del actual estado de derecho sin perjuicio de irlo mejorando paulatinamente”.

Es decir, la dirección del PC renuncia a impulsar la lucha anticapitalista y socialista del proletariado. En el actual período no se plantea como objetivo la conquista del poder político por el proletariado, sino la reforma del capitalismo, de los monopolios, el latifundio y la penetración imperialista en algunos sectores de la economía, aceptándolo en otros y la democratización del Estado nacional burgués, a través de mejoras paulatinas que se irían introduciendo al edificio capitalista y explotador de la sociedad chilena.

Las razones que la dirección del PC da para impulsar esta política están en el conocido y falaz argumento de la concepción de la correlación de fuerzas internas (fundamentalmente electorales para la dirección del PC) para plantearse objetivos socialistas y no existiría tampoco la correlación de fuerzas internacionales para plantearse objetivos socialistas en un país que está en el traspatio colonial del imperialismo yanqui.

Pero lo contradictorio y paradójico es que la dirección del PC no plantea una política para quebrar esa correlación de fuerzas en el plano interno, salvo la de ganar la “batalla de la producción” y, a partir de la solución de los problemas económicos, ganarse a las masas y modificar la correlación de fuerzas. Este esquema ha fracasado. Pero se sigue insistiendo en él. Como la dirección del PC ha visto que no puede ganar la batalla de la producción en una economía capitalista sin el concurso de la burguesía, ha decidido llamar en su auxilio a la “burguesía nacional”.

Pero la paradoja llega al extremo cuando se nos dice que no obstante que no hay fuerza para plantearse objetivos socialistas, es decir, el objetivo de la conquista del poder político en el período, se nos dice que se inició ya la primera fase de la transición al socialismo. Ésta se habría iniciado el 4 de septiembre de 1970, antes de que el proletariado y sus aliados hayan conquistado el poder político salvo, dice el PC, una parte del poder. Ahora se trataría de convencer a la burguesía nacional para que ayudara al proletariado a conquistar todo el poder.

El problema en verdad es otro. En Chile nunca ha habido ni se ha iniciado transición alguna del capitalismo al socialismo. Lo que ha ocurrido desde el 4 de septiembre del 70 a esta parte es una transición hacia un capitalismo de Estado, bajo la dirección de un gobierno reformista de izquierda. Lo que el PC plantea hoy día es revivir, bajo otra forma, su vieja tesis de la liberación nacional, de la burguesía nacional “progresista” y de la revolución por etapas. No otra cosa significa el frente amplio que Cademártori y la dirección del PC llaman a constituir entre el proletariado y la burguesía llamada “nacional y progresista”. Todas las políticas económicas del PC han estado orientadas a ganarse la confianza de la “burguesía nacional”. (Por eso la política de reajuste, por eso el proyecto sobre el ASP, etcétera.)

Secretariado Nacional del MIR. Santiago, 10 de febrero de 1973

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