POPULISMO Y DEPENDENCIA. Milcíades Peña

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CARLOS MARX JUZGADO POR EVA DUARTE DE PERÓN

Milcíades Peña

Para nosotros, Marx es un propulsor. Ya he dicho que vemos en él a un jefe de ruta que equivocó el camino, pero jefe al fin.

En él hay dos aspectos fundamentales: primero, el organizador o conductor del movimiento obrero internacional y, segundo, el creador de una doctrina.

Como conductor del movimiento obrero internacional, los pueblos del mundo le deben que les haya hecho entender que los trabajadores deben unirse.

Recuerden ustedes que eso mismo repite y repetirá siempre el general Perón a sus trabajadores. “Unidos -dice Perón-, los trabajadores son invencibles”.

Si Marx hubiese hecho solamente eso, y si se hubiese dedicado a esa teoría, uniendo a todos los trabajadores del mundo en procura de soluciones justas a sus problemas, su gloria sería indiscutible.

Pero lo discutible de él es y seguirá siendo siempre su doctrina, pues aunque estaba destinada al pueblo, muy pocos hombres del pueblo la abrazaron conscientemente, y muchos lo hicieron inconscientemente, sin saber con exactitud de qué se trataba, más bien como un gesto de rebeldía que como una solución.

La doctrina de Marx es, por otra parte, contraria a los sentimientos del pueblo, sentimientos profundamente humanos.

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Niega el sentimiento religioso y la existencia de Dios. Podrá el clericalismo ser impopular, pero nada es más popular que el sentimiento religioso y la idea de Dios.

El marxismo es, además, materialista, y esto también lo hace impopular. El marxismo es extraordinariamente materialista. Por otra parte, es impopular porque, suprime el derecho de propiedad, tan profundamente, humano.

Pero, por sobre todo, es interesante destacar que Marx, como conductor de las primeras organizaciones obreras, interpretó el sentir de las masas, y por este hecho le debemos considerar como un precursor en el mundo.

Su doctrina, en cambio, es totalmente contraria al sentimiento popular. Solamente por desesperación o desconocimiento de la doctrina marxista pudo el comunismo difundirse tanto en el mundo; se difundió más por lo que iba a destruir que por lo que prometía construir.

Eva Perón,“Historia del Peronismo”

Presidencia de la Nación. Subsecretaría de Informaciones, Bs. As. 1953

 

 

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