Pierre Levy: Inteligencia colectiva y Las tecnologías de la inteligencia

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“… La hipótesis que formulaba en aquella época, cuando pocas personas utilizaban internet y cuando la web comenzaba a nacer, era que la interconexión de ordenadores sería un vector de perfecccionamiento y aumento de la inteligencia colectiva. Digo aumento antes que creación porque la inteligencia colectiva es practicada por los seres humanos desde que disponen de lenguaje y cultura. Sólo somos inteligentes colectivamente gracias a los diferentes saberes transmitidos de generación en generación. Sencillamente, internet es mucho más potente que la imprenta, la radio o la televisión, porque permite una comunicación de tipo transversal y una mejor explotación de la memoria colectiva. (…)

Para un nuevo modo de acceso y producción de conocimiento es necesario un nuevo modo de mediación.Diría que eso se produce en dos niveles. Primero, para el contenido mismo del conocimiento con la creación colectiva en línea con la ayuda de wikis, cuya Wikipedia es la representación más conocida. Pero eso va más lejos todavía con la organización del contenido. Comunidades se agrupan para describir contenido y permitir a otros acceder a éste. Así no solamente todo el mundo se convierte en autor sino también en prescriptor, organizador de la memoria colectiva, documentalista, crítico. En suma todo el mundo se vuelve mediador. Para un nuevo modo de producción y acceso al conocimiento es necesario un nuevo modo de mediación…”

Fragmento de la entrevista: L’intelligence collective, notre plus grande richesse,
Le Monde, 24 de junio de 2007

Las tecnologías mediáticas (molares) fijan y reproducen los mensajes con el fin de asegurarles un mayor alcance, una mejor difusión en el tiempo y en el espacio. En la medida en que ellas producen semáforos durables o transportables, la estatuaria, la joyería, la pintura o la tapicería son ya actividades protomediáticas. Los mensajes continúan siendo emitidos en ausencia del cuerpo vivo de los destinatarios. El paso propiamente dicho a los medios (es decir, a los medios masivos) interviene con las técnicas de reproducción de los signos y marcas: sellos, punteros, moldes, acuñación de monedas. La escritura, en su dimensión ideográfica (notación de una idea por medio de una imagen convencional) se une al dibujo y por consiguiente a los protomedios. Pero por su carácter sistemático, codificado, copiable y recopiable tiende, desde su origen, hacia el medio integral. El sistema alfabético entra con los individuos leyendo y escribiendo en un verdadero dispositivo de reproducción del habla. Es la primera técnica de grabación y de restitución del sonido. Al permitir la reproducción y la difusión masiva de textos e imágenes, la imprenta inaugura la era de los medios.

Esta conoce su apogeo entre la mitad del siglo XIX y la mitad del siglo XX, gracias a la fotografía, a la grabación sonora (fonogramas, electrófonos, magnetófonos), al teléfono, al cine, a la radio y a la televisión.

Los medios fijan, reproducen y transportan los mensajes a una escala que los medios somáticos no podrían alcanzar jamás. Pero, mientras tanto, los descontextualizan y les hacen perder la capacidad que tenían de adaptarse a las situaciones cuando eran emitidos por cuerpos vivos. Con la excepción parcial del teléfono (pero una llamada solo tiene un receptor), el mensaje emitido por los medios ya no está en interacción constante con la situación donde debe tomar sentido. Por ello, la significación contenida en esos mensajes solo es recibida por la mayoría de los receptores en una débil proporción. En cuanto a la recepción, se puede remediar este defecto por el despliegue de una actividad hermenéutica (la lectura como trabajo intensivo de re-creación). En lo referente a la emisión, podemos limitarnos al más pequeño común denominador de los que componen el “público”. Los medios son tecnologías molares, que únicamente actúan sobre el mensaje desde el exterior, al por mayor y masivamente.

En efecto, aunque retroactúan fuertemente en la producción de los mensajes, los medios clásicos no son, en una primera aproximación, técnicas de engendrar signos. Se contentan con fijar, reproducir y transportar un mensaje somáticamente producido. La lámina registra un gesto; la foto y el cine se fundamentan en una captación óptica de situaciones materiales, de decorados pintados o de la actuación de actores; con anterioridad, discos y músicos hicieron vibrar instrumentos, cantantes emitieron voz. Pero esta bella división entre original y reproducción fue explícitamente impugnada por el cine desde sus comienzos ya que, si la imagen o el sonido bruto provienen de una grabación, el mensaje global, la película, es el resultado de un montaje. El medio, técnica de grabación y de difusión encierra igualmente potencialidades generativas que cuestionan todo vínculo simple entre un mensaje somático “original” y su mediatización. Desde finales de los años 1960, ciertos discos producidos en estudio son tan dependientes de las técnicas de amplificación y de mezcla, que es imposible reproducir sus partes en actuación viva. El medio arquetípico como es la escritura ha tenido siempre que ver con las prácticas de montaje, de mezclas, de disposiciones espaciales. La escritura aporta el punto de apoyo semiótico de los modos de expresión y de comunicación sui generis que no se limitan en lo absoluto a simples reproducciones del habla.

Así, lo numérico ha asediado al medio desde siempre. Porque lo numérico es lo absoluto del montaje, y este se apoya en los más ínfimos fragmentos del mensaje, una disponibilidad indefinida y reabierta sin cesar a la combinación, a la mezcla, al reordenamiento de los signos. En el vocabulario de lo numérico no se habla de montaje, sino de computación, de cálculo o de tratamiento de la información. Todavía son estas las antiguas operaciones de la escritura, ahora aceleradas por la máquina. La informática es una técnica molecular porque no se contenta con reproducir y difundir los mensajes (lo que, por otra parte, hace mejor que los medios clásicos), permite sobre todo engendrarlos, modificarlos a voluntad, darles capacidades de reacción de una gran sutileza gracias a un control total de su microestructura. Lo numérico autoriza la fabricación de los mensajes, su modificación e incluso la interacción con ellos, átomo de información por átomo de información, bit por bit. Conserve el timbre de esta voz o de este instrumento, pero hágale tocar otra melodía. Acelere el ritmo del fragmento sin descender hacia los agudos. Transforme el color de esta flor en todas las imágenes del film. Aumente en 128% la talla del objeto conservando su forma. Vuelva a calcular la representación perspectiva del paisaje cuando el punto de mira varió en nueve grados hacia la izquierda… por segundo.

En la comunicación escrita tradicional, todos los recursos del montaje son empleados al momento de la redacción. Una vez impreso, el texto material guarda cierta estabilidad en espera de los desmontajes y los remontajes de sentido que realizará el lector. El hipertexto numérico automatiza, materializa estas operaciones de lectura y amplifica considerablemente su alcance.Siempre en instancia de reorganización, propone un reservorio, una matriz dinámica a partir de la cual un navegador, lector o usuario puede engendrar un texto particular según la necesidad del momento. Las bases de datos, sistemas expertos, hojas de cálculos, hiperdocumentos, simulaciones interactivas y otros mundos virtuales son potenciales de textos, de imágenes de sonidos o incluso cualidades táctiles que situaciones particulares actualizan de mil formas. Lo numérico encuentra así la sensibilidad al contexto de las tecnologías somáticas conservando el poder de grabación y de difusión de los medios.

Esto solo vale para la explotación efectiva de las posibilidades de la informática. Un disco compacto que contenga música grabada tiene que ver con los medios y no con las tecnologías moleculares, aunque esté codificado numéricamente. El bien nombrado “multimedia” pertenece aún a los medios. Editorializado en CD-ROM, un hiperdocumento, aunque guarde algunos caracteres “interactivos” propios del numérico de pleno ejercicio, ofrece menos plasticidad, dinamismo y sensibilidad para la evolución del contexto que un hiperdocumento enriquecido y reestructurado en tiempo real por una comunidad de autores y de lectores en red…”

 Inteligencia Colectiva  pag 34 y 35

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2 comentarios en “Pierre Levy: Inteligencia colectiva y Las tecnologías de la inteligencia

  1. Reblogueó esto en Antropología de la Realidad Virtualy comentado:
    “… La hipótesis que formulaba en aquella época, cuando pocas personas utilizaban internet y cuando la web comenzaba a nacer, era que la interconexión de ordenadores sería un vector de perfecccionamiento y aumento de la inteligencia colectiva. Digo aumento antes que creación porque la inteligencia colectiva es practicada por los seres humanos desde que disponen de lenguaje y cultura. Sólo somos inteligentes colectivamente gracias a los diferentes saberes transmitidos de generación en generación. Sencillamente, Internet es mucho más potente que la imprenta, la radio o la televisión, porque permite una comunicación de tipo transversal y una mejor explotación de la memoria colectiva. (…)

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