LOS JARDINES DEL CIELO de Pola Augier

… a todos los jóvenes hijos de desaparecidos y niños secuestrados en Argentina

 

EN DESCARGA DIRECTA AQUÍ Los Jardines Del Cielo Experiencias De Una Guerrillera

“…Cuando llegó a Buenos Aires por primera vez, estando en el partido, le resultó inhóspita, agresiva, distante e inalcanzable. Supo que nunca podría sentirla. No había conexión entre ellas. Desde el primer momento tuvo una acentuada predisposición en su contra. Era la época en que, en la organización, tenía mayor auge la mística impuesta por el Comandante Santucho, la de los militantes prácticos, austeros, de entrega sin límites, de una fidelidad religiosa, de un valor a toda prueba, de sinceridad y compañerismo; características que ayudaron a forjar muchachas y muchachos como hombres y mujeres transparentes, convencidos que su lucha sería en bien de los desprotegidos, sensibles ante una injusticia, un niño descalzo o un anciano mendigo, implacables con quién consideraban no pensaba como ellos. Esos valores, explicable e inexplicablemente, agudizaron la altanería, la soberbia y la pedantería que padecían la mayoría de los jóvenes que consideraban haber encontrado su verdad.

La enviaron a Buenos Aires, entre un grupo de militantes, a reforzar el partido. La tropa del interior prácticamente ” intervino” a esa regional y prolongó la estructura mental fascista de la sociedad argentina de la que tampoco se libraban los de izquierda. (…)

 “…No podían casarse legalmente, los dos eran clandestinos. Una tarde de smog, mientras caminaban por una de las avenidas principales de Avellaneda, de paso hacia alguna casa de seguridad, Mariano se desprendió de su mano para decirle: ” Es hora de casarnos”. Paula lo miró asombrada. Entró a una joyería y compró dos anillos de compromiso, los más baratos que había. Ella seguía sin entender.
Al salir del local, él reía mirando a todos lados, buscaba algo. Sobre la acera de frente, se aproximaba una anciana de cabello muy blanco con una bolsa en cada mano, que indicaban su visita al mercado. El se le acercó con lentos y largos pasos. Se colocó a su lado y le dijo: “Linda señora, hemos observado a todos los que pasan por esta calle y creemos que usted es la persona más respetable que transita por ella”. Sin respirar y señalando a Paula continuó: “Ella y yo nos queremos mucho, no podemos casarnos de otra manera por razones muy poderosas. ¿Podría hacerlo usted?”. La sorprendida señora abría la boca y Paula no podía cerrarla por la estupefacción. La cara de convicción y seriedad de Mariano produjo un momento especial. La anciana preguntó: “¿Cuándo?”. Él contestó inclinándose hacia ella, casi susurrándole al oído: “Ahora, aquí mismo”. Ella, mirando hacia todos lados para reafirmar que era real, fue dejando cuidadosa y lentamente las bolsas en el piso. Estirándose hacia arriba e intentando acercar su rostro al de él, en actitud cómplice, le preguntó: “¿Tienen los anillos?” Con aires de triunfo, él se los entregó. La mujer los tomó en sus manos y susurrando una oración les dio un beso; seguidamente, se los devolvió para que cada uno se lo pusiera al otro mientras decía: “Deberán amarse y respetarse hasta que la muerte los separe. Dios los bendiga”. Con gran ternura, como si fuera la madre de ellos, le dio un beso a cada uno. Tomó sus bolsas y se alejó en dirección contraria. Para Mariano, fue espontáneo y sencillo. Paula permaneció estática, observando a la anciana, que se alejaba tranquilamente sin voltearse a mirarlos ni por un instante, como si para ella hubiese sido un cotidiano ritual.”
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s