Martinez de Hoz

NI LO QUIERO SER

[Con la música de John McLaughlin Trio – “Live At The Royal Albert Hall”]

Dijo Lenin a Zinoviev:

Martinez de Hoz“ – Yo no hago juegos de manos con las consignas, sino que digo a las masas la verdad en cada viraje de la revolución, por muy pronunciado que éste sea. Y usted, por lo que creo entender, teme decir la verdad a las masas. Quiere hacer política proletaria con recursos burgueses. Los dirigentes que conocen la verdad ‘en su medio’, entre ellos, y no la participan a las masas porque éstas son ‘ignorantes y torpes’, no son dirigentes proletarios. Uno debe decir la verdad. Si sufre una derrota, no debe intentar presentarla como una victoria; si va a un compromiso, decir que se trata de un compromiso; si ha vencido fácilmente al enemigo, no aseverar que le ha costado demasiado trabajo; y si le ha sido difícil, no vanagloriarse de que le ha sido fácil; si se ha equivocado, reconocer el error sin temer por su prestigio, pues únicamente al callar los errores puede menoscabarse el prestigio de uno; si las circunstancias lo obligan a uno a cambiar el curso de los planes, sin embargo el rumbo seguirá siendo el mismo; uno debe ser veraz con la clase obrera, si cree en su instinto de clase y en su sensatez revolucionaria; y no creer en eso es ignominioso y mortal para un marxista. Es más, aun engañar a los enemigos es algo complicadísimo, un arma de doble filo, sólo admisible en los casos mas concretos como táctica de combate urgente o inmediato, pues nuestros enemigos no están, ni mucho menos, aislados de nuestros amigos por una muralla de hierro, aun tienen influencia en los trabajadores y, expertos en engañar a las masas, procuraran -¡con éxito!- presentar nuestra ‘astuta maniobra’ como un engaño a las masas. No ser sinceros con las masas por ‘engañar a los enemigos’ es una política necia e insensata. El proletariado necesita la verdad y nada es tan pernicioso para su causa como la ‘mentira conveniente’, ‘decorosa’, de espíritu mezquino”.

E. Kazakiévich, “El cuaderno azul”.

 

Nuestros apuntes de esta semana comienzan con la nota “Hogueras, cenizas y libros” (Sudestada n° 142, pp. 32-34), donde el señor Marcelo Valko ensaya algunos comentarios bastante superficiales, sobre un hecho olvidado por el periodismo, mientras al mismo tiempo, otros similares acontecimientos olvidados también por el neo-revisionismo populista, son enterrados en el mismo mausoleo del cementerio de las frases hechas, para que permanezcan ocultos a la consideración del lector y del análisis.

La historia, a pesar de los ilusionismos, de los crímenes y las bombas, ni termina, ni empieza. La Historia del hombre y la mujer comenzó con la mujer y el hombre, y no hace otra cosa sino continuar. La lucha y la conciencia de clase no dejan de buscar y encontrar su rumbo. Devenir. La dialéctica materialista, la que sostiene sus afirmaciones en el argumento contrario. La que entiende la contradicción, la confrontación de intereses y opiniones, como la puerta a otra dimensión del conocimiento y no como un abismo insalvable para la razón. La que propone, frente a la hipocresía y el condicionamiento, la crítica a todo lo que existe, la dialéctica marxista que desafía la realidad con herejía y audacia, es apenas un pasatiempo desconocido para Valko.

Estupidez

Con una cita del brillante intelectual alemán romántico-reaccionario Heine inicia sus palabras, para transitar entre generalidades de la dictadura militar Argentina, a la Alemania nazi, y la península de Yucatán, describiendo escenas de destrucción de libros. Sin embargo una buena cantidad de hechos históricos, no son investigados, como los incendios y la destrucción de imprentas y librerías, en los años veintes, en los cuarentas y en los primeros años setentas. O como los progromos en la Capital Federal en las primeras décadas del siglo XX. O como la «“destrucción de cientos de miles de libros”» (textual) por parte de la Sección Especial de Represión del Comunismo, creada por el Coronel Juan Perón en el gobierno de Farrel desde 1943 y que seguiría actuando en adelante, esos hechos no son mencionados. [ver la propaganda del gobierno de entonces. -en vídeo-]

La Guerra Ideológica es redefinida con eufemismos, como “miedo a la diferencia”, “miedo al otro”. ¿Es cinismo o solo frivolidad? – No es una pregunta retórica-.

Claro que es mejor, osea ‘más confortable’, imaginar que ‘las conquistas’, y que ‘las Dictaduras’, terminaron. Que La Política que se había extraviado, traspapelado, “nos fue devuelta”. Que “somos iguales” ante los tribunales de “la ley”. Que había una vez…, en algún lugar; alguien o algunos; que firmaron un “contrato social” con la sangre de los vencidos. Es decir que ahora “somos socios” y que es mejor obedecer.

El miedo al miedo, que se convierte en condicionamiento, (el terror ampliado y reproducido, eso es el terrorismo). Valko escribe sobre el “miedo al otro” y “el terror” y cita de forma textual a Luciano Benjamín Menéndez. Como si realmente no fuera capaz de comprender de lo que habla cuando dice TERROR. [ver anexo]. Valko no entiende realmente el clásico, tradicional y diario terrorismo del Vaticano, ni tampoco atiende al contemporáneo terror de las comisarías; porque no reconoce la verdadera naturaleza del terrorismo, ni el de la antigua, ni el de la moderna inquisición, que es su carácter burgués. Para él como para otros miles de comentaristas de las luchas de nuestros pueblos, el terrorismo fascista transnacional imperialista es un paseo turístico-jurídico por el pasado, un lejano pasado feudal, medieval, dictatorial, a la medida de sus necesidades y conveniencias intelectuales, eso y ‘un gesto’ a los pobres desgraciados de todos los tiempos, Y “después vino Perón”, Kirchner, y ahora empezamos de nuevo.

Vamos a los comerciales…

Pero no. No es un asunto personal. Es que por pasajes nos simpatiza Valko. «Nada personal». Del oro y de la peste ni una palabra. La lucha de clases no existe en ese tipo de análisis, y la tortura es un problema de conducta, un asunto filosófico, como la esclavitud o las masacres. Todo eso junto con una dosis de sugestión moralista: “¿como habrá sufrido?”; esas son las preguntas que nos propone el señor Valko.

Pero no es éste un caso aislado. Desde el gaucho José Hernández, hasta Ernesto Sabato, Felix Luna, Jorge Lanata o José Pablo Feinman; así ocurre desde Sarmiento o quizás desde Mitre una y otra vez; repitiéndose como una tendencia constante en la historia política Argentina, cada vez que los intelectuales de la pequeña burguesía dependiente intentan reescribir la historia ‘desde el principio’ al final de cada ciclo de luchas populares, tarde o temprano se ponen en ridículo. Sucede que para transformarse en apologistas del status quo deben abandonar su clase social de origen y con consciencia o sin ella, se transforman en instrumento de reproducción de la injusticia y la indignidad que dicen denunciar. -Cambian de bando durante el ejercicio de la función-. Trabajan como Guías Turísticos de Campos de Concentración.

A través del tiempo, el populismo, que siempre será un reformismo (deformismo), el stalinismo y el sindicalismo de cuello blanco, el amarillismo, y cientos de pésimos aficionados con sus respectivas “síntesis teóricas” más revisionista o más culturalista según el caso, intentaron y lo siguen haciendo, reescribir la historia de la intelectualidad de izquierda, para poder paralelamente, reescribir la historia de la lucha del pueblo argentino.

Esa es su parte en el juego en la gobernanza burguesa. ‘La beca de postgrado’. ‘El crédito para la camioneta’. Es la teta de la tentación; las migajas de la fiesta cuando se apagan las luces. Entonces el neopopulismo postmoderno entra en la escena, un híbrido deforme resultado de una enfermedad endémica, inoculada durante más de cien años por el militarismo ascensocialista: la colaboración de clase. Su programa es la “reforma institucional”, que garantiza la “gobernabilidad”. La colaboración de clase; el disciplinamiento. El que recuerda la muerte de los revolucionarios pero no recuerda su opiniones, ni su vida. La cursileria, los lugares comunes. El intento permanente de legitimar su propia actividad, o la del senador o el diputado tal o cual, con falacias y con imposturas. Esa es la política que da forma a esas opiniones.

Esta vez es Boris Spivacow, de anónimo desconocido ayer, elevado ahora al rango de prócer nacional: “un patriota de la talla de Belgrano o Castelli” (textual), la frase podría haberla escrito Hernández Arreghi o Abelardo Ramos. Pero Spivacow, (como Jorge Alvarez), nunca publicó textos peronistas.

Spivacow es aludido ahora en pos de sostener una endeble pieza de ingeniería política elaborada en la segunda linea de la defensa estratégica. Una que como alternativa al bipartidismo unicéfalo, propone un nuevo “Frente Grande” post kirchnerista. Una nueva extensión de la “tubería” de los ‘aparatos’ de la política burguesa, por la cual terminen de ser arrojadas al museo de la rosca voluntarista y la retórica idealista, todas las experiencias de resistencia anticapitalista de las últimas tres décadas. Aunque aún no está claro en que forma podría financiarse la empresa sin la chequera y la colaboración del sindicalismo y la última linea de gerentes del régimen anterior.

“Cosa de no creer” nos parece “el cuco”, y los burgueses generosos. Y también un videojuego “de moda” con el que los niños “juegan” a matar personas con motosierras. Sin embargo, a nadie en esta oficina le resulta extraño que decenas de jueces entre 1976 y 1982 recibieran miles de Hábeas Corpus que nunca fueron respondidos; o que funcionarios de todo rango en la Argentina, cometieran toda clase de ilícitos durante la dictadura burguesa, Intendentes, Interventores, Fiscales; los cómplices civiles del fascismo trasnacional-burgués nunca fueron juzgados.

Nosotros no conocemos a Marcelo Valko. Quizás leamos su libro antes de fin de año. No sabemos lo que piensa Horacio Rodriguez Larreta sobre Valko; si piensa. Pero nosotros, pensamos que probablemente bien se merezca la consideración de sus compañeros, amigos y otras personalidades del underground intelectual (comentaristas de radio, o lo que sea y como sea, que le digan a lo que hacen ahora).

En otro asunto pero en el mismo andarivel navega el profesor Luis Brunetto en Mascaró n° 35, “Las razones del ajuste” pp. 18 y 19

Brunetto escribe cosas como estas:

“No es nada nuevo…, contra el mismo fenómeno económico chocó Perón y fracasó también.”

En concreto: las fuerzas armadas genocidas, Bergoglio y la Iglesia fascista de Roma, “La guerra fría”, “Corea”, “Viet Nam”, Playa Girón, el stalinismo, los microchips, la guerra bacteriológica, la biotecnología, los satélites y las redes de gobernanza mundial y también: Microsoft, Francisco Franco, Palestina y el “muro de Berlín” son y serán, en realidad “el mismo fenómeno” contra el que ‘chocó’; no la clase obrera sino Perón. Pero no cualquier Perón, sino “él”, Osea PERÓN, sin contexto, sin cómplices, sin rumbo…  del 49… como un conductor estúpidamente confiado, de un misil telediriguido que “choca” contra el reactor de una central atómica.

Pero esto no se dice al pasar.

“la apertura de la economía introdujo en el mercado interno las listas de precios que rigen en el mercado mundial…” (…)

Pero resulta, -es decir- en realidad resulta que las “listas de precios” de los autos, de los helicópteros y los chocolates no son “las mismas”, y nunca lo serán, en Tailandia, o en Siberia que en New York.

“La industria china ha dejado de crecer y su probable estancamiento CONSPIRA contra LA RESOLUCIÓN DE LA CRISIS MUNDIAL…”

Mientras Carlos Marx se revuelca en su tumba, escribimos con mierda en el espejo, la clásica consigna: “Liberemos a la clase obrera China de la tiranía del capital monopolista especulativo comunista.”

Entonces continúa Brunetto:

“Brasil en crisis económica y política puede virar de socio a enemigo…”

Lo que no entendimos por el viraje es ¿socios de quien? Y otra: ¿cuando se dice: “Brasil = enemigo”, se incluye a las hermosas garotas de las playas de Tonga da Mironga do kabuleté?

Nuestra opinión es que no se trata de “atraso” sino de Dependencia, es decir, algo completamente diferente. Argentina,  su Mercado; no es atrasado como afirma el autor en otra nota (pág 5), más bien lo contrario en el contexto latinoamericano. El plan económico kirchnerista fue el primero desde el gobierno de Juan Perón, mencionado por Brunetto, en reestructurar el mercado local sobre un modelo político digamos “no abiertamente autoritario”. El peronismo entregó la elección para no pagar el precio del ajuste.

“El bonapartismo se presenta como el exponente de una debilidad relativa de las fuerzas productivas capitalistas internacionales, en tanto es vivida nacionalmente como resultado de las tensiones y relaciones con otros países.” (…) “En el fondo, esta forma de Estado “Bonapartista” presenta la característica de que sólo el entramado de relaciones internacionales permite entender sus características internas jugadas en el ámbito nacional (…) no podemos explicar el bonapartismo únicamente por las características del espacio territorial nacional sino que debe tomarse en consideración la geopolítica: el Estado y sus relaciones internacionales. Se trata de un espacio más concreto que reúne al nacional y a su relación con otros espacios.“ (Jorge Veraza “Karl Marx y la política”).

El Capitalismo es la Crisis. En vez de cambiar la vida; comentar la prensa burguesa con terminología socialchovinista en realidad no aporta mucho, más bien suma confusión a la acción revolucionaria. ¿Es necesario tanto debate?.Nosotros decimos ¿cómo no vamos a hablar de eso?.

Como bien sabe cualquier biólogo japones, no siempre es apropiado comparar japoneses con hormigas.

Lamentablemente “el capitalismo nacional”; -es decir el único que ha existido-; el Capitalismo Argentino, no es un animal extinto, sino un órgano funcional de un mutante león enfermo. Cristina Fernández y el neoperonismo no “fracasaron”, todo lo contrario, reconstruyeron la gobernabilidad y volvieron a estructurar la estafa financiera y el bipartidismo. Brunetto se niega a aceptar las categorías marxistas, y lo que consigue es reproducir la propaganda ideológica de la prensa burguesa.

En la escuela de la dictadura había una canción que las niñas cantaban, y que decía: “Se está poniendo de moda / tirar personas al mar…” Por estos días es habitual que las personas comenten “está desaparecido”, o también en forma de pregunta, ¿estaba DESAPARECIDO?, o algo por estilo. El inconsciente colectivo; la guerra ideológica desplegada en su mínima, total y absoluta amplitud.

Nosotros que nunca hemos votado por fulanos como Julio Cobos o Amado Boudou, les sugerimos que mejor conjuren el fantasma de Graciela Fernández Meijide o de Abelardo Ramos: -o de quién fuera ese espantajo-; porque caminan sobre un terreno pantanoso, son guiados a una encrucijada en un chiquero, en un circulo sin salida: Lideres Burgueses – Frustración – Populismo. No vamos a acompañarlos.

Nosotros nos hacemos responsables de nuestras opiniones. No aceptamos otra clase de compromisos con desconocidos. Aunque no es exactamente “anonimato”. Somos enemigos del sistema, vigilados y condicionados como todos, en un mundo de colaboracionistas.

“…también en el periodismo van a comenzar a surgir estos “huerfanitos”, los que van a herederar a Rodolfo Walsh o a Rodolfo Ortega Peña. Sin pensar en fabricar best sellers o en engrosar su faltriquera. Seguramente, por el material que publiquen, no los van a editar las grandes empresas editoriales que están con el mercado.

La dictadura militar instaló el miedo entre nosotros: “Acá no se saca más los pies del plato”, parece ser la consigna inconfesada pero acatada religiosamente por muchos. Acá no se ocupa más una fábrica, acá no se jode más. ¿El miedo está instalado? Pues bien, hay que desinstalarlo. Si no, nos ganaron para siempre, hasta el fin de los tiempos. (…) Nos quisieron envolver con que “desapareció” la clase obrera, “desapareció” el sindicato, “desapareció” la posibilidad de cuestionar entre los intelectuales. Todo “desaparece” para esta cultura y esta ideología oficial y algunos insospechados adláteres. Todo, menos… el capitalismo, el mercado, los patrones, los militares, los monopolios y el ajuste.

Ese es el relato oficial. ¿Será cierto? Creemos que no. Los intelectuales, asumiendo las nuevas realidades tendríamos que recuperar una actitud crítica frente al capitalismo salvaje, racista, excluyente —que es el único capitalismo conocido a pesar del que cantaba Whitman, pues el capitalismo siempre fue salvaje—. Deberíamos retomar una actitud crítica pero no de manera aislada sino dentro de una lucha colectiva que evidentemente no terminó. ”

José Luis Mangieri “Una vez más, a resistir ”
Prólogo al libro “La Rosa Blindada”. Selección de textos. 1998

Mandaríamos postales si tuviéramos el código postal. Pero no.
Osea: Sorry.

Nos despedimos con nuestro saludo filantrópico:

Con las palmas de las manos abiertas hacia arriba
Abriendo y cerrando los (cinco) dedos, de adentro hacia afuera
13 veces
HIJOS-Che
Socialismo-y-libertad-NUEVA
Sup. Ch y El Chucho Cartucho
La Oficina Revolucionaria Galáctica
(ORGa)

Anexo Documental

Con la música de Jaco Pastorius “Jaco Pastorius” (1976)

“…CONCEPTO:

La guerra de estratagemas o guerra de estrategias es el empleo de actividades estratégicas, planeadas para hacer que el enemigo cometa equivocaciones, a fin de facilitar el cumplimiento de nuestras intenciones y conseguir la victoria final de la guerra.

OBJETIVO:

El objetivo de esta guerra es hacer que el enemigo incurra en errores sin darse cuenta, por lo tanto debemos buscar la forma de engañar al opositor y apoyar la consecución de la victoria.
La guerra de estratagemas tiene algunos métodos para lograr sus objetivos:

– EL DESCONCIERTO
– LA INTIMIDACIÓN
– LA FRAGMENTACIÓN
– EL MIEDO
– LA DIFAMACIÓN

EL DESCONCIERTO: Desorientar al enemigo y cubrir nuestra situación e intención real.

LA INTIMIDACIÓN: Dominar al enemigo y hacer vacilar la voluntad.

LA FRAGMENTACIÓN: Desmoronar la unión del enemigo, creando frustraciones y enfrentamientos al interior del enemigo

EL MIEDO: Desviar los planes de acción del enemigo.

LA DIFAMACIÓN: Disminuir el prestigio y el crédito del enemigo, debilitando sus mandos.

COMO PODEMOS DESARROLLAR LA GUERRA DE ESTRATAGEMAS

Con esta estrategia se pretende, causar desconcierto al interior de las filas enemigas, mediante la difamación de los cabecillas, para lograr que la población civil pierda la confianza en estos, causando la fragmentación y la desmoralización en su interior y a su vez mostrar a la opinión pública, la realidad de los objetivos económicos que persigue actualmente el enemigo en contra de cualquier objetivo ideológico.

Dentro del desarrollo de esta guerra se encuentran clasificadas la: ACCIÓN INFORMÁTICA y la ACCIÓN JURÍDICA

“Guerra de Inteligencia y Control Social.”
Escuela Naval de Cadetes Almirante Padilla
Armada Nacional de Colombia. Resumen Plan N. Estratégico
Jefatura de Acción Integral Conjunta

el narco

Entrevista a alias “John Carradine” [nombre del actor de la serie “Kung Fu”] “experto” en guerra psicológica. Nacido el 17 de mayo de 1913. Fue analista del Departamento de Justicia y del FBI. Agregado en la embajada de Estados Unidos en San Salvador y en Santiago de Chile. (Roque Dalton Un Libro Rojo para Lenin. 1973)

“…el hecho de que importantes sectores creadores de opinión pública del continente, intelectuales que trabajan en planificación económica, sociología, medios masivos de comunicación, publicidad, etc. y que son los portavoces de los gobiernos y de los sectores más progresistas de la industria, han asimilado y aprendido a manejar la ideología marxista-leninista para combatirla con sus propias armas y su propio lenguaje. (…)

Reducir al mínimo las posibilidades del conocimiento real a partir de sus propias fuentes, de la ideología enemiga, es un objetivo constante de la actividad de guerra psicológica. Ambos hechos apuntados concurren a esa finalidad…”

MATERIALES TEXTUALES DE LA PRENSA MILITAR NORTEAMERICANA. 1973

“…La defensa de la democracia, de la libertad, de la propiedad privada y la familia, implica una guerra permanente total. Esto es bien sabido, por sobre todos los eufemismos de la política concreta. Las formas de esa guerra cambian de acuerdo a cada etapa e incluso a cada momento de una etapa, y de acuerdo a cada zona del mundo. Al énfasis en lo militar sucede el énfasis en lo político o lo propagandístico para luego volver al énfasis en o militar-definitorio.

Lo importante es comprender que esta guerra continuará hasta la destrucción total del adversario como tal (lo cual no necesariamente es sinónimo de destrucción física), puesto que se trata de la guerra de la verdad. La verdad no puede coexistir con el error, tiene que destruirlo, ya que su propia existencia como tal verdad significa la negación rotunda del error.

En la larga vida del occidente cristiano hemos llegado a una etapa en que democracia y libertad se funden en un modo de vida a defender e imponer. Su expresión más perfecta, aún en desarrollo, es el modo de vida norteamericano. La consolidación del comunismo como potencia mundial en Rusia, China y otros países no cambia ese propósito, pero sí, y muy profundamente, el ritmo de la guerra total y sus énfasis sucesivos. Y, asimismo, su duración en el tiempo. En el fondo es el precio a pagar por los arraigados sentimientos humanistas de nuestra sociedad, que impidieron usar el arma atómica contra el mundo comunista en la oportunidad en que éramos los únicos en el planeta que la teníamos.

Mientras quede en actividad un elemento insurgente comunista es imposible aceptar que hemos culminado con éxito la campaña anti-insurgente. Los objetivos de ésta son totales.

La ceguera de los civiles en lo que concierne al fenómeno militar moderno, incluidas sus múltiples ramificaciones que lo hacen integral, es también un elemento favorable para el desarrollo y la amplificación de las políticas de pacificación. Son aspectos de la sociedad moderna o en trance de modernización que sorprenderían a investigadores y teóricos tan taxativos como el propio Lenin.

Después de la guerra de Vietnam debemos enfrentarnos a una realidad innegable. Debemos aprender a avaluar la guerra local desde el punto de vista de su función como elemento global pedagógico-revolucionario. El impacto psico-ideológico que implica la participación real y prolongada de sectores decisivos del pueblo en las operaciones militares de guerra, modifica su calidad de receptor ideológico, su calidad de objetivo o blanco de la guerra psicológica.

Hay una teoría de la lucha, un arte operativo, una mística y una tradición que hacen que detrás de cada guerrillero vietnamita o guatemalteco, que detrás de cada estudiante combatiente uruguayo o brasileño, que detrás de cada insurgente angolano, estén presentes, en una u otra medida, Lenin, Mao Tse Tung, el Che Guevara, en tanto pensadores, en tanto creadores de métodos racionales para actuar en la lucha de clases.

Los niveles de cultura política, de madurez en la concepción con cada uno de esos elementos acuden a contactar el pensamiento revolucionario, no deben crear falsas esperanzas. Una constante revisión de las fuentes clásicas es obligatoria para determinar, en cada coyuntura, los grados de avance o retroceso enemigos…”.

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