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EL JEFE DE GABINETE DEL MINISTERIO DE SEGURIDAD DEL GOBIERNO DE MACRI DIRIGIÓ EL OPERATIVO EN CUSHAMEN

MU-La Vaca

Pablo Noceti, jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad que conduce Patricia Bullrich,

El jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, sindicado por coordinar la violenta irrupción de Gendarmería el 1 de agosto en el Pu Lof de Cushamen, fue entrevistado por lavaca a 19 días de la desaparición de Santiago Maldonado. Afirmó que él no coordinó el operativo. Justificó la intervención de la fuerza nacional en el marco de la figura de “flagrancia”. Al refutarle que esa figura no habilitaba los destrozos en el territorio, acusó de mentirosos a la comunidad, los organismos de derechos humanos y a la Defensoría Federal de Esquel. Por otra parte, un nuevo testimonio aporta detalles sobre la participación del funcionario: es una de las personas a las que armaron una causa el día de la detención. Vieron a Noceti mientras estaban demorados en la ruta y le pidieron explicaciones. “Si yo quiero las puedo tener seis horas más”, les respondió.  Voces y testimonios que reflejan cómo la figura de flagrancia termina en una desaparición forzada.

El jefe de gabinete del Ministerio de Seguridad, Pablo Noceti, en el lugar de los hechos el día que desapareció Santiago Maldonado.

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, en su interpelación en el Senado, ubicó a su jefe de Gabinete, Pablo Noceti, a las 12:30 del 1 de agosto en el operativo represivo de Gendarmería nacional en el que fue visto por última vez Santiago Maldonado. El dato no pasó desapercibido para los abogados y los organismos querellantes: la máxima responsable de la cartera de seguridad del país confirmó la presencia del funcionario. “Se bajó del auto porque iba para Esquel a seguir con las tareas que estaba realizando, saludó a la Gendarmería y siguió-dijo Bullrich-No participó, no dio órdenes, no tuvo nada que ver con la parte operativa. Es un principio que tiene el Ministerio de Seguridad: nosotros dirigimos la estrategia, no damos órdenes operativas sobre el terreno”.

En dos entrevistas radiales, Noceti se ubicó en tiempo y espacio en la coordinación de dos operativos represivos que se llevaron a cabo esos días: tanto el 31 de julio, en Bariloche, que dejó un saldo de nueve detenidos en la protesta por la liberación del lonko Facundo Jones Huala como en Esquel, con represión y posterior desaparición del joven de 28 años. El funcionario admitió que coordinó personalmente a fuerzas federales y provinciales de Río Negro y Chubut para “tomar intervención y detener a todos y cada uno de los miembros del RAM que produzcan delitos en vía pública en flagrancia”. El CELS y la abogada de la familia Maldonado, Verónica Heredia, advirtieron a lavaca que la figura de flagrancia fue la ventana por la que Gendarmería justificó su ingreso al territorio sin ninguna orden judicial.. La justificación con la figura de “fragancia” fue introducida por Noceti en las reuniones previas de coordinación y esa interpretación se efectivizó en los violentos operativos. Heredia fue explícita: “Pasamos de una flagrancia a una desaparición forzada sin una coma de por medio”.

lavaca se comunicó en exclusiva con Noceti.

La duración de la entrevista es corta, ya que el funcionario se excusó de hablar más porque la causa está en etapa de investigación y bajo secreto de sumario.

-La ministra de Seguridad lo ubicó el 1 de agosto en el lof. ¿Es verdad lo que dijo?

-Sí, obvio, no va a ser mentira. Más vale que sí.

¿Fue a las 12:30?

-12:30. Yo salí a las 10:30 de Bariloche. Estuve en el Juzgado Federal el día anterior y ese día había quedado en ir a ver al juez federal de Esquel (Guido Otranto, quien lleva adelante la causa que aunó los habeas corpus presentados). Así que 12:30 pasé por la ruta, saludé a los gendarmes y seguí. Como lo dijo la ministro.

-Se dijo que usted coordinaba el operativo ese día.

-Eso es una mentira total. Otra más de las tantas que dicen todos los que están organizando esta patraña.

-Las versiones indicaban que usted estaba en coordinación con los jefes de escuadrones. Puntualmente con Fabián Méndez, del Escuadrón 35 de El Bolsón.

-No tengo funciones operativas en el Ministerio: soy el jefe de Gabinete. El que tiene las funciones operativas es Burzaco (Eugenio, secretario de Seguridad del Ministerio), él es quien comanda las fuerzas. Eso no significa, por ahí, que no se pueda dar una orden, pero en este caso concreto puntual, no. Es más: se actuó bajo órdenes del juzgado.

-El juzgado dice que no y el expediente demuestra que la última llamada fue a las 5:30. Las actuaciones fueron en el marco de la figura de flagrancia.

De todas maneras ellos pueden actuar solos en flagrancia, conforme al artículo N°183 del Código Procesal Penal. No hace falta ni siquiera que le den una orden del juzgado. Si el juzgado le da la orden es anecdótico. Pero en flagrancia pueden actuar sin orden.

-¿Eso es lo que usted había sugerido en las reuniones que mantuvo aquí?

-Eso lo dije también en todas las radios. Eso es lo que dice todos los códigos procesales penales de todo el país, e incluso el Código Procesal Penal nuestro en el artículo N° 183. Si ustedes agarran todos los códigos procesales, todos, tienen esa previsión. De la misma manera que si usted llega a una escena del delito en la que están robando en algún lugar, no tiene que llamar a un juez para preguntarle: “Dígame, doctor, ¿detengo o quiero que siga robando?”. No, la fuerza de seguridad actúa.

Pero la flagrancia, al circunscribirse solo al hecho que está aconteciendo, no justifica todo lo que denuncian que ocurrió en la comunidad: quema de instalaciones, secuestros de pertenencias, destrozos.

-A mí no me consta que hubiera ninguna quema ni ningún destrozo. No sé quién lo dice. A mí no me consta porque no estuve en el momento del hecho, llegué después. Pero cuando llegué no había ningún humo. Creo que si hubiera habido quema habría habido humo.

Es lo que denuncia la comunidad, los organismos de derechos humanos y la Defensoría Federal de Esquel.

-La comunidad ha dicho tantas mentiras… Que digan que haya habido humo o una quema no me consta. Para nada. Este procedimiento empezó 11:15, yo pasé 12:30 y no había humo.

-¿Los organismos y la Defensoría Federal también mienten entonces?

-Sí, también.

-¿Qué piensa sobre que los organismos lo señalen como el responsable directo de la desaparición de Santiago Maldonado?

-Es un invento total. Otro más de los inventos y las mentiras.

 Cómo no desviar la investigación

Desde Esquel, el director ejecutivo del CELS, Gastón Chillier, analiza: “En Argentina, a cualquier gobierno lamentablemente le puede ocurrir que una fuerza de seguridad desaparezca forzadamente a una persona. La diferencia es la respuesta del Gobierno frente a esa desaparición: o te colocás a la cabeza para que realmente se sepa qué pasó o te colocás en un lugar casi de tratar de encubrir. Y en ese sentido hay que entender cómo funciona la desaparición forzada: en general es para encubrir otro delito que puede ser homicidio, torturas o lo que sea. Entonces, si vos no manejás esa hipótesis y la rechazás de plano, estás favoreciendo la impunidad. Eso es grave y más grave aún que esté sucediendo cuando los hechos están siendo investigados. Nos parece gravísimo cómo se está manejando el caso de Santiago Maldonado desde el gobierno. A esta altura podríamos decir que desplegó una campaña de desinformación para desviar la investigación”.

La confusión con los llamados telefónicos y la hipótesis de un puestero que habría apuñalado a una persona -ambas diseminadas por la ministra Bullrich en el Senado- son algunos de los hechos que pretenden desviar un foco claro: ¿dónde está Santiago Maldonado? Por eso, hay que volver a los hechos.

“Si yo quiero las puedo tener seis horas”

lavaca habló con otra persona que confirma la presencia de Noceti en la zona a horas de la irrupción de las fuerzas nacionales en la comunidad. Es Soraya Maicoño, una de las tres personas demoradas durante la mañana del 1 de agosto. Hoy tiene una causa que tramita en el fuero federal por entorpecimiento del espacio público. Su testimonio es otro de los que permite dimensionar el accionar de Gendarmería durante ese día, la participación de Noceti en el operativo y el rol del Estado en los hechos.

“Estaba en Esquel porque estábamos trabajando con una lamien que hacía la vocería del lonko Facundo. Nos llaman entre las 6:30 y las 7 de la mañana, avisándonos que estaban balaceando desde temprano y reflectoreando el territorio. Tipo 7:15 empiezo a ver quién nos podía llevar al campo para ver la situación. Cerca de las 8 conseguimos a alguien”.

Sigue el relato de ese día. “Llegué como a las 9, 9:15, y ahí efectivamente la Gendarmería estaba generando una provocación pesada desde el colectivo, el mimo en el que hoy siguen apostados. Entraban y salían del territorio generando una situación de molestia”.

Su horario de llegada coincide con lo informado por Gendarmería en el expediente: el primer alférez Daniel Gómez dijo que a las 9 de la mañana observó un vehículo color gris que ingresa por un camino al margen de la ruta 40 “a la construcción que se encuentra a 400 metros”. Sin ningún tipo de precisión sobre el motivo de la actuación, a la 10:30 establecen que personal apostado observó al auto salir y que se “ordena a un vehículo oficial realizar un seguimiento controlado”.

Sigue Soraya: “A las 10 de la mañana la lamien dice que me vaya lo antes que pueda, porque allí cuesta agarrar la señal telefónica y teníamos que informar a las diferentes organizaciones cuál era la situación. Salí de allí a las 10:30. Apenas salimos con dos lamien del campo, una camioneta de Gendarmería nos siguió. A la altura de la estancia de Leleque, del casco de la entrada de Benetton, que es también a la altura de la subcomisaría, nos detiene Gendarmería. Allí ya había dos camionetas apostadas con conos bien grandes. Eran tres camionetas, contando la que nos seguía desde el Lof”.

-¿Era una de las camionetas blancas de Gendarmería?

-Sí, de esas blancas con cuadraditos verdes al costado de las puertas. Ahí nos piden los papeles del auto y los documentos. Preguntamos por qué: dijeron que era tarea de rutina.  Ahí nos empezaron a revisar el auto, todo de una manera muy prepotente, pero como sabíamos cómo se estaban manejando en los últimos días, sabíamos que cualquier situación de enojo o resistencia de nuestra parte iba a generar una nueva detención. El día anterior habían sido detenidos en Bariloche 9 lamien. ¿Quieren revisar? Revisen. Pero veíamos que sólo nuestro auto era el que detenían: el resto pasaban sin ningún problema, tanto los que iban para Esquel como para el lado otro lado.

-¿Qué pasó?

-A las 11 de la mañana todos se suben a las tres camionetas con muchísima urgencia y se van en dirección al campo. Ahí nos dejan con tres gendarmes, en la ruta. No nos decían nada, no nos respondían nada. Pasaron dos horas. Aparece otra camioneta: planteamos la situación, preguntamos por qué estábamos detenidos, si estábamos circulando lo más bien. Ahí veo que abren la parte de atrás de la caja y puedo ver diferentes elementos de la comunidad: cajón de herramientas, motosierra, mochilas.

¿Qué hora era?

-Un poco antes de la 1 de la tarde. Porque después, tipo 1:15, empezamos a preocuparnos porque vuelven a ponerse los cascos y a salir en dirección al Lof. Ahí pienso: “Ya entraron, nos quitaron todo”. También podía ver cómo salían las camionetas blancas del casco de la estancia de Benetton. Hablaron con los gendarmes. Eran como que estaban muy al tanto de lo que pasaba. Hacían consultas, se informaban. Pedíamos ir al baño, nos decían que nos aguantáramos, que hagamos entre los yuyos. Les dijimos que no, que nos dejaran seguir porque no teníamos por qué estar detenidas.

-¿Todo esto fue en medio de la ruta?

-Todo en la ruta. Por eso pude ver que la camioneta de Gendarmería tenía nuestras cosas. Había una mochila que me llamó la atención porque estaba muy limpita. Allá se ensucian muy fácil, pero esta era una mochila mediana con colores verdes a los costados. Había una mujer gendarme y dos hombres. Nosotros estábamos en el auto y cada vez que salíamos nos sacaban fotos. En eso vemos que viene una camioneta blanca con unas luces azules, tipo led, en lo que sería la parrilla del vehículo. Luces todas chiquititas, muy aparatosas, nunca las habíamos visto. Y ahí baja un hombre, saco largo, alto, flaco, le da la mano a cada uno de los gendarmes. La lamien se le acerca, se presenta y le pregunta quién era, que por qué nos tenían demorados hacía más de dos horas, que nos quitaron los papeles del auto, los documentos, y entonces dice: “Yo soy el jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación y si yo quiero las puedo tener seis horas también”. Nos quedamos duras.

-¿Era Noceti?

-Era Noceti.

-¿Hora?

-Más o menos entre las 13 y las 13:15 del mediodía, porque hacía más de dos horas que estábamos ahí y nos habían detenido a las 11. Me pegó una mirada con mucho desprecio. Me di cuenta que era un funcionario por el modo en que habló.

-¿Cómo siguió el diálogo?

-Nada. Él se subió a la camioneta, cortó el diálogo y se fue rumbo a Esquel

 

“Los gendarmes estaban muy sacados”

Durante la espera, Soraya escribió en un papel su nombre, la cantidad de horas que llevaban detenidas y puso algunos números de teléfono de contacto. Pararon a un camión en medio de la ruta y se lo dieron para que se comunicara con ellos. Sirvió: “Así fue que se enteraron de lo que estaba pasando en el campo”.

-¿Cómo continúa la situación?

-Seguimos detenidas. Al rato, entre 3:30 y 3:45, aparecen de vuelta una camioneta de Gendarmería. No me acuerdo si es Méndez o Gómez, pero nos dijo que en realidad nos tenían que hacer una minuciosa revisación de nuestros bolsos, nuestra ropa, nuestro auto. Otra vez. Esa vez pararon a dos testigos, con tanta mala suerte que uno es Guajardo, un testaferro de Lewis. Allí revisaron completamente el auto. Yo había hecho comunicados de prensa y había roto los papelitos, pero ellos abrieron la bolsita y guardaron papelito por papelito. Sacaron todo: un cuaderno, diferentes cosas, pen drive, una linterna, una garrafita, una latita para calentar agua. También me quitaron una grabadora digital, varios papeles que me habían quedado del bolso. Y se llevaron todo eso hasta un lugar donde tenían señal. Cuando volvieron dijeron que María Silvina Salvare, la secretaria de Otranto, había considerado que algunas cosas no nos tenían que devolver, como los celulares y las grabadoras. No devolvieron el cuaderno tampoco.

-¿Les hicieron firmar un acta?

  -Allí nos dijeron que nos tenían que librar un acta porque teníamos una causa federal. ¿Por cuál causa? Nos dicen: “Bueno, en este momento no recuerdo la palabra”. Eran más de la 4 de la tarde, teníamos hambre, frio. Nos dijo: “Si ustedes se portan bien y tienen paciencia, nos vamos a sentar a escribir el acta en la camioneta”. Estuvieron escribiendo desde las 16:30 hasta las 18:30. En eso ya se habían enterado nuestro lamien que estábamos en la ruta. Vino gente de la APDH que nos decían que no firmemos hasta no entender de qué se trataba. Estábamos en eso cuando otra vez aparece la camioneta de Noceti volviendo de Esquel. Eso tipo 6 de la tarde. Hizo lo mismo: se bajó, habló con gendarmes, un lamien intentó hacerle una entrevista y ahí volvió a arrancar. Ese fue el momento de la foto que circuló de él. Ahí nos enteramos en el acta que teníamos una causa federal por entorpecimiento: todavía no sabemos qué entorpecimos. Los testigos la firmaron como si hubieran sido testigos reales: el acta decía que habíamos salido de la estancia de Leleque. Nosotros dijimos que no, que no cometimos ningún delito. Después de todo eso pudimos volver al campo y ver qué había sucedido.

-¿Qué se encontraron?

-Una situación tremenda, de angustia, donde habían quemado todo. Nos relataban lo tremendo que había sido: los gendarmes muy sacados, muy violentos, con maldad quemaban todo y mostraban a los niños que quemaban sus cubrecamas, sus juguetes. Había una familia que recién se estaba instalando. Hasta ese momento todavía había algunos werken resguardados. No sabíamos si estaban todos bien. Volví a Esquel como a las 8 de la noche. A las 10 ya estaban algunos lamien del campo de Esquel diciendo que estaban averiguando por Gendarmería y comisarías: faltaba Santiago.

***

“Llamé a Santiago y alguien me atendió durante 22 segundos”

20 de agosto de 2017

Revista Cítrica

Así lo declaró un testigo fundamental. Ocurrió 24 horas después de la desaparición de Maldonado. Estaba “bajo el régimen de testigo protegido”, pero Patricia Bullrich lo nombró en su exposición ante el Senado. Ariel Garzi salió a contar su verdad.

 

Crédito: Viojf / Revista Cítrica

La tierra mapuche se ha convertido en una herida, que se abre todos los días, mucho más desde la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Sabíamos que alguien sabía algo más. Sabíamos que ese alguien había entregado un dato crucial: una llamada a Santiago, ya desaparecido, que alguna persona atendió, y que duró 22 segundos. Sabíamos que podía ser rastreable, para saber a dónde estaba ese celular, horas después de la represión en la Pu LofCushamen. Sabíamos de la existencia de este testigoesencial, que se encontraba –según afirmaciones del propio damnificado– bajo el “régimen de identidadreservada, por decisión del juez federal Guido Otranto”.

El miércoles 16 de agosto, el mismo día en que Otranto y centenares de uniformados realizaban un rastrillajemonumentalen laPu Lofmapuche, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, en una exposición llevada a cabo ante la Comisión de Seguridad del Senado Nacional –retransmitida por todos los canales de noticias a nivel nacional- dijo públicamente el nombre, el apellido, nombre completo de los padres, y la dirección de la casa del testigo -en teoría- “puesto a resguardo” por el Estado Nacional.

Sabíamos de la existencia de Ariel. Sabíamos que Ariel es amigo del Brujo. Sabíamos que estaba oculto, por miedo a represalias por parte de las fuerzas de seguridad o parapoliciales. Ahora ya no. Ahora no tiene sentido. Ahora, la responsable de la seguridad nacional de todos los argentinos y residentes, lo desprotegió, lo expuso, lo dejó sin defensas. AhoraArielpide que lo nombren, que digan que su apellido es Garzi, que muestren su imagen. Quiere visibilizarse para no ser invisibilizado. Quiere contar su verdad.

-¿Cómo te enterás lo que pasó con Santiago?

-Me enteré por radio FM Alas. Estábamos al tanto de la situación en Bariloche, de las manifestaciones que se estaban haciendo, de los nueve detenidos. Estaban informando que los peñi de la Comunidad estaban haciendo un corte parcial en la ruta, fuera de la Pu Lof Cushamen. Estaban panfleteando, dando a conocer la situación de los nueve detenidos y del lonko Facundo Jones Huala. Después de una manifestación en Esquel, el juez Guido Otranto mandó la orden de liberar el corte de ruta. Y ahí es donde entra Gendarmería, sin ninguna autorización legal, a reprimir. Directamente. Yo siempre estuve al tanto, por la radio, por la información que me llegaba de conocidos. No pude acercarme a apoyar por cuestiones legales (N de la R: Ariel explicará más adelante sobre este impedimento). Después del allanamiento estábamos al tanto sobre que había un desaparecido. Que se habían llevado a uno. Cosa que no me preocupó porque, cuando yo caí detenido el 10 de enero, también tardaron dos o tres días en ubicar el lugar en donde me tenían. Al día siguiente me mandan una foto, por whatsapp con la cara del muchacho que se habían llevado, y ahí me di cuenta que era Santiago Maldonado. El Brujo. En ese mismo momento, a lo primero que atiné fue agarrar mi teléfono y llamar. Fue a las 15:23. Llamé a Santiago y alguien me atendió durante 22 segundos, sin emitir ninguna palabra. Se escuchaba una habitación vacía, con ecos, pasos. Y lo primero que se me vino a la mente fue el ruido de botas, caminando. En ningún momento me hablaron. Yo lo llamaba a Santiago, a los gritos. La llamada dura 22 segundos, y me cortan. Al minuto siguiente volví a llamar, y ya me daba como que el teléfono estaba apagado.

-¿Y a partir de ahí que hiciste?

-Seguí llamando. Al día siguiente también. Y siempre me dio apagado. Esto fue un día después del operativo, pasadas las 24 horas. Y esta fue la prueba que presenté en el juzgado federal de Esquel, ante el juez Guido Otranto. Mostré la llamada, y la captura de pantalla.

-¿Y cuando presentaste esto que pasó?

-El juez Otranto, ese lunes, ante la primera audiencia, me dio su palabra de que iba a quedar como testigo resguardado, que no iba a dar a conocer mi identidad, por una cuestión de seguridad. Ante lo cual -evidentemente- “palabra” no tiene. Porque a los dos días, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, me dejó al descubierto, fue casi como una “cadena nacional”, en una conferencia que hizo en el Senado, dando a conocer mi nombre completo, el de mis padres, y mi domicilio antiguo en Neuquén. Y a partir de eso quedé expuesto nacionalmente. En el canal TN me nombraron. Me avisó mi vieja de esto. Dijeron que “Ariel Garzi había presentado la prueba de un buzo”, que se lo di en la mano al juez Otranto. Porque él (Otranto) me había pedido una prenda de Santiago Maldonado para hacer el rastrillaje. Y yo estoy 100% seguro que ese buzo era de él (Santiago). Y ayer, en TN, dijeron que “Ariel Garzi había presentado una prenda de Santiago Maldonado”, lo cual era incorrecto decirlo. Porque rompieron con el secreto de sumario. Mis abogados se están encargando de los papeles legales, como para responder. Porque me dejaron totalmente expuesto.

-¿Lo conocías a Santiago?

-Sí, al Brujito lo conocía. Él siempre andaba paseando por la feria. Después de conocerlo, conocí amigos en común. No nos juntábamos mucho, a veces charlábamos, compartíamos los mismos ideales, la misma lucha. Él estaba al tanto de la situación que yo viví el 10 de enero, entonces, cada vez que nos veíamos, hablábamos de eso, y de política. También nos cagábamos de risa, tomando unas cervezas.

-¿Qué pasó el 10 de enero?

-Estaba en mi casa, y escucho por radio Alas que Gendarmería iba a ingresar a reprimir, porque querían liberar las vías de La Trochita (el Viejo Expreso Patagónico); en la cual -supuestamente- los peñi habían puesto obstáculos, manifestando en protesta. Esos obstáculos -de los que hablaban- eran dos tablones de vía (durmientes) y un álamo volteado, que tranquilamente pudo haberse caído de forma natural. El juez Otranto mandó la orden de liberar las vías, y allí -inmediatamente- me acerco a la Comunidad. Pasé una noche entera en la guardia -porque como no soy mapuche, no puedo ingresar a la ruca (a las casas) y me quedé allí, cuidando- y al día siguiente, a las 7 y media de la mañana, vemos que -del lado de El Maitén- venían tres colectivos de larga distancia, de Gendarmería, montones de camionetas, de GEOF,  de civil, otras de la policía de Chubut, camiones de caballos, y hasta un camión hidrante. Se repliegan en la entrada de la Pu Lof con una cantidad aproximada de 250 gendarmes. Nosotros éramos seis. Entregan la orden del ingreso, para liberar las vías de La Trochita. El que estaba a cargo de la Comunidad les niega el ingreso. Automáticamente, el jefe del operativo se retira, e ingresa Gendarmería, disparando balas de goma y de plomo. Eran aproximadamente 250, este número está en la causa, y -te repito- nosotros éramos seis. Mucho no pudimos resistir. Yo fui el primero al que redujeron, a unos 100 metros de la guardia, con un impacto de bala de goma en la cabeza. Me voltearon. Y del resto, lograron escapar algunos, y agarraron a tres.

-¿Estuviste detenido?

-Sí, en el penal 14 de Esquel, durante una semana. En el mismo penal en el que ahora se encuentra Facundo Jones Huala.

-¿Cómo te trataron?

-Adentro no nos pegaron, ni nada. Sólo el verdugueo verbal de los gendarmes, al saber que nosotros éramos seis o siete, y terminaron siete gendarmes gravemente heridos por impactos de piedras. Así que, el “bolazo” y el verdugueo fue importante. Y ahora me quedó una causa por “atentado a la autoridad”. También me dejaron rotulado como “terrorista”, “miembro del RAM”, lo cual es totalmente incorrecto. Es imposible que sea miembro del RAM, porque no soy mapuche. Solamente fui a apoyar, de la misma forma en que se acercó Santiago Maldonado el 1 de agosto.

-¿Después hubo más episodios?

-Sí. A raíz de lo del 10 de enero, recibí bastante hostigamiento por parte de la policía de El Bolsón. Me pararon en la calle, me pegaron, me subieron a los patrulleros, me gatillaron con un revolver 38 vacío, queriéndome sacar información sobre la Comunidad. Información que yo no tengo. Y si la tuviese, tampoco se las daría. Entiendo que este accionar lo están usando contra todos los que quieren ir en contra del sistema que nos quieren imponer. Es decir, a cualquiera que se ubica en contra de ellos, le responden de esta manera.

-¿Cómo estás viviendo estas últimas horas, a partir de tu exposición forzada?

-Desde que pasó lo de Santiago, traté de mantenerme lo más oculto que pude. Por una cuestión de seguridad. Hasta que hace tres días, Bullrich me dejó al descubierto. Y mis abogados me dijeron que la mejor manera de mantenerme seguro es que me exponga, que haga conocer mi cara, y que diga todo lo que sé. Que no es mucho. Pero esta prueba de la llamada, evidentemente, los tiene bastante inquietos. Por eso se están manejando de la manera en que se manejan.

-Lo de la llamada no trascendió tanto.

-No, lo ocultaron, y siguen tratando de ocultarlo. Dicen que es mentira, o que yo -cuando testifiqué- dije mal el nombre de Santiago. Bullrich dijo que yo dije “Sebastián Maldonado”. Cosa que me parece totalmente ilógica. ¿Cómo no voy a saber el nombre de mi amigo, por el cual estoy haciendo esto?

-¿También te dijeron algo del teléfono?

-Sí. El número que yo tenía (de Santiago) en ese momento, tenía característica chilena. A la semana que yo declaré, me dijeron que ya tenían el resultado del rastrillaje, de la triangulación. Porque lo que estamos queriendo saber es desde dónde me atendieron la llamada que hice, para tener una noción de dónde estaba Santiago, dónde lo tenían, y con quién estaba. Y lo que me dijo el defensor público, (Fernando) Machado, hace dos días, es que hay que pedirle al Estado chileno -al ser un teléfono de característica chilena- una orden que habilite a la empresa (de telecomunicaciones) chilena, para que puedan hacer el rastrillaje, la triangulación y dar las coordenadas. Me dijo que eso iba a demorar entre dos y tres semanas. Cuando ya estamos a 20 días de la desaparición de Santiago.

-Y sin embargo, cuando lo capturaron a Facundo Jones Huala…

-Sí… no tardaron nada. ¡En seguida lo querían llevar para Chile! Por eso, entonces, es que pienso que lo están ocultando.

 

***

COMUNICADO CORREPI (Coordinadora contra la represión policial e institucional)

22 de agosto, 2017

Denunciamos la decisión política del Ministerio de Seguridad de la Nación de exponer públicamente a Ariel Garzi, por ser uno de los principales testigos en la causa por la desaparición de Santiago Maldonado.

Hacemos responsable al Estado Nacional por su integridad física y cualquier repercusión que pueda sufrir.

¡Renuncia YA de Patricia Bullrich!

¡Aparición con vida de Santiago Maldonado!

EL ESTADO ES RESPONSABLE

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