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«LA DESCOLONIZACIÓN DE LA POLÍTICA» por Rafael Bautista

LEER Y DESCARGAR: «La Descolonización de la Política»

Agroecología Universidad de Cochabamba

El libro que tiene el lector entre sus manos fue escrito el 2008. Su publicación la debemos a la generosa iniciativa de AGR UCO, a quienes, en la persona de Freddy Delgado, deseamos agradecer con todo nuestro ajayu, por el interés y apoyo a nuestro trabajo y, en especial, a este texto que, por fin, sale a la luz pública.

En varias ocasiones se nos ha venido reclamando la fundamentación teórica de la perspectiva que desplegamos en, sobre todo, los trabajos de Pensar Bolivia del Estado colonial al Estado plurinacional, volúmenes I y II1, tarea que, en parte, hemos expuesto en Hacia una Fundamentación del Pensamiento Crítico.2 Pero con la presentación de este libro creemos que aquel reclamo quedará satisfecho, sobre todo en lo que se refiere al momento que llamamos de reconstitución del horizonte propio.

Nuestra aproximación a la problemática de la descolonización proviene precisamente de lo que queda expuesto en toda la Primera Parte: la superación, no sólo como desprejuiciamiento sino como un atravesar y trascender –desde la exterioridad que nace de lo propio y nunca subsumido del todo–, la perspectiva eurocéntrica del conocimiento. Por eso optamos por la exposición misma, para que aquello se muestre en su propio producirse; más que hablar de la descolonización, lo que hacemos es mostrar su efectuación metodológica.

Se trata de un movimiento negativo imprescindible a la hora de producir conocimiento propio; pero, agregando lo siguiente: sin una auto-consciencia descolonizada es ingenua toda pretensión de producir pensamiento crítico por estos lados. La pertinencia des-colonial, en nuestro caso, quiere mostrar que, un conocimiento propio no puede ser sino, en primera instancia, desmontaje crítico del conocimiento que nos ha colonizado.

La Segunda Parte es ya el momento positivo, ese más allá que queremos explicitar como horizonte de sentido de lo que, creemos, propone, con pretensión universal, la irrupción indígena: una política comunitaria como superación de la política moderna.

El propósito inicial de una descolonización de la política es describir la posibilidad de una nueva política; ésta no puede quedarse en un wishfull thinking sino que se debe mostrar cómo es posible transitar hacia ella. La descolonización trata de eso: de mostrar el sentido de ese transitar.

Pasar de la descolonización como retórica a la descolonización como criterio metodológico, supone exponerlo; a la manera de los clásicos: el mejor modo de enseñar algo no es definirlo sino exponerlo.

Por eso optamos por un proceso de desmontaje sistemático de lo político; se trata de un desmontaje que, epistemológicamente, se muestra como condición de un nuevo montaje. Pero no es un movimiento al interior de la totalidad ontológica de la política moderna, sino un movimiento que irrumpe desde una exterioridad crítica, como lugar de emanación del sentido del movimiento. Se trata, en efecto, de un salir de lo dado o establecido como totalidad cerrada; pero no es un salir por salir, porque se puede salir también al vacío. Es un salir de la dominación a la liberación. Por eso se trata de un salir autoconsciente. La descolonización es el proceso de la producción de esta autoconsciencia.

Una política comunitaria se refiere a un horizonte de sentido quela praxis política indígena ha venido implícitamente insistiendo a lo largo de su irrupción en el sistema político vigente (irrupción que ya no es simple resistencia sino transformación). Pero esta insistencia, no hecha explícita, ha sido siempre devaluada, en cuanto excluida, o también subsumida, como momento negativo del sistema político hegemónico La insistencia se traduce en la forma de inserción de lo indígena en la lucha política: la defensa de la comunidad ante la expansión sistemática de las relaciones “sociales” provenientes de la ciudad. La insurgencia de lo comunitario es lo que interpela al sistema político en su conjunto que, en respuesta, opta, no por asimilar aquello que procede de lo más propio, sino reafirmar todavía más su no pertenencia al suelo nacional. Ello delata el carácter colonial del estamento político, la visión eurocéntrica que permea toda lectura que pretende realizar sobre su propia realidad. En consecuencia, reafirma aquello que le impide asumir su horizonte local; si su carácter colonial estructura hasta sus propias certidumbres, eso quiere decir que sus propias creencias se estructuran en cuanto sistema, y manifiestan una condición que le atraviesa, porque es lo que atraviesa al todo social: la colonización.

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