Europa, Euskal Herria, Historia Política, Imperialismo y Guerra Permanente, Terrorismo estatal a cielo abierto, Viejas costumbres, Yanquilandia

LIDERAZGO Y CONTRAINSURGENCIA

Borroka garaia da!

“… A ringslos insurgentes hay que aislarlos de su causa y de su apoyo. Pueda ser que eso requiera matar o capturar a los insurgentes, pero a largo plazo es más efectivo separar un grupo insurgente de la población o de sus recursos y entonces dejarlo morir. La acción militar de confrontación exclusivamente es contraproducente en la mayoría de los casos. Ella tiene el riesgo de generar resentimientos en la población, olas que motivan la generación de grupos nuevos y acciones de venganza. Si se hace ver a los insurgentes como criminales, muchas veces ellos pierden su apoyo.”

Joint publication 3-4 Counterinsurgency operations. USA


La causa y el apoyo

Asesinos, alimañas, inhumanos, psicópatas, seres despreciables. Esa ha sido la ley acusatoria escrita y no escrita para combatir al independentismo y socialismo vasco, para combatir a toda revuelta, desde tiempos inmemoriables, de aquí o de allá. En cualquier parte del mundo. Deshumanizar y despolitizar al previamente desposeído que se rebela. A los insurgentes hay que aislarlos de su causa y de su apoyo, rezan los manuales de contra-insurgencia oficiales escritos con la despreciable sabiduría de siglos de opresión. Resulta fácil de entender el interés en rebajar apoyo, ¿Pero a qué se refieren cuando hablan de aislarlos de su propia causa?

Cuando hablamos de Euskal Herria ¿de qué estamos hablando? ¿de los componentes químicos del suelo vasco? ¿de su dibujo en un mapa?. Cuando hablamos de Euskal Herria estamos hablando de sus gentes. Del pueblo vasco. De la patria vasca. Y cuando hablamos de liberar Euskal Herria, lo hacemos nuevamente de liberar a sus gentes. La pregunta es ¿liberarlos de qué?

Cuando hablamos de liberar Euskal Herria lo hacemos de la opresión nacional española y francesa que impide por la fuerza de las armas de una ocupación que un país como el nuestro se desarrolle libremente sin ninguna atadura para ejercer su voluntad. El poder español y francés no vino a Euskal Herria solo para agredir, dividir y anexar territorialmente en sus propiedades una nación. Vino para imponer un sistema de dominación. Que llegados hasta hoy tras el discurrir histórico se llama capitalismo. Por eso el proyecto de independencia y socialismo es el proyecto genuinamente patriota.

¿Qué clase de patriotismo sería capaz de mantener a partes de una patria, a partes de un pueblo, bajo la dominación, bajo la desigualdad, bajo la pobreza? ¿Qué clase de patriotismo podría disponer que la voluntad de la patria sea ordenada y dirigida desde multinacionales, bancos y oligarquía?. No, ningún patriotismo verdadero puede hacerlo. Porque la dominación de la patria por entes ajenos a su voluntad es exactamente lo mismo que el poder español y francés llevaron y llevan a cabo. Y los estados español y francés, al igual que el capitalismo, no tienen patria, solo mercado, tribunales, dinero y armas.

Hay que pensar como pueblo y hay que llegar a acuerdos entre todos se aduce una y otra vez. Y yo me pregunto. ¿Cómo pensar como pueblo y cómo llegar a acuerdos entre todos?, cuando ese todos y ese pueblo no significa lo mismo para el usurpador que para el usurpado, no significa lo mismo para el que pisa y para el que es pisado.

Y siempre que me lo pregunto la respuesta es la misma. Solo se puede llegar a acuerdos verídicos y solo se puede pensar como pueblo con todos aquellos que desprecien al usurpador y al que pisa. Y en Euskal Herria hay partes de la sociedad que pisan, que roban, que son parte del poder, que tienen privilegios. Y la clase trabajadora vasca patriota jamás acordará eficazmente nada con aquellos que ante un avance en su libertad les hiciera a ellos eliminar privilegios. Cosa de lo que la clase burguesa vasca está lleno de ellos. Los consiguieron y los mantienen precisamente gracias a la colaboración con la ocupación española y francesa. Esos no se nos unirán sobre ninguna otra base. ¿Y esperáis que las masas luchen por ese ideal?

Lo que hace falta en este país es un acuerdo entre la clase trabajadora vasca, entre los olvidados, los vencidos, los desprotegidos, las no personalidades y los nadie. Lo que hace falta en este país es pensar por ellas, por nosotras. Proclamar bien alto cuál es nuestra postura de justicia nacional y social. Que queremos la libertad de este pueblo para acabar con toda dominación y que este proyecto no sea simplemente “un nuevo estado en europa”, sino una luz para todo oprimido y oprimida del planeta. La lógica de los acontecimientos correrá entonces a nuestro favor acompañándonos. Pues la alianza del débil es la cosa más poderosa que existe. Es la que derriba esas barreras, que cuando se llegan a ellas da la fuerza para derribarlas. Es entonces, cuando el débil es fuerte, cuando llegan “los acuerdos”, en muchas ocasiones para evitar un “mal mayor”. Precisamente la mayor libertad del pueblo.

No tengáis miedo a la soledad porque no estaremos solos si estamos con los desprotegidos y los insignificantes. Y en ese camino de justicia se podrá reencontrar el pueblo trabajador vasco. Tanto los que depositaron su confianza en los jauntxos y ven como su vida se deteriora, como los que lo hicieron en constituciones ajenas y les ocurre lo mismo. Si algo está demostrando como avanza el discurrir de los acontecimientos en todo el mundo es que nuestros antecesores no se equivocaban cuando decían que la lucha por una Euskal Herria libre y soberana es la misma lucha que por un mundo de iguales. La causa de la independencia vasca es un grito de justicia social universal.

Hoy, al igual que a lo largo de toda la historia de la humanidad, los cambios se producen del choque de intereses y fuerzas entre el oprimido y el opresor y de la confianza en una causa justa. Conocer nuestros intereses tanto como conocer qué parte es la interesada en el cambio es lo que interesa. En definitiva, no aislarnos de nuestra propia causa.

La ciencia de la contra-insurgencia

Generalmente los pueblos y clases oprimidas que han logrado un grado de conciencia suficiente se rebanan los sesos buscando tácticas y estrategias que les hagan salir de su situación. Pocas veces lo consiguen totalmente, algunas veces lo hacen de forma parcial y en demasiados casos no se da ningún resultado apreciable o la derrota queda instalada.

Detrás, o mejor dicho, delante de cada pueblo oprimido y clase subyugada hay un imperialismo y una clase dominante. Y este imperialismo y clase dominante se rebana los sesos ya sea para realizar nuevas imposiciones o para mantener las conseguidas. Para ello utiliza la ciencia militar. Que un conflicto sea coyunturalmente armado o no, es indiferente. Pues la ciencia militar no trata exclusivamente de lo que se denomina guerra sino que su doctrina es eminentemente política. Con lo que se podría hablar de ciencia político-militar como el campo de trabajo donde se desenvuelven las tácticas y estrategias de opresión nacional y social. Alguien podría afirmar entonces que el campo de trabajo de la liberación nacional y social también es la ciencia político-militar y lo cierto es que no andaría muy desencaminado.

Los opresores saben hacer buen uso de la ciencia político-militar. Y uno de los ingredientes fundamentales de ello es el análisis pormenorizado de su enemigo. De su composición, sus tácticas y estrategias, y todo tipo de información relacionada. Este quizás sea uno de los puntos débiles históricos de toda fuerza de liberación que si bien ha realizado estudios profundos de estrategia revolucionaria, pocas veces lo ha hecho con la misma seriedad de estrategia contra-revolucionaria. Esto es importante porque para que triunfe una estrategia de liberación, no solo tiene que ser una estrategia correcta y factible sino que la estrategia del enemigo debe ser neutralizada.

Hoy vamos a hablar un poco de una doctrina político-militar estadounidense, que está divida en dos ramas principales (conflictos de baja intensidad y de alta), aunque en realidad la doctrina es equivalente solo que adaptada. Vamos a hablar de la estadounidense no solo porque sea la de la fuerza hegemónica imperialista sino porque estas doctrinas son las que se exportan a sus aliados que las estudian y ejecutan con detalle, y esto se traduce en que en América latina ha sido una doctrina empleada por las fuerzas reaccionarias contra-insurgentes y en Euskal Herria también a modo de laboratorio en un contexto occidental.

Hasta 1990-1991 el organigrama básico estadounidense estaba basado en la destrucción militar del enemigo militar o político. Fue en el contexto de la guerra del golfo cuando este molde tuvo un cambio drástico basado en experiencias positivas pasadas de conflictos de baja intensidad. En ese momento se adoptó la doctrina de los cinco anillos concéntricos. La premisa de este cambio estaba basada en que según esta teoría todos los estados cuentan con cinco centros de gravedad: El círculo central correspondería al liderazgo, y estaría rodeado por la cadena de producción, infraestructuras, sociedad y fuerzas militares.

Antes del ascenso y sofistificación de la fuerza militar aérea, la única forma de subyugar a un estado era mediante la destrucción directa de sus fuerzas militares. Cuando eso era logrado, las otras fuerzas de gravedad (otras áreas vitales para que sobreviva, continúe funcionando y la propia voluntad de lucha) podían ser atacadas. Con la fuerza aérea moderna se da el caso y todos los centros de gravedad de un estado podían ser atacados en paralelo.

Por eso veían necesario un cambio de doctrina donde el liderazgo enemigo, la destrucción de su habilidad para combatir y de su voluntad de hacerlo sea el objetivo principal y clave de la victoria o derrota. Es por ello que toda acción de guerra debía estar dirigida para afectar directa o indirectamente a ese liderazgo. Ya que según esa doctrina, el fallo en cascada siempre parte del liderazgo, y su voluntad es la que sostiene las dinámicas de un estado.

Para entender esta doctrina de los círculos concentricos o centros de gravedad se puede usar la analogía del cuerpo humano. El liderazgo o líderes son el cerebro. La cadena de producción; petroleo, gas, agua, plantas eléctricas etc.. pulmones, estomago y sistema circulatorio. Las infraestructuras; puentes, carreteras, raíles etc… que unen al país son el músculo y huesos. La población son las células y las fuerzas militares los leucocitos que buscan, atacan y destruyen cualquier amenaza al cuerpo.

En general esta doctrina sigue una lógica bastante común ante una amenaza de ataque físico. El primer instinto es evitar el daño hacia nosotros y nuestra gente cercana. El segundo instinto si la confrontación es inevitable es intentar convencer al oponente que haga lo que nosotros queramos, al menor coste físico posible y de dignidad propia. Si esto no da resultado se usa la fuerza para convencer al oponente de que haga lo que nosotros queramos. El objetivo por tanto ya sea si estamos propinando un puñetazo en la nariz del adversario, una patada en las piernas o una inmovilización de su cuerpo o estamos focalizando todo en conseguir que el liderazgo contrario haga lo que queramos, la doctrina político-militar será la misma.

En la segunda guerra mundial era muy difícil realizar ataques de precisión aéreos, Podía tomar cientos de bombarderos tener una probabilidad de 90% de éxito de destruir un objetivo del tamaño de un campo de fútbol. De esta manera se organizaban vuelos numerosos para atacar un simple objetivo. Y esto daba posibilidad de focalizar defensas y reparar zonas afectadas. Con la llegada de sistemas de precisión, por ejemplo con iluminación laser, ya no se da esta situación y se pueden poner en en marcha ataques paralelos. En las primeras 24 horas de la guerra del golfo más de 2000 objetivos de todos los círculos concéntricos fueron destruidos simultáneamente causando un colapso en la voluntad del liderazgo iraquí. Recientemente en Gaza ocurría una situación similar centrada en el segundo, tercer y cuarto círculo, sin embargo el resultado fue muy diferente al de Irak. ¿Por qué?. La voluntad del liderazgo unido palestino se mantuvo viva y firme porque el pueblo palestino abrazó a su resistencia. Cuantos más muertos se produjeron en la población civil, desde la doctrina israelí (que son obviamente las mismas que las estadounidenses) se pensaba que iban a “quitarle el agua” a la resistencia y crear un colapso en el liderazgo. Se equivocaron y ocurrió lo contrario.

Y es que esta doctrina político-militar no es infalible. Tiene varios enemigos fuertes; La unidad del oprimido, la conciencia de los supremos objetivos y el cerebro o liderato compartido y diversificado. Que incluso puede resistir, rechazar o imponerse a tecnología de guerra superior. La ciencia político-militar estadounidense da por hecho que esto es así, de ahí entre otras la doctrina de los círculos concéntricos para quebrar la voluntad de lucha como objetivo prioritario.

En los conflictos “de baja intensidad” , donde no hay ejércitos regulares en lucha a campo abierto, una de las doctrinas empleada ha sido la misma pero adaptada a las circunstancias. Los círculos concéntricos tienen otros nombres mas políticos y sociales pero que se pueden adivinar sin apenas esfuerzo. Tanto la estrategia del “todo es ETA”, ilegalizaciones, represión dura, represión “blanda”… no son más que ataques a los diferentes círculos concéntricos con objetivos similares. Llegados aquí hay que reconocer que el plan ZEN era una estrategia contrainsurgente bastante avanzada para su época en varios apartados, lo que posibilitó una transición fácil hacia las nuevas doctrinas que son las que hemos vivido desde mediados de los 90 hasta hoy.

La ciencia político-militar de EE.UU. no es algo inmóvil, ya que está en continua aplicación y generación de experiencia. Hasta hoy, los fundamentos del conflicto de baja intensidad han contado con cinco imperativos; dominación política, legitimidad, unidad en los esfuerzos, perseverancia y adaptabilidad.

Dominación política

Durante la operaciones de CBI (Conflicto de Baja intensidad), los objetivos políticos conducen las decisiones militares en todos los niveles desde lo estratégico a lo táctico. Todos los comandantes y oficiales deben comprender estos objetivos políticos igual como el impacto de las operaciones militares sobre ellos. Ellos deben adoptar formas de actuar que apoyen legalmente estos objetivos aún si las formas de actuar parecen ser no convencionales de acuerdo con lo que contempla la doctrina tradicional.

Unidad de los esfuerzos

Los comandantes militares tienen que integrar sus esfuerzos con otras agencias gubernamentales para ganar una ventaja mutua en el CBI. El personal encargado de la planeación militar debe considerar la forma por la cual sus acciones contribuyen a iniciativas que son de naturaleza política, económica y psicológica. La unidad de los esfuerzos requiere que las diferentes agencias se integren y se coordinen para garantizar la acción efectiva dentro del marco de nuestro (EE.UU) sistema político. Los comandantes deben responder a agentes civiles o los comandantes mismos deben utilizar los recursos de las agencias civiles.

Adaptabilidad

La adaptabilidad es el arte y la voluntad de cambiar o modificar estructuras o métodos para ajustarlas a diferentes situaciones. Eso requiere un análisis cuidadoso de la misión, una inteligencia comprensiva y experiencia regional. Adaptabilidad es más que un ajuste o la flexibilidad, ya que ambos implican el uso de las mismas técnicas o estructuras para muchas situaciones diferentes. Para llevar a cabo operaciones militares exitosas en un CBI, se exige a las fuerzas armadas el uso de adaptabilidad no solamente para modificar métodos y estructuras existentes, sino también para el desarrollo de nuevos métodos y estructuras apropiadas para cada situación.

Legitimidad

La legitimidad es la aceptación voluntaria del derecho de un gobierno de gobernar o de un grupo o agencia de hacer o hacer cumplir las decisiones. La legitimidad no es tangible ni es fácil de cuantificar. Votos populares no siempre otorgan o reflejan la legitimidad. La legitimidad se deriva de la percepción que la autoridad es sincera y eficaz y usa sus propios agentes para propósitos razonables. Ningún grupo o fuerza puede crear legitimidad para ella misma, si no puede fomentar y mantener la legitimidad a través de sus acciones. La legitimidad es el asunto central de todas las partes que están involucradas directamente en un conflicto. También tiene importancia para otras partes aún si solamente estén involucradas de forma indirecta.

Perseverancia

Los conflictos de baja intensidad pocas veces tienen un inicio o final claramente marcado por acciones decisivas que culminan en la victoria. Ellos son por naturaleza peleas prolongadas. Hasta los encuentros eventuales, cortos y bien marcados se deben evaluar en el contexto de sus contribuciones a los objetivos a largo plazo. La perseverancia es la persecución paciente, determinada y persistente de los objetivos nacionales (EE.UU.) durante el tiempo necesario para conseguirlos. La perseverancia no impide hacer acciones decisivas. Sin embargo, se requiere de un análisis cuidadoso basado en la información para determinar el momento y el lugar preciso para dicha acción. Como el triunfo es importante, es igual de importante reconocer que en un ambiente de CBI, el éxito normalmente no llega de manera fácil o rápida. El desarrollo de una actitud de perseverancia disciplinada y enfocada ayudará a los comandantes a rechazar los éxitos a corto plazo en favor de acciones que den alcance a los objetivos a largo plazo.

Military Operations in Low Intensity Conflict, FM 100-20/AFP 3-20 (Field Manual No. 100-20 / Air Force Pamphlet 3-20)

Sin embargo, tanto los fundamentos como las doctrinas y especialmente su aplicación práctica están sujetas a una fuerte adaptabilidad que se reconstruye a sí misma y solo su estudio en un constante proceso para adelantarse a ello puede dar respuesta al saber qué hacen, por qué lo hacen y con qué objetivo.

El líder y el liderazgo

Con la propiedad privada llegó el fin del colectivismo primitivo y se abrió paso el esclavismo, un sistema que colapsó debido a las contradicciones que impedían desarrollar el “modo de producción” en beneficio de los grupos dirigentes, este proceso fue acelerando con la llegada de insurreciones de esclavos e invasiones de tribus “bárbaras”. De esta manera en el hoy denominado Antiguo Régimen, fueron las monarquías las que impusieron la figura del líder (que sería el monarca) junto a su liderazgo, que serían los señores feudales (vasallos de éste y al mismo tiempo con propios vasallajes). El líder y el liderazgo fue un elemento que no existía desde la tradición colectivista.

Con la revolución burguesa y el capitalismo, las figuras de líder y liderazgo seguirían existiendo aunque con otra función, con otros nombres y con otra forma de ser creados. Dentro de la cultura y políticas burguesas la existencia de líderes es importante de cara a la centralización, jerarquización y control del poder. No hay que más que ver como se organiza la célula básica del sistema capitalista: la empresa, pero ésto puede ser extendido a cualquier otro ámbito. Incluso a las formas de organización de muchos de los y las que dicen enfrentarse al sistema capitalista, que en realidad estarían copiando el mismo modelo o similares de organización, y por tanto tarde o temprano adquiriendo lógicas similares del propio sistema.

De esta manera, en la izquierda, con la intención de recuperar la decisión popular y dar término a las desigualdades generadas, históricamente se han levantado dos opciones revolucionarias. La toma del poder por la clase trabajadora, que parte de las propuestas del llamado socialismo científico, o la supresión de todo poder que parte de las escuelas libertarias. Una tercera variante sería la que descarta la toma de poder o su supresión y mediante la gestión y administración del poder burgués en sus estructuras trataría de reformarlo.

Esto a su vez ha dado básicamente con sus propias variantes tres formas de entender el método organizativo y al mismo tiempo de toma de decisiones que de forma sintética serían el centralismo democrático, el asamblearismo y la tendencia a adaptarse al esquema burgués. Esa tendencia de adaptación es una de las características más visibles de la socialdemocracia y la asimilación ha sido el resultado clásico, pero también se ha dado en la inmensa mayoría de partidos comunistas al traspasar la delgada línea entre centralismo democrático y centralismo burocrático. Podríamos decir que la historia de la izquierda en ese sentido es un bucle en el que se levanta un método organizativo que trata de derribar la organización burguesa de la sociedad, que incluso en algunos casos lo consigue, pero que el esquema burgués vuelve a reproducirse mandando atrás casi todos los avances. El asamblearismo cuenta también con sus vacíos y quizás el más visible sea su incapacidad en muchas ocasiones de precisamente provocar un cambio radical por sí solo partiendo de una situación opresiva.

Esto posiblemente no sea reconocido por amplias capas del movimiento revolucionario de aquí o más allá, que siempre verá en el enemigo o en condiciones externas los motivos de retrocesos o derrotas sin mediante la auto-crítica entender que el enemigo puede retrasar pero no impedir el curso de la historia y del cambio.

Un centralismo democrático puede ser muy horizontal, tener mucha efectividad, estar perfectamente engrasado y conseguir grandes logros pero si luego analizamos el porqué veremos que precisamente ha sido así y aunque suene frío, porque el ataque del enemigo lo ha propiciado a base de detenciones o asesinatos. Es decir, a base de represión. Eso en una situación pre-revolucionaria, donde las oportunidades revolucionarias son pocas y las ventanas temporales de estas no duran para siempre o en una post, contrarresta las tendencias que el propio Lenin (firme defensor del centralismo democrático en organizaciones revolucionarias) a través de ciertas medidas quería evitar: 1- Elecciones libres y democráticas a todos los cargos ; 2- Revocabilidad de todos los cargos 3- Que ningún cargo recibiese un salario superior al de un obrero cualificado; 4- Que todas las tareas de gestión las asumiese gradualmente todo el mundo de manera rotativa, “cualquier cocinero debería poder ser primer ministro”.

En una situación medianamente normalizada, donde no se está en una situación de guerra o la represión no es terriblemente abrasiva e incluso en una situación de victoria, la tendencia histórica del centralismo democrático es la deriva burocrática. Ya que pocas y casi inexistentes son las organizaciones que han hecho caso al punto cuatro de las propuestas de Lenin.

El asamblearismo tampoco está exento de algunos de esos problemas, ya que en la propia asamblea se puede reproducir el delegacionismo que se intenta evitar y crearse todo tipo de pirámides y escalas. Cosa que ocurre a menudo. Además, en momentos determinados el propio asamblearismo puede ser una rémora para golpear contundentemente y tener una agilidad correcta que aproveche ventanas de oportunidad e incluso a veces puede impedir lo que trata de asegurar: el consenso.

Se podría decir que no existe un método organizativo y de toma de decisiones perfecto de la misma manera que no existe una situación objetiva perfecta y que en muchos casos, un pueblo, una clase social, tendrá que compartir diferentes métodos de decisión en diferentes espacios aun compartiendo un mismo camino. Por ejemplo, la juventud no puede ni debe ser dependiente de las decisiones de otros bloques sociales viejos. Los trabajadores en paro no pueden ni deben ser dependientes de los trabajadores en activo, la clase trabajadora no puede ni debe ser dependiente de elementos superiores en la escala social, la mujer no puede ni debe ser dependiente de los baremos del patriarcado, y el movimiento popular no puede ni debe ser dependiente de las instituciones enemigas. Por lo que a la hora de la toma de decisiones, si las decisiones globales no tienen en cuenta la situación en la que se parte y los objetivos estratégicos que un movimiento se ha dado, el movimiento reproducirá en sí mismo los esquemas que quiere derrotar. Y la forma que acelera todo ello es la existencia del líder o liderazgo debido a que eso supone una desprotección ante el enemigo que centrándose en ello puede llegar a modificar a todo un movimiento si este es dependiente de tal liderazgo. Por otra parte no existe ninguna persona ni grupo de personas que durante un número apreciable de años pueda mantener la altura de miras, la intensidad y la constancia necesaria. La naturaleza humana lo impide. No existe linealidad ni física ni psicológica en el ser humano y la tendencia inevitable es a la decadencia y la muerte. Un movimiento en dependencia a un liderato o líder que muere, aunque sea por muerte lógica natural, sus días quedan contados o se estanca para poder revertir todas las lógicas que supuestamente combate.

Teniendo en cuenta todo ésto los lideratos revolucionarios son objetivo prioritario para la contra-insurgencia y el único antídoto frente a ésto es la propia inexistencia de tales lideratos, especialmente los que tienen tendencia a ejercer el poder moral derivado de argumentos de autoridad, que es la propia base de la jerarquía y da forma al autoritarismo creando el pensamiento de grupo en contraposición a la inteligencia colectiva. Por lo que la existencia de los y las líderes solo puede tener sentido de forma natural en un movimiento revolucionario cuando éstos o éstas no acaparan ningún tipo de autoridad estructural y poder de decisión, y es simplemente su ejemplo el que inspira a las masas, mientras que el liderazgo real es un tarea compartida, diversificada y colectiva que se encarga al mismo tiempo de auto-extinguir su liderazgo para la creación de protagonistas de su propio destino sin delegaciones. Siglos de derrota o victoria efímera lo hace evidente, también para la contra-insurgencia.

Comentarios

Aún no hay comentarios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Archivos

Reciba las publicaciones por Email

Follow EL SUDAMERICANO on WordPress.com
El Fanzine de la Comisión Semilla
El Blog de Silvio Rodríguez
El sitio Web de Silvio Rodríguez http://zurrondelaprendiz.com/

Enlace Zapatista

Radio de Nicaragua

MAPUEXPRESS

Tortilla con Sal

A %d blogueros les gusta esto: