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EN NICARAGUA NO HAY UNA REBELIÓN POPULAR, SINO UN GOLPE DE ESTADO CONTINUADO FINANCIADO POR EL NARCO Y LA CIA (Varios autores +Video)

MENTIRA, ODIO, CULPA, MIEDO
por Carlos Fonseca Terán

Correo de Nicaragua

Jovenes-Nicaragua-manifestacion-EFE

En la guerra psicológica que forma parte del formato de derrocamiento de gobiernos no afines, ideado por Gene Sharp y aplicado por Estados Unidos, hay cuatro elementos que se combinan mediante la creación de situaciones apropiadas para crear noticias falsas y generar determinados efectos en las emociones, el pensamiento y el comportamiento de las personas.Estos cuatro elementos son: la mentira, el odio, la culpa y el miedo. La mentira lleva al odio de un lado y a la culpa del otro; de la culpa se puede pasar al odio o al igual que de éste, al miedo, que también puede resultar directamente de la mentira.

Esto no se trata pues, de ninguna autoconvocatoria, sino de un plan bien diseñado y aplicado, no por los partidos políticos de la derecha como tales (son demasiado torpes y débiles para eso), sino por ciertos cuadros políticos de la derecha, cuya función como tales no se desarrolla desde los espacios orgánicos partidarios, aunque en algunos casos pertenezcan a uno que otro de esos partidos, pero que sobre todo son ejecutores –en algunos casos conscientes, en otros no tanto; en unos casos operadores directos, en otros activados por éstos– del formato señalado, conocido como “revolución de colores” y llamado por algunos “golpes de Estado suaves”; y que es un típico ejemplo de la llamada “guerra de quinta generación”.

Afortunadamente para quienes buscamos la verdad y la defendemos, algunos de estos operadores han cometido el error de reconocer que están aplicando la receta de Sharp. Uno de ellos, Miguel Mora, lo hizo directamente y movido por su torpeza y escasez mental, atreviéndose a recomendar a los “autoconvocados” en plena efervescencia desestabilizadora, el estudio del manual escrito por Sharp al respecto. El otro, Félix Maradiaga, que a diferencia del primero es astuto, inteligente y culto –aunque no por eso menos perverso, pero sí más peligroso –, lo hizo indirectamente y por emotividad, cuando murió su ídolo recientemente, poco antes de que comenzara en nuestro país la ejecución de la mencionada receta.

Mora, por sus características, se encarga de la parte burda del asunto y es manejado por operadores más capaces, mientras Maradiaga trabaja la parte sofisticada, o sea la que requiere más materia gris en la cabeza, aunque sin escrúpulos para detenerse ante el peligro que representan incluso para sus planes, el uso tan brutal de la delincuencia común y la alianza mal disimulada con el crimen organizado, incluyendo el narcotráfico. A medida que avance el tiempo y las investigaciones correspondientes, todo esto irá quedando más claro. A Maradiaga, con aspiraciones desmedidas para las expectativas de sus jefes en Estados Unidos, y aunque éstos podrían considerarlo aún de alguna utilidad, ya lo están descartando como una posible figura relevante en sus planes, por estar “quemado” –lo que ya estaba previsto en la parte del plan que incluso los de su nivel no conocen–, siendo uno de los primeros cuyo involucramiento en las acciones más funestas de la oposición ha comenzado a salir a la luz a partir de las investigaciones sobre el asesinato del ciudadano norteamericano Sixto Henrry Vera y las declaraciones del delincuente Cristhián Josué Mendoza, más conocido como “Viper” y trístemente célebre cabecilla de la banda criminal del mismo nombre.

Pero volvamos a los cuatro elementos de la guerra psicológica: la mentira, el odio, la culpa y el miedo. Sería necio negar que una buena parte del pueblo nicaragüense en este momento –y por ahora– ha sido víctima del primer elemento, pero una buena parte de él aún no ha sido atrapada –y quizás ya no lo sea– por ninguno de los otros tres. En este grupo están muchos de los que consideraron correcto oponerse a las reformas del INSS, algunos de los cuales lo hicieron activamente. A este grupo pertenece también la mayoría de la gente que ha ido a las actividades de la derecha, tales como sus marchas, y cada vez son menos, debido a que el tiempo es el mejor aliado de la verdad, pues a medida que avanza, las cosas tienden a aclararse, y en esa misma medida las posibilidades de éxito del formato de derrocamiento disminuyen, porque la mentira es el elemento más frágil y de más corta duración del mismo, debido a que es objetivamente demostrable. A esto se debe una de las características de la guerra de quinta generación: la corta duración de su fase inicial, que es la más agresiva y cercana a una guerra civil.

Si el objetivo inicial –en este caso, el derrocamiento del gobierno– no se cumple en el corto plazo, la estrategia cambia, y en dependencia de la correlación de fuerzas esto implica el paso a la guerra tal como la conocemos o por el contrario, al retroceso de los que se oponen al gobierno que se ha pretendido derrocar, los que ante el fracaso de su intento, se ven obligados a hacer concesiones. Por eso en Nicaragua, con un control institucional políticamente hegemónico del sandinismo sobre el Estado, el mantenimiento de un alto grado de organización y capacidad de convocatoria del FSLN, y un astuto y sereno manejo de la crisis por su líder, ya hay importantes sectores que no hablan de renuncia del Presidente,sino de elecciones adelantadas, y de hecho es notorio –con el comunicado conjunto de Nicaragua y Estados Unidos en la OEA, el regreso de los mediadores parcializados al Diálogo ante la posibilidad de ser desplazados, y la orden dada por sus jefes a Maradiaga de no regresar por el momento a Nicaragua– que ya Estados Unidos y la derecha jugaron su carta del derrocamiento relámpago y perdieron, de modo que ahora su estrategia es, una vez que el sandinismo en el gobierno ha sido desgastado políticamente al máximo, lograr el cambio de gobierno por elecciones, mientras más pronto mejor para ellos, y es en eso –y en las condiciones bajo las cuales se harán las elecciones, lo más probable es que al cumplirse el actual período de gobierno –que se va a centrar ahora en términos prácticos la negociación, discursos aparte; y recordemos, la plenaria del Diálogo es para los discursos y por tanto, para sentar posiciones ante el público (entiéndase ante el electorado), mientras los acuerdos se alcanzan en otras instancias –que también son mecanismos definidos en el Diálogo y en las que participan los mismos actores–, ya que como bien dijeron los obispos al inicio, no se puede dialogar con posibilidades de llegar a acuerdos frente a un ejército de periodistas. Esto es así porque de insistirse en la tesis del derrocamiento o de apostar sea la opción de la guerra civil –que a estas alturas sería lo mismo– el resultado sería incierto y de difícil manejo para todos, de modo que para ambas partes es evidentemente preferible el escenario electoral; cabezas calientes aparte.

Luego de la mentira está el odio, que previamente se debe haber esparcido como un gas venenoso e inflamable para que la mentira actúe como un dispositivo de encendido capaz de generar la llama que provoque el estallido contrarrevolucionario o si se prefiere, el inicio de la “revolución de colores”. Una parte de los que se ven atrapados por la mentira son luego víctimas del odio, pero no por ser agredidos, sino al contrario, por haber sido emocionalmente preparados para agredir.

Paramilitares en Managua Junio 2018

La Derecha en las calles de Managua

El odio tiene una particularidad, y es que no solamente se adquiere por contagio, sino que se puede traer en el ADN ideológico debido a las posiciones de clase antagónicas, de modo que por ejemplo, cuando hay una revolución en marcha la burguesía es portadora espontánea –o sea, sin necesidad de ninguna fórmula de Sharp– de este elemento, con el cual contamina fácilmente a las clases medias, que por lo general la admiran e imitan, aunque a veces sin el “glamour” característico de los sectores oligárquicos. También es este el caso de personas que son ideológicamente reaccionarias y políticamente de derecha –con partido o sin partido–, cuya confrontación con el poder revolucionario –y el odio correspondiente del que son portadoras– tiene también un origen anterior

a una eventual aplicación del formato de derrocamiento.

De igual manera, la mentira puede llevar a la culpa, de modo que los señalados como villanos por la mentira construida, y sin necesidad de que cambien de bando, se sientan culpables de actos reprobables que según la mentira, ha cometido su bando, pero ojo: esto no es racional, sino emocional, o sea que aunque racionalmente en este caso los sandinistas sepamos que nuestro gobierno no es culpable de los crímenes imputados por la derecha o incluso, espiritualmente sintamos esa seguridad por la confianza en nuestro liderazgo, podemos llegar a experimentar sentimientos de culpa y a actuar como si nos supiéramos culpables.

También se da el caso en que la culpa así inducida lleva a que algunos sandinistas cambien de bando, lo que puede suceder incluso antes del sentimiento de culpa, o sea como producto directamente de la mentira, y una vez que lo han hecho –con culpa o sin ella–, las personas afectadas son fáciles presas del odio hacia su propio gobierno y partido.

Finalmente, tenemos el miedo, en el que todo esto desemboca; o sea, al que se llega desde el odio, desde la culpa e incluso, directamente desde la mentira. No se trata aquí del miedo normal que experimental el ser humano ante situaciones de peligro, sino un miedo patológico, que lleva a un comportamiento difícil de explicar. Esta es un arma usada electoralmente por la derecha en Nicaragua con mucha efectividad, desde 1990. De hecho, cuando pase la crisis –que pasará, porque nuestros mismos adversarios (los pensantes, no los Mora) están claros de que a ambos nos conviene –la estabilidad anterior no volverá, y asistiremos a un uso recurrente de la presión a través de los tranques (no como los de ahora, obviamente), plantones, marchas con alto nivel de agresividad, ciertos disturbios, campañas de desobediencia civil promoviendo el no pago de impuestos, etc.; aparte de que pasarán años para que vuelvan los niveles de seguridad ciudadana anteriores, debido a que el crimen organizado cuenta ahora con un sentimiento de animadversión hacia la Policía, que genera un ambiente de complicidad contra las autoridades muy favorable a sus fines; y todo esto será parte de una estrategia política que le permita a la derecha generar la sensación –recordemos, no es algo racional –de que mientras gobierne el sandinismo habrá inestabilidad y violencia.

En las elecciones de 1990 el mensaje fue que si el sandinismo seguía gobernando seguiría la guerra; en las tres elecciones siguientes, que si el sandinismo volvía al poder la guerra regresaría al país… Ahora será de que para la estabilidad del país es necesario que el FSLN pierda las próximas elecciones. Esto puede hacer que incluso una buena parte del electorado que al momento de las elecciones simpatice con el FSLN considere la opción de votar en su contra.

Las imágenes de personas desnudas siendo torturadas no son casuales, y su divulgación no es torpeza de los “autoconvocados”. Es algo orientado, cuyo propósito es generar miedo por un lado, y por otro una sensación racionalmente injustificada de derrota en el sandinismo, lo cual actúa con mayor efectividad que la demostración del carácter nada pacífico de las supuestas protestas, ya que por el ambiente emocional creado, las imágenes son percibidas con la sensación de que son actos de represalia por los supuestos niveles de represión existentes. Recuérdese que en esto nada es racional, porque la guerra psicológica consiste precisamente en destruir la racionalidad humana innata en el individuo, pues la revolución no es más que la racionalidad y espiritualidad propias de nuestra condición humana llevadas a sus últimas consecuencias y tomando el control de la emocionalidad propia de nuestra condición biológica como seres vivos.

Es importante que para finalizar volvamos por un momento al tema del odio, el cual al igual que el miedo, tiene una función muy importante con posterioridad a la crisis creada por la “revolución de colores”. Esa función es que los sandinistas desarrollemos luego sentimientos de revancha, que seamos excluyentes y sectarios, y que si la línea del Frente no va por ese camino nos sintamos defraudados y desarrollemos resentimiento. Parte de esa función –en este caso durante la crisis y después de ella –es también que consideremos traidores a nuestros compañeros, familiares y conocidos que siendo sandinistas, hayan estado del lado contrario al nuestro en estos momentos difíciles; o que no hagamos diferencia entre los malhechores incendiarios, saqueadores y violentos –algunos de los cuales también son víctimas a quienes el odio les ha arrebatado su espiritualidad– y las personas honradas y pacíficas del pueblo que han apoyado los actos de protesta y agresión, como los tranques y las barricadas, acciones que se presentan del lado de la derecha como formas de defensa ante una agresión, lo cual sabemos que es una vil mentira, pero eso no lo sabe toda la gente, incluso las personas atrapadas entre barricada y barricada pueden hasta llegar a desarrollar el síndrome de Estocolmo, conocido fenómeno psicológico en el que por un sentido irracional de autoprotección, la víctima de un secuestro se identifica emocionalmente con el secuestrador, lo que también puede ocurrir a cualquier víctima de otros tipos de agresión.

No podemos olvidar ni por un segundo que en una situación como la que estamos viviendo, hay muchas víctimas de muy diverso tipo: víctimas físicas (muertos, heridos, secuestrados, torturados, agredidos); personas que han perdido sus trabajos o sus medios de sustento; y víctimas de la mentira, del odio, de la culpa, del miedo. También somos víctimas de alguna manera todos los nicaragüenses que sin haber hecho nada para que se diera esta situación, hemos perdido no se sabe por cuánto tiempo el magnífico país que teníamos hasta el 17 de abril y que costó tanto sacrificio en esfuerzo y decenas de miles de vidas de nicaragüenses (de esos muertos muy pocos se acuerdan).

No olvidemos tampoco que los verdaderos causantes de esta situación son el imperialismo, algunos políticos de derecha (dirigentes de partidos, de algunos ONG ́s, agitadores mediáticos y políticos de sotana, entre otros) y la burguesía, así como los propios autores materiales de asesinatos, a los que ojalá se logre descubrir y capturar (algunos de ellos, posiblemente, también víctimas de envenenamiento por odio, pero eso no los exime de su responsabilidad ante la justicia).

Quienes sean portadores del odio, ese virus excluyente y vengativo que puede dividir a las familias, al pueblo, a los que hemos compartido el ideal revolucionario, serán también actores integrados inconscientemente a la gran maquinaria del imperialismo que se encuentra en marcha para la destrucción de la Revolución Sandinista. Los sandinistas debemos oponernos conscientemente a todo revanchismo y reproches contra quien sea, tanto en la familia como en las instituciones del Estado; tanto entre amigos como entre compañeros de lucha. Como bien ha dicho la compañera Rosario Murillo, vamos hacia una nueva etapa de la reconciliación, y lograr lo que estamos diciendo–que será tan difícil como lo está siendo la superación misma de la crisis –será un requisito fundamental para avanzar hacia nuevas victorias en defensa de la Paz, la Patria y la Revolución.

Nicaragua Golpista Mortero

Ex-prisionero de conciencia nicaragüense condena Amnistía Internacional

Miércoles, 13/06/2018

Camilo E. Mejía, 13 de junio 2018

Carta abierta a Amnistía Internacional de un ex Prisionero de Conciencia de Amnistía Internacional

Veterano, opositor, y objetor de consciencia de la guerra en Irak (2003-2004)
Ex prisionero de consciencia de Amnistía Internacional (2004)
Nacido en Nicaragua, ciudadano del mundo

*

A través de esta carta expreso mi condena inequívoca de Amnistía Internacional con respecto a su papel desestabilizador en Nicaragua, mi país de nacimiento.

Abro esta carta citando a Donatella Rovera, quien en el momento de decir esto había sido una de las investigadoras de campo de Amnistía Internacional por más de 20 años:

“Las situaciones de conflicto crean entornos altamente politizados y polarizados. (…). Los actores y las partes interesadas atraviesan distancias extraordinarias para manipular y fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo. Un reciente, aunque de ninguna manera único, ejemplo es proporcionado por el conflicto sirio, el cual es a menudo considerado como la “guerra de YouTube”, con innumerables técnicas empleadas para manipular secuencias de video de los incidentes ocurridos en otras épocas, en otros lugares, incluyendo en otros países – y los presentan como “prueba” de las atrocidades cometidas por una o las otras partes en el conflicto en Siria.”

Las observaciones de la Srta. Rovera, hechas en el 2014, describen correctamente la situación de Nicaragua en la actualidad, donde incluso el preámbulo de la situación fue manipulado para generar rechazo hacia el gobierno nicaragüense. El maliciosamente titulado informe de Amnistía Internacional, Disparar a Matar: Estrategia de Nicaragua para Reprimir la Protesta, podría ser descalificado punto por punto, pero hacerlo requeriría tiempo precioso que el pueblo nicaragüense no tiene, por lo tanto, me concentraré en dos puntos principales:

Su informe carece totalmente de neutralidad y; el papel que está jugando Amnistía Internacional está contribuyendo al caos en que se encuentra la nación.

La narrativa operante, consensuada por la oposición local y los medios corporativos occidentales, es la siguiente: Que el Presidente Ortega quiso reducir el 5 por ciento de los pagos mensuales a los jubilados, y aumentar los aportes de empleados y empleadores al sistema de seguridad social. Las reformas provocaron protestas, a las cuales el gobierno respondió con un acto genocida en contra de los manifestantes pacíficos, asesinando a más de 60 personas, en su mayoría estudiantes. Un día o dos después de eso, el gobierno nicaragüense habría de esperar hasta el anochecer para desatar su fuerza policial con el fin de diezmar a la población nicaragüense, noche tras noche y ciudad por ciudad, en el proceso destruyendo sus propios edificios de gobierno y asesinando a su propia policía, hasta culminar su arremetida asesina con una masacre el Día de las Madres, y continuando de esa forma.

Mientras la narrativa anterior no es expresada uniformemente por todos los actores anti-gobierno, los elementos unificadores son que el gobierno es genocida, y que el presidente y la vicepresidenta deben irse.

Las afirmaciones de Amnistía Internacional se basan mayormente es testimonios de personas y víctimas anti gobierno, o en información manipulada e infundada, emitida por medios de comunicación de oposición y un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales (ONG), financiadas por los EE.UU., conocidas colectivamente como sociedad civil.

Las tres organizaciones principales de medios de comunicación citadas en el informe: Confidencial, 100% Noticias, y La Prensa, son archienemigos del gobierno de Ortega; casi todos los medios de comunicación de oposición, junto con las principales ONGs citadas en el informe, también reciben financiamiento de los Estados Unidos a través de organizaciones como el Instituto Nacional Democrático (NDI, por sus siglas en ingles) y la Fundación Nacional para la Democracia, (NED, por sus siglas en ingles), la cual ha sido caracterizada por el retirado Congresista norteamericano, Ron Paul, como:

“… una organización que utiliza nuestros impuestos para subvertir la democracia, duchando con financiamiento a los partidos o movimientos políticos favorecidos en el extranjero. Contribuye a “revoluciones populares de color” en el extranjero que se asemejan más a escritos de Lenin sobre como robar el poder que a genuinos movimientos democráticos autóctonos.”

El informe de Amnistía Internacional se basa fuertemente en la cobertura de 100% Noticias, un canal de televisión que ha transmitido material manipulado e incendiario para generar odio contra el gobierno nicaragüense, incluyendo imágenes de manifestantes pacíficos, sin percatarse de que iban portando pistolas, rifles, y disparándole a miembros de la policía nacional durante incidentes reportados por el canal como actos de represión policial durante marchas de oposición. En el Día de las Madres, 100% Noticias reportó un supuesto tiroteo en contra de manifestantes desarmados por francotiradores de la policía, incluyendo un incidente en el cual los sesos de un joven se derramaron fuera de su cráneo. El canal corroboró el informe con una fotografía que la Srta. Rovera describiría como un “… incidente que se produjo en otras ocasiones, en otros lugares.” La foto incluida en el informe fue confrontada rápidamente en las redes sociales con enlaces de viejos artículos en línea que habían utilizado la misma imagen.

Una de las fuentes citadas (Nota #77) para corroborar la supuesta negación de atención médica en hospitales del estado a pacientes heridos en actos de oposición – una de las principales acusaciones repetidas y reafirmadas por Amnistía Internacional – es una conferencia de prensa difundida por La Prensa, en la que el Jefe de Cirugía desmiente afirmaciones de que había sido despedido, y que funcionarios del hospital habían negado atención a manifestantes al principio del conflicto, “Yo repito”, se le escucha decir:

“Lo que he recibido como el jefe de cirugía, [la] orden: atender, yo voy a ser claro, atender a toda la población que venga, sin investigar nada absolutamente”.

En otras palabras, una de las fuentes de Amnistía Internacional contradice una de las alegaciones principales de su informe.

Los ejemplos mencionados de pruebas manipuladas y fabricadas, para usar las palabras de la investigadora de Amnistía Internacional, representan sólo una pequeña muestra, pero capturan la esencia de esta modalidad de cambio de régimen patrocinada por los EEUU. El informe se alimenta de afirmaciones de personas de un lado del conflicto y se basa en evidencia profundamente corrompida; en última instancia ayuda a crear el espejismo de un estado genocida, generando a su vez más sentimiento contra el gobierno, localmente y en el extranjero, y prepara el camino para aún más intervención extranjera, y cada vez más agresiva.

Una narrativa diferente

Las reformas originales al seguro social no fueron propuestas por el gobierno sandinista, sino por el Fondo Monetario Internacional (FMI), y recibieron el respaldo del COSEP. Incluían elevar la edad de jubilación de 60 a 65 y duplicar el número de cuotas necesarias para obtener la pensión, de 750 a 1500. Entre los jubilados afectados, aproximadamente 53.000, se encuentran las familias de combatientes que murieron en el conflicto armado, tanto del lado del ejército sandinista, como del lado de la “contra”, el ejército mercenario financiado por el gobierno de Estados Unidos en la década de los ochenta, alrededor del mismo tiempo en que NED fue creado, en parte, para detener la propagación del sandinismo en América Latina.

El gobierno de Nicaragua se opuso a las reformas del FMI, rechazando la suspensión de beneficios a ningún jubilado, y proponiendo en su lugar un recorte del 5% a todos los pagos de jubilación, un incremento a todas las contribuciones a la seguridad social, y una reforma fiscal que remueve un techo de impuestos que protege a los sueldos más altos de Nicaragua. El sector empresarial se enfureció, y junto con organizaciones no gubernamentales, organizó las primeras marchas usando el pretexto de las reformas de la misma manera manipuladora que el informe de Amnistía Internacional las explica:

“… la reforma aumentó las contribuciones al seguro social de los empleadores y empleados y un aporte adicional del 5% a los jubilados”.

Según la versión de los hechos de la oposición, repetida y validada por Amnistía Internacional, los manifestantes son pacíficos, y el gobierno genocida e irracional está empeñado en cometer atrocidades a plena vista. Mientras tanto, el número de muertos entre simpatizantes sandinistas y oficiales de policía sigue aumentando. El reporte afirma que investigaciones balísticas indican que los que disparan a los protestantes son probablemente francotiradores entrenados, sugiriendo la participación del gobierno, pero no menciona que muchas de las víctimas son sandinistas, ciudadanos regulares, y oficiales de la policía. Tampoco menciona que los manifestantes “pacíficos” han incendiado y destruido más de 60 edificios públicos, entre ellos muchas alcaldías, casas sandinistas, mercados, talleres de artesanía, estaciones de radio, y más; ni menciona que los manifestantes han establecido “tranques” o bloqueos de carreteras, como una táctica para debilitar la economía y así derrocar al gobierno. Esos “tranques” se han convertido en lugares extremadamente peligrosos donde el asesinato, robo, secuestro, y la violación de al menos una niña, han ocurrido; una joven embarazada cuya ambulancia fue retenida en un tranque murió el 17 de mayo. Todos estos crímenes ocurren diariamente y están bien documentados, pero no están incluidos en el informe de Amnistía Internacional.

Mientras la organización tiene razón al criticar la despectiva reacción del gobierno ante las protestas iniciales, dicha reacción no fue totalmente falsa. Según el informe, la Vicepresidenta Murillo dijo, entre otras cosas, que:

“… ellos [los manifestantes] se inventaron fatalidades (…) como parte de una estrategia contra el gobierno”.

Lo que excluye Amnistía es que varios de los estudiantes reportados muertos realmente aparecieron vivos, uno de ellos en España. Otros no habían sido asesinados en protestas, ni eran estudiantes o activistas, entre ellos uno que murió por una bala dispersa, y otro que murió de un ataque al corazón en su cama.

El informe de Amnistía Internacional también deja fuera que muchos estudiantes han abandonado el movimiento, alegando que hay delincuentes atrincherados en universidades y en los diferentes “tranques”, que sólo están interesados en desestabilizar el país. Esos criminales han creado un estado de constante temor en la población, imponiendo “impuestos” a quienes quieren circular, persiguiendo a los que se niegan a ser detenidos, secuestrándolos, golpeándolos, torturándolos, y prendiéndole fuego a sus carros. Una práctica que se ha vuelto común es desnudar a sus víctimas, pintar sus cuerpos públicamente con el azul y blanco de la bandera nicaragüense, para después liberarlos e incitarlos a correr momentos antes de dispararles con morteros. Toda esta información, que no es parte del informe, está disponible en numerosos vídeos y otras fuentes.

¿Por qué Nicaragua?

La reseña más básica de la historia entre Nicaragua y Estados Unidos mostrará una clara rivalidad. A partir de mediados del siglo XIX, Nicaragua se ha resistido a la injerencia estadounidense en los asuntos del país, resistencia que continuó durante el siglo XX, primero con la lucha del General Augusto C. Sandino en las décadas de los 20 y 30, y luego con los sandinistas, organizados en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que en 1979 derrocó a la dictadura de la familia Somoza, que había sido respaldada por los EE.UU. por más de 40 años. El FSLN, a pesar de haber ganado el poder mediante la lucha armada, organizó elecciones poco después de su triunfo en 1984, perdiendo más adelante en las urnas ante una coalición de partidos políticos de derecha en 1990, también respaldados por el gobierno estadounidense. Apoyado por pactos con la iglesia y la oposición, el FSLN logró otra vez ganar las elecciones en el 2006, y ha permanecido en el poder desde entonces.

Además de los estrechos vínculos entre Nicaragua y Venezuela, Cuba, Rusia y especialmente China, con quien el país firmó un contrato para construir un canal, la otra razón principal por la cual los Estados Unidos continua su campaña anti sandinista, es el exitoso modelo económico del gobierno de Nicaragua, que representa una amenaza existencial para el orden económico neoliberal impuesto por los Estados Unidos y sus aliados.

A pesar de estar siempre entre las naciones más pobres en el continente americano y el mundo, Nicaragua ha logrado, desde que Ortega regresó al poder en 2007, reducir la pobreza en tres cuartas partes. Antes de las protestas en abril, la economía del país sostuvo un constante crecimiento económico de alrededor del 5% por varios años, y era la tercera economía de más rápido crecimiento en América Latina, y el país era uno de los países más seguros en la región.

Las mejoras de infraestructura del gobierno han facilitado el comercio entre los ciudadanos más pobres de Nicaragua; se ha creado acceso universal a la educación primaria, secundaria, y universitaria; hay programas de tierra, vivienda, nutrición y mucho más. El sistema de salud, aunque modesto, no sólo es excelente, sino accesible a todos. Aproximadamente el 90% de los alimentos consumidos por los nicaragüenses son producidos en Nicaragua, y alrededor del 70% de los empleos no vienen de las grandes empresas transnacionales, sino de la economía popular, incluyendo pequeños inversionistas de los Estados Unidos y Europa, que se han trasladado al país para convertirse en una fuerza impulsora detrás de la industria del turismo.

La audacia del éxito, de dar a sus ciudadanos más pobres una vida con dignidad, de ser un ejemplo de soberanía para naciones más ricas y más poderosas, todo en directa contradicción con el modelo neoliberal y su énfasis en la privatización y la austeridad, una vez más ha puesto a Nicaragua en la mira de la intervención estadounidense. Imaginen el ejemplo para otras naciones – sus economías ya estranguladas por las políticas neoliberales – al tomar consciencia de que uno de los países más pobres de la tierra puede alimentar a su gente y hacer crecer su economía sin tener que lanzar a sus ciudadanos más pobres bajo la bota de hierro del capitalismo. Los Estados Unidos jamás tolerarán un ejemplo tan peligroso.

Para concluir

El gobierno nicaragüense tiene deficiencias y contradicciones en las cuales debe trabajar, al igual que todos los gobiernos, y como sandinista yo quisiera ver al partido transformarse en diversas formas importantes, tanto interna como externamente. Sin embargo, me he abstenido de escribir sobre esas deficiencias y contradicciones, ya que las violentas protestas y caos que hemos presenciado no son el resultado de las deficiencias del gobierno nicaragüense, sino más bien de sus muchos éxitos; esa verdad incómoda es la razón por la cual los Estados Unidos y sus aliados, incluyendo Amnistía Internacional, han optado por “… crear entornos altamente politizados y polarizados (…) [y] atravesar distancias extraordinarias para manipular o fabricar «pruebas» para el consumo interno y externo”.

En un momento en el cual la Organización de Estados Americanos, las Naciones Unidas, y el Vaticano han señalado las reformas pacíficas y constitucionales como la única manera de salir del conflicto, Amnistía Internacional ha seguido implorando a la comunidad internacional no “abandonar al pueblo nicaragüense”. Tal sesgada postura, obscenamente hinchada por información manipulada, distorsionada, y unilateral, ha hecho la terrible situación en Nicaragua aún peor. La pérdida de vidas nicaragüenses, incluyendo la sangre de las personas ignoradas por Amnistía Internacional, se ha utilizado para fabricar las “pruebas” utilizadas en el informe de la organización, y convierte a la organización en cómplice de cualquier futura intervención extranjera que pueda llegar a caer sobre el pueblo nicaragüense. Ahora está en manos de la organización corregir ese mal, y hacerlo de una manera que refleje un fuerte compromiso ante todo con la verdad, cualquiera que esta sea, y con la neutralidad, la paz, la democracia, y siempre, con la soberanía de todas las naciones del mundo.

Sinceramente,

Camilo E. Mejia

Carta a Frei Betto sobre el intento de golpe en Nicaragua

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Tranques-Guarimbas Nicaragua 2018

Querido compañero Frei Betto

En estos momentos el pueblo de Nicaragua está siendo sometido a un violento golpe de Estado financiado por la ultraderecha de Miami y de Colombia y las redes del narcotráfico y el crimen organizado. No es una rebelión popular, es un golpe de Estado. Sólo hay conflictos en menos de una treintena de los municipios del país que son 153 en total.

Antes que me diga nada sobre el Gobierno Sandinista le quiero recordar que a nadie le hacen un golpe de Estado por los errores que pudo haber cometido, sino por haber hecho cosas que dañasen los intereses de los poderosos. El Gobierno Sandinista efectivamente impidió el establecimiento de los cárteles de la droga en el país y mejoró dramáticamente las condiciones de vida de los sectores populares.

Con el solo hecho de haber fortalecido a Nicaragua como nación en el contexto centroamericano, el Frente Sandinista amenaza cualquier tipo de proyecto hegemónico en la región, especialmente el de los Estados Unidos. Con el solo hecho de haber recuperado 90 mil kilómetros de mar territorial que antes controlaba Colombia en el Caribe, el Gobierno Sandinista amenaza las pretensiones hegemonistas del Uribismo en Centroamérica.

La oposición que se dice pacífica en Nicaragua, está torturando, secuestrando y asesinando a civiles, especialmente a sandinistas. Ataca e incendia hospitales y escuelas. Se basa en un enjambre de ONGs financiadas con dinero de la USAID, la NED, el NRI, los países europeos y el crimen organizado. No es una oposición orgánica, es totalmente tóxica.

Lo más triste de todo, es que cuenta con el apoyo de la gran mayoría de las estructuras de la Iglesia Católica de Nicaragua. Prácticamente cada iglesia se ha convertido en un comité de base de estos grupos que cuando tienen la oportunidad se dedican a reeditar los horrores de la Guerra Civil Española en la Patria de Sandino.

Por la manera de actuar de muchos de los curas en Nicaragua, es inevitable hacer un paralelo con el genocidio de Ruanda en el que la Iglesia Católica jugó un papel fundamental. En el caso de Nicaragua, no sería el primer genocidio político dirigido a eliminar al sandinismo.

El primero fue el que se cometió contra los campesinos que se alzaron con Sandino, inmediatamente después del asesinato del General de Hombres Libres en 1934. Hoy en día, matar a todos los millones de sandinistas que viven en Nicaragua es la única manera de entregarle el país a los intereses más oscuros del capitalismo.

Ante esto usted, compañero Frei Betto, no puede permanecer callado. Usted puede influir en sectores de la iglesia y también es amplios sectores de la izquierda que han sido objeto de un trabajo de años de los órganos de inteligencia occidentales con el fin de desvirtuar la realidad de Nicaragua.

Si no me cree, le ruego que tome nota de las pruebas que tenemos para presentar en sitios web como los que abajo anoto. (Así como de la carta abierta escrita por el compañero Camilo Mejía, ex preso de conciencia de Amnistía Internacional y veterano objetor a la guerra de Irak, documento que adjuntamos y que ha sido ampliamente reproducido en la prensa).

Esperando que atienda este pedido urgente me despido, fraterno:

Jorge Capelán

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El imperio contra Nicaragua

Publico,es

 

Con un ex director de la CIA a cargo ahora de la política exterior norteamericana, Estados Unidos sigue considerando a Latinoamérica como patio trasero, y su descaro es tal que Tillerson, anterior Secretario de Estado, dijo en una conferencia en la universidad de Texas: “América Latina no necesita nuevos poderes imperiales”. Sin duda, cree que con el poder imperial yanqui basta y sobra.

Según Gregorio Selser, Estados Unidos ha invadido Nicaragua un sinnúmero de veces; ha financiado una contrarrevolución de forma ilegal e inmoral: ahí están las sentencias de los tribunales estadounidenses y, de corolario, una sentencia de la Corte Internacional de Justicia en la Haya, que declara culpable a Washington por bloquear puertos y financiar una guerra sangrienta para sabotear al gobierno sandinista de la década de los ochenta. Porque los intereses y planes geopolíticos de Estados Unidos son ambiciosos y criminales, sin respeto a los pueblos y al derecho internacional; y, hoy, nuevamente, crean una trama con un guion que solo se repite en países latinoamericanos con presidentes progresistas.

En la última década, Washington y sus agentes locales han perpetrado golpes de estado blandos en Honduras, Brasil y Paraguay; han intentado, sin éxito, romper el orden constitucional en Bolivia, Ecuador y Venezuela; y lo han hecho siempre, a países con presidentes de izquierdas.Utilizan dos guiones distinto: en países donde tienen harta influencia en las instituciones militares, el parlamento junto con el poder judicial, ha defenestrado (en sistemas presidencialistas) al presidente. Y en países como Venezuela y, ahora, Nicaragua, donde el imperio choca con unas fuerzas armadas dignas e instituciones del estado con alto sentido patrio; organizan protestas desestabilizadoras y muy violentas.

El imperialismo ha ido mutando sus estrategias golpistas e intervencionistas; se ha, visto en Siria, en Libia, en Ucrania, en Venezuela y, hoy, en Nicaragua. Cuenta con la manipulación y la mentira, que multiplican a través de las redes sociales. En el acoso a Nicaragua ha utilizado con cinismo y desvergüenza fotos de cadáveres de otros territorios del planeta, de Palestina, Honduras o México, para achacarlos al gobierno de Managua. En paralelo, la mendaz maquinaria propagadística de Washington denuncia una supuesta represión salvaje del gobierno sobre “grupos de manifestantes pacíficos y desarmados”; acusaciones repetidas después desde organizaciones mercenarias “defensoras de los derechos humanos”, creadas ad hoc con el dinero sucio de los servicios secretos estadounidenses.

Acostumbrados a la violencia, seguros de la complicidad de las burguesías locales en América Latina, consumados maestros en la injerencia en otros países, aplicados padrinos de gobiernos militares que asolaron el continente y sembraron la muerte por doquier, los gobiernos norteamericanos siguen sin aceptar la soberanía de sus vecinos y quieren imponer a cualquier precio toda su hegemonía.El gobierno de Nicaragua, que no ha cesado de hacer llamamientos a todos los sectores nicaragüenses a participar en una mesa de diálogo, incluso a los grupos violentos y golpistas, aboga por la mediación de sectores que le son opuestos, ha aceptado la entrada de la CIDH (organismo dependiente de la OEA, hostil al gobierno sandinista), y ha cedido para que investigadores internacionales propuestos por la CIDH esclarezcan los responsables de todas las muertes que se produjeron durante las protestas.

Por eso, llama la atención que, tras ese último acuerdo donde se garantiza la imparcialidad en las investigaciones, los opositores se retirasen de la mesa de diálogo y llamasen a un golpe de Estado.Es evidente que presenciamos una nueva injerencia patrocinada por el gobierno Trump: una nueva “revolución de colores” encaminada a justificar una ola de sanciones que golpee a un gobierno que no baila al son de la música de Washington, y cuya desestabilización y consiguiente caos en las calles del país podría justificar una nueva “intervención humanitaria” destinada a derribar al gobierno de Managua.

Ante esa alarmante situación, es urgente levantar la voz contra esa injerencia norteamericana; es apremiante la movilización por la paz, la democracia y la soberanía de los pueblos; es inaplazable que los trabajadores y las organizaciones políticas y sociales de España y Europa se movilicen por la soberanía de los pueblos: en este caso, por un país pequeño en extensión pero gigante en dignidad.

Nicaragua se ha ganado con harto sacrificio el derecho a que Estados Unidos saque sus manos del país, a ser un territorio libre de las hipotecas imperialistas y a que nadie intervenga en sus asuntos internos; y tiene la fuerza y la dignidad suficiente para encontrar por sí misma la resolución de la crisis dentro del marco democrático, la legitimidad para elegir libremente su camino de restablecer la paz.

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Hacia la última parte del desarrollo de este programa de televisión se muestran imágenes sobre los hechos en Nicaraguas

Diosdado Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), expresó su solidaridad con pueblo de Nicaragua y al presidente de ese país, Daniel Ortega, ante los hechos de violencia que se registran desde hace semanas.

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