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CATALUNYA: Las Elecciones del 28 de Abril y la Acción Política de la Esquerra Independentista | EUSKAL HERRIA: Todo atado y bien atado

LAS ELECCIONES DEL 28 DE ABRIL Y LA ACCIÓN POLÍTICA DE LA ESQUERRA INDEPENDENTISTA

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BOLTXE

El domingo 28 de abril, el Estado español celebra unas elecciones generales y autonómicas al País Valencià. Endavant OSAN queremos compartir una lectura de la situación política y unas reflexiones sobre como responder al escenario que surja del 28-A.

Un escenario de reasentamiento del Estado

El régimen político ha superado y absorbido el auge electoral del 2015 de las fuerzas que se reclamaban partidarias de un cambio político en profundidad. Hay que recordar que estas fuerzas, entendimientos en su globalidad, acabaron accediendo al poder, de manera exclusiva o en alianza con el PSOE, en la totalidad de las instituciones interiores de los Països Catalans bajo dominación española. Así mismo, el estado ha conseguido neutralizar el embate rupturista planteado el octubre del 2017 por una marea de millones de personas que desbordaron los planteamientos procesistes al Principat.

A pesar de que el juego electoral es de resultado incierto, con la irrupción de la extrema derecha, la disputa de varias hegemonías al si del independentismo o la reválida a la cual se someten las fuerzas «del cambio», el juego político de fondo es el de una maniobra de reasentamiento del Estado, de momento exitosa.

No solo nadie amenaza a corto plazo la unidad del Estado o la continuidad del régimen político, sino que, además, el régimen y el nacionalismo español han conseguido reconducir el centro de gravedad de la agenda política hacia posiciones más recentralitzadores y antisociales.

Aun así, persisten los elementos y las contradicciones que pueden permitir a medio plazo volver a plantear un embate con más éxito y más intensidad que lo de los últimos años, pero estos elementos y estas contradicciones no se dirimen en el escenario del 28-A, sino en la movilización y la autoorganización social que se pueda generar como respuesta al nuevo escenario político, sea qué sea.

La irrupción de la extrema derecha

VOX juega un papel instrumental a los intereses del Estado en este proceso de reasentamiento. Ensanchando el espacio político por la extrema derecha ha conseguido que se reconstruyera el juego de alternancias de los partidos del régimen y, a la vez, ha conseguido rebajar los posicionamientos rupturistas en favor de un reagrupamiento de las izquierdas y del nacionalismo periférico de forma subordinada al PSOE.

El PSOE ha exhibido explícitamente su estrategia de voto útil antiVOX: es decir, ante la amenaza de la extrema derecha, reforzar el flanco de centro-izquierda del régimen político. Esto, entre otras cosas, quiere decir aparcar toda perspectiva de cambio.

El desacomplejamiento del discurso de la extrema derecha es una realidad. Y esto es la antesala del empeoramiento de las condiciones de vida, en primera instancia de las personas migradas y de las mujeres trabajadoras, de un repunte de la ofensiva españolista y del crecimiento de las agresiones fascistas. No podemos obviar la amenaza que supone, y por eso no podemos dar validez a los mensajes electoralistas que, con la intención de explotar el miedo a VOX, hacen creer que es posible derrotar la extrema derecha simplemente yendo a votar.

Combatir VOX alimentando la estrategia del PSOE no solo no es combatir VOX, sino que es insuflarle aire y convertir la extrema derecha en alternativa al gobierno. Para combatir la extrema derecha hay que combatir los cimientos de sus propuestas y devolver el centro de gravedad de la agenda política a posiciones más favorables a la ruptura. Esto no se puede hacer desde el juego parlamentario, sino que solo se puede hacer desde la movilización y la autoorganización social. Para acabar con los sistemas de explotación y de dominación, hay que posar la vida al centro.

Candidaturas independentistas: ¿adelanto táctico u oportunismo político?

A diferencia de anteriores elecciones, las candidaturas independentistas no afrontan estos comicios con ningún objetivo táctico para hacer avanzar la autodeterminación. Los objetivos de las candidaturas independentistas se reducen al juego de las sillas y al combate por la hegemonía en varios sectores sociales ya independentistas. Las propuestas que estas candidaturas hacen en materia de autodeterminación son, a nuestro entender, una muestra de oportunismo político. Son propuestas que no están hechas con el objetivo de ser materializadas, porque no es posible materializarlas, sino de reunir el máximo voto posible en detrimento de las otras candidaturas independentistas.

La apertura de una tabla de negociación sobre la autodeterminación no es posible. El independentismo no tiene la capacidad de coacción necesaria para hacer sentar todo el poder político y económico del Estado a negociar el aspecto más innegociable de todos sus principios. Si la podía llegar a tener, la perdió después de la derrota táctica del otoño del 2017 y el invierno del 2018.

El bloqueo del Congreso español no es posible. Los dos bloques dibujados mediáticamente, el PSOE y la derecha españolista, son en realidad un único bloque. Son el bloque del 135, el bloque del 155, el bloque de la monarquía y el bloque de los intereses intocables del Ibex 35.

Las candidaturas independentistas a las elecciones del 28-A solo pueden aspirar a disputar pequeños espacios de poder político o de hegemonías regionales. Es decir, el resultado del independentismo el 28-A no tiene ninguna relevancia real en el adelanto de la lucha por la autodeterminación.

En cambio, creemos que el planteamiento de campaña de las candidaturas independentistas profundiza negativamente en algunos planteamientos erróneos. Confundir Estado y gobierno. Confundir Estado y derecha españolista. Confundir la correlación de fuerzas con la aritmética parlamentaria. Situar la participación electoral normalizada como el único instrumento para avanzar. Creer que es posible avanzar hacia la independencia mientras se continúa haciendo política y preservando los intereses autonomistas. Pensar que el origen y la solución del conflicto nacional pasa por una modificación del talante no dialogante del Estado. Continuar fabricando mensajes y soluciones simplistas y emocionales.

Fuerzas «del cambio»: de impugnar el régimen a ser el socio menor del PSOE

La actual dinámica política puesta a mover el centro de la agenda política hacia posiciones más recentralitzadores y más antisociales. Una muestra de esto es cómo en una década se ha pasado de la pretensión del autonomismo de compartir soberanía con el Estado, a fijar todas las demandas para poder recibir más dinero del Estado.

Esta dinámica también ha arrastrado las candidaturas «del cambio», desde Podamos y el espacio de los comunes hasta Compromís y Más. Si el 2014 se presentaban como candidaturas que impugnaban el régimen del 78 y que en la cuestión nacional proponían una redistribución en profundidad a corto plazo del poder territorial, el 2019 se sitúan como un puntal para sostener la alternativa de centreesquerra y autonomista dentro del mismo régimen.

Es cierto que la posición del 2014 se basaba en una estrategia que no descartaba una victoria electoral de estas opciones a escala estatal, mientras que el 2019 sus perspectivas electorales se limiten a la opción de ser uno de los posibles socios de gobierno del PSOE. Pero conviene no olvidar que en las elecciones del 2015 estas opciones políticas lograron cuotas de poder muy importantes en las diferentes instituciones interiores de los Països Catalans.

La acción institucional de estas candidaturas es la muestra más clara de los límites que el régimen ha situado. No se ha forzado ningún cambio político estructural ni se ha podido ni siquiera recuperar la capacidad de negociación autonómica o de inversión social de hace pocas décadas. Estos nuevos límites ponen fin a las aspiraciones históricas del autonomismo de una profundización descentralizadora en clave federal, y también a las aspiraciones históricas del progresismo de convertir el marco constitucional en una garantía de progreso social.

La apuesta de los dirigentes de este espacio político ha sido la de reinventarse como garantía que el PSOE cumple su programa social para escorar la agenda política hacia la izquierda. Esto supone renunciar a cualquier planteamiento rupturista. Y también supone asumir la plena integración en el régimen del 78 y en el marco autonómico, y aceptar los límites. Es decir, situar el horizonte político de una gestión honesta de las leyes constitucionales y estatutarias como horizonte máximo de la justicia social y de las libertades nacionales.

¿Qué acción política en clave rupturista era posible ante estas elecciones?

Ni la izquierda independentista ni la unidad popular hemos podido hacer una intervención clara y a la ofensiva en esta convocatoria electoral. No revelamos ningún secreto si afirmamos que las dificultades para restablecer una estrategia política efectiva después del otoño del 2017 también afectan de pleno nuestro movimiento.

Endavant no creemos que la tarea de la Esquerra Independentista en estas elecciones fuera construir una oferta electoral más dentro de las actuales candidaturas independentistas y/o «del cambio», porque a la práctica no se habría podido abstraer de las dinámicas descritas anteriormente ni habría servido para abrir espacios políticos nuevos con recorrido.

La única alternativa que creemos que habría podido afrontar las elecciones del 28-A desde una posición de ofensiva política era que el independentismo jugara a fondo la carta del boicot electoral. El boicot a unas elecciones es una herramienta de lucha y de acumulación de fuerzas igual de importante que presentarse a unas elecciones o que otras formas de desobediencia civil. El boicot a unas elecciones puede tomar diferentes formas: campaña para la abstención, candidatura absentista, voto nulo, objeción de conciencia a formar parte de la administración electoral, etc.

El boicot electoral está más que justificado desde el punto de vista democrático, especialmente después del 1 de octubre y de la represión que lo ha seguido. Las elecciones no pueden ser legítimas si determinados derechos democráticos no pueden ser aplicados, a pesar de que las candidaturas que los defienden ganen estas elecciones.

Esta herramienta de lucha es una asignatura pendiente del independentismo. Y esto es una muestra más de como el independentismo gubernamental no es capaz de asumir una estrategia rupturista y quiere continuar la línea contradictoria de romper con el Estado conservando la autonomía.

Endavant OSAN propusimos, el noviembre del 2015, que la unidad popular lanzara la propuesta de boicotear las elecciones estatales de diciembre de 2015 como una estrategia para dar continuidad a los resultados de las autonómicas del 27-S. Gran parte del independentismo, pero, estaba más preocupado para garantizar que Artur Mas y la vieja Convergència continuaran al mando del proceso que no para intensificar el pulso para la autodeterminación. Cuando, el 27 de octubre, el gobierno del Estado convocó elecciones autonómicas usando el artículo 155, se abría una gran posibilidad de articular el boicot electoral, que fue rápidamente liquidada por el soberanismo gubernamental. Ante la disyuntiva de sostener de manera testimonial la idea del boicot con el consecuente riesgo de quedar anulados políticamente, el Esquerra Independentista optamos, con el apoyo explícito de nuestra organización, para participar en los comicios del 21-D. Fue una decisión que, vistos los resultados del «gobierno efectivo», nos genera dudas de si fue acertada.

¿Cómo afrontar el escenario después del 28A?

Ya hemos expresado arriba que creemos que, sea qué sea el resultado este 28-A, es un paso atrás en la lucha por la autodeterminación y para hacer frente al sistema capitalista patriarcal. Nuestro objetivo no son los resultados de esta noche electoral, sino la construcción de una acción política que pueda condicionar tanto la acción del Estado como los planteamientos en repliegue de las candidaturas independentistas y/o «del cambio», y que pase, así, a la ofensiva política.

El objetivo de toda acción política lo podemos resumir al intentar evitar que cierren desde arriba todo aquello que el pueblo ha abierto desde bajo en los últimos años. Y hacerlo con el aprendizaje de los aciertos y de los errores de la última etapa política.

Somos plenamente conscientes que la acción política que creemos que el momento pide no se puede llevar a cabo solo desde una organización en solitario, y menos desde una organización modesta como la nuestra. Esta acción política solo podrá ser fértil si implica todos los sectores sociales que han impugnado el régimen y el Estado en varias movilizaciones los últimos años en los Països Catalans.

Siguiendo el hilo de todas las reflexiones hechas en este comunicado, proponemos cinco ejes de trabajo que tienen que permitir responder al escenario que surja de las elecciones del 28-A:

  • Trabajar por el éxito de las candidaturas municipalistas de unidad popular a las elecciones del 26-M. Ante unas autonomías bloqueadas por la impotencia a la hora de ejercer la autodeterminación o por los límites impuestos por la recentralització, habrá que desplazar el centro gravitatorio de la audacia en política institucional a las instituciones locales.
  • Impulsar una agenda de movilizaciones sociales alrededor de demandas básicas para una vida digna de las clases trabajadoras y de las mujeres trabajadoras. Esta agenda mobilitzadora tiene que buscar agregar un grosor importante de las clases populares y tiene que servir para volver a plantear el antagonismo entre las demandas populares y la defensa cerrada que todo el sistema político hace de los intereses del capital.
  • Avanzar hacia la creación de un programa feminista de unidad popular que pose la vida al centro y que garantice la mejora de las condiciones materiales de vida de las mujeres trabajadoras. Solo un movimiento feminista fuerte y organizado, reflejo de las movilizaciones del 8 de marzo, puede hacer frente al auge del machismo y del fascismo.
  • Generar una gran campaña antirepressiva que visualice como la represión de baja intensidad está afectando centenares de personas y como en esta represión participan todos los aparatos del Estado y se mantiene inamovible gobierne quién gobierne. A la vez, la campaña tiene que servir para generar una autoorganización popular que permita hacer frente a la elevación del umbral de autoritarismo que están construyendo los aparatos represivos del Estado.
  • Impulsar una acción política a escala nacional en defensa del derecho de autodeterminación que permita empezar a posar las bases de una alternativa política al autonomismo en el País Valenciano y en las Islas, y de un desbordamiento del bloqueo del soberanismo gubernamental al Principat.

Endavant OSAN Països Catalans,
26 de abril de 2019

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TODO ATADO Y BIEN ATADO

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Borroka Garaia Da!

Como decía un colega, elecciones, manifestaciones y deporte asistencial. Son algunas de las cosas en las que, casi nunca, se ponen de acuerdo poder y oposición. Con ellas la rebelión de las masas se canaliza dentro de un orden, hasta que pasa el peligro. La indignación, la protesta, la ansiedad social de cualquier tipo caben en estos eventos, donde el “ciudadano” reprimido, que se sabe un cero absoluto cotidiano, tiene la experiencia engañosa de ser protagonista político, social o deportivo… por unas y ajenas horas. Durante ese tiempo, los indignados toman la calle, las urnas y los estadios, debidamente ordenados detrás de una pancarta o sentados en sus butacas… y sin pisar la flores. Después de un rato, todo vuelve a la calma y nada cambia, porque ninguna de estas “participaciones” tiene poder fáctico alguno.

El capital internacional en alianza con la oligarquía española lleva gobernando más de medio siglo al estado español cosa que no va a cambiar por muchas elecciones españolas que se hagan. Y así seguirá siendo independientemente de qué gobierno del capital lo gestione. Hoy, la apuesta del capital internacional es el PSOE como gestor, para ello y ante el cada vez mayor desenganche social con los partidos políticos no quedó otra que apelar al miedo ante la “ultraderecha” (que viene el coco) y a mercadear con sentimientos identitarios. Mientras que los anteriormente aupados mediáticamente dejaban de serlo, para ser sustituidos por otros.

Las decisiones económicas de calado y estratégicas no las toman ningún gobierno, es por ello que existe una linealidad absoluta en las políticas llevadas a cabo en el estado español desde la emergencia de la falsa democracia española. El continuismo es de tal calibre que si tomamos una por una todas las medidas que ha ido adoptando el estado español desde los 70 hasta hoy la conclusión no podría ser otra de que siempre han gobernado los mismos. Son precisamente esas decisiones económicas que se toman sobre un campo de juego ya trampeado de antemano las que definen después cómo será la gestión. Y al capital le interesa que sea la socialdemocracia, en vez de la derecha más o menos abierta la que llegue a estadios de estabilidad porque la socialdemocracia institucional tiene la capacidad de apagar la protesta social y aplacar la inestabilidad en el caso de que la clase trabajadora esté desorientada, desmoralizada o tenga miedo, y sobre todo en ausencia de una izquierda realmente confrontativa. Lo que unido a una situación de crisis, hace que el capitalismo respire tranquilo con el PSOE en el estado español, pero con Syriza en Grecia también, o en cualquier lugar donde existan ventanas de oportunidad que deberían ser cerradas.

De esta manera en el estado español, no se va a dejar de promover una política de y para el capital y contra los pueblos, por un partido que se presenta como “la izquierda” que ha sido “la salvadora” de la supuesta amenaza “ultradechista”, para que en un tiempo prudencial si los gestores del gobierno quedan erosionados, se abran espacio otras opciones, pero ya con otros sectores centrifugados y dependientes del pactismo, lo que eso se traduce en una ERC que intenta transacionar con la gestión española, abandonado ya para ese partido cualquier tipo de proceso de autodeterminación, y dejando en situación similar aunque con otras características desde hace tiempo a Podemos. La tarea por tanto del PSOE sería gestionar esa “peneuvización” del soberanismo y de la supuesta izquierda institucional, y debido a la ya existente centrifugación y dependencia, y en ausencia ya de procesos políticos que puedan confrontar el ordenamiento y supongan algún riesgo, gestionar en solitario o con la ayuda de Podemos o Ciudadanos.

En cualquiera de los casos el bucle institucional español ha salido reforzado, la derecha en su sentido amplio y como salvaguarda del capital también. Esto en Euskal Herria se traduce en un mismo continuismo, que precisamente se atrinchera en la “defensa” de la institucionalidad autonómica como deseo transversal de la burguesía vasca en búsqueda de su propia estabilidad que hoy es más fuerte que ayer, y por tanto crea más dificultad para salir de su laberinto. Una salida del laberinto que se tendrá que fraguar de diferentes formas hechas hasta ahora para que la clase trabajadora vasca deje de ser dependiente en todos los sentidos, ni que vaya a remolque de intereses que no son los suyos, lo cual requerirá un salto tanto en las formas como en lo métodos para que así sea, de lo contrario no espera otro futuro que otro casi medio siglo de bucle electoral en la ratonera de los estados junto con sus quesitos y descargas eléctricas. Nunca se conseguirá nada mientras la inestabilidad no se abra paso por todo el marco institucional impuesto en Euskal Herria

Hoy el régimen del 78 y su sistema autonómico está más afianzado y no se siente amenazado. Pero las consecuencias del ataque a la clase trabajadora no van a remitir ni tampoco la proletarización de cada vez más sectores, lo cual, en el caso de que se configure una izquierda vasca no auto-centrada en el institucionalismo y el reparto de cromos, que sepa aunar reivindicaciones básicas rupturistas y que no tenga miedo a confrontar y a desplegar la lucha en espacios no controlados actuando con independencia podrá dar cuerpo a la nueva amenaza rupturista con tijeras para cortar lo atado, pues la reforma es la rueda del hamster.

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