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PARA DESTRUIR TODOS LOS TEMPLOS DEL ORDEN BURGUÉS

Luego de más de cuatro décadas de retroceso y discusiones bizantinas, luchas fraccionales y disputas de “prestigio”, –verdaderas catástrofes intelectuales y políticas– la teoría crítica revolucionaria comienza a andar sus primeros pasos (hasta ahora inciertos), en territorios intelectuales y políticos ocupados aún por las formas más pedestres y pedantes de ideología liberal burguesa.

Falsa conciencia, ocultamiento y falsificación de la realidad histórico-concreta, mistificación y fetichización de la vida, precedidas por la derrota en toda la linea de combate del reformismo “socialista a la chilena”, los “maoísmos” socialchovinistas, la bancarrota intelectual del eurocomunismo y sus colaterales neostalinistas, el heroico y en buena medida trágico y sacrificial guerrillerismo marxista-leninista ‘latinoamericanista’ que arrastro consigo en la desbandada, al pseudomarxismo académico socialdemócrata centro y norteuropeo y a las sectas “bolchevique-trotskistas” de todo el mundo. El marxismo comunista y libertario –decíamos a mediados de los años 90’s del siglo pasado–, sin un resumen y balance de sus trayectorias y experiencias, será apenas una caricatura de su propia andadura.

La URSS –considerábamos por entonces– muy lejos de un ‘molde’ de socialismo “realmente existente” representaba hasta bien entrada la década de los ochentas, una forma despótica de capitalismo estatal burocrático formalmente institucionalizado.

Por eso nunca aceptamos la definición neostalinista de “marxismo heterodoxo”, del mismo modo en que no aceptamos abandonar las categorías analíticas y las tradiciones de lucha del movimiento comunista internacional. Así decíamos que “Nueva Izquierda” –no era entonces, ni lo es hoy más que un rótulo formal y académico; un modo snobista de lidiar con un problema de larga data para la política burguesa: la crítica materialista dialéctica de todo lo existente– en los deliberados y siempre imposibles esfuerzos de la ideología burguesa por domesticarla y convertirla en su opuesto contrario, mera ideología/antipraxis. Espejo oscuro de la histórica aventura de la liberación humana.

Por eso cuando decimos ‘comunista’, decimos del proletariado y no de los “partidos comunistas”. Decimos que el partido es la clase en movimiento, y que la clase es un proceso de automovimiento siempre inacabado, siempre contradictorio, –polar–, de los “partidarios” de la revolución social, que tiene como único destino posible destruir por todos los medios a su alcance las condiciones de explotación y la alienación de la vida humana y natural.

De tal modo nunca hemos creído posible la reconstrucción revolucionaria del movimiento socialista internacional de espaldas al movimiento real, y nunca hemos esperado nada de los “intelectuales profesionales”, gurúes y “profesores”, que cómo los hongos proliferan sobre el terreno abonado por la vida muerta en química descomposición…

La liberación solo será y solo puede ser obra de la clase obrera. Actividad autoconsciente de los dominados y explotados por el capital: los pobres de la tierra.

Olvidan muchos camaradas, –demasiados–, al György Lukács de 1918, comisario de educación de la república popular de Hungría, diseñando programas de educación para obreros y soldados analfabetas, mas tarde clandestino y desterrado, luego anatematizado por el marxismo soviético. Olvidan que Rosa Luxemburgo nunca curso la escuela, y que se estreno como alfabetizadora de 12 años, con los propios ‘criados’ de su casa. Olvidan los camaradas profesores, a Rosa clandestina, prisionera entre las mujeres campesinas amontonadas como ganado humano en las cárceles polacas del zarismo que veían morir a sus compañeros por las ventanas de la cárcel.

Olvida la enorme mayoría de lo jóvenes profesores de “marxismo” en la academia burguesa, que al profesor Marx nunca le fue permitido dictar cátedra, y también aquello que dijera Engels ante su tumba: “fue el hombre más odiado y calumniado de su época”.

Olvidan también unos y otros, oficiales y oficios@s charlatanes demagog@s, oportunistas en busca de carrera que inundan las aulas con su palabrería de espaldas a la lucha de clases, que cada hombre y cada mujer pertenecen a su tiempo, que el comunismo no es la historia de los papeles en los archivos, sino la carne en cicatrices.

Desconocen el precio de la tortura y el exilio. La cruz de los estigmas. El peso de la historia sobre nuestros hombros, los humanos motivos de los HIJOS de la revolución. Lanzando como afrentas la siempre inacabada lista de ignorados ilustres combatientes comunistas sin expediente académico como sentencia acusatoria, no hacen otra cosa que sumar méritos a su ignorancia.

Lo que la cultura burguesa considera “plagio” es para la tradición proletaria desarrollo histórico intelectual. Lo que para la cultura burguesa es una “obra” literaria, para el movimiento revolucionario es un arma de combate. Se trata de concepciones del mundo, de la historia y de la lucha que no pueden convivir sin que una se imponga efectivamente sobre la otra.

Nosotr@s como comunistas, no tenemos “ningún trauma” frente al populismo de la conciliación de clases, de la demagogia y la falsificación histórica. No tenemos cuentas pendientes con lo que pudo ser y nunca fue. No debemos ningún respeto al pasado de las pequeñas burguesías nazionales cobardes, y colaboracionistas del terror burgués.

Ese comunismo, libertario, crítico y sin concesiones, que hemos defendido desde 1994, incluso aún a costa de pagar el precio que fuese necesario y –sino todas las veces, casi siempre a contracorriente de buena parte de la autodenominada “izquierda” latinoamericana y los autócratas de los pasillos universitarios–, habla son la voz de sus protagonistas en nuestra Colección Socialismo y Libertad y es nuestro obsequio, (que no «cuesta nada» pero vale mucho, como acostumbraba decir el Che) nuestro humilde y sincero consejo para las próximas generaciones de revolucionarios. De este modo queremos decir también, que cualquiera que pretenda cobrar ‘derechos de autor’ por una obra pretendidamente comunista, es un impostor o un miserable.

Hemos querido de esta forma advertir sobre el culto de los libros como fetiche para iniciados. Destruir todo lo que de mercancía se oculta en el valor de cambio de cualquier obra impresa, para que sirva como alerta sobre la profunda y ridícula costumbre de publicar teoría crítica mediante los métodos del sistema editorial capitalista.

El comunismo, programa político, sistema y método, contracultura de los pueblos en lucha, el único que puede ser reconstruido y conjurado, se ha escrito siempre en la pobreza, en los márgenes, en los dobleces de las polleras de las lavanderas de Siberia, en las manos cansadas de los campesinos de los andes y la patagonia, en las cárceles de la ignominia y la desesperación. El comunismo destruye los templos del orden establecido, esa es su naturaleza. Es devenir, vivencia y sigue naciendo. Hagan lo que hagan, nunca podrán encerrarlo en un claustro y someterlo bajo el juicio escolástico de algún tribunal de tecnócratas neuróticos desclasados.

 

Oficina Internacional
HIJOS – Red Mundial

Comentarios

Un comentario en “PARA DESTRUIR TODOS LOS TEMPLOS DEL ORDEN BURGUÉS

  1. excelente!

    Publicado por Cris Ventura | enero 11, 2021, 3:39 am

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