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ENTREVISTA CON IVÁN MÁQUEZ | FARC-EP. Segunda Marquetalia

Con motivo de los 5 años de la firma del Acuerdo de Paz de La Habana, NOTICENTRO 1 CM& entrevistó a Iván Márquez, en ese entonces jefe negociador de las FARC, en torno a sus apreciaciones sobre los alcances de ese proceso. Las FARC-EP, Segunda Marquetalia, publican la entrevista completa para conocimiento de la opinión pública.

En pdf AQUÍ

1.- Se cumplen cinco años de la firma del Acuerdo de Paz, del cual usted fue jefe negociador, ¿qué reflexión hace hoy apartado de este proceso?

Buscar la paz para un país, para una región o para el mundo, es un acto de amor y de humanidad. El Acuerdo de La Habana fue el parte del más hermoso sueño de paz que pudimos ofrecerle a Colombia hace 5 años. Nada más elevado, más justo, que, ponerle fin a una guerra para devolverle al pueblo el sagrado derecho a la paz, que supone el derecho a la vida como condición indispensable para el disfrute de los demás derechos. Fue un honor haber participado en tan sublime intento.

Si se consulta la letra del acuerdo de paz podrá establecerse con nitidez que el acuerdo fue construido fundamentalmente, no para resolverle los problemas a los guerrilleros sino para restituirle al pueblo su dignidad humana: la titulación de tierras a los campesinos y la reforma agraria (considerado asunto nodal del conflicto). La reforma política para potenciar la participación ciudadana en el diseño de estrategias que comprometan su futuro. La verdad sobre el conflicto y la reparación de las víctimas. La sustitución de los cultivos de uso ilícito en acuerdo con las comunidades. La reincorporación política y social de los ex combatientes, la circunscripción electoral especial para que los territorios afectados por el conflicto armado puedan llevar al congreso a sus genuinos representantes de rostros plebeyos….

El acuerdo creó un nuevo derecho, la Jurisdicción Especial para la Paz que permitió superar el derecho penal del enemigo que obstruía el entendimiento entre las partes, jurisdicción que tanto odian los enemigos de la concordia, como el presidente actual. Muy miserables los que se han opuesto a estos nobles sentimientos.

El haber blindado el Acuerdo de Paz como acuerdo especial del artículo tercero de los Convenios de Ginebra, como documento oficial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, como pacto ajustado a la Constitución según el fallo de la Corte, no lograron impedir que dicho acuerdo entrara derrotado al panteón triste de los acuerdos de paz fallidos.

Se firmó la paz, pero el Estado sigue matando. Las masacres no cesan y el presidente pretende suavizarlas con eufemismos que enajenan, como ese de rebautizarlas como “asesinatos colectivos”. No estamos pidiendo que les coloquen nombres bonitos, casi neutros, señor presidente, sino que se le ponga punto final definitivamente a esa barbarie.

Cuando la juventud, el movimiento social, las Primeras Líneas y la nación en masa salió a las calles a protestar contra el mal gobierno. Uribe pidió disparar contra la gente inerme y Duque lo secundó dando esa absurda orden a la Fuerza Pública. Hay que pedirle al presidente, a sus generales y a sus nuevos paramilitares, y en especial a Alvaro Uribe, que al menos cumplan con el quinto mandamiento NO MATARÁS.

1.200 líderes, lideresas sociales y ex combatientes muertos… Las masacres nunca pararon porque no hubo políticas para contenerlas, sino cálculos maquiavélicos para descabezar y debilitar al movimiento social.

En esta materia Colombia quedó como San Andrés y Providencia al paso del huracán Iota.

Por ningún lado aparecen las soluciones y correctivos. Sin embargo, tenemos que seguir luchando para acabar la guerra, y por el triunfo de los sentimientos de humanidad y solidaridad.

2.- ¿Por qué volver a las armas pese a haber firmado un Acuerdo de Paz?

Por la perfidia del Estado, por su traición al Acuerdo de Paz; porque el legislativo modificó el texto firmado por los plenipotenciarios de las partes, sin consultar a la guerrilla. En la implementación normativa del acuerdo, el Congreso, alentado por una Corte que se le olvidó que había emitido un fallo en el sentido de que ese acuerdo no podía ser modificado durante los próximos tres gobiernos, le metió la mano descaradamente, desfigurándolo y haciéndolo irreconocible. Por otra parte, una vez apagado el fuego de los fusiles, el fiscal Néstor Humberto Martínez, ese saboteador de la concordia, disparó su artero fuego jurídico oontra los principales voceros de las FARC en la mesa, para levarlos a prisión o para extraditarlos a los Estados Unidos con burdos montajes judiciales. Lo sucedido con Santrich apresuró nuestro regreso al monte. Lo mismo que el intenso sobrevuelo de drones de inteligencia y la operación de comandos de fuerzas especiales en la región del Pato, que tenían la misón de asesinamos al Paisa Oscar y a mi. Y volviendo a Néstor Humberto Martínez, piensó que, si ese señor no hubiese saboteado el funcionamiento de la Unidad Especial de lucha contra organizaciones criminales o sucesores del paramiltarismo, no tendríamos hoy el resultado trágico de tantos liderazgos silenciados por las masacres. Finalmente –forzados por las circunstancias– volvimos a las armas bendecidos por el derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo a levantarse en armas contra la opresión y contra regímenes injustos y tiránicos. Para entender mejor esto último, basta mirar un instante al gobierno de Iván Duque.

3.- Hoy en el Siglo XXI ¿se justifica estar alzado en armas?

En este y en todos los siglos tendremos que luchar por un nuevo ordon social justo que garantice la emancipación humana. El siglo XXI debe ser el siglo de la lucha por la Libertad, el siglo de la insurgencia mundial de los pobres de la tierra contra la tiranía del capital. Eso justifica y bendice el alzamiento en armas y en ideas por un mundo mejor. Es nalural rebelarse contra la opresión.

El neoliberalsmo entiende la libertad en términos de propiedad y capacidad de compra y de consumo. No son iguales ni gozan de los mismos derechos –por ejemplo– el terrateniente que posee miles y miles de hectáreas de tierra y el campesino que solo tiene 3, ni se puede equiparar al empresario Sarmiento Angulo, clasificado por la revista Forbes como uno de los mas ricos del mundo, con la gente del común, con el estudiante, el campesino, el indio, el negro, a no ser que resolvamos luchar unidos por nuestros derechos. Ahí sí las cosas tienen que cambiar.

Nos más ese engaño de que “El derecho de cada uno llega hasta donde empieza el derecho de los demás”. No estamos de acuerdo con que unos pocos propietarios sean dueños exclusivos de derechos ilimitados mientras las mayorías viven en la miseria y no tienen ni dónde caer muertos. En este injusto orden social, la libertad de un propietario llega hasta donde alcanza el límite monstruoso de su propiedad. La verdadera libertad implica no oprimir a nadie. Un pueblo es verdaderamente libre cuando no oprime a los demás pueblos, como diría el inca Yupanqui. Entonces, la verdadera libertad no oprime a nadie. Un pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre.

Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad –nos dice Simón Bolívar, El Libertador– han exterminado al fin a sus tiranos”. La libertad se logra en comunión con la libertad de los demás-. Tenemos que juntar nuestros sueños, para multiplicar nuestra libertad hacia el infinito, para convertirnos en la fuerza irresistible del cambio, en la potencia transformadora.

4.- Ustedes hablan de perfidia frente al proceso, más correcto al acuerdo firmado ¿quién traicionó a quién? ¿El Estado a las FARC, las FARC al Estado, o las FARC a las propias FARC?

Por supuesto, la traición es del Estado, ¿de quién más va ser? El Estado violó el principio de toda negociación conocido como Pacta Sunt Servanda que establece claramente que los acuerdos son para cumplirlos. No solo los incumplió, sino que se creyó investido de potestades para modificar el texto firmado por los plenipotenciarios de las partes. ¿En qué lugar del mundo se ha visto que, luego de la firma solemne de un acuerdo de paz, personas ajenas a los plenipotenciarios hayan modificado descaradamente su contenido? Nunca se había visto tanta perfidia. Desgraciadamente en Colombia, el Estado no cumple lo que acuerda. Pregúntenle al movimiento social, a los estudiantes, a los campesinos, a la minga indígena, a los profesores y a todas las organizaciones que han pactado con él… Sólo les cumple a los poderosos, a los gremios y a los cacaos empresariales del país… ¿Y el pueblo?… Que lleve del bulto.

5.– ¿Cómo ven ustedes hoy al partido de la Rosa (Los comunes) y a quienes siguen en el proceso?

Sin ánimo de ofender ni polemizar, vemos muy poca actividad política y parlamentaria en ese partido para pelear por los derechos del pueblo, de la gente y de los mismos exguerrilleros. Algunos de sus dirigentes más visibles pareciera que actúan para demostrarle al Estado que ya no son lo que fueron, que su antigua ideología revolucionaria ya no es un problema.

6.– ¿Cuál es la aspiración de la Segunda Marquetalia? ¿Qué quieren lograr?

Nuestra máxima aspiración es la paz para Colombia, paz con cambios estructurales orientados a garantizar vida digna para todos. Queremos un nuevo orden social nacido de la unidad de nuestros mejores sueños de futuro, de la movilización en masa del país nacional, de las inmensas mayorías – como decía el tribuno Jorge Eliécer Gaitán– para llevar al Palacio de Nariño a un gobierno del pueblo y para el pueblo. Un gobierno con sentimientos de justicia y humanidad que escuche los gritos que brotan de las catacumbas de la exclusión, un gobierno que sienta amor por la soberanía patria, un gobierno de manos limpias que sea implacable contra la corrupción y la impunidad, un gobierno que abra las puertas a la participación ciudadana en el diseño de las grandes estrategias en lo político, económico y social. Esperamos que, en esta lucha por la Colombia del futuro, nuestros hermanos y hermanas que integran las fuerzas militares y de policía, sumen su fuerza al raudal rugiente de la indignación del pueblo.

7.– ¿Qué esperan del próximo gobierno?

Queremos un gobierno que se la juegue toda por la paz completa. Que retome las conversaciones con el ELN, que abra un capítulo de diálogos con todas las insurgencias, y que hable también con las organizaciones sucesoras del paramilitarismo que han expresado desde hace años su disposición de “acogimiento” a la justicia. La paz completa es el primer paso que debe darse si queremos marchar por el camino de una nueva era de concordia, democracia y justicia social. Esperamos que el próximo gobierno active un plan de choque social contra la pobreza que abarque medidas para superar la desnutrición infantil, el analfabetismo, el desempleo y devuelva al pueblo el derecho a la salud. Debe pensar en una renta básica para compensar el trabajo no remunerado del hogar, para ayudar a las personas desamparadas de la tercera edad, a los discapacitados, a los desempleados… Esperamos que el nuevo gobierno cumpla los compromisos con el movimiento social, con los estudiantes que piden en las calles educación gratuita y de calidad en todos los niveles. Cómo nos gustaría ver un gobierno garante de la independencia de los poderes públicos, un gobierno que no controle como un pulpo –como ocurre ahora– órganos como la Fiscalía, la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo, el Consejo Nacional Electoral, la Registraduría Nacional, y que no se crea por encima de la ley. Queremos un nuevo gobierno que propugne por la dignidad humana, porque partido o gobierno que no tenga esas metas altruistas, no sirve para nada. Un gobierno que con franqueza luche por la preservación del medio ambiente y por frenar el cambio climático que amenaza la vida en el planeta. Un gobierno comprometido con la integración solidaria de América Latina y el Caribe, que restablezca las relaciones de fraternidad y solidaridad con Venezuela como lo exigen hoy el Congreso de la república y el sentído común.

8.– ¿La Segunda Marquetalia hará operaciones militares en el país? ¿Habrá una nueva fase de guerra?

En lugar de una nueva fase de guerra lo que queremos es una nueva era de paz y de bienestar para todos. Nos guía una estrategia que coloca su acento en la unidad del movimiento social y político, en la conformación en lo inmediato de un gobierno de coalición democrática. Nuestro esfuerzo está orientado a fortalecer la soberanía del pueblo de tal manera que ningún usurpador se coloque en su lugar. En el Manifiesto de agosto de 2019 está la respuesta a su pregunta; allí expresamos que nuestro enemigo no es el soldado ni el policía respetuoso de los derechos ciudadanos. Lo que queremos es verlos luchando al lado del pueblo por los cambios que reclama Colombia desde hace mucho tiempo. Hemos dejado claro que nos defenderemos si nos atacan y que habrá una Nueva modalidad operativa.

9.– ¿Cómo analiza al gobierno de Iván Duque? Finalmente ¿el centro Democrático cumplió con eso de hacer trizas la paz?

El gobierno de Duque es el peor de los peores en las últimas décadas. Dios nos libre de tener en el futuro un gobierno semejante. Su obra más horrorosa fue negarle a Colombia el derecho a la paz. Su sofisma de “paz con legalidad” –un término que no existe en las 310 páginas del Acuerdo de La Habana– fue su caballo de Troya para hacer trizar el acuerdo, o “ese maldito papel”, como lo llamaron los del Centro Democrático de Uribe.

El gobierno de Duque es un gobierno acorralado por la ilegitimidad. La narrativa oficial cataloga a las FARC-EP, Segunda Marquetalia, como un “grupo residual narcotraficante y terrorista”. Sobre tal exabrupto, solo queremos resaltar que, quienes lo afirman son agentes del primer narcoEstado del mundo y un presidente elegido con dineros recolectados por el narcotraficante, José el Ñeñe Hernández. Descarado… Por eso, desde mayo del año pasado propusimos la revocatoria del mandato de Iván Duque, no solo por sus vínculos mafiosos ampliamente retratados, sino por la represión violenta contra un pueblo que se levantó en protesta contra el mal gobierno. Que responda por los más de 100 jóvenes muertos en la protesta, y por los desaparecidos. Duque no puede creerse la encarnación de la voluntad del soberano. Se cree el “súper”, pero no es más que un usurpador de la soberanía del pueblo.

10.– Están los de la Segunda Marquetalia dispuestos a un nuevo proceso de paz? ¿Cuáles serían las condiciones? ¿Qué pasará con las armas?

Respondemos con Bolívar que, “la insurrección se anuncia con el espíritu de paz; se resiste al despotismo porque este destruye la paz y no toma las armas sino para obligar a sus enemigos a la paz”. Continuadores como somos del legado de Manuel Marulanda Vélez la paz será siempre nuestra principal bandera. Primero la paz, la paz completa, sin traiciones, sin perfidia. Una paz con dignidad humana, democracia y soberanía. ¿Qué pasará con las armas? Ellas serán –como dijo nuestro comandante Manuel– la garantía del cumplimiento de los acuerdos. El IRA en Irlanda en esta materia asumió un solo compromiso: colocar las armas lejos de su uso. Y eso ocurrió. Las guardó frente a testigos muy prominentes. El Acuerdo de Viernes Santo, como se le conoce, lleva más de 20 años y no pasó nada, ¿Cuál es el problema?

FARC-EP. Segunda Marquetalia

Noviembre 30 de 2021

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