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CAPITALISMO NAZI Y POP.

Declaración Pública

Take a walk on the wild side…

*

Una vez más como en el 55, como en el 73, como en el 89, como en el 2001… toda la estructura de la partidocracia política burguesa argentina se sacude y retuerce, se acusa, se absuelve, –se dicen y desdicen– y se coaligan detrás de la única cabalgadura a su medida.

Toda la política burguesa parece resumirse a una disputa intestina entre fracciones del partido-Estado.

Montura sin igual, capaz de acarrear con las dudas y las deudas del partido de Estado, las de sus viudas de disfraz, y las del payaso mediocre que le ha puesto su nombre a esta aventura criminal y mafiosa aún llamada “gobierno” por obra y gracia de la embajada fascista (y Demócrata) de los Estados Unidos, la Inteligencia Israelí (pero) (y) también una cierta izquierda del sionismo pseudo “progre”, fruticolor, “abierta” y siempre cómplice y partícipe de “la gobernabilidad”, todos los cuales operan sin límites políticoformales (a izquierda y derecha) en Argentina.

El llamado Kirchnerismo y todas las demás mesas de dinero –de la burocracia estatal y paraestatal, la narcopolítica y las corporaciones del saqueo mineroagrotóxico– en las que se difuminó el Partido Justicialista en los últimos 20 años –incluido el llamado “macrismo” y el llamado “radicalismo”– ¿no deberían ser llamados “la estrategia de dominación política de la clase burguesa y sus socios transnacionales”, o el “Partido Orgánico de la burguesía” fascista y criminal argentina?–.

Y eso decimos porque corresponde a nuestra condición de revolucionarios marxistas argentinos y latinoamericanos, porque sabemos lo que sabemos, por nuestros padres guerrilleros y a cuenta y nombre de nuestras hermanas y hermanos revolucionarios del mundo entero, en tanto lo cual, decimos que no somos opinadores-de-todo-y-en-toda-ocasión, –nosotros conocemos bien la diferencia entre Perón, el Partido Justicialista, y el “peronismo”, y por eso combatimos contra todas sus manifestaciones no solo en el terreno histórico-económico sino en el terreno abiertamente político y también filosófico.

Criterios y prácticas normalizadas que han significado una enorme frustración, una escuela de maquiavelismo y voluntarismo impotente, para miles de jóvenes activistas. A la vez qué una nueva configuración enajenada del escenario político nacional; una masiva concentración de la plusvalía y de la renta de la tierra.

La crisis económica generalizada, expresada como crisis interna en el núcleo burgués del mercenariado aún a cargo del gobierno del Estado burgués, y también la falta de criterios y vías para la organización autónoma de los trabajadores, son la expresión asimismo de la dependencia intelectual y de la cobardía inherente de la pequeña burguesía criolla, jamón del sándwich que otros por arriba y por abajo solo pueden “tragarse”, domesticada por el discurso tecnocrático, la meritocracia y el ejercicio permanente de la prebenda y el amiguismo.

Hablando en términos históricos, los gobiernos “Peronistas” desde 1973 hasta la fecha, –y esta afirmación se grafica perfectamente en todos los análisis macroeconómicos serios– no solo no han cambiado la realidad social en sentido “progresivo”, sino que en ningún sentido han servido como estímulo para la autoorganización del pueblo y su vanguardia ¿Por qué deberíamos defender criterios de acercamiento y colaboración con un gobierno burgués y vendepatria, y con su partido?

Esos, Partidarios sin partido, que nos proponen lanzarnos incondicionalmente en la defensa de sus capitanes sin ejército, de “su política” sin combate, de rendición incondicionalmente prevista. “Comandantes” que en batalla no hacen otra cosa que entregarse sin combatir y avergonzarse a si mismos frente a los enemigos del pueblo argentino.

Toda esa lacra colaboracionista, en cierto casos incluso autonombrada ¡stalinista!, ¡cosa más absurda no ha debido existir jamás!, nos proponen que nos rindamos sin combatir y más aún, sin protestar. Y a eso le llaman “gobierno popular” el señor Borrón y los demás susodichos, entredichos y otros bichos que ya no encuentran espejo donde peinarse el bonete, la peluca o lo que sea que usen ahora.

Cristina Fernández, –arriba o abajo, adentro o afuera–, y su victimización no son “la revancha” de nada… Sino el plan B.

Pase lo que pase con el montaje, Cristina Fernández representa, como Lula, como Correa, el «límite de lo posible», y la última garantía de las burguesías latinoamericanas. Aceptar esos límites, significaría capitular estratégicamente en pos de la defensa de una táctica ajena y opuesta a los intereses de las mayorías, asumir la explotación y la dominación política burguesa como determinación absoluta.

El Kirchnerismo entregó la elección frente al “recambio” macrista para no pagar el precio del ajuste y de la nueva deuda pública. Scioli era el peor candidato posible, del mismo modo en que lo fue el señor Fernández. Lo demás está escrito en la prensa burguesa y no requiere más explicación.

Cristina Fernández se empeño públicamente en defender al señor Milani, en levantar paredes a la izquierda, en jurar lealtad al “capitalismo en serio”, en recordar mas o menos constantemente que ella es una desclasada, que considera “esas locuras del socialismo” como “problemas” que deben resolver “los tribunales”. Claro que siempre con la sutil intervención de las policías militarizadas o la Gendarmería como en el caso de Santiago Maldonado, encontrado ocasionalmente el día de la “lealtad peronista”, para la película peronista, de la señora Florencia Kirchner… en vivo y en directo….

El Kirchnerismo que votó la invasión de Libia. Que voto la expulsión de Rusia del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Que estafó y traicionó cada una de sus promesas en los foros latinoamericanos. ¿Esa política?. ¿Esos gobiernos?

Por sus obras los conoceréis…

Por eso resulta patético ver y escuchar a señores y (sobretodo señoras) qué como Atilio Gorrón nos llaman “al orden”, y a “cerrar filas” (no es el sujeto, sino lo que su política significa…) con todas sus renuncias de principios, todas las complicidades, las omisiones, las que destruyen cualquier discusión y cualquier intento de mínimo entendimiento.

Defender el cogobierno de la CIA y alegar demencia o descuido frente a las evidencias. Digamos que en esto consiste el #Programa del siglo XXI del stalinismo rioplatense, refundido y esclerótico.

Cristina Fernández, (y esto lo hemos dicho y repetido durante más de veinte años), es un agente activo y muy dinámico, –una más–, de la política del partido demócrata de los Estados Unidos en Sudámerica. Negarlo es negar que su gobierno y los tres anteriores son responsables de mucho más de tres veces la deuda pública de la dictadura fascista.

Pero esta Deuda fue a cuenta de “los derechos humanos”, los derechos humanos de personas “desaparecidas”, es decir: se enuncia a las victimas del terror burgués en abstracción transitiva, para negarlos como actores políticos con identidad propia y sobretodo negar sus ideas políticas y sus conductas incuestionables. Consecuencia y coraje que nunca, ningún político burgués podrá reclamar para sí mismo… tampoco ciertos recién llegados (o recién salidos del frasco), dis que “trotskistas”, ¡semejante absurdo nunca ha debido existir!.

Esto, ni más ni menos, –señor Atilio Borrón–, significa reescribir, para mentirla deliberadamente, toda la Política argentina del siglo XX.

Las llamadas CELAC, UNASUR, etcéteras…, –a pesar de las ocasionales urgencias de la política exterior venezolana– siempre y cuando, y mientras fue necesario sostenerlas como fachada diplomático-comercial, han sido utilizadas como instrumentos de dominación y de integración de los gobiernos sudamericanos a la hegemonía imperialista. Todo esto explica su desarticulación y derrumbe babilónico.

Estas y muchas otras, fueron algunas de las contramedidas frente a la amenaza ideológica y política que representaba Chávez –y en especial “el chavismo”–, el proyecto ALBA, y el retorno del gobierno de Cuba a la política latinoamericana…

Desde el propio comienzo de este siglo, los gobiernos pseudo populares, –aún cuando los aventureros (esto para continuar con el argot stalinista normalizado) intentaran abrir una brecha–, han jurado y perjurado sobre todas las tumbas de los próceres y las fosas comunes de-los-muertos-por-otra-cualquier-causa-que-sea-políticamente-redituable, administrar los negocios eficientemente, amigablemente y sin “tensiones”…

Frente al mayor escándalo mafioso en la historia del Estado terrorista burgués argentino, es nuevamente el establishment el que establece “los límites”. Propone recambios y renueva el personal.

El Peronismo, ni en el 55 cuando «el líder» literalmente “se borro” y se refugió en el Paraguay del tirano fascista Stroessner.

Ni en el 72-73 cuando pactó con la CIA la contrainsurgencia y la política de “seguridad nacional” que luego continuaría la dictadura.

Ni en el 89 cuando se alió con los fascistas carapintadas para poner de rodillas al país y liberar a los genocidas.

Ni en el 2003 cuando pactaron la impunidad de la mafia menemista, la nueva política de endeudamiento y la necesidad urgente de reconstruir el bipartidismo burgués “polarizando” el discurso, cooptando, neutralizando y haciendo estallar en miles de fragmentos cada espacio de participación popular y persiguiendo por todos los medios a su alcance a cualquier dirigente anticapitalista que públicamente se destacara en cualquier área de la vida pública. (Al sicariato en Argentina también se le llama “Gatillo Fácil”, aunque a la prensa no le interesan los detalles mientras no se trate del hijo de una “buena familia” o de un fiscal-agente del MOSSAD).

El orden establecido rige según costumbres y mandatos social y políticamente impuestos por las relaciones de producción y reproducción de la vida social.

El peronismo nunca ha sido apenas sino un anticomunismo (combativo y hasta “tirabombas” en la oposición; represor, demagógico y hasta protofascista en el gobierno) policlasista de origen pequeñoburgués sin embargo, un intento muy resistido por lo más concentrado y recalcitrante de la oligarquía terrateniente criolla. Por eso desde el comienzo hasta el final de sus días, como organización política, nunca podrá ser otra cosa que un deliberado intento de la burguesía parasitaria y colaboracionista argentina de ocupar con su propia burocracia mercenaria todo el escenario político a izquierda y derecha.

El populismo viejo y nuevo, que nace de las propias condiciones de explotación y subdesarrollo, crece y se desarrolla como un parasito de la política obrera, y desborda no por convicción sino por necesidad de argumentos, los límites ideológicos estrictamente democrático-liberales. Requiere incesantemente insumos ideológicos, materia con la que fabricar sus tonterías intelectuales de ocasión sobre el “bien común”, la “equidad” y el “reparto justo”. El jesuitismo y cierto voluntarismo pequeñoburgués hacen el resto, alimentado la retórica de la conciliación de clases. Basura ideológica y mistificación de la realidad.

Ni el Kirchnerismo, ni Cristina Fernández representan y nunca lo han hecho los –límites reales– de la política argentina, sino los límites de la política enajenante y colaboracionista de la burguesía dependiente y parasitaria porteña y metropolitana.

Los límites de la política burguesa son exactamente los límites de la propaganda neopopulista, mientras, se abre el juego y el espacio para el discurso irracional y fascista.

Los límites mas que evidentes de esa pseudo “progre” defensa de la política del Partido-¨Pueblo, Partido-Estado, o Partido de Estado, nunca son (y nunca serán) establecidos a la derecha sino a la izquierda, y con esto decimos “a la izquierda” de cualquier cosa.

Los limites a “la izquierda” del partido justicialista, del chavismo, del frenteamplismo, son los mismos “limites” a “las izquierdas” en todo el continente… y esto obviamente incluye a todos los países del continente americano, y mucho más allá (sino no sería una Estrategia). “Izquierdas” evangélicas, jesuíticas, socialistas, pseudo comunistas y anarquistas.

¿Y la declaración de guerra de los neofascistas del partido demócrata y los halcones del Pentágono son los límites editoriales de Telesur y el marxismo latinoamericano?

Con lo qué, mirado desde las alturas y desde la propaganda de la prensa burguesa mundializada, la política del imperialismo yankee resulta ser un asunto abstracto e impersonal. Cristina Fernández no es cómplice y participe necesaria de la mayor estafa al pueblo y al Estado burgués argentino. Y entonces… ¡Macri y la banda de fascistas fracasaron! Ah…

¿Fracasaron en qué? ¿En su carrera de cantantes pop?

Entonces parece quedar claro… 70 mil millones de dolares en «fracasos», la plata no aparece…

Y así, por obra y maniobra de espantapájaros con prestigios de dudosa procedencia y otros problemas cognitivos, el espacio infinito, el océano popular, resulta en una burbuja de humo alimentada a pulso por psicópatas adictos a los antidepresivos y la cocaína.

Burgueses y oligarcas, aquí en “la Pampa gringa” (nunca mejor dicho) son primos hermanos. Como en toda familia, cierta fracción siente un enorme desprecio por el apellido. Estos, los “peronistas” avergonzados y vergonzantes de los sesentas y los setentas y noventas… sin embargo se consideran “grandes burgueses” como Rochefeller y Roschchild… (cosas del subdesarrollo intelectual… y resultado de la carnicería que los textos han preferido llamar Genocidio y que nosotros siempre hemos considerado un Politicidio.)

Este pseudo progresismo transnacionalizado (eso es realmente el neoliberalismo) y su fantasma nacional-burgués, campean y saturan el espacio que la propaganda de guerra neofascista no consigue ocupar con su retórica irracionalista y su apología criminal del terrorismo militar-estatal.

El montonerísmo revisionista de la historia nacional burguesa de los setentas está acabado en cualquiera de sus formas.

El “neoguevarismo” de los noventas-dosmiluno ha sido combatido sin descanso por el democratismo en cualquiera de sus formas trotsko-autonomísta, sin cuartel y está casi desaparecido de todos los ámbitos de la política, incluso casi de “la izquierda”.

Sobre esto podría escribirse una tesis completa… pero nosotros no seremos quienes la escriban.

La crisis política se desarrolla a una velocidad que el activismo sin liderazgos reales, sin recursos, sin formación ni planificación de ningún tipo, no está en condiciones de direccionar, menos aún liderar en un sentido de liberación nacional y social, y se abre un período de gran incertidumbre y un horizonte de vacío de poder.

La propaganda neonazi es cotidiana. El establishment alienta figuras patológicas, mientras el populismo liberal-burgués naufraga en sus propio charco de lagrimas de quinceañera caprichosa con dolor de muelas. No pueden ocultar que preparan una cacería de brujas, los tiempos y los plazos dependen, en tanto el traspaso de gobierno se concrete de manera formal, y eso, esa silenciosa y democrática cacería de cualquier oposición antisistemica parece según todas las señales, receta anunciada para cualquier situación de crisis política a futuro.

Que logren o no sus objetivos de largo plazo, de imponer el disciplinamiento y la represión selectiva y permanente, dependerá siempre de cuanto, la larga y bien cimentada experiencia de lucha y de solidaridad revolucionaria de nuestro pueblo trabajador, sea atesorada y preservada de las influencias del oportunismo y la nefasta tradición de traición a la clase obrera argentina, que representan el populismo nacional burgués y sus socios fascistas.

Cristina Fernández, su figura y su política, no son la respuesta sino parte fundamental del problema. Se trata decimos, de un corrimiento desesperado hacía la derecha de todo el sistema de partidos políticos burgueses, alentado sin disimulos por la embajada imperialista, antes del previsible arribo de Lula. Medidas apresuradas que harán, piensan ellos, un poco más difícil maniobrar e imponerse a la fracción neopopulista y neoliberal representada por CFK dentro del Partido de Estado.

Todo eso en el intento de abrir aún más espacio en la brecha dentro de la disputa interburguesa local y promover a los cuadros de confianza del neofascismo corporativo, evitando en lo posible producir un vacío de poder, lo que a priori nosotros llamamos la “implosión” del sistema de partidos y la quiebra del Estado burgués.

*

Contra el Imperialismo y la Oligarquía ¡Luchamos para Vencer!
El Fascismo ¡NO PASARA!

Oficina Internacional
HIJOS- Red Mundial

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